Delisse Yestariel
Fin Guerra: Tercano Nuruva se retira del Combate
Armadas perdidas por \"Alianza de Eithel-Glîn\" = 7
Armadas perdidas por \"Tercano Nuruva\" = 5
Victoria para Alianza.
Saqueo de Turelondë.

Historias, leyendas y batallas en las tierras olvidadas de Arda.
Edicion 2
Finalizada · 08-09-2004
2006:01:29:12:00:07
Fin Guerra: Tercano Nuruva se retira del Combate
Armadas perdidas por \"Alianza de Eithel-Glîn\" = 7
Armadas perdidas por \"Tercano Nuruva\" = 5
Victoria para Alianza.
Saqueo de Turelondë.
Los días pasaban apacibles, al menos todo lo apacibles que se podían esperar de aquellas tierras malditas por la simple existencia de aquellos despiadados seres, que dirigían a los desamparados individuos que por desgracia o propia voluntad moraban allí.
Las heridas comenzaban a cerrarse y los ánimos se recuperaban aun con mayor rapidez recordando las batallas de las últimas semanas. Recordaban a sus caídos y el ansia de venganza les embargaba en busca de devolverles todo el mal que habían recibido de esas gentes y de sus aliados. La compañía de Nurn a la que siguieron ya hacía tiempo que había abandonado aquellos lares, y por las últimas informaciones que llegaban de los vigías de la Alianza su rumbo era el Oeste, hacia las tierras de la Orden de Telpe. Ya habían sido sitiadas y conquistadas aquellas tierras en un tiempo reciente, pero sin duda, esas ciudades pronto volverían a contemplar el correr de la sangre a los pies de sus murallas.
Así pues aquella compañía de la Alianza tenía la incertidumbre de cual sería su próximo objetivo. Conocía bien al capitán que sitiaba a la ciudad industrial de Curufarmë, y sin duda no cesaría en su intento de conquistarla, por lo que viendo el Oeste como una situación de mayores problemas, una visita a algún punto estratégico de aquella zona parecía la mejor opción.
Pronto el campamento fue levantado y los heridos fueron montados a caballo, para aligerar la marcha. Pero de entre ellos su capitán rechazo enérgicamente el emplear para si uno de aquellos bellos ejemplares.
-Permitidme que discrepe, mi señora Feandra. Mi cojera no es en exceso complicada y en pocos días apenas será una leve molestia. Hay hombres que necesitan más de su uso, y aunque así no fuera, siempre podrán ser empleados en la carga de alimentos y de diferentes bártulos. Por favor, no insistáis pues la decisión esta ya tomada.- intento zanjar el capitán ante la desesperación de la elfa.
-Pero no os veis. Mirad como vuestra pierna se arrastra. Aun no se ha recuperado del todo y esta marcha solo conseguirá agravarla. Recapacitad.
Cierto era que las molestias le habían ido en aumento desde el inicio del viaje, pero seguía sin verlas como algo excesivo, y verse a si mismo subido a caballo, cuando muchos hombres marchaban con heridas más graves era algo que le obligaba más allá de su dolor a seguir aquellos pasos.
Pronto el olor a mar se convirtió en el aroma predominante de la zona y supieron q la costa no se hallaba muy lejos.
-Si no me equivoco en estos cálculos nos encontraremos a pocas millas del puerto de Túrelondë. Tal vez estén defendidos, y a pesar de ser un ejército fuerte preferiría no desgastar las fuerzas de los hombres, en busca de algo que pudiera perjudicarnos más que beneficiarnos. Hemos de conocer realmente si existe una fuerza que defienda la zona y en caso de que no exista tomar el control de la zona o intentar la lucha para tomarlo, pues es uno de los objetivos para contener al enemigo.
La marcha continuó y a medida que se acercaban el capitán se mostró muy callado, fue entonces que Feandra se le acercó y le preguntó:
-¿En que pensáis? ¿Os puedo ayudar?-preguntó la elfa.
-Intentó encontrar un medio por el que podamos conocer mejor el puerto y la defensa que posee.-respondió el elfo esperando encontrar pronto lo que buscaba.
-¿Y si entramos disfrazados?
-¿Disfrazados?
-Sí, disfrazados u ocultos por ropas para que no nos reconozcan.
-¡Perfecto! Iré yo junto con un soldado.
