Edicion 3
Árador, Tierras de la Aurora
Finalizada · 19-03-2006
Taberna - El Volcán De Lo Mundano
2007:05:08:05:36:03
Ílimo
.•\'´¯) ¸,ø¤°``°¤ø,¸(¯`\'•.
.•\'´¯),ø¤°``°¤ø,¸¸,ø¤°`°¤ø,¸(¯`\'•.
,¸¸,ø¤º°\"°º¤ø,¸¸,ø¤º°\"°º¤ø,¸¸,ø¤º°\"°º¤ø,¸¸,ø¤º°\"°º¤ø,¸¸,ø¤º°\"°º¤ø,¸¸,
~~~~: (¯¯¯\'•.¸•¸.•\')-(___¸.•\'*\'•.¸___)-(\'•.¸•¸.•\'¯¯¯):~~~~
-•´`•._.•´`•--•´`•._.•EL VOLCÄN DE LO MUNDANO----•._.•´`•--
~~~~: (___¸.•\'*\'•.¸)-(¯¯¯\'•.¸•¸.•\'¯¯¯)-(¸.•\'*\'•.¸___):~~~~
,¸¸,ø¤º°\"°º¤ø,¸¸,ø¤º°\"°º¤ø,¸¸,ø¤º°\"°º¤ø,¸¸,ø¤º°\"°º¤ø,¸¸,ø¤º°\"°º¤ø,¸¸,
``°¤ø,¸¸,ø¤°´`°¤ø,¸¸,ø¤°´`°¤ø,¸¸,ø¤°´´
¸.•°´\'`°¤,¸.•*´`*•.¸,¤°´\'`°•.¸
°`°¤ø,¸¸,ø¤°`°
Acércate por medio de un sueño al Volcán de lo Mundano donde tus necesidades serán satisfechas, desde las más elementales e infantiles hasta las más banales y prohibidas. No se conoce su ubicación, el paso a estas estancias lo da Ilimo i nandaro a obrado, en el caso de que las hubiera, aun así eso no quita que toda carencia tendrá su cabida en esta morada.
Has de respetar las leyes de esta dimensión onírica porque sus portales los guardan Ilimo el piadoso, Izilsurias la arrebatadora entre otros señores de Farothdin, tan misteriosos como implacables, así como seres de dudosa procedencia.
Solo hay una realidad, y es que el alma que viaja en sueños, puede quedar retenida si daña de forma intencionada y severa a otra visitante. Jueces de estas conductas desviadas son Ilimo el piadoso e Izilsurias la arrebatadora. Desde que entras en estas salas tus sueños están sujetos a su voluntad, y el dispensa, o decide quien, el tiempo de tu estancia aquí y el tipo de sucesos que te pueden acaecer. Él puede retenerte para que no accedas a esta dimensión, o que no retornes del viaje hacia tu conciencia. El pone los límites, el como, el cuando, el donde y el porque puedes llegar y estar. Esa es la ünica condición a la que tu alma está sujeta, porque en principio tu eres dueño de tu libertad mientras no pises la de otra alma viajera.
No se conoce su ubicación, el paso a estas estancias lo da Ilimo i nandaro a obrado. Solo llegan aquí a los que conducen sus anhelos de satisfacción de alguna necesidad.
Primera Planta
El “hall” la sala principal donde está la barra y las mesas, se asemeja a una taberna como las que pueblan Arador. Nada mas abrir las puertas se encuentra el ambiente alocado y juerguista, con camareras llevando varias jarras en cada mano, sorteando las mesas y a las almas alborotadas que viajan allí. el ambiente está cargado, el suelo y las ropas están manchados por la cerveza que se derrama de los que da un traspiés, todo sucede bajo la atenta mirada de un espíritu corpóreo al que llaman “ el corpulento Bill” o el “ Ogro Bill” por la costumbre de agarrar por la cabeza y levantar en vuelo a los que se sobrepasan en sus modales.
Salones adyacentes, cuadriculas de cubículos interconectados, separados por paredes de piedra horadados con arcos. No hay puertas de ningún tipo, solo cortinas o biombos que libran del ojo ajeno pero no de la interrupción con estancias privadas. Allí se charla distendidamente con aquellos que deseas ver, junto a ellos/as se degustan licores y se fuma en pipa, se juega o se ríe durante lo que dura el sueño.
sala de las escaleras, en el paso de un modulo a otro, hay un pasillo ancho a cuyos lados se ven ascender las escaleras que dan a las plantas superiores. Entre los detalles de aquella sala de paso, llama la atención sobre todas las demás, un retrato animado de alguien desconocido.
El salón de las lámparas. Un patio interior que puede ser visto y oído desde todas las direcciones, tanto del “Hall” como desde las gradas del segundo piso a donde dan todas las habitaciones. Esta inmensa sala cuadrada, con altos techos de donde penden las lámparas, es la sala mas noble y ricamente decorada de todo el Volcán de lo Mundano.
La parrilla del glotón, donde te sacias tus necesidades fisiológicas en un ambiente de comida mas tranquilo. Rememora allí aquella comida que saboreaste, al calor de los vapores del volcán se sujetan los recipientes que contienen los manjares de aquella fiesta recordada, aquel postre de tu infancia que nunca volviste a probar, aquel guiso de aquella tierra a la que ya no viajaras. ___________ dirige aquella sala, ayudada/o de utensilios que brincan y trabajan sujetos a su voluntad.
El laberinto de lo escrito
Un lugar tranquilo para algunos, para otros inútil tratándose de los sueños, pero necesario para recrear el ambiente de toda sala donde acompañado solo por lo que quieras tomar. Puedes evadirte del resto y encontrar un recoveco donde dar rienda suelta a tus curiosidades. Toma tu libro o pídeselo a Anto el Bibliotecario, un espíritu menor que ha tomado la forma de un hobbit risueño y entrado en años, encargado de poner en tus manos lo que desees. Una vez hecho esto solo te toca decidir en que pasadizo rodeado de libros, velas o cojines quieres hundirte en la lectura.
La sala del cristal. Una fuente atrae con sus borboteos a los que quieren predecir el futuro cercano. Un oráculo apenas fiable por lo intrincadas de sus respuestas y lo generales de sus avisos. Un consuelo tiene allí los que quieren buscar una predicción a lo desconocido.
Pero en sus tinajas de bronce brillante se recoge el agua transparente que te devuelve imágenes del pasado. En ella hundes tu cabeza para entrar en tus recuerdos pasados.
las piscinas de roca, a ella dan las ventanas de las plantas superiores y están iluminadas desde los ventanales del techo, por lo que desde érase nutre de natural y azulada a las salas adyacentes mas alejadas del resplandor de la sala de las Lámparas. Donde acaban las salas mas alejadas de la primera planta se encuentran los accesos de mármol blanco a las piscinas que rodean a modo de cinturón de agua, parte de la primera planta, como si de un foso protector se tratase.
Las piscinas son uno de los lugares favoritos y mas recónditos de las almas que van al volcán de lo mundano, en sus aguas cálidas nace la llama de la lujuria, se forjan amores prohibidos, anidan las infidelidades, se engastan frivolidades con lujuria.
Segunda planta
Te encuentras en una sala en la que la decoración es sencilla, en madera anaranjada de pino clara y olorosa, iluminada con cristales de luz que se apagan o encienden por voluntad propia. En el techo de tarima se abre una trampilla y debajo de ella un ser de mediana estatura lee despreocupadamente un libro, sin preocuparse del mundo que le rodea. El bedel de la segunda planta se hace llamar, y ha tomado la forma de un enano barbudo y algunos dicen que es un espíritu antiguo de los que sirvieron en Opelë anarorë en los primeros días de su fundación, que guarda y hace guardar las normas de Ilimo. A ellos se abren muchas puertas con salas todavía desconocidas cuyas ventanas no dan al patio interior. Son muchas y algunas están cerradas por voluntad secreta del Rey, que conoce a donde paran o su utilidad. Al alma que frecuenta asiduamente el Volcán de lo Mundano se les acaba dando las llaves de una habitación para su uso y disfrute, y que corresponden a las que se abren a los lados del Este y Oeste del cuadrado de la planta.
Las habitaciones del pasillo sur se reservan para las almas de los Señores de Farothdim y está vetada su entrada a menos que los dueños así lo decidan. Las ventanas van a dar justo en frente del estrado del Patio, lo que les da una vista privilegiada desde sus balcones y terrazas.
Tercera planta
Algunas almas buscan la soledad que no ofrecen los cubiles acolchados de la primera sala, y es por esto que no hay otro lugar mas pacifico y tranquilo, más bucólico y confortable para él introvertido que la sala del cerco de los álamos. Las llaves a esta sala solo las tiene el bedel de la segunda planta, el considera junto a Ilimo si uno es merecedor de esa necesidad de aislamiento y si en verdad la merece para dichos fines y no para otros. Porque aquella sala esta sujeta a una magia de pureza, refugio donde sanar las heridas de la vida en soledad. El jardín inmaculado esta preservado de toda injuria que lleve consigo cualquier acto impuro. Nadie puede vulnerar esta norma y el que allí accede, solo permanece con sus pensamientos a menos que quiera convocar la presencia de Ilimo en busca de alguna ayuda para sus pesares.
Las mazmorras de la Reina
De boca en boca corren los rumores acerca de una estancia de entrada desconocida para muchos. Algunos aseguran que son varias las entradas y que de allí proceden alguna que otra vez lamentos de agonía.
Y es que por deseo de Izilsurias Ilimo vió la necesidad de un lugar donde poder retener a toda alma impía que escapase a las normas. Y así fue como hizo las estancias y entrego las llaves de entrada a su consorte, y una daga como instrumento para que dispensar justicia o tormento a todo aquel que ambos considerasen oportuno. Si este fuese el caso, Izilsurias heriría con su daga el alma viajera, y la esencia que brotase sería recogida para mezclarla con otras sustancias. Así nacieron los objetos que han cobrado vida en el Volcán de lo Mundano almas que han quedado atadas a este plano de existencia con la forma de un objeto, y que expían sus culpas sirviendo a los propósitos de los que reinan en Farothdin. Condenado a vagar por las estancias o permanecer por tiempo indefinido, como es el caso del cuadro de la sala de las escaleras, o los utensilios de la parrilla del glotón entre otros.
________________________ ______________________________
normas de interacción
Cada personaje que participe ha de indicar en que sala se encuentra.
No se puede matar, romper mobiliario, humillar o ofender etc. a ninguno de los participantes de forma no consentida. En el caso de que por alguna razón se hiciese, el personaje quedara atado a un objeto inofensivo, con su forma y sujeto a la voluntad de los que organizan el Volcán de lo Mundano. Solo comunicara o se moverá dependiendo de la función que se le asigne. Si a alguien por algún casual le apetece ser un objeto de los que hablamos, no es necesario que vulnere las normas de convivencia, que lo haga saber mediante mensaje privado por EAU y se tratara el asunto.
Aun así eso obliga a que el personaje no pueda postear en otros foros ni pueda interaccionar mas en el Volcán de lo Mundano ateniéndose al papel que le puede tocar.
Mientras se cumplan las normas básicas de convivencia del juego en general y de este foro, no influyen tiempos de guerra, ya que es un mundo onírico.
Se permite toda alteración del espacio, tiempo o realidad a manos de los participantes, siempre que no vulnere las normas de convivencia tantas veces dichas, e Ilimo se reserva la posibilidad de introducir alteraciones del espacio, tiempo, realidad…en resumen variables que afecten a la interacción de la gente en la taberna.
Estas normas están sujetas a cambios.
