
Historias, leyendas y batallas en las tierras olvidadas de Arda.
Edicion 3
Árador, Tierras de la Aurora
Finalizada · 19-03-2006
Báldor

Raza: Humano
Otros nombres:
Armas o poderes: Para la guerra usa armadura ligera y ricamente grabada: coraza, hombreras, grebas, canilleras y escarcelas. Se cubre la cabeza con un yelmo abierto y sencillo.
Su arma principal es una espada bastarda de 90 cm de hoja.
Vida: 40%
Descripcion
Once generaciones separan a Báldor de su ancestro Belen, hijo menor de Bëor el viejo, pero la sangre de la primera casa de los edain aun corre con vigor por sus venas.
Es un hombre de recio carácter (un tanto seco, dicen algunos), inteligente y sagaz.
Tiene 42 años; su pelo es corto, negro y luce canas prematuras. Sus ojos son grises, como son habituales en su gente. Es de facciones hermosas y nobles. Es alto y no muy corpulento.
Es más fácil ver en él a un bardo que a un guerrero pero, sus pasos largos y firmes, su mirada dura y su apariencia distante, nos hacen intuir que hay en él más de lo que muestra, quizá más de lo que él mismo sospecha.
En cuanto a su vestimenta y armas, tan solo comentar que le gusta vestir elegantemente, y no suele ir armado.
Para acudir a la guerra, por supuesto, abandonará sus largas túnicas de colores nobles y serios y se vestirá con una ligera armadura de brillante metal y empuñará su vieja y poderosa espada.
Historia
En la belicosa Amon Duin nació Báldor, hijo de Vali y Kraya. Fue educado con severa disciplina, y entrenado en las artes de la guerra como todos los niños de la ciudad. Creció sano y fuerte y muy pronto se hizo patente su gusto por los estudios relacionados con el pasado y su pasión por conocer lugares lejanos. Su padre, lejos de censurarlo, le animaba y le aconsejaba. Y es que Vali era un hombre sabio, cosa que le valió para ser elegido como alcalde en la recién fundada ciudad en más de una ocasión.
La vida de Báldor trascurría en paz e iba creciendo en fuerza y sabiduría.
A los 23 años se casó con Hemye, muchacha inteligente y hermosa que lo amaba con pasión. Fueron muy buenos años, que le dieron 3 hijos: Bólger, el mayor; Denya, muchacha de rubias trenzas; y el pequeño y valiente Hug.
La primavera en que cumplió 30 años abandonó, con gran disgusto por parte de Hemya, la ciudad de los duin. Hug apenas tenía 2 años cumplidos cuando Báldor fue destinado como capitán a Halatiryon, como parte del refuerzo a la ciudad. Las batallas contra los hombres salvajes del mar de Rhûn acabaron de forjar su carácter y le abrieron los ojos a un mundo que desconocía, un mundo brutal y cruel.
Pero no todo era guerra en Halatiryon, y en las épocas de paz relativa, aprovechaba para viajar y conocer Talankaya y Altalára, en largas cabalgatas que sólo el más vivo interés por aprender podían justificar.
Pero fue lo que ocurrió después lo que marcaría su carácter para siempre, lo que convertiría al muchacho soñador y bullanguero en un hombre duro y distante.
Y es que, para desgracia de Báldor, él y su familia se vieron implicados en los detestados acontecimientos que sacudieron Amon Duin.
La revuelta de los duin fue terrible y Eire Esteldor estuvo a punto de zozobrar. Báldor lucho del lado de los nainiri, a los que, como es sabido, les sonrió la victoria tras sangrientas batallas. Pero nada es gratuito en la Tierra Media, y el precio que tuvo que pagar Báldor ningún rey podría pagarlo, ningún tesoro podría cubrirlo, porque en el caos, en la furia, le fue arrebatada su esposa. Hemya fue ruinmente asesinada, hacia el final de la guerra, por algún estúpido ebrio de odio.
Báldor se hundió en la desesperación durante un tiempo, deseó morir en más de una ocasión; pero era un hombre fuerte y decidido, y se levantó de nuevo, distinto: más duro, más frio.
Dejaron la Ciudad de los Caballeros y se instalaron en la gran Caras Aelin; abandonó su prometedora carrera militar y dedicó su tiempo a estudiar y a educar a sus hijos. Hasta que unos años después fue propuesto para ocupar un lugar en el senado.