La Guerra de los Clanes

Historias, leyendas y batallas en las tierras olvidadas de Arda.

Edicion 3

Árador, Tierras de la Aurora

Finalizada · 19-03-2006

Draric

Raza: Enano

Otros nombres:

Armas o poderes: Escudo, Martillo de Guerra, y multiples inventos sorprendentes.
Habil en el cuerpo a cuerpo y en tácticas, además de inventor.

Vida: 75%

Descripcion

Draric como heredero de su clan mide más de lo normal para un enano, superando el metro y 55 centímetros y auqneu es ancho de hombros es delgado, lo que le hace parecer más estilizado de lo normal. Su larga barba le llega casi al cinturón, roja como la sangre y es una evidente demostración de que, pese a su estraña altura, es un enano.

Viste ropajes oscuros, bien ajustados para evitar que le molesten y tapados por encima con una amplia capa.

Historia

Draric desciende en última instancia de los primeros enanos que habitaron en las montañas del este del continente desde tiempo inmemoriables. Sus antepasados se separaron del grupo principal ya que tenían ciertos intereses divergentes. Estos enanos eran más aficionados al aire libre de lo habitual, así como a cultivar tierras y a la luz del sol, cosa que los hizo en parte unos parias entre los suyos, y por eso decidieron irse.

Han tenido algunos cambios con respecto al resto de enanos, siendo ahora bastante más altos de lo normal y más delgados, aunque sin perder su envergadura.Las malas lenguas han llegado a decir que se debe a que se mezclaron con los humanos, aunque otros lo atribuyen a su vida en campo abierto bajo el sol y lejos de las minas.Cuando les preguntas a ellos suelen sonreir y responder con un enigmático “¿qué tendría de malo?”.

Draric, como el resto de su clan no es un gran minero, y no trabaja la piedra como sus congéneres, pero no ha perdido el gusto por el moldeo del metal, y por desarrollar nuevos usos para el acero. Draric destaca como inventor, casi siempre cosas sencillas relacionadas con el arte de la guerra, pero en esa misma sencillez radica su éxito. Pequeño retoques y cambios para hacer más eficaces las armas y algunos nuevos inventos que pueden ser poco significativos pero a la larga tal vez cambien el curso de la historia.

Draric partió lejos de su clan para entrar en la guerra. Era su pasión, y algo que había estudiado desde niño. Siempre se había entrenado en las artes del combate cuerpo a cuerpo, y había desarrollado algunos inventos para mejorar las armas del clan.

Así con un buen escudo metálico blasonado con el emblema de la familia (un jabalí que está cargando, y cuyos colmillos están ensangrentados, sobre un fondo de hierba verde) y su martillo de guerra como arma principal se dirigió hacia Lempë Ohtari, para entrar en su ejército.

Allí se unió a la tercera compañía, con la que partió hacia la guerra en el norte. Draric era un joven serio, fuerte y duro que poco a poco fue haciéndose un sitio entre los soldados, ascendiendo poco a poco en el escalafón. Alguien en quien sus superiores podían confiar. Firme para cumplir las órdenes pero flexible para poder improvisar alguna solución de emergencia. Sin duda sus estudios sobre la guerra le servían ahora en el campo de batalla.

Así Draric se encontró en las Tierras de Helkelen Lara como segundo de un batallón de hombres de la Tercera Compañía de Lempë Ohtari.

La batalla fue sangrienta y resultó una derrota para su ejército. Draric se vio obligado a tomar el mando de su diezmado batallón cuando su superior murió. Había llegado su momento. Distribuyó entre sus hombres una versión modificada de ballestas que permitían cargar a la vez dos flechas y dispararlas consecutivamente. Un solo batallón no puede ganar una batalla, pero la potencia de fuego de las ballestas de Draric hizo mucho por equilibrar la situación, y eso no pasó desapercibido a los ojos de las Generales de la Compañía que llamaron al joven enano a su presencia.