
Historias, leyendas y batallas en las tierras olvidadas de Arda.
Edicion 3
Árador, Tierras de la Aurora
Finalizada · 19-03-2006
Nowë

Raza: Noldo
Otros nombres: Nainir Mitya
Armas o poderes:
Vida: 0%
Descripcion
Historia
En no pocas ocasiones me han preguntado por mi pasado. De dónde vengo, quién soy y todas esas cosas. Y yo siempre respondo que el pasado no es más que eso: pasado. Algo lejano en el tiempo.
Desde siempre he mirado al futuro, deseando que los años venideros fuesen mejores que los anteriores pues, es menester reconocerlo, una honda pena me embriaga cuando evoco los tristes acontecimientos que me vi obligado a presenciar en edades anteriores y de los que, sin desearlo, fui partícipe.
El oscuro secreto de los actos de mi pasado recae como un tormento sobre mis hombros y, muy a mi pesar, es una carga que he de soportar mas no deseo compartirla con nadie. Es mía, y de nadie más.
Puedo decir, no obstante, que no actúe siempre como correspondía a mi augusto linaje mas en mi descargo diré que eran otros tiempos, tiempos difíciles de facto.
No puedo esconder tampoco que soy un eldar, de la alta estirpe de los noldor. Empero, tampoco deseo hacerlo. Y soy viejo, aún para las cuentas de mi pueblo. Contemplé las estrellas en la oscuridad de Arda, caminé largos años siguiendo a mi señor Finwë, e incluso navegué por los fríos mares hasta la tierra bendecida.
Aún veo cada noche, en sueños, brillar la linterna de los noldor en la alta torre de Mindon Eldalieva en Tirion, sobre Túna. Yo he cruzado el hielo crujiente y he batallado con los primeros rayos del sol. Yo... yo he caminado por las inundadas tierras de Beleriand, he encontrado el camino secreto, he cruzado las siete puertas y he visto con mis ojos caer al más sabio de los reyes en el abismo de la destrucción y el fuego. Y yo, yo no hice nada por evitarlo...
Mi nombre es Nowë, venerado nainir mitya de Esteldor. Mas, no siempre fui conocido por este nombre. En las crónicas de los noldor mi nombre es Salgant, señor de la casa del Arpa de Gondolin y mi historia, mi historia una triste mancha en el recuerdo de un pueblo sabio y orgulloso.
Por eso no hablo de mi pasado. Es mío y me pertenece. Puedo hablarte, no obstante, de mi llegada a Esteldor y de mi redención entre los esteldili, el pueblo de la esperanza. Una esperanza que renació en mi herido corazón, haciéndome enterrar, hasta hoy, ese pasado que tanto quise olvidar y que no pude hacerlo.
Largos años vagué por los yermos y las tierras ásperas sin rumbo y sin sentido, acongojado por la destrucción de mi amada ciudad. Me acompañaba Calenglin, poderoso y valiente guerrero, luz en mi oscuridad y cordura en mi desesperación. Sucedió pues que nuestros pasos nos llevaron hasta las tierras que más tarde se llamarían Árador. Aún no había caído Arvernien cuando los errantes elfos de Gondolin Salgant y Calenglin arribaron al país de los hombres de la ribera y de Iaurandir, el misterioso maia.
Allí encontré la paz en las reconfortantes palabras del maia, devolviéndome la razón de mi existencia, la ocasión para mi redención. Y me esforcé, a fe que lo hice, en esta, mi búsqueda del perdón.
Viví entre ellos y les instruí y más adelante encontré Ael Elenath, el lago de las estrellas, donde se habría de asentar la ciudad de Caras Aelin, la grande, la capital del país de Esteldor. Desde entonces, fui conocido como Nowë, el sabio, pues tal fue el nombre que me dieron los hombres de la ribera y que acepté gustoso.
Sé, amigo mío, que, éstas, mis palabras no te son desconocidas pues tú has visto crecer conmigo el hermoso país de los esteldili y todo cuánto sucedió entonces fue recogido por tu experta pluma en el Quenta Esteldor, donde se narra la formación del país y se habla de sus gentes y de sus leyes.
Mas hoy he hablado de cuánto fui, cuánto soy y cuánto seré. Y no puedo olvidar que un día fui Salgant, señor de Gondolin.