Esto…duele.- el cuerpo de Arian cayó al suelo emitiendo un sonido ahogado.
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Pillo de mar… bah, ese nombre se me ajustaría bien… si fuera hombre claro está.
Pero dado que no lo soy, creo que deberé buscarme un nombre más apropiado.
Creo hoy comenzaré mi libro de vida, está bien, llamémoslo… mi diario personal.
Día uno.
El viento sopla fuerte, de verdad, creo que demasiado. Los novatos creen que las velas serán arrancadas de cuajo de sus goznes…me entretiene demasiado el verlos debatir, quizá es que me recuerdan a mi misma en mis inicios…no, en realidad no.
Ser hija de un marino me mantenía con los ojos bien abiertos, sabía que me enfrentaría a situaciones así. Y no temía.
Antes que me invada la nostalgia, prefiero continuar.
Esta mañana zarpamos del mismísimo puerto de Annêar, han pasado ya tres años desde que llegué aquí, y aún sigo maravillándome con la belleza del puerto bajo la luz del sol.
La misión es clara, los recursos escasean…y de seguir así nos terminaremos perdiendo del mapa. Debemos navegar hacia el norte, más allá de las tierras Telpitas y hacernos con todo el botín que sea posible. Debo ir ya a cubierta, que los marinos no son nada sin su capitán. Si alguien me hubiese dicho diez años atrás, que comandaría toda una flota yo sola, seguramente le habría respondido que dejara de fumar hierba.
Día dos.
Comando una flota de siete barcos, si sé que pensarán que es poco, pero para una humana de 19 años es una hazaña importante. Además tomando en cuenta los tiempos difíciles que atravesamos, no está nada mal.
Hoy hemos dejado atrás los territorios neutros entre Tercano y Telpe, supuestamente al amanecer deberíamos encontrarnos frente a nuestro objetivo, unos poblados mineros, bastante acaudalados.
El plan es simple, demasiado quizá. Pero consta con variables por si algo saliese mal.
Sólo avanzará uno de los barcos, los otros aguardarán en los roqueríos de alta mar, fuera de alcance de cañón. Posteriormente, el barco principal (el que se halla frente a la bahía) Abrirá fuego contra el muelle, destruyéndolo, así nadie acudirá a los barcos. Con lo que impediremos una posible batalla marina. Luego, los otros barcos saldrán del roquerío y mis marinos se apestarán a tomar el poblado. Los reduciremos en parte y el resto tomará el botín. Luego subiremos a bordo y celebraremos hasta que el cuerpo no nos de más.
Se ha desatado una tormenta. Subiré a cubierta.
Día tres.
Las cosas no han salido como esperábamos, en la tormenta de ayer, hemos perdido el mejor de nuestros barcos, una ola gigante lo arrastró y lo hizo estrellar contra un roquerío. Desgraciadamente, en el iba la mayor parte de mi tripulación armada…creo que tendré una larga noche replanteándome la estrategia.
Además, hemos perdido el rumbo, estamos desviados hacia el oeste… nos tomará un día más llegar hasta allá. No sé si lamentarme o dar gracias por esto último, por una parte, tendré más tiempo para replantearme el modo de operar… pero por otro lado, la guerra aún está en curso, ni siquiera sé si la flota es requerida, en caso de que así fuera, un día más sería tiempo vital.
Muy a mi pesar, hemos decidido volver.
Día cuatro.
Ya divisamos las costas de Tercano, es increíble la rapidez con la que hemos navegado hoy. Los Valar parecían disculparse por la tormenta de anteayer. El viento soplaba favorablemente y el día está claro, cálido.
No quiero ni pensar en la cara que pondrán los miembros del alto consejo al vernos regresar con las manos vacías, y con un barco menos. Quizá me cueste mi puesto. Sería lo más justo.
El barco ha echado anclas. Valor es lo que necesito ahora.
Día cuatro, por la tarde.
Tal como me lo temía, me han removido de mi cargo, he asumido mi responsabilidad como capitana de la flota, del fracaso de la misión.
Al menos conservo la capitanía de Lómion.
Ahora que ha pasado todo, asimilo las cosas más profundamente.
He perdido a mis marinos…me siento desolada.
Día cinco.
No he podido dormir, las voces de ultratumba no me lo permitieron. Están ahí esperando ser rescatados del azul profundo… Pero están muertos, aún no lo comprenden.
Sólo concilié el sueño una vez en toda la inmensidad de la noche. Mejor no lo hubiera hecho.
Aún recuerdo la pesadilla. Sólo que sucedió en verdad. Ver el barco hundiéndose en el horizonte… el fuerte oleaje nos impedía acercarnos a él, no pudimos rescatar a ninguno.
Bolsas moradas se acumulan bajo mis ojos, el insomnio más el cansancio hacen una mezcla letal.
Hoy debo ir hacia las Uiel-Beraid, creo que me enviarán a combatir.
He vuelto. No me he equivocado, me han solicitado que parta rumbo al este, a la fortaleza de Barad Hithgwath debemos protegerla a toda costa. Parece que el haber perdido mi prestigio sobre el mar, no me ha hecho perderlo en tierra. Me han asignado capitana junto a Glarawen. Juntas, debemos convencer a Nelindë de que se una a nosotras.
Partiremos al anochecer. Que mal me sienta esto último, viajar de noche, y yo no he pegado ojo en días…
Día seis.
Conservo el diario cerca. Estos días me he mostrado hostil a conversar con alguien sobre lo que siento, al fin y al cabo con esta actitud lo único que he logrado es sentirme desahogada al escribir en él.
Nos hallamos prontas a la fortaleza. El viaje en caballo me sienta fatal. Prefiero infinitas veces el mecer sobre las olas, aunque ahora no quiera acercarme al mar por un largo período.
Ya estamos asentadas. Todo parece muy tranquilo, pero bien dice el refrán “luego de la calma viene la tormenta” o ¿no era así?, nunca he sido buena para recordar refranes, pero no sé por que a pesar de esto los sigo utilizando.
No hay resultados. Nelindë se niega a responder a nuestras súplicas.
Día siete.
Se aproximan, los han divisado en el norte y vienen hacia acá. Espero todo salga bien.
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Nelindë cerró el diario, estaba maltrecho, como no luego de haber pasado bajo los pies de quién sabe cuantos soldados.
Lo había encontrado junto al cuerpo herido de Arian, sin saber lo que era, lo guardó en sus bolsillos para ojearlo más tarde. Ahora que se hallaba esperando fuera de las casas de curación, a que Arian y Glarawen dieran signos de vitalidad, se había dado tiempo de leerlo.
Esta Arian…siempre tan expresiva.- murmuró para sí misma, guardando el diario en su bolsillo otra vez.
[Editado por Arimiliel el 30-01-2006 21:49]