Ílimo
Qué son los sueños sino una bagatela o un castillo de aire en la inmensidad de la noche? alivia tus miserias aquí si eres de los que sufren despiertos los avatares de la vida, porque los sueños hechos realidad son una vía de escape a estas tierras donde prima el cansancio. En todo lo bueno residirá algo malo y viceversa, solo es cuestión de tiempo y paciencia para encontrarlo. Pero entre medias de ambos siempre están los sueños como el indicador de un buen descanso. Y que mejor que los sueños para descansar la mente. ¿Por qué vamos a desistir de soñar si es la única válvula de escape de la realidad? ¿Por qué cerrar el mundo a volar sin alas allá donde la imaginación nos dicte? Nunca desistas de un sueño. Sólo trata de ver las señales que te lleven a él*
No sabes como fue pero estas en una barca estrecha llevada por la corriente hacia no sabes donde ya que la niebla es tan espesa que no te deja ver a mas allá de los límites de la proa. Recoges las rodillas entre tus brazos y apoyas la barbilla en tu hombro intentando pensar que haces allí, haciendo de tu cuerpo un ovillo. El frío solo te deja pensar en algo caliente...¿caliente? como un lecho en el que estirar tus brazos y desperezarte sintiendo a alguien querido a tu lado, un plato de comida caliente que baña tu cara con aromas tibios, Aquel baño caliente en el que te hundes lenta y despreocupadamente, bebida que te enciende la garganta mientras notas como resbala hacía tu estómago, el resplandor y la calidez de una luz atravesando la piel de tus párpados cerrados, canciones que te susurran al oído melodías que ponen ritmo y sueltan espontáneamente tus miembros ausentes de movimiento…
Todo se acaba porque de repente la barca choca con la orilla y sales de tus pensamientos de golpe. Bajas y aprietas los ojos intentando enfocar la mirada en algún punto, vuelves a pensar en lo bien que estarías a salvo de aquel frío y te consuelas de nuevo en tus pensamientos de antes. Las nieblas desaparecen como si de magia se tratara y ves la pendiente negra y marchita de un volcán… un escalofrío recorre tu cuerpo y juntas tus brazos y los frotas para entrar en calor. Avanzas pendiente porque no tienes nada mejor que hacer y para tu sorpresa, de la nada calcinada distingues unos círculos transparentes de color rojizo que despiden luz al exterior… vas allí y adivinas una puerta de entrada enclavada a ras de la misma roca volcánica.
Acércate a lo mundano _pareces oír decir_ recoges el gozne de pesado bronce en tus manos con decisión, tiene la forma de una serpiente enroscada en una rama, puedes apreciar los detalles de las escamas grabadas con un buril fino, también grabaron la rugosidad de la rama, te gusta su realismo...y los ojos…Son unos zafiros pulidos sin ninguna arista, puede que no tengan valor alguno, de lo contrario no estarían ahí _piensas_ y automáticamente intentas rascar con la uña las cuencas y llevarte las piedras… pero es imposible. Lo intentas mas veces y te pones nervios@ ante la posibilidad de que alguien te descubra haciendo aquello… y sin darlo demasiada importancia notas que el gozne se mueve un poco, se desquita de tu mano y jurarías que se resbala... ¿Como puede ser...? ¡La serpiente de bronce que apresas y a la que intentas quedar ciega se mueve! , sueltas instintivamente aquello justo en el momento en que lo que aparentemente era una escultura, se lanza a morderte de improvisto, acompañada de un bufido de rabia, ¿Es una ilusión?_te dices estas a salvo de aquello… ¡calma!_ te dices mientras frotas tu mano para comprobar que sigue ahí_ ¡fue una ilusión!..
Empujas la puerta y no puedes evitar mirar de reojo a la serpiente que está en su rama como si nada hubiese pasado. ¡Si fueran zafiros no estarían ahí! _ dices con una sonrisa seria.
La planta es muy amplia, el techo es alto, de las vigas de madera cuelgan ramilletes de hierbas de todo tipo, distingues por el olor algunas que has visto fumar, hay fiambres y carnes secas, verduras y más cosas. Pero lo que llama tu atención son las múltiples lucecitas que están suspendidas en armazones de hierro rojizo y dorado que iluminan junto a las chimeneas y las velas la sala. Son muchas y están decoradas con motivos animales, algunas pero pocas con plantas entre las que distingues rosas o lirios…
Dejas de mirar el techo para continuar con el resto, ya habrá tiempo que dedicar a analizar cada uno de los objetos que están encima de nuestra cabeza… los salones,… son mas amplios de lo que hubieses pensado nunca, subestimaste y erraste pero es humano _te dices con socarronería_ .Las salas mas grandes dan paso a un laberinto de otras mas pequeñas. En otro tiempo debió ser un gran salón o una cueva inmensa que dividieron en otras más pequeñas por medio de tabiques conectados entre sí a través de vanos sin puertas. Atraviesas las mesas mientras notas el lastimero crujido de la tarima a cada paso, quejándose de tu peso y adelantando tu paso. Echas atrás alguna cortina o reparas distraídamente en la decoración de las paredes, hay armas, escudos, algún tapiz representando algún hecho que ya tendrás tiempo en conocer...hay algunos muebles en los que los camareros dejan los cubiertos y en donde sacan cubiertos o las vajillas, vasos o paños. Y cuando vas a dejar la gran sala de la entrada miras atrás un momento para calcular cuanto has avanzado y ves un enorme reloj de arena, en cuyo cristal superior, queda poca arena. En otra parte mas al fondo está la barra principal tras de la cual hay tres puertas que serán la cocina, la despensa y puede que el acceso a la bodega...
Pasando el primer vano hacia el fondo del edificio, ves que a ambos lados bajan dos escaleras que se pierden en la negrura, intentas subir pero te echas atrás asustado cuando se prenden las lámparas del piso superior sin tu hacer nada, apenas alcanzas a ver la parte superior… porque un camarero pasa a tu lado riéndose de tu ingenuidad. Decides avanzar y pasar otro vano, allí ves una tarima que está elevada a la altura de tus rodillas, tal vez un poco más, pero poco. Desde allí se ve gran parte de las mesas de la entrada principal y muchas otras salas por las que se accede hasta donde estas tú. Giras haciendo un círculo sobre ti viendo el techo abovedado y del que penden dos grandísimas lámparas a modo de un árbol bocabajo, una de cristal de roca plagada con la forma de una de luces azuladas y blanquecinas y otra de plata sobredorada casi rojiza, plagada también de luces pero amarillas y anaranjadas. A ambos lados de estas se ve una balconada de madera amarillenta que debía pertenecer a las habitaciones de la planta superior, cuyas puertas daban a aquella sala. En Ellas uno se podía apoyar y contemplar más de cerca las impresionantes lámparas o ver los espectáculos que se hacían en la tarima.
Todavía sigues anonadado imaginándote sentado cerca de por allí donde tendrías una vista privilegiada cuando al fondo, en otra sala que se abre a la que estas ahora, pareces oír el ruido del agua. Avanzas con más decisión porque tienes que ver aquello. Cruzas mas salas del laberinto, en un lugar te paras y ves que a ambos lados, en medio de los salones, ahí dos círculos de piedra volcánica encima de los cuales hay una reja sobre la que se asan carnes. Inexplicablemente sigues mas adelante y oyes risas y notas miradas puestas en ti, bocas que muerden dedos intentando exprimir la lujuria que hay en la sangre que los recorre, manos que acarician cabelleras o que sutilmente recorren su cuerpo, fragancias que te evocan a la sensualidad y despiertan tu libido, pero decides dejarlo para otro momento. Avanzas y avanzas y notas la humedad en el ambiente, el chapoteo del agua, hay nubes de vaho, y baldosas pulidas y brillantes como de cristal en las paredes, las tocas y son suaves y lisas, húmedas por el vaho que hay adherido. Y sin avisar, el agua se cuela entre las ranuras y los cosidos de tu calzado. Esta tibia y agradable, y ves que a medida que avanzas está mas profundo. Avanzas y caminas por debajo de unos arcos pasando de la penumbra a una sala de luz azul que viene del techo. La pared es negra y rugosa, pero el agua es del azul mas puro, las baldosas del suelo deben serlo _razonas_ y también las de parte de las paredes sumergidas…el vaho sale de la superficie y sin pensarlo dos veces te hundes con la ropa del camino, sujetado por el agua mientras nadas boca arriba. Hay unas mujeres que se ríen por lo bajo y te extienden una tela gruesa y blanca para que la tomes, escupes el agua de tu boca y apartas el pelo mojado de tu frente cuando reparas en un sonido que surge del techo. Al fondo ves las salas por las que has pasado y casi dirías que desde allí se ve la puerta de la entrada… el lugar es raro, hay una atmósfera mágica y a la vez de sosiego. Pero oyes de nuevo el sonido mas intenso, que viene de la pared, ¡es un reloj de arena que deja caer los últimos restos de arena de la parte superior!, y en el momento en que acaba no vuelves a oír ni a ver nada, solo la oscuridad que ciega tus ojos.
Súbitamente abres los ojos, ves un techo de madera del que cuelga alguna telaraña, notas el sudor incómodo que te pega la cabeza a la almohada. Echas para un lado las sábanas y las mantas y notas el frío en ti mismo... ¡ha sido un sueño! ¿O no?..Quien sabe...y te das la vuelta tapándote de nuevo, anhelando volver a tener ese sueño.
*Paulo Coelho
[Editado por gorathion el 20-03-2006 13:43]
Trasia
Pierde la noción del tiempo y siente como flotas entre puntos de luz que te deslumbran y te hacen cerrar los ojos. Pero sin saber porque sonries mientras miras tu reflejo en un mundo de espejos que se mueven y distorsionan tu rostro. Siente como la gente grita a tu alrededor pero tu sigues en tu bombolla de jabón ajeno al sufrimiento del mundo. ¿Has ganado la partida al dolor o simplemente te has soñado un mundo diferente? Olvida tus pesares, deja atrás tus sentimientos, no te sirven de nada a estas alturas del juego. El viento acaricia tu cara, tu piel... ¿es el viento...? No, son miles de dedos de terciopelo que recorren cada rincón de tu alma mientras tú te entregas al placer de saber que no eres dueño de tus actos.
Juega con fuego y atrévete a quemarte...
[Editado por atram el 22-03-2006 23:47]
Ílimo
Ilimo tañía el arpa despreocupadamente intentando aliviar la monotonía del trayecto mientras la balsa surcaba las nieblas sobre el lago. Con él iba Aredhel, una de las damas de más renombre entre los Noldor que vinieron a Farothdin. Se había quedado dormida tal vez al arrullo de las corrientes, confiando en que su codo apoyado en la cubierta la sostendría en medio de los balanceos de la barca. Su rostro impecable y pálido temblaba en su mano, al ritmo del pequeño balanceo del agua encantada que sostenía la balsa.
El tiempo pareció detenerse en aquel trayecto que se hacía eterno y Él se conformó con el silencio, velando por no interrumpir el sueño de la dama, algo que sería de mal gusto. Por eso Ílimo decidió recostarse y dedicar aquel rato de calma a una de sus aficiones más improductivas, divagar en silencio sobre el pasado y el presente cercano, con el fin de presentir el futuro que se avecinaba, controlarlo y dominar la angustiosa incertidumbre que nos provoca lo desconocido. En aquel mar de pensamientos y sueños de ambos, la cubierta tocó la orilla bruscamente, lo justo para que el codo de la Elfa se viniese a bajo y su cabeza dormida fuese a dar contra la cubierta del bote. La Dama volvió en si y se levantó rápidamente, sorprendida, frotándose la cabeza mientras su rostro colorado se arrugaba en una mueca mezcla de dolor y vergüenza. Ílimo no pudo evitar una risa contenida que provocó al final en ambos, una carcajada en toda regla.
Entre risas por el incidente ambos pasaron a la tarima del muelle en dirección al Volcán de lo Mundano, y en una de esas, los pasos firmes del Maia despachurraron algo que vertió un líquido verde sobre la ropa y parte de su mejilla… ¡pobre babosa del pantano!, esto nos deja igualados en despistes ¿eh?__bromeó la Dama mientras se adelantaba riendo__. ¡Supongo que sí! __Dijo él mientras se limpiaba fuertemente con un pañuelo__ ¿y lo mal que huelen?...
Sortearon las maderas del muelle con un ojo puesto en las babosas que salpicaban el suelo y otro en el farol que indicaba al otro extremo el fin del muelle. Cuando lo hubieron pasado una campanilla sonó entre unos juncos y un hombrecillo con un Farol en una mano y en otra una cesta de mimbre, salió de la maleza a saludarlos. Posando la cesta y el farol, se quitó su sombrero amarillo e hizo un reverencia exagerada a Ilimo, que no le prestó atención pues se centró en tomar la cesta y curiosear. Luego hizo otra a la Dama Aredhel, a la que dio la bienvenida con una sonrisa y un besamanos.
A los pies de su bella presencia se presenta Paparín
Proveedor de las despensas de su alteza, señor del muelle
Guarda de las llaves del bosque y administrador del Jardín
¡Pues a su Alteza, como dices, no le gustan mucho las babosas para la cena!__ dijo Ílimo con acento cortante y cara de asco, mientras miraba de cerca el interior de la cesta y lo removía con un palito__
Aredhel se acercó a comprobar el interior de la cesta mientras Paparín se apresuraba a encajarse el sombrero de copa y a tomar el Farol… ¡aunque parezcan repulsivas tienen muchas propiedades, mismamente su veneno es bastante fuerte y paraliza allí donde se adentra… también son el ingrediente principal para las cremas de masaje de su señora esposa, mi señor…ella me encarga, cuando va a venir, que le tenga preparado un canasto de ellas…y… no me es fácil criar a estos animalillos tan rápido ¿sabe?__dijo compungido__
O sea, que estas Babosas __Bramó Ílimo con los ojos desencajados de su órbitas y avanzando hacia el hombrecillo con el dedo índice apuntándole amenazadoramente__ ¿?la reina mandado criar BABOSAS VENENOSAS, en MI Posada, sin MI consentimiento ¿?
