La Guerra de los Clanes

Historias, leyendas y batallas en las tierras olvidadas de Arda.

Edicion 3

Árador, Tierras de la Aurora

Finalizada · 19-03-2006

Nahamna

Raza: Elfa

Otros nombres:

Armas o poderes:

Vida: 25%

Descripcion

Historia

El nombre de Nahamna dejó el mundo sin dignidad. Poseída por un espíritu sin nombre y obligada en contra de su voluntad a participar en un duelo a muerte con su esposo, cayó a manos de la espada de este, irónicamente después de que otra persona interviniera para acabar con la lucha. Sorprendido, su esposo paró el golpe defensivo del intermediario, hiriendo de muerte a su esposa. Nahamna cayó al suelo, emanando ráfagas de malevolencia.

Lothlaure vio la luz de sus ojos apagarse y dejo caer su espada. “Te quiero Lothlaure”, susurro ella mientras sus ojos se cerraban. Se alzó por encima de ella entonces la maldad que la poseía, llevándose su alma consigo.

Los dos se movieron entonces en una lenta danza sobre los mares de Belegaer, hasta alcanzar las costas de la esperanza. Sin aliento, el ente malvado que torturaba el alma de la eldarin se desvaneció, y Nahamna se dirigió a las estancias de Mandos.

No podía sin embargo quedarse en el Reino Bendito tan manchada, pero tampoco se le permitiría volver a tomar la forma que había escogido en Arda. Fue por tanto rechazada.

Con una ardua tarea sobre sus hombros, Nahamna navegó de vuelta a la Tierra Media sin una forma concreta y encontró un tranquilo lugar en donde renacer.

Se despertó con la arena sobre su piel y el sonido de voces de acento extraño susurrando a su alrededor. Pestañeó despacio, intentando focalizar la figura que se erguía frente a ella. Dos profundos ojos oscuros brillaron y una mano le fue tendida, ayudándola a incorporarse.

Aclarándose la garganta, la elfa dijo “Nahamna”. Algo no iba bien. “¿Quien sois? ¿Que es este lugar?”.

“Soy Hadiyah y estás en el puerto de Helcelonde. Por cierto,¿ que es un Nahamna?” La elfa miró entonces con extrañeza… ni ella misma sabia la respuesta a esa pregunta.

“Te diré lo que sabemos de ti. Cuando la primera luna se había consumido, nuestros hijos e hijas te encontraron en las costas del Arador Earmitya, desnuda como un bebe. No sabias quien eras ni de donde venias. Sorprendidos observamos que caminabas descalza. ¿Que mujer camina sobre la arena sin dejar pisada alguna?”

“Sin duda tendría que ser una de las mujeres de los Jinni.” Interrumpió una anciana mujer que había observado toda la conversación. “Tenemos cuentos de gentes sobre rios, con rostros sonrosados y ojos tan brillantes como los tuyos, espíritus vivos con forma inmortal”.

La elfa ladeó la cabeza con desconfianza. “¿Soy una de esos Jinni? ¿Un espíritu?”…