La Guerra de los Clanes

Historia Por Vida. Alianza. Fëathoron

Terminada
Escrito el 01-01-2006 14:54 #1

El elfo había sido herido en combate y ahora estaba recuperándose de sus heridas en una de las camas de las casas de curación de Tyelpëosto. Fëathoron siempre había sido una persona que una vez tomaba confianza y cariño a alguien era muy feliz junto a esa persona. Le encantaba dar cariño y recibir mimos de quien quería, pero algo lo cambió.

De ser una persona más o menos buena en varios aspectos ahora no era mas que un ser malvado. Nada más que pensaba en él y sus propósitos, en él y sus beneficios, en él y su bienestar. El cambio aún no era definitivo pero su corazón estaba cristalizando y sus emociones se estaban destruyendo. Solo dos o tres personas le apoyarían pero ahora no tenía a nadie, la soledad engullía toda esperanza. Su hermana estaba enferma, su mejor amiga estaba muy ocupada con las tareas de gobierno del clan y su mejor amigo se hallaba en tierras lejanas en un paradero desconocido para el elfo para el resto de sus días.

El brillo que delataba la bondadosa intencionalidad de las cosas que hacía Fëathoron desaparecía y se transformaba en una fría mirada de odio y repulsión ante todo aquello que le recordaba la causa de su dolor o inclusive odiaba todo aquello que le recordaba a como era antes de empezar a dar el cambio

Nada más que un estúpido elfo soy, nunca nadie me tomará en serio por mí mismo…ni tan si quiera se si esta existencia no es mi castigo. Mi actitud no es más que de una víctima…debo dejar de ser víctima de mí, de mi destino y de los demás, ya que, aún nadie me demostró que el querer es recíproco…solo sé que estoy perdiéndome y solo tengo una mano a la que aferrarme…el problema es que aunque se que está siempre para ayudar no se dónde se encuentra…no sé si se encuentra porque quiere o por obligación….- decía el elfo mientras intentaba hallar respuestas a si realmente era buena persona o por el contrario no era más que un necio inepto que invirtió su ilusión en el camino del amor y de la amistad y ahora ha perdido todo de verdad.

Las lágrimas de nuevo empezaron a emanar de sus ojos, notaba que las lágrimas eran más cálidas que sus mejillas, notaba como se deslizaban una tras otra. Era curioso, que por donde pasaban en vez de hidratar su piel éstas la dejaban reseca y en tensión…Fëathoron entendía que esto era el principio del fin…

La oscuridad que había en el elfo notaba que le costaba hacerse con él, ya que, la pena que portaba era tan grande que le aferraba a sus emociones de tal forma que no podía acabar aún con él. No obstante si no caía rendido bajo la voluntad del mal, el elfo fallecería a causa de la pena que se albergaba en su corazón.

Fue cuando comprendió que nunca encontraría alguien como él…estaba solo en un mundo en el que no era bien recibido y en el que le habían llevado a la fuerza…o bien él no era de ese mundo, o bien el vivía una vida que no le pertenecía y tendría que empezar a buscar la forma de aprender a odiar y a ser mas egoísta de tal forma que no sienta amor y cariño por todo cuanto apreciaba y así poder deshacerse de el mismo.

Creo que cuando el elfo llegó a esta conclusión fue cuando decidió hacer lo que hizo. Sabía que su cuerpo estaba debilitado y que si el perdía la conciencia quedaría a merced de la oscuridad que ahora moraba su interior. Pensó que si provocaba algo que lo dejase en un estado muy malo estas tinieblas podrían tomar el control. Pero antes quería dejar escrita una carta de despedida para sus seres queridos:

Hola a todos, muy bien sabéis quienes sois mis seres queridos y cuales los más queridos. Esta carta es más que una despedida, en ella pretendo plasmar todo cuanto siento y se la entregaré a alguien especial para que la custodie, ya que mi hermana está enferma y ahora tiene suficiente consigo misma he decidido entregarle esta carta a Narairë y Malenril, creo que ellos la sabrán guardar y cuidar por si algún día se diera el caso de que regresara.

Hace no mucho que os conocí, no obstante, mi corazón rápido absorbió el espíritu de estas tierras y se impregnó de su felicidad y de su alegría, pero ahora mi corazón se resquebraja en mil pedazos…tiro la toalla, la pena me ha ganado.