_Em…¿si? _dijo Paparin con una risita tonta de pobrecillo mientras era elevado por las solapas de su chaqueta..
¡Pues anda y empieza a recolectar las babosas por el muelle, que ya hablare yo con Izulsurias!__sentenció en un tono bajo a la vez que se le tensaban todos los músculos de la boca y el cuello__ ¡Que no quede ni una y al resto las enjaulas!... Vamos Aredhel, teníamos que estar ya sentados que en breve llegará el resto. __terminó Ílimo a la vez que pronunciaba una retahíla de palabras que hizo que se iluminaran unas piedras de cristal pulido que salpicaban al camino a la entrada de la Posada__
De ahí en adelante el paseo fue en silencio porque Ílimo comprobaba a su paso que todo estuviese en orden, los jardines cuidados, los setos recortados, sin malas hierbas… y como no, contando el numero de Babosas fétidas a su paso. Le gustaba que todo estuviese en su sitio, tal y como había dicho que se hiciese. Muy pocos conocían su proyecto, y aquellos privilegiados debían cumplir bien o serían desplazados de su puesto con una sutilidad tan rápida como certera. Había puesto mucho empeño en hacer de aquel lugar algo admirablemente vello y perfecto, y todo debía salir bien porque había dedicado muchas ilusiones tiempo y recursos. Cuando ambos llegaron al portal de la Posada del Volcán de lo Mundano Ílimo golpeó de forma peculiar con su callado en la puerta y esta se abrió a su paso.
[Editado por gorathion el 25-04-2006 01:43]
Narquelië
[Editado por tari el 25-09-2006 02:20]
Ílimo
Ílimo pensó en la oferta llegada del cielo, y se abstrajo por un momento en sus deseos, y sus ojos brillaron y se acrecentaron como llorando y la boca se agrandó y la lengua cayó inerte hacia un lado de la comisura de los labios… y una babilla se asomó a continuación de que recostase la cabeza hacia atrás. Pasaron por su mente los cuervos de la humana y se le antojó de ave...tal vez pollo, o pavo, codorníz, pato...e imaginó todas las aves de Arda y paró en las grandes águilas de Manwë. Concretamente en el sacrilegio de pensar en una enorme, dorada y humeante águila asada en su punto, traída en un enorme plato humeante, rodeada de frutas y verduras, con un tenedor y un cuchillo clavado en lo alto...
__Ah…¿Tacos dices? __despertó Ílimo_ ooooh siííí por favoor… Em pues pon 20 de al pastor, de saudero, de cerdo , de ave, y de papas. ¿Si? ¿Y tu Aredhel?…bueno, ponla 19 de cada, que come menos jejeje
[Editado por gorathion el 30-04-2006 03:24]
Narquelië
[Editado por tari el 25-09-2006 02:20]
Eleanor Ronaele
[Editado por Eleanor_Ronaele el 25-09-2006 02:19]
Ílimo
Las luces resbalaban por el metal rojizo que forjaba las lámparas de telaraña que bajaban colgando al teatro. Bajo ella, En la tarima, había un espectáculo. Tocaba una orquesta mientras un grupo de bailarinas ataviadas con faldas de volantes multicolores se arremolinaban con cada movimiento de cadera. Cada taconazo al suelo ponía los pelos de punta, cada grito de emoción causaba escalofríos. Eran sensuales y bellas mujeres de piel morena y pelo castaño claro recogido con pinzas de brillantes. Sus ojos aceituna teñian una mirada inexpresiva y perdida fruto de la concentración. Miraban a todo el público y a ninguno, mientras sus mejillas coloradas delimitaban una sonrisa figurada, sin nada natural en ella.
Cada acrobacia, cada palma, cada paso o movimiento en solitario o entre ellas estaba calculado por la práctica del día a día en los espectáculos. Era perfecto y hasta tenía un toque natural que le daba la rutina, pero aun quedaba por mejorar la sonrisa inexpresiva…
Las risas emborrachadas se oían aquí y allá, algún atrevido poniendo voz a los ritmos, gente ensimismada, fantaseando buscando que sus miradas captasen las de las bailarinas, las camareras y camareros sirviendo infinidad de bebida, el aire cargado del humo de pipa... Todo aquello envolvía la estancia en un lugar de festejo propicio para que Ílimo escogiese reunirse allí con su esperada compañía
Él miraba bajo su sombrero color tierra cada rostro, leía en ellos cada expresión, cada mueca y lo interpretaba mientras pasaba el tiempo. Rememoraba recuerdos de sus memorias pasadas y se recreaba buscando coincidencias entre lo ya vivido y lo que allí había. Era divertido y sorprendente comprobar aquello al amparo del bullicio, desde una mesa recogida en el fondo de un teatro abarrotado. Pero él no estaba allí por descanso,_pensó mientras fruncía la mitad de su boca_, ¿Qué era el descanso para él? Pero cuanto lo necesitaba…
El tiempo pasó por la hora acordada, debería empezar a considerar su antigua costumbre de llegar tarde a los sitios, o tal vez no,_pensó al tomar de la mesa la pipa de marfil __ aprovecharía este momento para fumar un poco más y ver al público desmelenarse entre cada cabriola de las bailarinas.
Pero un presentimiento ya conocido recorrió su ser, sus sentidos le decían que algo había en la sala Ílimo levantó el ala de su sombrero y miró alrededor en busca de algo desconocido, y en una de las columnas estaba apoyada la respuesta. Allí permanecía inmóvil una muchacha, envuelta en un manto morado, y un velo con forma de haba que envolvía su cabeza y tapaba su rostro. Una mensajera de la Reina por el lirio de plata en una cadena.
Se acercó a ella disimuladamente, rodeando la columna en que se apoyaba y parándose a su lado, hombro con hombro. Él susurró a su oído unas palabras y ella deslizó un mensaje de su manga a su mano y se lo colocó a Ílimo entre las solapas de su chaleco con suma delicadeza, como si le acariciase con ternura, luego depositó un beso frío en sus labios. Una extraña costumbre en los servidores de Izilsurias a la hora de seguir al pie de la letra los mensajes… más Ílimo supo como corresponder y tomó a la mensajera del cuello, y acercándola con suavidad a sus labios depositó un beso en ellos para que lo sintiese su reina, allá donde estuviera, como si se lo diese en persona.
Cuando se despidieron Ílimo palpó que su mensaje siguiese a buen recaudo en uno de los bolsos de su chaleco, tomó aire y dejo caer un suspiro, ¿Qué habría en aquel mensaje? Deseaba abrirlo cuanto antes pero tendría que controlar sus emociones, porque ya había llegado a la cita acordada el personaje esperado…
Arestel Vanimeldë
Era ella. Sólo una persona en todo el reino, y seguramente de toda Arador, llevaba una capa en ese color: rojo carmesí. Pero…¿ y si no era ella?_Si se quitase la capucha… _Pensó. No podía permitirse el lujo de que su presencia dejara de pasar desapercibida por una simple equivocación asique decidió permanecer junto a la columna. Mientras, la mujer caminaba lentamente por la sala moviendo de un lado a otro la capucha, parecía que buscase un sitio donde poder sentarse…o no.
Ilimo sintió el mensaje ente sus ropas, y otra vez la curiosidad por saber qué misterio contenía, Miro hacia su chaleco y llevó su mano hasta el bolsillo… pero una vez más se contuvo.
_ ¿No reconocéis a una sureña?_dijo la mujer encapuchada que ágilmente se había situado delante del rey.
Ilimo pudo ver entonces el broche que cerraba aquella capa: una rosa.
_No a cualquier sureña, _ respondió el rey con una gran sonrisa_ mi querida Arestel.
La mujer, tras escuchar su nombre, echó la capucha hacia atrás, dejando ver aquellos ojos oscuros que delataban su procedencia.
_Tardasteis en reconocerme_ dijo en tono burlón mientras hacia una sutil reverencia.
_Sí, más de lo prudente_ contestó el rey al ver que empezaban a ser el centro de atención de muchas miradas_ vayamos a un lugar más apartado.
_ Siempre que tenga un sitio donde sentarme_ añadió Arestel, a la vez que se volvía a cubrir la cabeza pues no quería llamar más la atención con la diadema de oro que mostraba en su frente _he viajado lo más rápido que he podido desde Oron, a estas alturas me mantengo en pie por la gracia de los Valar.
Ílimo
historia Cojunta interclanes,( Tavarcerta). Ilimo encarga el viaje a Arestel
___________________________________________________________
La llave de toda casa se esconde debajo de una maceta. Ahora es tiempo de guerra y nuestra casa es tentadora. Tenemos que estar pendientes tanto de quien llama a la puerta como de cerrar las ventanas.
Coda de la Orden de la Rosa
….
Caminaban por lo que llamaban el mar de columnas, un pasillo porticado que llevaba a los soñadores hasta los brasas, donde se reunían a comer la carne que se asaba al calor del volcán. Del techo caía una luz blanquecina que simulaba un amanecer cuando Ílimo detuvo el paso.
_I_ Aunque estemos en dominios del sueño y muchos de los que aquí viajaran a una realidad lejana de nuestras fronteras, hemos de cuidarnos de sueños premonitorios _dijo Ílimo desde la distancia_
De cada columna salieron varias sombras misteriosas que se apostaron en los lados del pasillo y en sitios estratégicos entre la columnata, evitando que oídos indiscretos supiesen de lo que allí se hablaba.
Ílimo aleteó los dedos de la mano en una serie de movimientos _ “que no nos moleste nadie, eliminad a cualquier sospechoso que nos este escuchando” _ les dijo por señas_
_I_ Siento no ofrecerte nada más cómodo que el apoyarte en una de estas columnas, pero tampoco tardaré mucho, las instrucciones serán breves por el momento. Como una de las nobles de Farothdin debes estar informada de que los puestos fronterizos han eliminado una serie de incursiones orcas venidas del Este.
_A_ ¿Para eso vine hasta aquí? Debe haber algo más importante. Solo son Orcos vagabundos que sobrevivieron al cataclismo y ahora no tienen nada que comer de las tierras yermas de Mordor
Una justificación prudente, ha debido desmentir este dato mas veces, lo habrá oído de muchos exiliados que ahora viven en Oron Oiotuïle. ¡Averigua que sabe!
_I_ Suponer es lo más seguro para nuestras creencias, pero hazte a la idea que no estas tranquilizando a una ciudad de exiliados Arestel…no es descabellado suponer que hay algo más, detrás de esas hordas de orcos.
_A_ ¡Sauron! ¡No me puedo creer que tú también temas que Sauron venga en busca de esclavos para sus fraguas! ¿ Acaso no tiene en Eregion bocados mas fáciles como hombres dispersos y elfos que crecen en nuevos reinos..?
_I_ Brillante argumento Arestel, pero la precaución siempre ha de reinar en Farothdin. A veces es imposible saber hasta donde puede llegar ser corrupto durante incontables años. Sobre todo cuando hay algo más importante que simples esclavos o riquezas entre estos reinos. _Dijo imprimiendo en su tono de voz un tinte de preocupación _
_A_ ¡Ílimo!, ¡no podré preocuparme por algo que desconozco! _ contraatacó Arestel con un tono que exigía información_ ¡no me has traído hasta aquí para informarme de eso!
sospechas bien, ha llegado el momento de empezar a guiarte
_I_ Tanto Izilsurias como yo hicimos muchas obras por esta tierra antes de que muchos de los que ahora viven tuviesen conciencia. En nuestras memorias atesoramos un pasado en el que servíamos a los hacedores de Arda y de aquella época tenemos conocimientos y proyectos. Algunos los llevamos a la práctica como es la existencia de Farothdin y otros los retenemos en nuestra memoria aún por hacer… los hay que están hechos y los guardamos a buen recaudo…Pero algunos se escapan a nuestro control una vez hechos_ dijo con voz cercana_.
_A_ Y es por esto que Narmince ya no dirige la ciudad de Hrota Elerrína y ha viajado al sur. ¿y Narmince sabe de este asunto?