-Parece que el dolor se os ha subido a la cabeza y no pensáis con claridad, mi señor.-dijo Feandra entre carcajadas.
-Es lo mejor, con mi cojera no sospecharán de mí .-respondió el elfo cortando las risas en la elfa
-¿Y si os descubren?
-No lo harán, estoy seguro de ello..-respondió seguro de si mismo el capitán.
Ahora tenían una forma de entrar en el puerto y tantear al enemigo así como la ciudad en sí. Malenril se preparó para entrar en la ciudad y su acompañante estaba siendo advertido por Feandra la cual le dijo que si algo malo le pasaba al capitán por una metedura de pata del soldado le rebanaría en cachitos antes que el enemigo le matase.
Escasa era la vegetación de la zona y pronto se encontraron deambulando por las desiertas calles de aquel puerto. Pocos lugareños se encontraban a la vista, salvo en algún que otro habitáculo, destinado a dispensar bebidas, donde acudían buscando un lugar en el que ahogar las penas de lo que pudo ser una vida.
Dirigieron sus pasos hacia el puerto propiamente dicho y allí encontraron evidencias de que alguna fuerza de Tercano se encontraba en la zona, pues por entre los barcos de negros cascos y velámenes, destacaban situadas en cubierta la figura de un par de individuos con la insignia de Tercano Nuruva en sus ropas.
-El enemigo se encuentra aquí, mi señor.
-Así parece, pero aun debemos investigar más. Hemos de averiguar en forma aproximada su número y sus intenciones. Pero sabemos que estamos en buen camino.
Procuraron acercarse más, pero intentando pasar desapercibidos bajo aquellos densos mantos. Su marcha era lenta pues no tenían rumbo fijo y tras cruzar varias callejuelas húmedas y oscuras llegaron a lo que podría llamarse una avenida más o menos amplia si su decoración y sus gentes y olores fueran en todo punto distintos. Restos de lo que se suponía algún tipo de pescado se almacenaban junto al mar sobre unas redes rotas y ya olvidadas. Algún que otro harapiento hombre se encontraba tumbado frente a alguna fonda, tal por una discusión sobre cualquier tema banal salvo para él o quizás la falta de fondos le obligaba a permanecer en espera de una limosna que tardaría mucho tiempo en llegar.
Fue entonces cuando varios miembros de Tercano cruzaron ante ellos:
-Como ansió llegar de nuevo a nuestras tierras decía uno de los hombres.
-Bueno, no estaría mal, pero nuestros últimos viajes han sido de mi gusto.¿No recordáis ya nuestras triunfales entradas en los dominios de nuestros enemigos?¿No recuerdas el temor que infundíamos a nuestro paso? Mi buen amigo, con batallas como esas no me importaría seguir un tiempo alejado de nuestro hogar.
-Sí, pero no se que creen, que hará nuestro escaso grupo para detener un ataque contra este puerto; y ni siquiera sabemos si alguien lo intentará tomar.
-Esas no han de ser tus preocupaciones, pues las órdenes vienen de más arriba que tú. La presencia de enemigos es clara y nuestras fuerzas pueden ser escasas para detenerlos, pero somos elfos con buen tino en nuestros disparos, y esos enanos que traemos son fuertes con sus hachas.
-No tanto como nosotros- rió su compañero.
-Cierto, pero serán los que primero caerán en la lucha, si se presenta la ocasión. De momento apuremos el paso y vayamos prestos a vigilar en las murallas, como lo ordenan los capitanes. Hemos de aparentar más numero del que realmente somos ... y esperar que nadie intente tomar la ciudad.
-Así crecerá aun más nuestra fama de fuertes y rudos guerreros.
-Eso ya será imposible, amigo mío.
Y con estas palabras y entre risas doblaron una esquina y se perdieron de la vista de los ocasionales espías.
-Ahora si tenemos toda la información que necesitamos, aunque nos resta lo más difícil: abrir las puertas.
Era cierto. No les había costado un gran esfuerzo cruzar el portón de entrada. Esa puerta era normalmente frecuentada por gentes de no muy buena reputación, y en esa ocasión no tardaron mucho en encontrar a un grupo de aquellos. Varios de ellos se habían quedado rezagados, enfrascados en una discusión que por la indiferencia de quienes marchaban delante, evidenciaba que solían ser en extremo normales y habituales. Dos silenciosas flechas dieron por terminada la discusión de sus problemas para siempre. Cogieron sus ropas, a pesar de que ya habían vestido unas que a sus ojos les parecían ya suficientemente sucias y raídas, pero que finalmente no resultaron estarlo tanto.
