
Historias, leyendas y batallas en las tierras olvidadas de Arda.
Edicion 3
Árador, Tierras de la Aurora
Finalizada · 19-03-2006
Eleanor Ronaele

Raza: Elfa nandor
Otros nombres: Narmince
Armas o poderes: Sus 4 dagas silvanas y su arco son sus mejores armas.
Aunque es una gran arquera,en el ataque de cuerpo a cuerpo pocas veces pierde.
A pesar de esto,es una gran curandera adónde vaya
Vida: 100%
Descripcion
“Ayúdame esta noche, tierra gris
invoca al ángel más oscuro y a la niña más inocente
pues mi pecado es tan fuerte que ni ellos entenderán mi porque
Ayúdame porque muero....
Sus ojos de tibio azul y su marca morena me queman
cuando el sol cae y la soledad viene a buscarme
pero más cuando la luna sale sola
y siento que sus sueños tiemblan cuando la recuerdo
Ayúdame flor bonita,
que desde la tierra imploraste vida y aún no te han escuchado
Grita conmigo en este canto
que mi voz se ha perdido con mi llanto
Recuerdo que sus ojos estaban pintados con el color del mar
y su cabello teñido con el frío del más dulce invierno
Su piel de dulce terciopelo se alimentaba de flores
y su boca del elixir de mi alma..”
La pluma se detuvo mientras una lágrima caía de los ojos del hombre...tantas imágenes aparecían en su mente al escribir aquél poema...
La noche que la había tenido en sus brazos, la primera vez que vio sus ojos ...tan dulces y aturdidos por el golpe... la huida de aquella mujer.. y aquél perfume que aún no escapaba de su habitación le tenia loco...
Historia
Sus ojos se abrieron dejando ver el profundo mar que les caracterizaba, sin embargo cuando Tilion apareció en el cielo la mirada de la mujer se iluminó dejando ver cierta inocencia en ellos
“...La mirada de ella resultaba extraña, como un cuadro de óleo rasgado que dejaba a ver una mujer fría y calculadora pero, a la vez, tan impulsiva como mélancolica...”
El bosque la rodeaba aquella noche, la soledad había intentado abandonarla aunque a ella no le importara eso...Su espíritu se regocijaba de estar vivo y eso le daba fuerza que ninguna compañía le hubiera dado en ese momento
Algo había reactivado sus instintos maternos, aquellas cazas que había ganado a su madre ahora cobraban sentido. La tierra había tomado un nuevo sentido para ella aunque su mente aún intentará buscar la manera de huir sin gastar energías que le sirvieran para mantenerse viva
Su padre nunca había gustado de su sabor por la caza, por la búsqueda del animal que sangraba para la cena o para curarle... su madre, en cambio, nunca había dejado de alentarla enseñándole los atributos de plantas y flores... Tal vez Eru la haya iluminado para los días que vivía o, tal vez, la druida del pueblo haya visto potencial en su descendencia...
“..Vestía...no recuerdo bien... Llevaba una capa oscura tanto que parecía negro pero, en realidad, era un verde... un par de botas y un pantalón verde... una blusa blanca y el pelo suelto... estaba desaliñada, sin embargo llevaba un aspecto bastante aceptable para estar sin caballo y lejos de todo... aunque era más extraño que le acompañara ese animal...¿Cómo lo llamaba ella....?...¿Gato?..”
Un sonido comenzó a sonar, estaba lejos de la elfa pero se estaba acercando. Eleanor, así llamada la elfa, puso su oído sobre el suelo...eran bastantes caballos y estaban más cerca de lo que ella hubiera imaginado.
Lentamente se irguió mientras comenzó a soplar el viento. A esa hora el frío solía comenzar a rondar por el bosque, estaban cerca de la época del invierno...cosa que a Eleanor le constaba
“.. Cuando entramos en el bosque sólo la luz del sol plateado nos iluminaba, ella parecía esperarnos aquella noche... El viento sopló fuerte sobre ella cuando la vi. Aún estaba detrás de la maleza pero sé que ella me vio... no vi que me mirara pero sentí sus ojos sobre mí, seguramente había escuchado a las carretas y aguardaba...”
Su cabello comenzó a flotar sobre el aire mientras su capa se aferraba a su cuerpo apenas inmutándose. Sus ojos estaban fijos en la dirección por la cual vendrían las carretas pero algo la estaba observando... ¿Qué? O mejor dicho... ¿Quién? No sabía mas algo le alertaba peligro
“...Como sí entráramos en un sueño el aire pareció perfumarse en aquella escena mítica mientras los caballos se detenían casi presumiendo el poder de aquella elfa...”
Unas carretas aparecieron y ella se mantuvo mirándolas hasta que los caballos estuvieron al alcance de sus manos y fue entonces cuando acarició a aquellas criaturas casi reconociéndolas por el tacto
“... Cuando los caballos pararon ella simplemente les acarició siendo correspondida en aquél juego inocente. Por alguna razón cuando sonrió sentí que todo su pasado me era conocido... como sí hubiese sido parte de él y ahora me tocara ser parte de su futuro... En ese momento ella me miró con una luz inocente en sus ojos, parecía una niña de cinco años esperando un beso de su padre...”
El caballo lamió su rostro y ella sonrío con total dulzura, dejan do que una risa se apoderara de ella por poco tiempo. Levantó su mirada y se halló con los ojos de aquél hombre empequeñeciéndola
-“..¿Quién eres?..”
-Eleanor
-“... ¿Eres de aquí?..”
La elfa negó con un ademán de su pequeña cabeza
-¿Adónde se dirige?
-“..A un lugar muy lejano a este, bonita...”
-¿Nos puede llevar?
-“..¿Nos? ¿Estas acompañada?..”
La elfa sintió con su rostro y gritó un nombre extraño haciendo que una sombra cayera sobre su hombro
-Él me acompaña-respondió sonriente
“... Era tan curiosa y encantadora, una niña oculta en una mirada celeste que parecía buscar respuesta a cosas tan sencillas y propias de su tierra. Aún así conocía historias de su pueblo, aunque eran historias antiguas que, según ella, eran invento de su madre...“
(...)
-¿Aquí termina?-preguntó en voz alta la elfa
-Ninguna historia termina en la página trece, a menos que sea una mala historia y, según recuerdo, no te gustaba leer viejos libros-dijo Narmince mirando a Mirimë mientras su espalda se apoyaba contra el marco de la puerta de la habitación de la elfa
-Es que...
-No tienes que disculparte conmigo- dijo la elfa tomando el libro en sus manos- en todo caso debes disculparte con mi padre, que Mandos resguarde en su sabiduría
-¿Tu padre?
Eleanor asintió con la cabeza guardando el libro en un cajón de la comoda que tenía en aquella habitación
-Mi padre siempre fue aficionado a la escritura y me inculcó esa pasión suya escribiendo acerca de la primera vez que me vio... mientras que mi madre prefirió enseñarme el arte de las druidas del pueblo y enseñarme a cazar, cosa que hacían las mujeres... no los hombres como quieren hacerles creer a las humanas- respondió sonriendo y continuó al sentarse en su cama- Ese libro me lo regaló cuando tenía mis primeros 25 años de edad porque quería enseñarme que mis padres adoptivos fueron ellos pero no sabían quienes fueron mis verdaderos padres puesto que me encontraron a mis quince años.... En ese momento, era muy pequeña para entender lo que significaba ese libro hasta que las sombras se apoderaron de mi tierra y me obligaron a escapar... ¿A qué has escuchado muchas historias como esta?-dijo sonriendo sin notar que dos lágrimas habían caído de sus ojos