_I_ En este asunto, Narquelie ha sido enviada por Parte de Izilsurias y la orden del Lirio y Narmince nos representa a los de la casa de la Rosa y va por mi parte. Ambas siguen órdenes explícitas de recuperar aquello que detallo en este pergamino que te entrego ahora. Eres la embajadora en Heren Fanyrea pero tendrás otra misión secreta que no tiene que dar fallos. Quiero que dirijas una fuerza de apoyo en la ciudad de Tavarcerta. ¡Nadie como tu conoce tanto la frontera entre ambos reinos! Tus conocimientos serán útiles para que me ayudes en este momento de necesidad.
El rumor del que se habló en el consejo es cierto, la piedra de Orn oculta fuera de la tentación, más allá de nuestras fronteras, esta mas cerca que nunca de ser descubierto y no nos podemos arriesgar a poner en juego la seguridad del Reino de Farothdin.
_A_ Soy de las que pienso que el mejor sitio para las llaves de casa es nuestro bolsillo.
_I_ Algunas de esas llaves se pierden y es por eso que siempre es bueno guardar una copia debajo de las macetas. O dárselas en secreto a alguien de confianza…
_A_ ¡Como es posible pensar que la piedra de Orn pueda confiarse a alguien o que esta lejos de nuestras fronteras o en manos ajenas! ¡Quien o donde puede ser el que la guarda! _algo se agitó en el interior de Arestel que reveló una preocupación_
_I_ La tierra neutral sostiene el orden más exquisito
¿Acaso teme que Farothdin no es lo suficientemente seguro para ella, ¿tan importante es la piedra de Orn como para no guardarla?... Necesito probarle...¡suéltale lo que piensas!
_A_ ¡Y que mejor que esconder la tentación fuera! ¿acaso es tan peligroso ese artefacto?
_I_ Es peligroso si se aprende su razón de existir, y hasta ahora solo la conocemos sus hacedores
¡Alguien viene! _atrapad al intruso y retenedle hasta que mire sus ojos y pueda morir _ dijo con un movimiento de manos_
_I_ Arestel, la piedra encierra la misma luz que hace a la noche ser tinieblas. En todos nosotros las hay pero las mantenemos apartadas o las utilizamos por supervivencia. Ahora utiliza tus recursos y apoya a Narmince y a Eleanor desde la sombra
_A_ Las sombras, la representación de la neutralidad, ¡quieren que sea su perro guardián !
Nadie sabrá que conoces más del secreto de la piedra de Orn que lo que puedas sacar de las leyendas. Lee las instrucciones que te he dado, Establécete en Tavarcerta con tu guardia alegando una misión diplomática o un acuerdo de negocio. Mantenme informado de cualquier cosa relevante a la recuperación de la piedra y no reveles conocer nada de la misión, si algo falla…
_Ílimo chasqueó los dedos y dos encapuchados trajeron a una figura inerte
_A_ _Entonó con un tono de malicia un dicho de la Orden del Lirio_ “La noche saldrá de mí y velará los ojos de aquel que merezca morir.”
La Letanía del asesino de la orden del Lirio,¡ recuerda su pasado en la Orden del Lirio.!
_I_ Representas virtudes contrarias pero en equilibrio, por eso te elegí.
[Editado por gorathion el 04-10-2006 19:26]
Narquelië
Observaba atentamente al rey y a la mensajera de la reina, cuando la ella se alejo de Ilimo, Narquelië camino entre las columnas, hasta quedar a la par de la muchacha, las dos se detuvieron y Quariel le susurro al oído.
-Dile a Izilsurias que no permitiré que me este vigilando.- la muchacha se estremeció.-Ya llegara el momento de que el rey se entere de que lo vigilo.- la joven saco algo entre sus ropas, un broche con un lirio de plata igual al de ella.-¿que es esto?.
-La reina sabia que me detendría y me dio esto para usted.- entonces se acerco a su oído.-Os protegerá de aquello de lo que Quariel la doncella cuervo no puede protegerse.
Entonces la muchacha se alejo de ella y desapareció entre las sombras, Quariel apretó el broche entre sus dedos, volteo hacia donde estaba Ilimo y se fijo en la mujer que le acompañaba. Sabia lo que iban hacer, la mujer subió las escaleras se metió al cuarto que había rentado y se sumergió en el sueño y mientras esperaba recordó aquella tarde en la cual regreso a las estancias del palacio de hielo eterno y enfrento a los reyes.
Estaba sucia por el largo viaje que había hecho, llevaba las espadas postradas a su lados y sabia que en cuanto entrara al salón del trono, los vería impaciente s por obtener su preciada piedra." vaya sorpresa que les espera" pensó, la puerta se abrió y ella entro lentamente, los miro sentados en sus tronos. Los dos con sus mejores galas, por primera vez vio a Ilimo, era hermoso y había una serenidad en su rostro que la perturbo, sin duda alguna era el contrario de Izilsurias y tal vez ese era el motivo por el que se amaban, por el cual habían creado la piedra Orn, encerrando el propio equilibrio que sostenía al realengo. Los dos se quedaron quietos, sabiendo ya que Narquelië no llevaba la piedra.
-¿En donde esta Eleanor?,¿donde han dejado la piedra?.- le pregunto Izilsurias.- ¿Que no fueron claras mis ordenes doncella cuervo?.
-Usted debería saber que yo no sigo sus ordenes mi señora.- le contesto Narquelië.- Eleanor se ha ido y con ella se ha ido la piedra. El único ser que tenia realmente en esta tierra, el único hombre al que le pude dar mi corazón murió defendiendo sus secreto. Asi que yo decidí quitarles la piedra por pago a mi perdida.-la agacho la cabeza y respiro profundo.-La piedra de Orn no debe llegar a manos de sus creadores.
La reina iba hablar, pero la mujer no la dejo.
-No debe escucharme, porque tal vez este sea el único acto de bondad que haga en mi vida.-Izilsurias apretó el puño.-Esa piedra encierra un poder que ni siquiera ustedes comprenden; la piedra de Orn debe ser escondida, fuera de las manos de aquellos que puedan sucumbir a su poder, incluidos ustedes. Eleanor y yo tomamos una decisión y no la pueden revocar.
-Insolente.- Izilsurias alzo la mano, dispuesta a mata a la mujer, pero el rey la tomo y le obligo a sentarse.
-Hemos hecho bien al mandarlas a ustedes.- Ilimo hablo por primera vez.- Tomaron la decisión adecuada Narqulië y no recibirán castigo pues ese era el fin de la misión.- la reina le miro sorprendida, pero se quedo callada.-Que la piedra quede escondida, hasta que alguien lo suficientemente puro pueda protegerla...
Quariel esfumo aquellos pensamientos, ya había escuchado los rumores del rey y de la mujer que le acompañaba; camino entre las sombras escuchándoles.
-"la piedra de Orn oculta fuera de la tentación, más allá de nuestras fronteras, esta mas cerca que nunca de ser descubierto y no nos podemos arriesgar a poner en juego la seguridad del Reino de Farothdin."
El rey tenia la lengua larga, pensó la mujer;debía proteger la ubicación de Eleanor, no se habían separado en vano, ¿porque el rey hablaba de Tavarcerta?.Entonces a Narquelië le quedo claro que aquellas ruinas no eran seguras para esconder el objeto, debia cumplir su promesa, encontrarse con Eleanor y encontrar un sitio seguro fuera de las manos impuras.
La tomaron por lo brazos y le pegaron en la cabeza, por un momento no sintió el cuerpo, después supo que estaba enfrente del rey y que no le agradaba la idea de que lo espiaran.
Narquelië
Los guardias la tenían agarrada por los hombros.
-¿Que es lo que haces aquí Narquelië?.- le pregunto Ilimo.-Deberías esta con Eleanor.
-O le dice a su perritos falderos que me suelten o yo misma les corto la cabeza.-le dijo ignorando su pregunta y poniendo la manos sobre una de sus espadas, los guardias le soltaron.- Eleanor sabe cuidarse sola, hasta ahora no me había necesitado. Pero veo que usted ya le aviso a medio mundo sobre la piedra.
La mujer le miraba acusadora, Ilimo sonrió como si se tratara de una cosa graciosa.
-Ya veo porque a mi esposa le parece chinchosa tu presencia.- Quariel subió lo hombros burlona.-Esta es Arestel, regidora de Oron Oiotuïle y una de las mujeres mas nobles de la orden de la rosa.
-¡Ah! la desertora.- dijo Narquelië, Arestel la mato con la mirada.-Que pequeño es el mundo, pensé que nunca tendría el gusto de conocerla. Mas las presentaciones están demás en este momento.- señalo el bolso del rey.- No es necesario que lea el mensaje, la reina solo le informaba sobre mi presencia y ya ve aquí me tiene.
Narquelië saco el broche entre sus ropas.
-Ella dijo que me protegería de lo que soy incapaz de protegerme - le enseño el broche y agrego-Ya se que es a lo que refiere, no necesita explicarme.- entonces se dio cuenta del broche que traía Arestel, se acerco a ella y se lo arrebato de la ropa.- Este sera para Eleanor, lo único que necesita es su bendición.
Ilimo miro a las dos mujeres y respiro hondo, pensando muy bien lo que iba hacer.
Arestel Vanimeldë
Arestel se quedó paralizada durante un instante. No daba crédito a lo que acababa de decir y hacer aquella mujer, la habían desprestigiado delante del rey_ La reina sabe cual es mi punto débil, no le voy a dar el gusto de hacerme caer_ pensó para sí antes de responder
_ ¿La desertora? ¿Yo?_ Arestel soltó una gran carcajada_ Veo que tu reina aun no ha sido capaz de afrontar mi negación a pertenecer a su ilustre Orden. Imagino que fue una gran sorpresa descubrir que el onceavo regente no seguiría sus enseñanzas_ hizo una pausa y añadió_ Tuvisteis que sufrir mucho al ver como vuestro poder se reducía en las provincia del sur.
La mujer miró a la mano de Narquelië, donde se encontraba su broche_ encima que os voy a proteger, me lo pagas así_ se dijo. Respiró hondo y continuó.
_No creo que dos broches den doble protección, y ese me pertenece por méritos propios, te ruego que me lo devuelvas, de lo contrario Eleanor quedará expuesta a múltiples peligros.
[Editado por Eldin_de_Lorien el 08-10-2006 00:31]
Ílimo
Narquelië seguía arrogante en su actitud, las palabras de Arestel parecían no haber hecho efecto. Una verdadera guerrera de la orden del Lirio
_I_ Arestel, atenta, a veces las palabras no valen para hacer entrar en razón ni para dominar la arrogancia y una rabieta incontrolada… _
Una risotada aun mas fuerte y macabra surgió de la garganta de NarqueliË parecía divertirle aquella situación. Sabe que es intocable, que la necesitamos. ¿Acaso alguien como ella confía en la ayuda de la reina? la gente como ella no confía en nadie.
Un escalofrío recorrió su cuerpo con aquella información que había que desentrañar y atar con los cabos de la cordura y tal vez con alguna fibra de no verdad. Nadie notó esa sensación bajo la máscara de tranquilidad, nadie que estuviera allí.
Que insolencia mas encantadora hay en esta mujer, un huracán de pasiones atadas por el fino hilo del miedo a lo desconocido y por sus propios ideales
_I_ Narqueliël la rebelde_ dijo tomando su barbilla y obligándola a mirarle directamente a sus ojos_ El contacto frío con el colgante le devolvió una ensoñación de Izilsurias que le decía en tono duro ¡cuidado con lo que haces! _nuestros pasos vuelven a cruzarse y ahora estamos uno frente al otro. Pero no será la última aunque en el fondo lo desees__ Ílimo hizo bailar los dedos de su mano izquierda hacia los guardias diciéndoles por gestos _ “Estad muy alertas a un posible ataque, ¡franquead a la señora Arestel y protegedla con vuestra vida!” . Estos tomaron posiciones disimuladamente, mientras Narquelië seguía con sus ofensas…
(…)
Ílimo no escogió mucho sus palabras y proyectó un tono de comprensión en la mente de Narquelie _Me encantaría que la mitad de tu mundo de confianza fuese solo la mitad de los señores de Farothdin a los que yo comenté el tema de la Piedra de Orn, querida. Comprendo tu preocupación pero es solo otra ayuda para nuestra labor _ Hasta tú lo sabes. Que te quede bien claro que aborrezco tu forma de comportarte y los medios que estas tomando para conseguirlo, pero ten por seguro que no me quedaré sentado en mi trono
_I_ sonrió y transmitió más de sus pensamientos como si fuesen una voz que resonaba solo en los oídos de Narquelië.
“Mantén respeto, porque estás en el mundo de los sueños y como sabrás tengo potestad para decidir sobre las almas que aquí llegan y sobre su vuelta al lecho de donde proceden”
La expresión rebelde de Narquelië era cáustica, parecía decir… ¡Mátame y perderás la piedra para siempre!