Se acercaron con cierto recelo al portón, pues entrar podría suponer problemas, ante las explicaciones que les pidiesen, pero apenas unas palabras explicando que venían con el grupo que se les había adelantado y un par de monedas fueron del todo suficientes. Pero la situación era distinta ahora, pues aunque sabían que su ejército se encontraba en las inmediaciones, buscaban el menor número de bajas, y tener que derrumbar el muro o la gran puerta, las aumentaría sin lugar a dudas. El ejército ya estaba dispuesto, aunque siempre cabía el descanso, ante una espera que podía hacerse muy larga.
Una idea cruzó la mente del capitán que se alejó junto con su acompañante, del lugar donde se apostaba el ejército, justo en dirección contraria, hacia una zona más desprovista de vigilancia, pues eran puntos más duros para poder tomar la ciudad. Una vez allí tomaron aires e hicieron sonar con fuerza unos cuernos, que pronto cubrieron el tranquilo día con su fuerte sonido. La ciudad rompió entonces su calma y el murmullo creció como si una fuerza lo impulsase. Tal vez lograsen una distracción y en su corazón albergaba la esperanza de que Feandra empezase entonces un ataque sobre la ciudad, pues los cuernos de la Alianza se distinguirían a gran distancia.
Fueron minutos de incertidumbre en la que la población se ocultó en sus hogares y pronto el capitán escuchó el ruido metálico de unos soldados armados. Un pequeño batallón de enanos, apareció en escena y poco tiempo les bastó para descifrar la trampa, pues en esos instantes, eran los cuernos de Tercano los que llamaban a la batalla ante la carga de la Alianza. Quizás los dirigentes de Tercano intuían la trampa pues no eran un número demasiado elevado, aunque si para el número total de soldados que tenían en sus filas, lo que podría ser la salvación para un número mayor de hombres de Eithel-Glîn.
La Alianza situó con presteza a sus arqueros, que comenzaron el lance de las flechas, aunque las murallas protegían a los elfos oscuros allí instalados y que les facilitaba a producir una mayor cantidad de bajas en su enemigo. Pero pronto los ents entraron en escena dando buena cuenta del portón que cedió ante su empuje, arroyando a aquellos que intentasen impedir en vano, su avance.
Tercano luchó bien pero con un número insuficiente de soldados, solo pudo aguantar por un corto tiempo hasta que sus mandatarios ordenaron la retirada del sitio.
El puerto estaba tomado y a la Alianza solo le restaba encontrar a su capitán. Al poco lo encontraron en el suelo con abundante sangre recorriendo su pierna. Uno de los enanos le había golpeado con su hacha al grito de \" ahora no tendrás que fingir cojera alguna\", mas Glinnên pronto dio buena cuenta de su carne. Por Malenril supieron que casi todos los enanos acudieron en ayuda de los suyos, aunque la estratagema hizo que llegasen con retraso, no sin antes dejar a sus dos adversarios reducidos. Pero no pudieron asestarles el golpe definitivo que ellos buscaron y los que se quedaron fueron encontrados a sus pies. Capitán y soldado fueron llevados a una improvisada estancia que fue habilitada como un lugar de curación hasta encontrar algo mejor. Malenril sangraba mucho y su pierna estaba tomando un color violáceo, la cara del capitán palideció, la herida de su pierna era de gran consideración, pero reuniendo fuerzas tragó saliva y se recompuso lo suficiente como para aparentar una dureza infranqueable y no mostrar dolor alguno. Además del tajo de su pierna se sumaban algunos cortes sufridos en brazos y torso, sin embargo, el capitán estaba tras un escudo de ilusoria dureza y nadie a excepción de Feandra, su amiga, supo lo que éste realmente estaba sufriendo.
Cuando se encontró con Feandra, cubierta de sangre, el capitán simplemente le dijo:
-Quizás ahora si necesite un caballo... aunque solo por un tiempo- terminó al fin con una sonrisa.
Ya era experimentado en el área de batalla, siempre a un lado del capitán y de la compañía cinco debíamos ir hacia el territorio de la Alianza. Desde un comienzo me pareció alocado pero por hacerlo ganaría prestigio y eso era lo que buscaba.
