Telimektar apoyado en el murete miraba la ciudad mientras se le escapaba un suspiro, entonces una mano le sacó de esos pensamientos. Este se giro y llevándose las manos a los ojos se los fregó intentando despertar de lo que creía que era un sueño, ante el se encontraba su madre la Maia Uinien, Señora de los Mares, su ondulada cabellera negra caía sobre su vestido plateado, esta alzó el brazo y le dijo:
- Tu tiempo aquí a terminado, ganaste la paz para muchos más para ti aquí no la encontraras y tú lo sabes bien. Es hora de regresar a casa, a Valinor.
- Pero aún no puedo regresar madre, Manwë no dejara que pise esas costas- dijo Telimektar mientras miraba a su madre.
- Por eso no debes preocuparte, preparad las cosas para partir lo antes posible.
El maia asintió con la cabeza y se encaminó hacía el Palacio, allí jugaba Aikanáro junto a Laurë, miró la felicidad de niño.
- Aikanáro debemos irnos, prepara tus cosas mas partiremos hoy mismo.
- ¿Hacía donde Teliemktar?- preguntó el niño
- Hacía una nueva casa, partiremos hacía donde no hay muerte y donde todo es bello.- le respondió
El niño asintió con la cabeza y entro en palacio, pronto salía con Estel su cuidadora y todas sus cosas eran empacadas para el regreso a Valinor, Estel miró al maia y le dijo:
- Quisiera poder acompañaros Señor, gran estima e cogido a Aikanáro y no contemplo la vida sin sentir sus risas- le dijo mientras lloraba
- Si ese es tu deseo vendrás con nosotros y todos aquellos que quieran partir hacia Valinor, prepara tus cosas para cuando suene la hora tercera.- respondió el maia mientras se encaminaba hacía los establos.
Allí preparo su corcel y pronto saló hacia la entrada de Palacio, allí le esperaban la dama Este y el pequeño Aikanáro, el maia extendió la mano y subió al pequeño delante y la dama subió en otro corcel. Dos soldados portaban los estandartes de Aran Fortín y el de la Casa de Poldoreä, bajaban por las calles repletas de gentes que lanzaban vivas a su paso mientras los hombres se descubrían la cabeza en señal de respeto, ahora un paz reinaba en la zona y cada uno de los miembros de la Alianza tenía que terminar su viaje. Paso por ultima vez por las grandes puertas de la ciudad, su primera gran obra en esta ciudad, bajaron hasta el puerto repleto por los soldados de Aran Fortín que ya empezaban a embarcar en sus barcos para acompañar al maia hasta Eorondo.
Allí estaba en el puerto anclada la Torre de Tulkas el mayor bajel que jamás surcara esas costas, en la cubierta ya le esperaban las Oarni en la cubierta junto a Archaon y su fiel amigo Sylvarion. El maia bajo de su corcel y tras coger a Aikanáro lo poso delicadamente en el suelo y empezó a subir por la pasarela, las trompetas sonaban anunciando la marcha de los Maia. Mientras las blancas velas eran retiradas y en su lugar se izaron unas velas donde en cada una de ellas había un emblema de la Alianza. El maia veía como sus hombres subían a sus barcos para acompañarlos un trecho del viaje, mas muchos de ellos irían con él hasta Valinor viéndose incapaces de abandonar a su señor. Allí antes de zarpar Teliemktar desenvaino la espada y tras alzarla se la poso en el corazón y bajo la cabeza y sus hombres hicieron lo mismo, de pronto dos rugidos salieron por las gargantas de Laurë Señor del Fuego y de Sylvarion Señor de las nieves a modo de despedida y fue cuando una suave brisa hinchaba las velas ciudad y el bajel empezaba a asurcar las aguas a gran velocidad, Teliemktar lanzó una última mirada a Tyelpeosto y dos lagrimas traicioneras se le escaparon hasta llegar a sus labios.
Pronto llegaron a las cercanías de Eorondo y Telimektar se asomó a la popa, ante ellos formaba toda la flota Araniense para despedirse de su Señor, aquel que había devuelto el esplendor y el poder antaño olvidados a esas costas.
- ¡Grande a sido el honor de luchar con vosotros mis camaradas, aquí os dejo más sabed que siempre amaré a Aran y a sus gentes!,¡Salve Aran, Gloria a Eorondo y a la Alianza!- gritó, mas solo unos pocos pudieron entrever como en la cara del maia las lagrimas asomaban.
- ¡Gloria a Telimektar, Señor de Eorondo!- gritaron los soldados desde las cubiertas de los barcos allí apostados.
Ahora una nueva brisa traía los aromas de los prados en flor de Aran y las velas empujadas con una nueva fuerza hicieron que el barco surcara ahora con más fuerza las aguas, el viaje fue largo y tranquilo más en todo el viaje solo se escuchó la voz de las Oarni que cantaban para consuelo de los allí presentes.
Pronto un gritó de:
“TIERRA, TIERRA A LA VISTA”
Hizo que todo el mundo saliera a cubierta, ¡ante ellos se encontraba Valinor!, Ahora un manojo de nervios recorría a los presentes, muchos solo conocían lo que los ancianos contaban de ella.
Pronto les llegó el sonido claro de las trompetas de plata anunciando su llegada al
Puerto de Aqualondë donde se congregaba una gran multitud de elfos con bellos trajes y enherbolaban grandes banderas, allí también estaban todos los Valar esperando de pie junto a una gran bandera. Unos cuantos barcos Teleri se hicieron a la mar y se aproximaron hasta una cierta distancia admirando la belleza de aquellos bajeles, siete grandes barcos traía Telimektar llenos de gente de Aran y Tyelpeosto.
Telimektar junto Archaon se acercaron hasta la popa y el maia gritó:
- Aquí llegamos los Señores Telimektar hijo de los maia Ossë y Uinien, Señor de Eorondo y Heraldo de Tulkas Poldoreä y Archaon Señor de Anor y de la Casa de la Golondrina de Eorondo, Pedimos permiso a los Valar para poder entrar en Valinor y al fin descansar en paz más con nosotros viajan un buen grupo de elfos de las grandes tierras, ¿Que contestan los poderes de Arda?
Una calma tensa se poso en los presentes, expectantes esperando la respuesta de los Valar. Entonces una figura se adelanto a los demas Valar y pronto supieron de quien se trataba, era Manwë que dijo:
- Eh aquí a Archaon Señor De Anor y de la Casa de la Golondrina y Telimektar Heraldo de Tulkas Poldórëa y Señor de Eorondo, bienvenido seáis a Valinor, más descasad ahora de las fatigas sufridas en la Tierra Media, olvidadas estas las ofensas y las desobediencias, entrad en Valinor junto a vuestros amigos.- decía mientras extendía los brazos.
La alegría estalló entre los presentes y las trompetas de Valinor se mezclaron con las de Aran y su sonido era el estallido de la felicidad. Los barcos entraron por debajo del gran arco y empezaron las tareas de atraque. Las pasarelas fueron colocadas y Telimektar descendió de la Torre de Tulkas junto a Aikanáro y Archaon.
Aquí termina la historia de Telimektar el cual por fin pudo descansar en paz más aun no habían terminado las sorpresas para el maia, pronto reconoció a una doncella, entre las doncellas de la Valie Nessa se encontraba Indil su esposa, el maia corrió hasta ella llorando de alegría y se abrazaron bajo la mirada complacida de los allí presentes.
[Editado por tulkas_el_valar el 09-02-2006 12:42]