Serías capaz de hacerlo, pero en el fondo confío en Izilsurias y su elección. Sus motivos son garantías para mis suficientes. Si supiese que lo haría tu misión finalizaría aquí mismo y no regresarías de este viaje.
Para sorpresa de todos Narquelië arrebató en un rápido movimiento el colgante de Arestel, las tensión aumentaba al rojo vivo.
_I_ ¡Tientas a la muerte con una insensatez indigna! ¿Acaso has sido la elegida por tu poco aprecio a la vida?._ Dijo Ílimo imprimiendo un tono duro a sus palabras, Lo justo para que el instinto de supervivencia de Narquelië le hiciese estar segura de que por su osadía, sería la última vez que miraría a los ojos de aquel Maia antes de morir. Solo depositó su confianza en la protección de Izilsurias mientras veía a Ílimo aletear sus dedos en aquel lenguaje secreto y acercarse peligrosamente. Percibía un torbellino furioso de poder en lugar de aquella corriente tranquila de magia que caracterizaba al rey.
Pero cuando parecía todo perdido, una mano inmovilizó la muñeca de Narquelië que aún retenía el colgante. Era Arestel, que la tomó desprevenida en ese momento. Levantaba en la otra mano una espada que apuntaba a su garganta amenazadoramente.
_A_ no me atan tantos intereses como para quererte viva._ las palabras fueron secas, llevaban impresas la tranquilidad pétrea del odió mas mortífero. El odio que hace temblar los labios mientras el autocontrol impide subir el tono de voz... Una disciplina de la orden del Lirio _¡ nadie es imprescindible!_
[Editado por gorathion el 08-10-2006 01:33]
Narquelië
Nunca subestimo a Ilimo, como lo hizo con Izlisurias; cuando noto el peligro en la voz del rey se estremeció, iba a morir, no, ella no iba morir, el rey la subestimo igual que Arestel que ya tenia una daga tocando su cuello y una muñeca tomada con fuerza. Entonces Narquelië vio su momento, Arestel había cometido un error al dejar una de sus manos libres.
-Tú lo has dicho querida, ¡Nadie es imprescindible!.
Rápidamente tomo la daga con la otra mano, le lastimo la muñeca a Arestel haciendo que la soltara y que cayera al piso, con la mano que tenia libre tomo Aurë su espada blanca y apunto directo sobre el pecho del rey. Los hombres se quedaron quietos, por un lado tenia la daga sobre Arestel y por el otro, la espada sobre el rey.
-El respeto es para los inocentes y usted mi señor, no es para nada inocente.-los guardias sacaron su armas, dispuestos a actuar en cualquier momento por orden del rey.-Ni se le ocurra moverse señoritos.- Miro a Ilimo de nuevo.-No quiera controlarme; cuando Izilsurias trato de hacerlo, termine siendo su peor dolor de cabeza, y usted ya tiene muchos.
Vio a Arestel de forma burlona, después soltó el broche que aun sostenía con la misma mano que agarraba la daga( sin dejar caer esta por supuesto).
-Toma si tan importante es para ti un broche.- en un acto de paz bajo la daga y metió la espada en su cinto.-Ilimo es cierto que maneja el mundo de los sueños, pero yo soy diferente; mi espíritu no es débil y yo vengo y me voy cuando quiera. Usted no puede decidir eso y en el fondo lo sabe.-Ayudo a Arestel a levantarse.- Haga lo que quiera con esta mujer, mandela a Tavarcerta si es necesario, a mi eso poco me importa. Lo que me importa es Eleanor y ella necesita un broche, uno que la proteja de aquellos que puedan controlar nuestros cuerpos.-puso una manos sobre su pecho e hizo una reverencia en forma burlona.- Y ahora me voy del mundo onírico, ya sabe en donde estoy. No tarde.
[...]
Quariel despertó de su sueño, miro hacia la puerta, se oyeron unos leves golpes."Bueno, ya esta hecho pensó, camino y abrió la puerta un hombre le miraba impaciente.
-Ya habías tardado.- le dijo, jalandolo hacia el cuarto y cerrando la puerta.
Después de todo sabia que el rey iba tardar y ella tenia que divertirse antes de partir otra vez.
Narquelië
Estaba recostada en la cama, miraba las estrellas a través de la ventana, no había luz en la habitación, a excepción de una vela postrada en el escritorio. El hombre sentado a su lado terminaba de vestirse, cuando le dijo:
-Me dirás, ¿que es esta misión que te alejado de la residencia de la reina?- volteo a verla- Llegaste tan pronto como te fuiste, a nadie en la orden le agrada tu actitud.
-Limitate a tu asuntos, que yo me limitare a los mios- le respondió Narquelië- Hay muy pocas cosas de mí que agraden en la orden y eso lo sabes tú de sobra-un simple reflejo en unos de los biombos, le indico la presencia de una persona en la habitación, se apoyo en la espalda del hombre-Vete, ya nos veremos a mi regreso.
El hombre le tomo de las manos y la recosto en la cama, recorrio su cuerpo con los labios, como si de esa forma la fuera recordar, cuando termino le dio un fugaz beso y salio de la habitación. Quariel alcanzo una de las batas y se la puso lentamente, mientras la figura salia de su escondite, era Manik el muchacho que había salvado de las garras de Nessa y que ahora era su sirviente, el joven movía la cabeza de lado a lado como si le reprochara su actitud.
-Ese hombre entre todo su séquito de amantes, es el que realmente la aprecia- le dijo-Debería tenerle en mayor estima.
-No regrese para que me juzgues- le respondió Quariel-Es su problema si estoy en su corazón, no el mío; tal vez cuando tu madurez, te tome por uno de mis amantes, así que acostumbra te a mi trató Manik.
El muchacho se sonrojo hasta las orejas, la mujer rió de buena gana y le toco la nariz, Manik le tendió el pergamino que llevaba en la mano. Narquelië lo leyó atentamente.
"Manten atenta tu mirada doncella cuervo, hay algo que no me acaba de gustar en Tavarcerta, he sentido la presencia del mal; pero no del sirviente de Melkor, no esta aquí, como los reyes suponían; hay algo mas. ¡Apresurate a encontrar respuestas!"
Eleanor
Miro por la ventana, uno de sus cuervos la miraba atentamente, esperando la respuesta para la elfa. Quariel se acerco a la ventana y la abrió, se quedo un momento callada acariciando las alas del ave, este grazno y emprendió el vuelo hacia el sur. La mujer miro al muchacho.
-Debes irte a la capital y esperarme ahí, yo ya no puedo esperar a que el rey reflexione...- se oyeron golpes en la puerta-Hablando de.
Manik abrió la puerta y la luz del pasillo entro en la habitación, el rey venia seguido de Arestel y de los guardias, que la miraban con recelo.
-¡Ah!, trajo a sus perritos falderos- le dijo Quariel, señalando a los hombres-No se preocupe, ya ve que no estoy en condiciones para herirles, así que ellos se quedan afuera. Manik acompañalos.
El joven asintió en silencio, le hizo una reverencia al rey, haciéndolo pasar y cerrando la puerta tras ellos.
-¿Y bien, tiene listo lo que le pedí, o tendré que conseguirlo por otros medios?-le pregunto cerrando la ventana.
Arestel Vanimeldë
Arestel no estaba dispuesta a aguantar las insolencias Narquelië, que acababa de negarle la entrada ¿Quién se creía que era aquella mujer para poder desprestigiarla de esa manera?_Si no fuera porque el reino de Farothdin corre peligro…esta noche estarías entreteniendo con tu descaro al mismísimo Mandos_ pensó. La regente hizo un gesto a sus guardias, los cuales rompieron los goznes que mantenían fija la puerta.
_ ¡Registrad la habitación!_mandó_ no voy a permitir que se repita lo de antes.
Los hombres buscaron hasta que localizaron las armas de Narquelië.
_Aquí están, señora_ dijo un soldado.
_ ¡No las toques!_le avisó viendo que el joven hacía un ademán de recogerlas_ Puede que estén protegidas con un hechizo oscuro…_Arestel lo sabía, lo había visto antes…el mismo hechizo que ella tenía sobre sus armas_ sólo vigila que no se acerque.
Ilimo sacó de uno de sus bolsillos un broche, idéntico al de Arestel. A Quariel se le iluminó la mirada al verlo, dio un paso al frente para acercarse al rey, pero dos guardias se lo impidieron. La regente tomó el broche de la mano de Ílimo.
_Se le dará a Eleanor un broche pues es su derecho. Pero no serán tus manos quienes lo transporten hasta ella, _sabía que aquellas palabras turbarían a la mujer, y prosiguió_ ya que su poder será efectivo si es entregado por otro miembro de la Rosa, por eso mismo, y dado mi alto cargo en esta Orden, yo se lo entregaré a Eleanor_ Arestel rió_ te guste o no, voy a ir a Tavarcerta contigo_ y añadió con un tono ofensivo_ y, por el cariño que le profesas a Eleanor, más te vale que te importe el hecho, porque si muero no dudes ni por un instante que ella lo hará también.
Ílimo
_I_ Hace tiempo que atesoro esta oportunidad, el arte de la orfebrería imbuida con magia, estos serán para Quariel _ dijo con un tono de pérdida, como si se le fuera algo en ellos_ porque en todo mal siempre hay un atisbo de confianza, y ese es el camino que se nos abre en esta misión.
Ílimo abrió la caja de madera de tejo y aparecieron dos broches de oro, en las que se trenzaban finamente hiladas de oro que envolvían un zafiro pulido y redondo. Uno será para ti y se lo darás en persona a Eleanor, este que te señalo será para Narquelië
(…)
Mientras Arestel tomaba el mando de la situación Ílimo aleteó sus dedos y dos hombres tomaron a Manik del brazo, Ílimo se acerco y paso la mano por sus ojos cayendo este desmayado. _”llevadle a mis salones de arriba, en breve estaré con vosotros”_ ordenó mediante gestos de sus manos.
Cuando Arestel terminó tomo la última palabra de la conversación:
_I_ Quariel, Arestel _dijo con un tono caluroso y preocupado_ como bien sabéis vais a viajar juntas a Tavarcerta, allí nos encontraremos para una reunión muy especial que se va a llevar a cabo. Yo me demorare un poco más pero mis medios de transporte son más…rápidos, a la hora acordada estaré a vuestro lado, ni más pronto ni mas tarde, a la hora justa sabréis de mi. Arestel, manten en secreto que tu base de operaciones esta en la venta Harionen
Sin más preámbulos Ílimo se fue escoltado por sus guardias de sombríos.
Narquelië
Apretó los dientes, cuando veía salir a Ilimo con lo guardias llevando a su sirviente en los brazos; después miro a Arestel, respiro muy profundamente y le sonrió con sorna. Contó a los hombres que le acompañaban, 4 en total; se quito la bata enfrente de ellos, dejando su desnudez al aire, se metió en uno de los biombos, mientras Arestel la miraba con recelo. Se cambio rápido por sus ropas de viaje y puso secretamente la daga en sus piernas, ocultando las en sus pantalones anchos, cuando salio del biombo y se puso cerca del que vigilaba sus armas le dijo.
-No tengo tiempo para estas estupideces Arestel.
Entonces le dio una patada al hombre en sus sexo, este cayó abatido por el dolor, la mujer tomo rápidamente su armas y se abalanzo sobre los otros 3, eran buenos soldados sin duda alguna, pero ella no era cualquier guerrera de la orden, al primero lo dejo en el piso con una pierna ensangrentada y un coartada muy profunda en el estomago, al segundo le corto la mano que portaba su arma dejándolo inconsciente y al tercero lo mato de un tajo. Todo fue tan rápido que se fue contra Arestel dejandola en el piso, puso una de las espadas sobre su pecho, mientras que con la otra vigilaba al guardia que podía irse encima de ella.
-¿Tú crees realmente que me importa si tú mueres y en consecuencia Eleanor?.- le pregunto, Arestel la miraba con rencor.-Sí no fuera por el intereses directo mio y de la reina sobre esto, te mataría, me importa un comino que seas regidora de Oron Oiotuïle o la primera dama de la orden del rey. Y menos me importa si Eleanor se muere.- Quariel lo dijo con tanta maldad en su voz, que hasta ella se sorprendió de tan semejante mentira; retiro la espada de su pecho y se separo de ella, caminando entre lo hombres- Que sea la ultima vez que intentas vetarme de mis derechos, mientras estés junto a mi, yo tengo mas poder que el tuyo y no importa que cargues con tu séquito de guardias, ya vez lo que hice con ellos.