Llegamos al fin, los soldados tenían respeto de mi y de mi compañero, el capitán Sincarion.
-Tranquilo, que ya estamos en casa-
Si, tranquilo debía estar, atacaban nuestros puertos mientras el capitán estaba en otra cuidad, tranquilo...
Ni siquiera sabíamos el estado de la batalla, apenas recibimos el mensaje del ataque partimos a Túrelondë
-Señor! Es un ataque sorpresa, estaban dentro de la cuidad-
“¿y como que nadie los vio me pregunto”
-Capitán, las tropas en el puerto eran insuficientes para...-
-Silencio!, nuestros soldados están bien entrenados, con solo un puñado de ellos podriamos ganas, pero sigues con esos pensamientos nunca ganarás una sola batalla-
“que optimista...”
La atmósfera de batalla es atrayente, no siento miedo de perder mi vida, sino que de perder la batalla, pero sé que con sincarion estaremos bien en nuestros puestos, aunque ya haya comenzado esta contienda.
-así que fue un ataque sorpresivo compañero...-
“pues sí , aunque aun tenemos posibilidades de ganar”
Llegamos al lugar de batalla, muy cercano a la zona comercial, por lo que se veía nuestras tropas se defendían bien, pero el número era insuficiente.
“Sincarion, se necesitaba tu actuar aquí ...vamos señor de los truenos tu hora de actuar a llegado”
-Capitán Sincarion-Dijo un joven que mientras se acercaba resuelto a nosotros- Nos atacan rápidamente y la cuidad está siendo destruida, yo... espero ordenes para actuar...-
-Cuantos años tienes?-
-16 señor y es mi primera batalla-
-Aun no sabes lo que es la guerra... pues hace lo que te plazca solo defiende tu cuidad-
-pero capitán...-
-vete-Dijo interrumpiendo su frase
“parece que la curiosidad de lo nuevo lo que obliga al hombre a renunciar a la razón y embarcarse en operaciones arriesgadas y sumamente estúpidas, es niño no tiene posibilidaes”
-rápido Ilweran que la batalla está en el centro-
corrí rápidamente, las calles y casas pasaban fugazmente a mi correr, era uno de los más ágiles de mi raza y Sincarion lo notaba.
Por fin llegamos a nuestra hermosa avenida, por la cual diariamente personas, animales, reyes y vasallos transitaban, ahora estaba destrozada y aunque la batalla no llevaba mucho de comenzar los daños habían sido grandes.
-Sildor!, ¿qué le has hecho a mi cuidad?- dijo Sincarion.
El Subcapitán tenía una herida profunda en el torso pero seguía en el centro de la batalla, al oír entre la batahola la voz del capitán cortó cabezas y se hizo un corredor hacia él.
-Pues, aun no termino de limpiar la basura-
-No tenías que hacer el aseo sino que mantener segura la cuidad, ándate con Ilweran yo me quedo aquí- Viendo que Sildor no atacaría su mandato agregó- Es una orden!-
“grandioso, ahora tendré que cuidar a los heridos” me dije mientras continuaba mi camino con él.
-Vamos, llévame con Maikahuinë-Dijo Sildor un tanto agónico
“has perdido mucha sangre por lo visto, ya me has ensuciado, Bueno allá voy”
Ni siquiera sabía donde estaba, pero seguí el curso de la batalla, Sildorl no podía mantenerse sentado, aminoré el paso, pero fue peor, una flecha me llegó en la zona de mi estómago, pero seguí adelante, tenía que llegar donde se me pedía, mi compañero estaba a punto de caer inconsciente cuando son encontramos con Maikahuinë.
Estaba tendido en el suelo y con una herida en su mano derecha y en su pierna.
-Veo Sildorl que estamos en las mismas-Dijo
“Aun conserva su sentido del humor aun en ese estado”
-Esta batalla la podríamos haber ganado fácilmente, nos confiamos demasiado al parecer- Dijo Sildorl bajando de mi espalda
-Mejor quedémonos tendidos aquí, no nos queda más que esperar-
“volveré con Sincarion mejor”
-Hey!¿Dónde vas Ilweran?-
Sin inmutarme seguí adelante, no importaba ya el par de comadres, la batalla aun no terminaba para mi y aun herido, seguí adelante corriendo con todas mis fuerzas.
