La Guerra de los Clanes

Historia Por Vida. Nurn. Morcen

Terminada
Escrito el 04-01-2006 21:05 #1

La mujer ent apareció acompañada del humano que había ido a buscarla. Con las ramas apartó a los curiosos que rodeaban al herido.

- Observar y observar… eso es lo único que hacen los humanos, y luego nos acusan a nosotros de que actuamos con lentitud. Lentos de mente son. No podemos dejarle a la intemperie. Improvisad una tienda.

Los presentes se miraron asombrados. -¿cómo demonios iban a meter a la ent en una de sus tiendas?. No entraría en ninguna de las que tenían. Pero antes de quejarse y sabiendo con quien trataban, decidieron ingeniárselas como pudieran.

Debido a las dimensiones de Aldamorna, no se podía hacer una tienda cualquiera, tendrían que rodearles con la tela, y hacer una abertura en la parte de arriba lo suficientemente amplia.

Mientras los soldados se dedicaban a la tarea, el Árbol Oscuro, pues así conocían los humanos a la ent, revisaba las heridas del elfo. Dos heridas de saeta tenía en su cuerpo. Una a la altura del vientre, y la segunda encima de la rodilla. De la primera no quedaba más que la herida, lo cual indicaba que había sido arrancada, pero la segunda permanecía ensartada en la pierna del herido.

Morcen sudaba por las fiebres, y estaba pálido como una luna llena. Después de estudiar la flecha y los síntomas que tenía el elfo, a la ent no le cupo la menor duda de que la flecha estaba envenenada. Posiblemente se tratase de Galenaana. Ella sabía que antídoto podía contrarrestar los efectos, pero no podía extraerle la punta de la flecha. Esa tarea requería de unas manos más pequeñas y ágiles que las suyas. El noldo tendría que aguantar hasta que le llevaran a las Casas. Pero hasta entonces, le aliviaría los dolores lo mejor que sus conocimientos y el lugar le permitiesen.

- tú, mueve tus pequeños pies -le dijo a un soldado.- Busca en la tienda de Durthaûr una bolsa de cuero negro y tráemela.

La bolsa albergaba en su interior otras de menor tamaño. Estas iban identificadas con una tela a modo de etiqueta cosida en el exterior con el nombre de las hierbas que contenían.

- saca la de Athelas

El soldado le miró con expresión dubitativa. -Lo siento pero yo no.. no sé leer Señora -dijo avergonzado.

- Torpes y lentos, burrarum. Aparta.

La ent removió entre las bolsitas hasta que encontró la que necesitaba. Enganchó la bolsa por el cordón que la cerraba con una de sus ramitas más corta y pequeña, y se la dio al soldado.

- Ahora echa sobre ese cuenco unas cuantas hojas, espero que no estén demasiado secas. Hierve un poco de agua y remueve hasta que adquiera un color verdusco. Esto le aliviará el dolor.

Mientras el humano seguía las órdenes, la ent volvió a tomar la bolsa y revolvió un buen rato, hasta que de pronto soltó un gruñido.

- ¡Maldición!.. -Se quedó un rato sin hablar, con los ojos cerrados. El soldado creyó que la ent se había quedado dormida, pero al poco habló de nuevo. - Tendré que ir yo misma porque estos humanos son capaces de traerme especias para condimentar sus estofados en vez de lo que necesito.

Pidió que abrieran la improvisada tienda y salió desplazándose a buen ritmo. Para cualquier ser de Haldanóri que no estuviera acostumbrado a verla, podía resultar extraño contemplar cómo se movía tan rápido. Pero el tiempo apremiaba. Sabía que si no querían que el veneno tuviera efectos irremediables tenía que darse prisa. La Galenaana tenía peores consecuencias sobre los elfos que sobre cualquier otra de las razas.

En la tienda, el enfermo se consumía en unas terribles fiebres. Aldamorna había dado instrucciones de que no dejaran que se destapara, debía sudar, \"eso es bueno\" había dicho. Le pusieron una manta más por encima y esperaron el regreso de la Señora.

A primera hora de la tarde Morcen vomitó varias veces. Su cuerpo no admitía ningún tipo de líquido y menos aun alimentos. Constantemente sentía nauseas y cuando estaba consciente no dejaba que nadie se le acercara. Los soldados que vigilaban, de vez en cuando oían al enfermo pronunciar palabras sueltas que a priori les parecían incoherentes. El noldo estaba sumido en angustiosos sueños que le martirizaban.

La noche era clara y las estrellas titilaban cuando vieron acercarse a la ent.

Prepararon nuevamente la tienda para ella, y esperaron fuera mientras Mornolwe atendía al enfermo. Después de mucho caminar y buscar, consiguió dar con lo que necesitaba. Ahora estaba segura de que Morcen se salvaría. Al menos contendría el veneno y evitaría que la infección se extendiera más. El resto lo tendrían que hacer en Nármelost.

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Informe del Estado de Salud del paciente Morcen:

Hora de llegada: Con las primeras luces del día.

Heridas: dos por flecha, más contusiones y magulladuras.

Antecedentes: No se conocen heridas graves a destacar. Es la primera vez que se le atiende en las Casas de Curación.

Estado: No ha perdido la consciencia en ningún momento desde que entró en la Cúpula. Ayer tuvo pesadillas y hubo que prepararle unas infusiones relajantes para que se calmara. La evolución de ambas heridas es favorable. Hace dos días le extrajeron la flecha de la pierna, y si bien perdió mucha sangre durante la extracción, no consideramos que suponga un riesgo. Permanecerá varios días más, aun por determinar, con la pierna inmovilizada y a partir de ese momento se le dará un bastón para que pueda apoyarse al caminar. Gracias a las atenciones que le dedicó Aldamorna, el veneno no ha hecho todo el efecto que podría y las consecuencias han sido mucho menores. Le estamos tratando la herida del vientre, la cual no presenta un aspecto delicado. Nada más llegar le cosieron la herida. Permanece recostado para evitar que se le abra y vuelva a sangrar. La infección de dicha herida fue tratada por la Ent. No sabemos qué tipo de hierbas usó, pero el resultado ha sido asombroso.

En estos momentos lo que más nos preocupa son sus delirios. La fiebre no ha remitido del todo y creemos que puede estar relacionado pero no estamos seguros.

- ¿Qué escribes, Edain? –preguntó el elfo

- Vuestro estado, mi Señor. Mañana os visitará el médico y quiere que esté preparado para entonces.

- ¿Cuándo podré marchar?

- Es posible que en una semana, Señor.

Escrito el 06-01-2006 08:50 #2

Este personaje recupera un 40% de vida.

Historia finalizada.