Limpio las espadas con la sabanas de la cama,las guardo en su cinturo y después miro al guardia que estaba vivo y le alcanzo a decir.
-Lleva a tu señora a su habitación, asegurate de que se cambie y cuando este lista, que se vaya a preparar el viaje.- Entonces ayudo a Arestel y le limpio la sangre que le había caído en la cara.-No nos queremos de enemigas Arestel, tú haz lo que tengas que hacer y yo me mantendré al margen de las cosas. Esta ser la ultima vez que ataque tu persona y en cuanto todo este asunto termine, tú te olvidaras que existo. Tienes la palabra de la doncella cuervo y el castigo de la reina hacia mi si no cumplo. Te veré después, ahora tengo que cerrar un asunto con el rey, antes de partir.
Le miro a los ojos y en un acto sincero le hizo una reverencia,esa mujer no le habia hecho ningun daño,era una persona bondadosa que no se merecía aquel trato así que no debia dañarla y después de todo y aunque no le agradara, Arestel no era cualquier persona, no la podía matar. Salio de la habitación y camino a las estancias del rey, ahora lo que urgía era salvar a su sirviente de las garras de Ilimo, dos guardias estaban postradas en la puerta, cuando vieron a Narquelïe le impidieron el paso.
-Ustedes no quieren morir y yo no me quiero manchar la ropa con su sangre, así que dejenme pasar.- los guardias la miraron de arriba a abajo ignorando sus palabras-Que remedio.
Saco las espadas, en un abrir y cerrar de ojos, dejo a los guardias heridos en el piso, con la cara manchada de sangre, paso sobre ellos y abrió la puerta. Adentro había otros guardias protegiendo al rey que hablaba muy tranquilamente con Manik.
-Espero que no hayas hablado de mas Manik.- el muchacho le miro a los ojos y supo que no era así.-Bien se que tengo tu confianza y ahora mi señor Ilimo, hablemos en paz, pues lo que menos quiero es matar a sus guardias y que luego me vaya peor. Despues de todo, detrás de esta guerrera hay una erudita.
Se quito el cinturón con las espadas y se las entrego a los guardias, se sentó junto a Manik y suspiro, "las armas a la guerra y las palabras a la política" pensó, recordando a su madre. Miro hacia la puerta, no le extrañaria que Arestel pasara por esa puerta, dispuesta a matarla. Sonrio y espero a que las cosas siguieran el curso de lo planeado.
[Editado por tari el 15-10-2006 03:50]
Ílimo
Las voces resonaban tras las puertas en aquel momento, una lucha frugal y luego el silencio. Ílimo aleteo los dedos y dio órdenes a los suyos de no interponerse en el camino de la humana Narquelië. Cerró los ojos y escruto los pasadizos de la posada. encontró en su mente la imagen de sus guardianes sombra abatidos, almas libres que no tienen que retornar a ningún cuerpo al despertar, pero estando ella hay peligro para las que no
Manik, formas parte de la esencia de la neutralidad que hay en Quariël, _dijo escrutando las reacciones del hombre_ pero dejemos de hablar porque ella está a punto de entrar. Puedes irte con mis guardias, mis asuntos han terminado en lo que a ti respecta. Antes…zanjaré un asunto pendiente.
Narquelíe entró por la puerta y miró a Manik, ¡ su advertencia! Como sospechaba, ni la doncella cuervo puede resistirse a los sentimientos, ¡ahí Izilsurias!, bien conoces las riendas con que atar cortos a tus siervos,¡ y cuan reveladores son estas reacciones!. La muy ingenua se preocupa por el lenguaje de las palabras que haya podido revelarme su amante, ¡pero ahí otros medios de comunicación muy sutiles a mis ojos!…
_I_ Quariel, puedes tomar asiento, mis guardias nos dejaran solos, y en cuanto a ti, Manik, puedes continuar tu camino fuera de esta sala. _dijo en un tono tranquilizador, imprimiendo despreocupación en sus palabras_ ¿y bien doncella cuervo?_dijo dirigiéndola una mirada exploratoria_ ¿Estas lista para el viaje? algo me dice que en ella hay una hostilidad oculta, ¡no te fíes de la máscara de erudición!, detrás hay una asesina con sus armas apuntando a la garganta…¡la pierna! Ahí hay un pliegue sospechoso ¿una daga?-tal vez. ¡Estate alerta!
_I_ tienes libertad para tomar tus pertrechos y para comentarme tus anhelos. Como veras no tienes que temer nada por tu seguridad no confío en que tu me correspondas
_N_ voy a ir al grano, quiero el broche para Eleanor
_I_ Lo recibirá de mi en persona o se lo haré llegar por otros cauces eso no te importa
Si no tienes nada mas que preguntar, me esperan en otra parte y tu ya tienes nuevos asuntos a los que dedicarte _dijo con impaciencia_ si me permites, tengo que dejarte pero te tendré bien controlada, mas de lo que tu supones Arestel te estará esperando
[Editado por gorathion el 18-10-2006 22:10]
Narquelië
El rey se levanto y camino hacia la puerta, Narquelië rió mirando desde atrás, haciendo que volteara a verla.
-Lo ha confundido-dijo y le hecho una rápida mirada al muchacho-A confundido a Manik con mi amante; mi querido rey el no es mas que un sirviente.
-Eso no importa-le contesto el rey, caminando de nuevo-He visto mas de lo que tu piensas.
-No todo se dice con el lenguaje de las palabras- Quariel, se levanto y camino lentamente hacia él-Mi sirviente ha callado, pero mi reacción...
Con una mano le dijo a Manik que se fuera, con la otra se apoyo en el hombro del rey, se acerco a su oído y le susurro.
-Es bastante hábil, ha descubierto una debilidad en mí- acerco mas su aliento a él-Pero no debe subestimarse, usted no es él único que puede ver mas allá de los físico; yo tengo ojos en todas partes y puedo ser tan etérea como usted si lo deseo.¿Que no le ha dicho Izilsurias, como fue que me encontró?
Se separo de el y tomo sus armas de manos de los guardias.
-Bueno, usted tiene cosas que hacer y yo tengo que viajar. Adiós honorable Señor de la Orden de la Rosa.- hizo una reverencia exagerada y paso la puerta, pisando los guardias que había matado instantes atrás.
[...]
Miro el broche un momento, se lo puso en el pecho, después se coloco la túnica negra ocultando el broche de la vista ajena; miro el cuarto y salio de ahí.
Cuando llego a los establos, Arestel ya la esperaba seguida de su guardia real. Tomaron a los caballos y partieron rumbo a la Venta Harionen , el lugar donde se encontrarían con el rey.
Ílimo
_____________________ NUEVA TRAMA ___________________________
El típico dolor de cervicales aparecía una vez más al terminar la jornada. Dirigí mi mano y masaje la tirantez de los músculos del cuello. Conseguí un leve alivio, lo suficiente como para recostarme entre las almohadas de la cama y quedar profundamente dormido y poder soñar. Soñar y viajar al volcán de lo Mundano, allí tenía algo que hacer y una reunión importante que atender.[I]
[I]Aparecí en una sala bastante amplia, con una decoración sencilla pero funcional, acogedora y tenuemente iluminada por algunas lámparas de aceite que salpicaban las paredes o estaban sobre consolas. Las paredes estaban recubiertas por paneles de madera, pino que aun desprendía su aroma característico. Había algunos butacones dispersos y una mesilla pequeña, todos sobre una mullida alfombra de lana. Me levanté de la silla de haya pulida y esta crujió, como lo hacía la tarima cuando caminaba por la estancia. Mis dedos tocaron la mesa de madera lacada y en ese momento apareció por la puerta uno de los sirvientes del volcán de lo mundano, precediendo la entrada de Narquelië
_ Toma asiento Narquelië, me píllas a punto de prepararme algo de beber. Si mal no recuerdo, sientes debilidad por un buen vino de Dorwinion como este _dijo tendiéndola una copa de vino oloroso, tan rojo como si fuera sangre_ disfrutemos por un momento de una amable charla y un buen trago. De momento solo nosotros protagonizamos lo que va a acontecer…no se si algún otro señor o señora de Farothdin escuchará mi llamada en estos tiempos de guerra y responsabilidades agotadoras. El tiempo dirá, dejémonos llevar por el flujo de los acontecimientos
_ Háblame de ese heredero de Fanyrea, Laito creo que se llama, que planes tenías para él…
_ Pero ese es otro tema Narquelië. Laito, como te dije, sería a mí entender el legítimo heredero de nuestros aliados de Fanyrea. Aun no tengo claro si los descendientes de Alsenot aspiran a unificar el trono …si te soy sincero, es tan complicado que me desmotiva comprenderlos, nunca he entendido la política de las tribus de ese reino, y tampoco me he molestado porque siempre ha habido amistad entre ellos y nosotros. Tenemos buenas relaciones con Naredhel, la regente y tutora de Laito, y a la vez con Alsenot, aunque no puedo decir lo mismo de sus hijos. Lo que hable en su día, es que si Laito peligra, sería nuestro deber socorrerle y alojarle en Farothdin como uno de los futuros grandes señores, un titulo digno para un rey en el exilio.
_ Y no le ayudaríais a recuperar su trono si eso pone en peligro las relaciones bilaterales entre ambos reinos, haciendo, por tanto, peligrar vuestro querido y amado reino de felicidad._sentenció vehementemente Narquelië_ te vendrían muy bien los elfos seguidores de Laito en las filas de la Orden de la Rosa ¿no? _ y rió_
_ No, _respondió Ílimo, ignorando la ironía de la mujer_ Laito tendría que conformarse con la seguridad del exilio que se le ofrecería, tal vez una buena posición en el gobierno, en la Orden de la Rosa…Le puedo prometer una carrera prometedora, seguridad honores y riqueza, pero siempre y cuando renunciase a reivindicar el reino de su difunto padre.
_ De todos modos no creo que se repita en Fanyrea la historia de Tavarcerta, en la que hombres y elfos entraron en discordia y acabaron luchando entre ellos y pasando a las sombras bajo una maldición.
_Estoy de acuerdo, pero te pedí venir por algo diferente. Si te paras por un momento y escuchas, puedes sentir el revuelo de allí abajo. Las almas soñadoras están llegando a esta sala y hay alguna que en concreto me gustaría interrogar, pero de una forma sutil en principio, que es la parte que te corresponde, aunque no descarto otros motivos mas, persuasivos, y esa parte la llevaríamos a cabo juntos. Algún alma ingenua no espera que estemos al tanto de esto y por menospreciarnos se ha metido en la boca del lobo.
_Me tendrás que explicar un poco más ´Ílimo, no conocía esta faceta misteriosa y hasta diría cruel de su majestad. Acaso por eso requiere de mis servicios? Toda una asesina de la orden del Lirio, alguien con quien pocos pensarían que podría aliarse
_Cuando el destino de Farothdin peligra, el mío y el de muchos corre peligro. Lucharé por mantener lo que tan caro me costó hacer._ y bebió un trago mientras miraba al vacío, pensando en lo que iba a acontecerles_
Narquelië
Escucho tal y como le había dicho el rey, aquella alma que llegaba directamente a una trampa, a su trampa. Quariel miró al rey y le sonrio con sorna despues se sentó de nuevo.
-He de confesar, que siempre me causa una grata sorpresa el hacer negocios contigo- se recargo en la silla y cruzó las piernas- Espero la gran ayuda del señor Ilimo por sí la escueta de mi querida reina llega enterarse de ésto, no me convenie para nada, que el consejo se enteré de que su afamada asesina hace migas con la orden hermana y menos que tiene negocios con el rey-Ilimo asintió en silencio.
-Sin embargo hay algo más doncella cuervo- le dijo el rey adivinando sus pensamientos- No harás nada por mí, si no te doy algo a cambio. Muy astuto de tu parte, no me esperaba nada fuera del comportamiento de un siervo de Izilsurias. Así pues ¿Qué es lo que quieres?.
-Opelë-respondió la mujer- Sus malditos elfos... perdon, sus hermosos habitantes, me negaron la entrada hace tiempo e Izilsurias no me dará permiso para ir. Quiero poder entrar y salir cuando quiera de ahí y descubrir cuáles son su mas preciados secretos. Y por supuesto una suma de dinero, que utilizaré como me venga en gana.
El rey se quedó pensativo, la mujer se levantó y comezó a caminar hacia la puerta de la estancia.
-Por lo pronto, le haré una pequeña visita a nuestro huesped- le dijo antes de salir- Vere si puedo divertirme un rato con su prescencia y de paso, sacarle la informacíon que tanto desea.
