Alkalabrindeth
Una de las primeras ciudades fundada por los ramalië. Se encuentra al Este de Yana Ramarëa y fue consagrada como santuario de los placeres mundanos. Un lugar donde el águila y el vampiro intensifican su instinto y enlazan sus cuerpos al calor de un mismo deseo que purifica sus ansias, y a la vez, condena sus almas a una eterna unión, en una sola voluntad: entrega, apetito carnal y sed de sangre.
Encontrar Tyalval Saessë, tierra de campos fértiles, próxima al baño de la brisa del río Nikwenen, es la redención para cualquier forastero que cruza el desierto y cree que esa hermosa vista de la ciudad es sólo un producto de su imaginación. Durante el día se aprecia como un pequeño poblado, opacado por la magnificencia de la ciudad interior, construida a partir de un enorme risco que la semirodea, completando el círculo enormes construcciones talladas en piedra y mármol. En los inicios sólo fue planeada ésta para la búsqueda del placer y la satisfacción del cuerpo de los nobles ramalië, pero a causa del éxito y la venida de muchos peregrinos de diferentes sitios, algunos ramalië optaron por construir el poblado exterior, también para ofrecer la misma liviandad a un precio más accesible.
En la noche es cuando la ciudad completa pone en descubierto la magia y belleza que oculta a las horas del sol, cuando la mayoría de los habitantes reposan embriagados en un dulce sueño recuerdo de la noche anterior, y sólo algunas posadas y comercios permanecen en actividad para dar acogida a los viajeros diurnos.
El poblado se conforma de tabernas, posadas y pequeñas chozas de comerciantes, en su mayoría construidas de piedra y madera para templar el clima tropical, en las entradas tienen puestos pequeños candelabros que reflejan luces tenues en tonalidades cobrizas y ámbar. Hay un sendero central empedrado, iluminado por antorchas sostenidas en pilares delgados decorados por figuras antropomorfas en actos de promiscuidad. Al final del camino, se impone, sin puertas, un gran arco de cantera tallada en el que está escrito con plata y contorneados los caracteres en ithildin “Entra viajero. Aquí olvidarás tus penas y cansancio. Bienvenido”. El arco es la única entrada a la ciudad interior. Una vez traspasado el arco, las enormes construcciones de piedra y mármol asemejan gigantes que observan en silencio cada uno de tus pasos, tales construcciones talladas tan fervientemente por los Russan Rámar y con decorados tan elegantes, son los grandes aposentos para la nobleza que visita la ciudad o que paga por el más sublime de los placeres: el calor y la frescura de un cuerpo.
El gran risco parece ser el padre de los gigantes, con sus hondonadas y picudas rocas, por su centro baja en cascada un hilo de agua que brota desde sus entrañas, su cauce desemboca en el centro de la ciudad, donde los Yarëar Rámar levantaron una fuente de inmensas proporciones y perfilaron una figura humana masculina con el rostro del vampiro sujetando a una femenina con el rostro del águila, y cuyos dientes se clavan en el terso y delicado cuello de la mujer-águila, que parece deleitarse entre sus brazos-alas.
Al lado oeste de la ciudad, contiguo al risco hay una construcción abovedada elevada en un montículo verde, lleno de flores y con angostos canales donde fluye el agua cristalina que proviene de un fresco manantial rodeado de un pequeño bosquecillo lleno de abedules, localizado en la parte trasera del edificio. Ahí se asciende por 2 escaleras ubicadas en la base del montículo, una en cada extremo, y se unen al llegar arriba en un solo nivel. Es considerado el santuario de la ciudad, ahí no hay rezos ni espiritualidad, ahí meditas y encuentras el conocimiento del placer. En su interior, sus paredes curvas ensalzan bellas pinturas de actos sexuales entre elfos, hombres y enanos, incluyendo ciertas pinturas zoomorfas. La sala permanece vacía, sólo resguarda el libro sagrado del arte carnal, ubicado en el centro, encima de un pilar de mármol tan blanco como la nieve, el libro posa abierto, iluminado por un rayo de luz que entra de un orificio central del techo, y durante las noches se activa una gema encantada por la Sacerdotisa de los ramalië para que refleje la misma luz del día. Este libro está hecho de oro en la pasta y sus hojas de piel de animal, contiene todos los secretos de la sexualidad que los ramalië han descubierto por años y años.
A un lado de la cascada, el risco tiene una abertura triangular, a cada lado hay una figura desnuda de cada sexo, mirándose una a otra con ardiente deseo. Pasando el umbral, hay unas escaleras en bruto hacia abajo donde se siente la frescura de la roca, después de ellas atraviesas una cortina de tela delgada semitransparente, ahora sólo sentirás el calor de otros cuerpos, del ardiente palpitar de tu sangre, el sudor de tu piel y el de otras más. Puedes ver la amplitud de la sala con gemas rojizas incrustadas en las rocas, en el centro, altos pilares con telas rojas enrolladas que se despliegan para dar paso a las exóticas y candentes danzas de hermosas elfas, mujeres y enanas en diminutas prendas. A los lados mesas de madera, con bases de figuras desnudas talladas en troncos. En esa taberna sirven la mejor cerveza de la ciudad y venden hierba para fumar de todo tipo, incluyendo las alucinógenas. Al fondo, cavada en la roca está la barra, donde se conservan y congelan todas las sustancias que allí venden, a los lados, hay otros pequeños cuartos también cavados en la roca, cubiertos sólo por telas delgadas, en donde están dispuestos lechos protegidos de muchas telas finas y suaves, para la comodidad de los clientes que buscan intimidad con las cortesanas del lugar.
Tyalval Saessë es considerada la primera ciudad turística del arte del placer, el deleite y la satisfacción, pero para muchos es una ciudad de perdición donde abundan los vicios y la prostitución. Al final, ambas son verdades...
[Editado por IndisElbereth el 15-04-2006 22:42]
