
Historias, leyendas y batallas en las tierras olvidadas de Arda.
Edicion 3
Árador, Tierras de la Aurora
Finalizada · 19-03-2006
Izilsurias

Raza: Maia
Otros nombres: Dama negra
Armas o poderes: Su llanto puede crear cosas hermosas y terribles a su vez. Domina el aire y el fuego. Su grito es aterrador y sus lagrimas temibles, cuando el alma de cualquier ser, que se presente ante ella, es oscura u oculta alguna maldad, domina y lee la mente
Vida: 100%
Descripcion
De pelo negro, con betas brillantes de color blanco cual cielo estrellado durante el anochecer de los tiempos. Sus ojos negros cual noche sin estrellas invernal, tan solo guardan la apariencia de paz y tranquilidad, pero tan solo en apariencia, con ellos es capaz de crear o destruir a su antojo. Su rostro y su piel aterciopelados, guardan el secreto de mil vidas transcurridas en las edades de los hombres, bajo la apariencia de una hermosa joven, cuya mente es capaz de las mayores crueldades posibles pero inimaginables. Su cuerpo es de apariencia volátil, y sutil. Pero es ágil y fuerte guerrera, igual que fría y calculadora negociadora. Sus túnicas suelen ser de colores suaves por el día, menos sus capas que solo son de dos colores negras o azul oscuro, con los mismos finos bordados que los vestidos, en oro y plata, con la forma de las estrellas de Varda, pero de noche su aspecto cambia, de sutil reina a fuerte guerrera, y ágil jinete. Por lo que suele llevar pantalón oscuro, camisas de brillantes colores con corsé y casaca de piel, excepto estan en guerra cuyo atuendo es una fuerte armadura de oro y plata, que al igual que la mascara y su espada son de fondo negro como una noche sin estrellas y sin luna, pero jamás se separa de sus capas ni de sus armas ni de su lechuza Yiyinai la vigilante del cielo.
Historia
Tengo un corazón helado, tengo frío y crueldad en él y mi alma carece de toda conciencia del bien o del mal…….y pese a eso regreso a las tierras del oeste…..más allá de los puertos de Valinor. Seré juzgada por mis crimines…. ¿Pero que crimines cometí? Tan solo hice mi voluntad y la de mi alma gemela, somos suspiros de aquel que nos creo. Somos hijos de ERU y de el y por el surgieron y sucedieron muchas cosas. Tan cumplimos la voluntad de Iluvatar.
El tiempo borrara en la Tierra Media, todo rastro de nuestra existencia, tan solo los antiguos cantares, cuentos y leyendas de aquellos que aun siguen con vida y nos recuerdan perduraran durante un tiempo, hasta que también estos sean olvidados….
En mi peregrinar aun me parece oír la voz de algún trovador, cantando nuestras hazañas y aciertos y errores, tan solo una voz para recordar 4000 años en la vida de los hombres, de nuestra existencia.
Cantar del Izilsurias e Ílimo. La historia del Realengo de Farotdin.
Oyes las viejas melodías,
Resuenan por todo el lugar.
Déjame que te cuente la historia de aquellos,
Que trajeron armonía a este lugar.
Cuando la tierra, no era tierra,
Cuando el Único comenzó a cantar,
Sus hijos le siguieron,
En aquel magnifico poema,
De la tierra que ahora pisas,
De la tierra que tus hijos pisaran.
Pero había dos, de dulce y apagado canto,
Ílimo se llama tu rey, su armonía comenzó a sonar,
Dulce y melodiosa,
Tonos suaves como los del juglar,
Su canción sonaba a amor, armonía y paz.
Pero sus notas sonaban solas,
Necesitaba algo mas.
Y aquí llego ella,
De voz fuerte como el mar,
Su armonía sonaba fría y distante,
Como al que no quiere tocar,
Las notas se enlazaron,
La melodía comenzó a sonar.
Ya se fue el cortejo, se fueron los mártires
no portan coronas de mirto o laurel
fueron abatidos por sus ideales y gran decisión
ingrata canalla que por su heroísmo les asesinó.
Ellos son la antorcha
que porta en su diestra, libre, fulgurante
Insigne galeno que por la canalla
de un chacal de ingrata memoria
los privó de su gran misión
se fueron los mártires, ellos van adelante.
Los héroes les siguen de sangre cubiertos
que allá en Aman con fuego y con plomo
en un ciclo atrás, ejemplo nos dio
sus nietos de ayer, valientes las armas.
Y la malvada Melkor de hoy combatió
con mártires, sin mirto o laurel
se fueron los héroes de fuego y con plomo, les aniquiló
se fueron los gloria cubiertos.
Y los que hoy quedamos pronto partiremos
con la frente en alto, llevémosla erguida
y en nuestros corazones hijos predilectos
de esta Costa, mi bella nación.
Y contemplé cómo el círculo sagrado de mi pueblo
Era uno de los muchos que componen el Gran Círculo,
Amplio como la luz del día y como el fulgor de las estrellas en la noche;
Y en su centro crecía un árbol majestuoso y florecido,
Para cobijar a todos los hijos de una misma Madre y de un mismo Padre,
Y vi que todo aquello era sagrado