Narquelië salió de la estancia y bajo las escaleras, sí le daba al rey lo que queria, ella tendria un buen pago por aquel trabajo.Ademas hacia ya mucho tiempo que deseaba regresar a la villa del Amanecer y con el permiso de Ilimo podria hacerlo y el dinero lo utilizaria en sus preciados negocios; la verdad era que no lo necesitaba, pero siempre podria sacar más provecho del que debía.
Al entrar en la sala, vio como poco a poco comenzaba a llenarse y entre aquellas almas, encontró la que mas le interesaba. Sin duda aquella noche no la pasaría nada mal.
[Editado por tari el 03-04-2007 03:36]
Ílimo
Ílimo se quedó pensativo mientras balanceaba el vino en su copa de cristal, pensando en aquella oferta.. el feudo de la villa del amanecer con derecho a todos sus secretos, ¡casi nada! acceso al almacén donde aun quedaban algunos de los dones traídos de la lejana Valinor. Muchos los había empleado en sus obras y algunos los había donado _"pero aún así no puedo darle licencia para vagar a su antojo por allí, ¿porqué me pedirá eso?_
_ "¿Acaso Quariel se ha cansado de ser una guerrera y quiere acomodarse en una buena posición?. Y muy buena, por cierto. La emblemática Opele anarorë, la semilla de lo que es ahora Farothdin. Una caja de secretos custodiada por magia, secretos y una pequeña población de elfos silvanos. ni Izilsurias ni yo permitiremos acceso a nuestros almacenes secretos, aún así tendré que atar algunos cabos. Por el oro no habrá problema, nos sobra del que traen nuestros guerreros, al final todos los hombres se acaban atando a los objetos materiales…"
[I] Ílimo apuró la copa de un trago y la posó con un sonoro golpe en la mesa de su despacho. Se ajustó el broche de la capa y se hechó la capucha por la cabeza antes de salir del despacho. Una vez fuera, miró a ambos lados, comprobando que los espíritus sombra estaban allí apostados, sin ninguna baja a manos de Quariel. Aleteó sus dedos desapasionadamente y uno de ellos se acercó obedeciendo. Le susurró un mensaje al oído y una nota en las manos. el sirviente desapareció entre las mar de columnas del segundo piso. Entonces Ílimo se volvió cuando supo que ya no estaba allí y se apoyó en la balaustrada de un mirador que daba al teatro donde, mas abajo, se representaba una coreografía. Las almas soñadoras estaban allí, evadiéndose en sus sueños de la cruel realidad del día a día, y una de ellas en especial, no sabía que Quariel estaba apoyada en una columna, marcando a su presa. Ílimo se volvió sobre si mismo y antes de bajar a ver todo de cerca, recurrió por última vez a su lenguaje de señas.
“preparad los calabozos”
Narquelië
Todo era confusión, él estaba confundido eso se notaba a leguas. Narquelië sonrió apoyada en la columna, le veía, lo estudiaba y pensaba, ¿Cuál seriá la mejor forma de acercarse a él?, despues observó a su alrededor y alcanzó a distinguir a una figura encapuchada, que también miraba al afamado huesped, Ilimo no la vio y eso le causo una gran placer, ella poco conocía de los metodos del rey, no le interesaban, tampoco lo haría a la forma de Nameless el encargado de las torturas en la Orden del Lirio, ella tenía otros medios, unos mas sutiles y placenteros. Volvio la vista al afamado huesped, ya estaba más calmado y ahora miraba interesado la coreografia, ahí vio su momento, camino entre las columnas, hasta posarse en una que colindaba con el improvisado escenario; clavo sus ojos en él, hasta que volteo y la miró confuso, Quariel se sonrió y se paró de forma en que llamara más su atención, el huesped lanzó una mirada laciva al cuerpo de la mujer. Narquelië se movió de nuevo por las columnas, a sabiendas de que la seguían.
Al cruzar por uno de los fustes, sintió la mirada del rey sobre ella, la mujer le sonrió de nuevo y salió de la estancia.
Ílimo
El senescal Lempita estaba allí, compartía mesa con otros líderes de su reino. desde que había tomado la regencia de Lempe Ohtari, frecuentaba muy a menudo esta dimensión onírica. A Ílimo lo conocía de oídas, en el pasado lideró muchas batallas en aquellas tierras, pero desde que se instauró la paz y el rey pasó a otro frente, no habían vuelto a cruzar palabra. Aún así, no era el momento de presentarse directamente. Quariel era una desconocida para él y si no estaba equivocado, ella sabría sacarle algo de información acerca de los rumores del tan despiadado como legendario, sexto caballero.
Como pasaba una y otra vez, dio la hora en que la coreografía cambiaba de función. A la hora exacta y en el momento oportuno, un revuelo de gente se levantó de las sillas, aprovechando el leve intermedio para tomar alguna bebida o simplemente estirar las piernas. El cálculo había sido previsto con puntualidad, e Ílimo se escabulló entre los presentes que se movían desordenadamente en cualquier dirección. Con la mirada fija en la asesina, se acercó a ella el tiempo que tardó en decirla:
_ Siempre comento a mis caballeros de la Rosa, que Darlak es una figura clave para la Alianza. Ya que estás, sonsácale cuanta información puedas. Llévalo a otra sala si lo necesitas. Pero necesitamos saber lo que sabe de los rumores del que llaman sexto caballero. Los informes de mis espías son demasiado escuetos como para valorar adecuadamente una posible amenaza.
_ Acaso presientes un nuevo cambió en el orden de Arador, ¿posibles guerras? ¿Intrigas contra nuestro reino o algún aliado?
_ Nunca se sabe, no debemos acomodarnos en la ingenuidad de que todo está bien.
_¿Y tu Ílimo? Que harás mientras _comentó socarronamente_ Te sentarás a ver el siguiente acto.
_ Digamos, que seguiré de cerca de a otro invitado. Te estaré esperando más cerca de lo que imaginas. Espero que me sorprendas, Izilsurias te tiene en muy alta estima, asesina
Narquelië
Tal y como le aconsejo Ilimo, Narquelië hizo que el senescal le siguiera a otra sala, mas concretamente al comedor, ahí había otras almas que disfrutaban de los manjares exquisitos que podría ofrecerles el volcán. La mujer se sentó en una mesa y con una mano le indicó al hombre que podía hacer lo mismo.
Por un momento se quedaron en silencio... después fue él, el primero en presentarse, un nombre rápido sin complicaciones, un nombre que por supuesto ya conocía, sonrió y tomó la copa de vino que el mesero había dejado segundos antes. Darlak la miró, esperando recibir un nombre.
-¿Para qué necesita un nombre?- le preguntó, después bebió un poco- Sólo soy una mujer, que desea una agradable compañía ésta noche, mas si no siente confianza-dejo la copa- Mi madre me llamo Elenoriën.
Ahora bien, Narquelië trató de distraerle muchas veces de los asuntos de la guerra, no le convenía tocar aquel tema, pues su propia identidad podría estar en juego. Así pues los temas de la conversación giraron en torno a la vida cotidiana, él poco poco fue hablando de las tierra de Lempë, cuidando muy bien sus palabras.
Darlak sintió como aquella extraña mujer se le insinuaba con cada gesto, con cada palabra que salía de sus labios, no podía negar que era hermosa, pero él ya tenía a alguien en su corazón, ¿cómo dejárselo claro?.
Entonces Elenoriën poso una mano en su entrepierna, el hombre la retiro suavemente y desvió la mirada, un rechazo absoluto y convincente.
-¡Ah! estás comprometido-Narquelië rió de buena, le tomó la barbilla y le sonrió, quito su mano y la puso en la copa-Es una lastima, hubieras sido un buen amante y ese es un buen cumplido mi señor Darlak- con una mano le indico al mesero que necesitaban mas bebida- Eres el primero que se resiste a mis encantos- le sirvió más vino, y tan sigilosa como siempre dejo caer dos gotas de somnifero en la copa, sin que él lo notara- Y ese mi querido amigo, también es un cumplido.
El hombre se relajo y su risa inundo la estancia, Narquelië alzó la copa y Darlak la imito.
-Por la afortunada-dijo ella.
-Sonyariel-respondió el semi-elfo-Sonyariel Lisse
-Por Sonyariel entonces- Narquelië se llevo la copa a los labios, cuando él lo hizo, alcanzó a sonreír.
Tenia veinte minutos para sacarle la información, llevarlo a un lugar en donde nadie le molestará y encontrase de nuevo con el rey, además la tarea no sería difícil, ya llevaban dos botellas y para ese momento, las defensas sobre información indebida estaban bajas. Desvió los temas, hacia las historias y costumbres de sus respectivos pueblos, el semi-elfo le contó la formación del reino y con ello la historia de los caballeros, sin omitir al sexto.
-¿Qué paso en Amaurenori?-preguntó de forma casual.
Darlak le contó lo sucedido en aquellas ruinas, pero hasta ella pudo notar como ocultó un dato que conocía muy bien. El brazalete, ellos los de Lempe Ohtari tenían uno; el hombre entre cerro los ojos. La mujer le indico que lo llevaría a un lugar en dónde pudiera descansar, le ayudo a levantarse y lo guió a las habitaciones, ahí lo metió a una y le ayudo acostarse. Cuando el semi-elfo se quedo dormido, ella salió por la puerta y cerro con llave.
No camino mucho, a la vuelta de la esquina ya estaba Ilimo esperándola.
Ílimo
Plaf plaf plaf _aplaudía Ílimo, lentamente, con una mirada pícara, mientras se apoyaba en una de las columnas, esperando a que ella se acercase_ “veo que has descubierto una lección importante: los lazos del amor son inquebrantables. A prueba de tus encantos, querida.”.
_ Tengo otros encantos que me resultan muy bien, mi rey _dijo ella mientras se tocaba la cabeza con el dedo índice_ para estas ocasiones siempre guardo un as en la manga.
_ El pobre senescal nunca me perdonará esto, supongo que se merece una explicación cuando…creas que está en condiciones de volver a la normalidad. Claro, si aun no has terminado tu trabajo, puedes tomarte alguna que otra licencia, no creo que causemos un accidente diplomático por un simple tanteo.
_ En lo que termino mi trabajo, puede ir pensando en las versiones oficiales que justificaran sus acciones.
_ El lenguaje de la verdad es el más sencillo. Le explicaré delicadamente que debí hacer esto para asegurarme de tener toda la información necesaria sobre lo que se nos avecina.
_ “Por otro lado”, _comentó parándose_ “tengo que comentarte; me han llegado rumores de una unión entre los reinos de Liantari Dimbar y Helkelen Lara. Compartirán tropas, tesoros…Y serán una grave amenaza para nuestra seguridad.
Voy a salir por las estancias del Volcán” _apuntó mirando a todas direcciones partes, como si olfatease el aire_ presiento que ha llegado a esta dimensión onírica. Se que es poco ético hacer esto por aquí, pero tantear al buen Apacen es lo primero que se me ocurre, no se ofenderá en exceso porque le involucremos en nuestros planes_
_ “Me gustaría saber que cara pone cuando se de cuenta que ha sido llamado a su interrogatorio ¿para eso preparó los calabozos, para hablar en igualdad de condiciones?” _ironizó ella.._
_ Aunque sea ciego tiene una lengua afilada, querida Quariel; si, lengua y sentidos bien desarrollados, y no digamos si va Alalmë con él.
_ “Tal vez necesite de mi espada” _rió llevándose la mano a la empuñadura, deleitándose en la posibilidad de derramar sangre_ “simplificaría la política si por mi fuera.”
Darlak Lórindol
Con un fuerte dolor de cabeza, Darlak despertó. Se hallaba en una habitación pequeña y sin luz. A duras penas intentó buscar una luz para encender, encontró una vela afortunadamente.
Darlak había dejado las órdenes pertinentes a sus ejércitos y había partido urgentemente desde las tierras heladas de Lára hasta Farothdin, tenía una reunión con Ílimo para tratar la situación en Árador tras el surgimiento de Draugliante, la nueva nación creada a partir de Liantari y Lára.
No tenía intención de entretenerse demasiado en tierras del realengo, sin embargo Ílimo le había invitado a una fiesta en una taberna, el “Volcán de lo mundano”, y el senescal no había podido rechazar. No podía decir que no lo había estado pasando bien, el clima era sensacional en el local aunque había algo raro en la taberna, Darlak la había encontrado especialmente extraña, una atmósfera…onírica, ese había sido el adjetivo que encontró más acorde con el ambiente de aquella taberna.