Y como no me gustaría morir de pena y dejar que el tiempo me fuese matando en alianza con ésta he decidido que ésta misma noche (después de que me venga a ver la enfermera) partiré sin rumbo hacia un lugar donde mi pena y mis sandeces os dejen de molestar, ya que, no se si seré capaz de volver a luchar o tan si quiera de poder volver a ser yo mismo…

No podéis imaginar cuan feliz he sido junto a mi gente pero creo que a quien yo llamo mi gente necesita un respiro, pues como dije soy alguien un tanto acaparador (en el buen sentido de la palabra) y eso no está bien. Al igual que soy una persona que cuando quiero mucho a alguien soy celoso y desconfiado sino que se lo pregunte a mi hermana, Laitaine Númeniel, que la pobre lo ha sufrido toda su vida…

No hay palabras para agradecer a una persona lo mucho me ayudó y tampoco hay suficientes joyas, dinero y enseres preciados en el mundo para poder dar una mínima recompensa por su gran corazón. Pero yo creo que ya me desato de este gran amigo como de mi hermana para poder ir en libertad a un lugar en el que si soy triste nadie se tenga que preocupar.

Quisiera agradecer a la reina Narairë la hospitalidad que mostró al recibirme en sus tierras y la fácil integración que tuve entre los miembros de la Alianza, gracias a éstos mismos.

Y tras tanto agradecimiento ya solo queda contar un poco más de mi malestar…

En tiempos difíciles tras la muerte de mi hermano, Aras, erré sin rumbo y encontré un camino de soledad pero con el tiempo algo truncó mi destino y me llevó junto a seres por los cuales yo sabía que nunca sentiría nada más que afecto, una vez más me equivoqué. Por eso y porque yo ahora tampoco tengo claro si la maldad que me ha sido contagiada puede ser peligrosa he decidido irme y desaparecer para siempre…es lo mejor.

Lo que más duele es dejar una vida tan bella como ésta que me ha sido otorgada por no tener el coraje suficiente para enfrentarme a las dificultades pero como siempre dije cuando solo siento que mis sentimientos me engañan mis fuerzas se ven mermadas y no me apetece luchar…

Se que dejo atrás una vida llena de amor y cariño o al menos eso dice mi corazón mientras escribo ésta carta que en acto de rebeldía quiere estallar para que no me salga con la mía. Pero siendo egoísta ese amor y cariño no es que no lo quiera es que estoy hastiado de tener que buscarlo y no pedirlo y eso me hace sentir idiota porque un día pienso que lo encontré y al siguiente que la fastidié.

También me gustaría recordar grandes momentos en mi paso por estas curiosas tierras que me devolvieron de nuevo esperanza, amor, compasión, ternura, comprensión…

Recuerdo que mi mejor festín fue con Narairë, Laitaine, Malenril. Fue la mejor que tuve y no fue hace mucho y la hicieron gracias a que Laitaine tuvo la idea de ir a visitarme y llevar comida de la buena. Recuerdo mi mejor batalla y la batalla en la que mejor perdí, suena extraño pero una pérdida es una victoria, o al menos para mí. Recuerdo la mejor noche en La Posada del Dragón Dorado así como mis estancias en Niryarion, Aran Fortín y el día que Narairë me rescató de las aguas del Sirfalle. Recuerdos que ahora se consumen en la pena para desaparecer.

Fëathoron.

El corazón del elfo estaba ardiendo y con esas llamas sus sueños, ilusiones de futuro y planes para el mañana se rompían. Y los fragmentos desprendidos de la ruptura de sus sueños se le clavaban en el alma produciéndole un agónico pesar. Era ya desbordante la tristeza y el rechazo que sentía que en los demás la única reacción que provocaba era incomprensión y el rechazo. Era tachado de hacerse la víctima y de exagerar, mas no lo era tan solo era víctima de su destino y víctima de su ser…

A Fëathoron estaba por llegarle su hora si pronto no cambiaba la situación. Pues punzantes espinas de pena se le clavaban como las cuchilladas de mil puñales. Pero el espíritu del elfo ya andaba más cerca de ser ajusticiado por Mandos que de ser ayudado por su gente.

Fëathoron salía ya por las puertas de Tyëlpeosto dejando atrás para encaminarse a los bosques y una vez allí que la madre naturaleza decidiera su destino. En su habitación dejó su armamento y una pequeña nota que decía:

Espero que hagáis buen uso de mis armas y enseres hasta el día en que regrese…no se cuando será pero volveré, hasta entonces, por favor, cuidad de Laitaine Númeniel y defended las bellas tierras de la Alianza de Eithel-Glîn.

Con paso sereno se alejaba de Tyëlpeosto y se adentraba en las profundidades del bosque.

Escrito el 05-01-2006 11:56 #2

Los Valar otorgan un 40% de recuperación de vida para Feathoron.

Historia finalizada.