“Mi capitán necesita de mi actuar”
Corrí raudamente y cada vez era más fácil encontrar un cuerpo tendido en el suelo, aunque sentía un pequeño júbilo al ver los cuerpos de soldados pertenecientes a alianza. De pronto divisé el cuerpo del joven que nos habló en un principio...Mi corazón se estremeció al ver que aun vivía, traté de avisarle a un soldado que estaba cerca, pero al notar mis intenciones solo se limitó a decir.
“No sirve para pelear, que muera por su inexperiencia”
Me impactó la frialdad de sus palabras, pero eran ciertas, no servía para batallar, no teníamos necesidad de salvarlo...
A lo lejos divisé a Flint, el enano de nuestra compañía, peleaba con el Capitán de alianza, le tengo mucha estima a los enanos, siempre pelean con mucha energía, aunque no puedan montar a caballo.
Mi herida sangraba y aunque el dolor era fuerte, lo eludí pensando en que necesitaban de mí.
El enano seguía con su batalla hasta que por fin luego de una estocada en la pierna pudo ganar la contienda. Se acercó a mí y dijo sonriente.
-Veo que eres un hermoso ejemplar de tu raza, pero sigue tu camino que este enano no necesitará de ti por ahora-
Viendo que se espantaba por mi altura, hice una reverencia.
“No siempre se encuentran enanos así de gentiles” pensé
Volví al punto en donde había abandonado a Sincarion, lo encontré rodeado de soldados enemigos agrupados todos fueron acercándose poco a poco hacia él, podría haberlos derrotados con un golpe, o con un solo rayo, pero su magia era muy fuerte para ocuparla en un sector tan céntrico y tan denso de soldados Tercanos, así que combatió con una espada que encontró tirada en el suelo.
El resultado era de esperar, aunque el Capitán era experimentado con la espada, sus agresores eran muchos, así que acercándome al centro de los agresores comencé a luchar con las únicas armas que tenía, mis manos, me llegaron muchas estocadas, pero sincarion salvó aunque maltrecho.
Lo subí a mi espalda y me dije a mí mismo que por la confianza perdimos esta batalla y emprendí viaje hacia las afueras del puerto.
-Ve más lento Ilweran, tengo que decir unas palabras-
“No Sincarion, no lo hagas”
-Hay que ser un buen caballero no?-
Y gritó con las pocas fuerzas que le quedaban retirada.
Cuando llegamos al fin a un lugar seguro, mis heridas estaban abiertas y sangrantes, el Capitán tenía un corte transversal en su espalda y todos los dirigentes de la compañía.
Al día siguiente Sincarion despertó exaltado y la herida de su espalda ya había dejado de sangrar, miró a su alrededor y salió de su tienda. Un soldado lo vio y salió a su encuentro.
-Capitán, ustedes están muy heridos, pero no es la constante de la compañía, la mayoría está en estado como para una segunda batalla-
-Que bien...¿Dónde está Ilweran?-
-¿Su caballo cierto?-
-Sí, mi caballo, donde está?-
-Murió desangrado luego de traerlo a salvo...-
Sincarion se sintió profundamente conmovido por la noticia, su compañero había muerto salvándolo.
-Vayan y háganle un montículo, entiérrenlo con los honores que se le da a un Capitán-
-Entendido señor...-
Resumen de la batalla.
Alianza ha perdido 7 armadas x35= 245 puntos.
Recuperables: 163 puntos.
Valoraciones: 8+7+8= 7,67
Recupera: 125 puntos. Los dirigentes han sufrido daños por el 35%, por este concepto recupera 122 puntos. Total recuperacion: 247 puntos.
No pierde puntos.
Tercano ha perdido 5 armadas x35= 175 puntos.
Recuperables: 58 puntos.
Valoraciones: 6+6+6= 6
Recupera: 35 puntos. Los dirigentes han sufrido daños por el 50%, por este concepto recupera 175 puntos. Total recuperación: 210 puntos. Este clan recibe una sanción de 2 armadas por el retraso en la publicación de la historia, lo cual supone 70 puntos.
Pierde: 70 puntos.
Alianza recibe 75 monedas por la victoria en la batalla.
Tercano entrega 100 monedas a Alianza por el abandono.
Nurn entrega 200 monedas a Alianza por el saqueo de Turelonde.
Compañías actualizadas y listas.