Por otra parte, se había mantenido bastante impaciente, Darlak era una persona muy responsable y sus obligaciones con su clan lo tenían un poco intranquilo, no fue su intención retrasarse mucho en Farothdin pero tampoco quería marcharse sin tratar con Ílimo los asuntos de la alianza.
Fue entonces cuando apareció la extraña mujer farothdiana. Le resultaba familiar pero no insistió demasiado para saber su verdadera identidad.
La cabeza le seguía dando vueltas, había bebido demasiado.
-¡Maldita mujer! – volvió a tener la imagen del rostro de ella, realmente bella sin duda. Aún no sabía como había podido evitar sucumbir a sus insinuaciones pero su amor por Sonya había hecho bastante.- ¡Maldición!
Se sentó en la cama pues el dolor de cabeza era insoportable. Se sentía también ofuscado, seguramente le habían hecho una encerrona y sospechaba que Ílimo estaba detrás de todo aquello.
Una doncella tocó a la puerta.
- Señor, el rey Ílimo me ha enviado para ver si necesitáis algo
- Algo para el dolor de cabeza…y decidle a vuestro rey que necesito hablar urgentemente con él.
[Editado por aratir el 09-04-2007 15:37]
Narquelië
Reflexiono unos momentos, se recargo en la pared y miró al rey.
-Pensandolo bien-le dijo-No voy hacer nada, hasta que me de una respuesta...Sabe que no le estoy pidiendo la villa para vivir ahí, nunca me ha interesado vivir entre elfos y menos gobernarlos-el rey cruzó los brazos-¿Tengo permiso para entrar a Opelë si o no?.
Pero Ilimo no respondio, Narquelië desvio los ojos hacia arriba y bufó.
-Necesito que entienda una cosa-reclamó-No soy una sirvienta y sí estoy aquí es por que me conviene su palabra, si no pretende darme algo a cambio, entonces no voy hacer nada por usted.
-No me eres indispensable Quariel-le respondió el rey-Puedo hacer ésto sólo.
La mujer le miró arrogante, él sabía perfectamente que no era cierto. Durante siglos, la orden del Lirio negro había hecho el trabajo sucio y a través de la maldad de todos sus miembros, habían protegido al reino de mutliples amenazas, más atrevidos y capaces que los de la Rosa y sin embargo, más viles y crueles, tal vez la unica amenaza eran ellos mismos, aunque eso era descartable, Izilsurias aún ejercía mucho poder en todos ellos, incluso en Narquelië, que intentaba por todos los medios sobrepasar sus reglas.
-Tendras el permiso-dijo al fin-pero con condiciones.
-Las condiciones las discutiremos despues-respondió la mujer.
Miró por el pasillo, para ese momento el senescal seguramente ya estaría despierto y con un fuerte dolor de cabeza; por otro lado recordó la platica que había tenido con la reina, no hacia mucho, lejos en las tierras de Illurë.
-No creo que necesite saber más sobre Draugliante-dijo, cuando los informes de los cuervos le regresaron a la cabeza- Orodril el ex sirviente de Illurë, junto con el rey enano de Lara, se han proclamos consejeros supremos, el primero del norte y el segundo del sur. Más eso no es lo importante-con un movimiento de mano, le dio la llaves a un joven y le indicó que fuera a la habitación de su huesped- Por que más allá de compartir, tropas y tesoros, los dos ha ideado un plan magnifico, le han dado un ideal a su pueblo y tú y yo, sabemos que las ideas son muchisimo más poderosas que cualquier ejercito.
-Pero también son las ideas, las que causan revoluciones y las que destruyen pueblos enteros-contestó el rey.
Quariel sonrió, eso mismo le había dicho la reina y ellas dos, en la seguridad de su ejercito, ya sabían cuál era el remedio para ese mal; pero no se lo diría al rey, aun no era tiempo. La sirvienta salió de la habitación de Darlak y le dijo al rey, que el semielfo exigía hablar con él, cuando la joven desaparecio por las escaleras, la mujer se acerco al rey y se susurró al oido.
-Sin embargo, hay algo más, algo que ni siquiera Orodril sabe, mis cuervos han visto la muerte-la mujer le rodeo con los brazos, como si aquello que estaba a punto de decir, fuera un terrible pecado-Ilurë está bien muerta y su heredero a merced de un elfo decrepito.
Se separó de él y un brillo aparecio en sus ojos, al voltear se encontró con Darlak que miraba a los dos sin entender nada. Le sonrió al rey y al semielfo y desaparecio por las escaleras.
Ílimo
"Tendrás permiso, pero con condiciones"
"Permiso para entrar, tal vez no para salir"_ y su miranda fué tan profunda que escarbó en la conciencia oculta de Quariel como nunca antes hubiese conocido. ¡Que ingenua!, Opele es el corazón de Farothdin, nadie entra o sale de allí sin yo saber los motivos, y más si va en busca de sus secretos
"Cuando ella pasó a su lado y les susurró aquello, sintió una punzada en su conciencia; estaba empezando a entender lo que tramaba aquella señora de los asesinos del Lirio. Sin pensarlo dejó que la ira nublase su conciencia, sus actos, incluso hizo peligrar su vida. Tomó su muñeca y tiró hacia él, sintió la fuerza de aquella mujer guerrera, sus músculos en tensión. Sopesó sus fuerzas, sus recursos y barajó muchas formas de acabar con aquello de una vez por todas. Ella giró dando media vuelta y ambos quedaron mirándose cara a cara, desafiándose. La tensión se palpó entre sus pupilas, se midieron el uno al otro por un instante, calculando lo que iban a hacer respectivamente, pero nadie se inmuto hasta que el silenció lo rompió Ílimo
_"Te lo advierto, te necesito, te necesitas, me necesitas. No prometo lo que no tengo, lo que no puedo, lo que nos perjudica. ¿Acaso crees que me costaría mucho darte una villa en un reino que tiene los días contados? ¿Comprar tus servicios con algo sin valor a largo plazo?. ¡Ingenua! Ni siquiera la magia que oculta Farothdin podrá con la muerte que vieron tus cuervos _"[I] cuando tus cuervos te informan yo ya se de primera mano"_
"No te puedo dar Opele Anarore así como así _ soltó su mano y habló para ella, sin importarle que estuviese allí Darlak, en un tono sombrío, vaticinador de desgracias_, "si nuestro destino es incierto con los tiempos que se avecinan, necesitaremos volver allí los que quedemos. A empezar de cero Quariel, a emprender la lucha encubierta, al amparo de la magia, con emboscadas y trampas, secuestros y escaramuzas, como en los tiempos en que la sombra se extendía desde Nargothrondin. Vivir y luchar como montaraces"
[Editado por gorathion el 12-04-2007 01:30]
Darlak Lórindol
- Lamento haberte abandonado en el local tenía asuntos que gestionar. – le dijo entonces Ílimo a Darlak
- Cómo por ejemplo buscar a alguien para que me emborrachara y me sacara información – añadió el Senescal ofuscado.
- No tenemos la suficiente confianza como para saber si me contarías sobre él -
Darlak le miró extrañado.
- ¿Sobre quién?
- Bolgod…- Ílimo parecía temer pronunciar ese nombre, y para que el maia temiera algo... – Dicen que hace algunos meses el legendario sexto caballero de vuestro reino quiso traer a la vida en las lejanas ruinas de Amaurenori.
- Mi buen Ílimo, hubiera sido mejor que me lo hubieras preguntado desde el principio. – A Darlak se le pasó el enfado, no solía estar mucho tiempo enfadado y, a pesar de que no se fiaba del todo de Ilimo, le habló sobre lo que sucedió en Amaurenori, tanto tiempo atrás.- Hubo quienes sucumbieron entonces a él y al ser oscuro que estaba detrás de él…y los que sucumbieron a la tentación provenían de Liantari.
Darlak aún recordaba como dos elfos peculiares, Kael y Ohtaranë, ambos de Liantari o Draugliante, habían colaborado en los planes de Bolgod en aquella ocasión, como ambos les traicionó al grupo.
- ¿Insinúas que Liantari pudo colaborar con Bolgod? – preguntó Ílimo.
- Al menos dos de sus miembros lo hicieron- respondió el senescal.
- ¿Y qué fue de Bolgöd?
- Supongo que su espíritu fue destruido- dijo no muy convencido.
El rey de Faroth se quedó preocupado.
- Supones…
Narquelië
Con un movimiento brusco y lleno de ira, quito su mano de la Ilimo, ¿qué sabía él, de lo que ella deseaba?, ¿qué le importaba?... con cada respiración su odio hacia aquel maia crecía, le dirigió una ultima mirada y dijo con la mas pura maldad.
-Voy a conseguir lo que quiero...le guste o no.
Entonces se alejo por el pasillo, ya no miró atrás, no le importaba en absoluto, lo que hablará con el ohtari.
Bajo por las escaleras y se escabullo entre los presentes, se sentó en una mesa lejos de todos, pidió un buen vino y se lo bebió tranquilamente, dejando que el alcohol le recorriera las venas y que le calmará la furia, que le carcomía las entrañas.
La música inundó la estancia, la gente embriagada por el ambiente y bajo las influencias de la bebida, de levanto poco a poco... las almas se dejaron me ser por las notas y sus cuerpos se movieron, invitando a degustar lo que el volcán podía ofrecer. Una mano tomó a la mujer de la silla y la acarreó hacia donde todos se movían...Quariel se dejo hacer, a sabiendas de quien era el atrevido. Poco a poco el ritmo aumentó y con él, la sensualidad de un baile que comenzaba a convertirse en orgía, en aquel momento los cuerpos de ella y el atrevido se detuvieron, retirándose lentamente de la sala, sin levantar ninguna sospecha, sin ser seguidos por las sombras de Ilimo.
Subieron las escaleras y se metieron a la habitación de Quariel, el hombre sacó una punta de su bolsa y se la tendió a la mujer.
-¿Cómo está el "tullido"?-preguntó Narquelië.
-Llorando como un bebe- respondió el emisario- Grieg Harionen ha muerto y la linea ha pasado a manos de la hija.
Una sonrisa de satisfacción asomo al rostro de la mujer, comenzó a caminar por la habitación.
-Las otras tres flechas, ¿Las usaste, conforme a lo que te pedí?.
-Disparadas a los dirigentes de la compañía I, sin dar en el blanco, tal y como lo ordenó la Señora del Lirio.
-Bien- Narquelië, observó la punta- ¿Sabes que Ilimo está ahora mismo hablando con el senescal?-él asintió en silencio- Ahora solo me queda hacer algo...
-Puedo preguntarle una cosa-pidió el hombre, Quariel hizo ademán de que continuará- ¿Para que quería dispararle al rey y a los dos elfos y no matarlos?
-¿Para qué más, bruto?, la punta que me has dado regresará al viejo de Alcandar, el rey no tardará en descubrir que ha sido él y será castigado por traición, la hija no recibirá herencia y el viejo de Roulan morirá sin descendencia. La casa de Harionen por fin caerá y con ella, todas sus redes comerciales y políticas, no más influencia del idiota de Roulan en mi orden- Un brillo apareció en los ojos de la doncella cuervo.
-Y eso ¿qué le deja?, usted seguirá igual que siempre, odiada por las casas nobles de Farothdin.
-¿Qué me deja?, una venganza por la traición de Roulan, hace poco menos de un año y...-Narquelië se lo pensó dos veces antes de continuar- todo el poder económico de la casa Harionen, pasará poco a poco a mis manos. No tienes a una simple asesina ante ti; soy una de las mujeres más poderosas de Farothdin y no por que rija una ciudad o por mi cargo en el consejo, si no por la influencia económica que tengo y por supuesto, en las sublevaciones...como la tuya por ejemplo.
-Cuando la descubran...
-No lo harán, por que fue Alcandar quién te mandó matar a su sobrino, no yo, las flechas te las dio él, no yo... el viejo solo me escucho, yo no le sugerí nada, fue su mente corroída, la que planeo todo. En cuanto a ti...
El emisario tembló y trato de moverse hacia atrás, Narquelië sonrió con sorna.
-Mi rosita traidora, sabes... los traidores siempre son los mas ingenuos... y los primeros en caer. Es mejor que te vayas lejos y no se te olvide, que la doncella cuervo tiene ojos por todas partes, si abres la boca...
El cuerpo del mensajero de nuevo tembló y a continuación salió rápidamente de la estancia...
Cuando despertó se encontró lejos, en el bosque, donde había decidido esconderse, pronto fue sorprendido por cuatro hombres vestidos de rojo, que le dieron muerte, antes de que pudiera reaccionar, lo quemaron y enterraron las cenizas en la tierra, después desaparecieron con la oscuridad de la noche sempiterna.
[Editado por tari el 09-05-2007 02:01]