La Guerra de los Clanes

Historias, leyendas y batallas en las tierras olvidadas de Arda.

Edicion 3

Árador, Tierras de la Aurora

Finalizada · 19-03-2006

Provincia De Nasta Netula Men - Astan Neuma

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Orodril

Una de las provincias meridionales del Matriarcado, la primera adquisición en las tierras de Árador. Se compone básicamente del gran macizo montañoso de las Montañas de la Brisa; también forma parte de la provincia la estrecha franja de terreno que limita con Cirith Medëa, Cirith Annethiel y la frontera con Heren Fanyarëa; por lo que a esta franja de terreno podría considerársela la sección sur del amplio Cuin\'et Fairë.

La ciudad más importante de esta provincia es además la capital de todo el Matriarcado, la misteriosa y oculta AstanNeuma.

Astan Neuma

Situada sobre y bajo las Montañas de la Brisa, la capital del reino se extiende sin límite a través de la roca multiplicando sin cesar los innumerables túneles que unen las diversas ciudades subterráneas, anexándolas al núcleo urbano, provocando su crecimiento social, económico y territorial y generando la aparición de nuevas zonas rurales de trabajo minero, potencialmente ampliables en el futuro.

Situada sobre la superficie de la montaña, se encuentran multitud de poblaciones y fortificaciones (algunas de las cuales son accesos superiores a la capital, mientras que otras son simples fortines para la defensa del territorio) poblados por hombres de gran tamaño con cierta similitud a la raza de los enanos, llamados comúnmente forwaiths, ocupados en las tareas de vigilancia y recogida de recursos (caza y tala de árboles en su mayoría). Sus casas rústicas de madera y paja, adornadas en todas las épocas del año, salvo en ocasiones la estival, por la blanca nieve, y las rudas fortificaciones de piedras, aunque no por ello débiles, contrastan con las edificaciones de la cumbre, un reducido semicírculo de anillos que se eleva hasta una torre de vigilancia, Cirith Illurë, la cual supera el pico de la montaña más alta del sistema montañoso y sirve de vigilancia del extenso territorio de nieve y piedra junto a los dos torreones que se le alzan a sus costados. La construcción de los tres anillos de piedra es el cobijo de las clases altas, más allá de las nubes y las tierras abatida por las nieves, encontrándose entre sus estructuras el Palacio Real, Cirith Illurë, los palacios de los Señores de la Guerra, las cámaras de gobierno y de comercio, así como un complejo de hermosos jardines.

Bajo la superficie de la montaña se encuentra una maraña de túneles que comunican las ciudades de las distintas razas que conforman la población de Astan Neuma, algunas de ellas anexadas entre sí permitiendo las relaciones entre los figurantes de cada etnia. Tanto las grandes metrópolis como los diminutos poblados que conforman Astan Neuma poseen un cuidado desarrollo estructural (dado que las situaciones de los distintos tipos de edificios se han distribuido según su categoría, estando los ayuntamientos y centros de poder en el centro, y siendo colocadas las ciudades, industrias y servicios alrededor según un plano de construcción establecido procurando un fácil flujo), debido al cual se debe el aspecto circular de las ciudades.

Fuera de todo signo de civilización, en lo más profundo de la roca (y por ello casi desconocida por los habitantes (libres o no) de los niveles superiores) se extienden las grandes canteras, las ciudades de los trasgos de Astan Neuma (nombre dado por la multitudinaria población esclava, a la que generalmente se descarta a los trasgos y trolls, no figurantes en los censos). Al igual que las ciudades de los niveles superiores, las innumerables canteras (zona de vivienda a la vez) se han ido comunicando formando un solo núcleo de trabajo situado al sur del sistema montañoso y de una distribución irregular (a diferencia de la circular de los niveles superiores). En la gran cantera se extraen innumerables metales que se trabajan directamente por manos de trasgo para la creación de armamento, destinado a la venta (bajo el emblema del gremio de La Mano Negra (gremio al margen de gobiernos y por ello con gran capacidad de movimiento a lo largo y ancho de Arda)) y para abastecer al reino en caso de que las armerías enanas no den abasto. Estos trabajos se llevan bajo el ritmo impuesto por los troll y supervisado por funcionarios del gobierno situados en viviendas más cómodas en los límites de las canteras (en los límites situados al otro lado del gigantesco puente de hierro que comunica la parte alta de acceso con la parte baja (la parte de la ciudad, industria y cantera trasga propiamente dicha)) y al margen de las emanaciones de los ríos de lava que se extienden más abajo y que iluminan las canteras a la vez que las proveen de fuego para la fragua de flujo constante.

Firinost

Cercado por los escarpados riscos de las Montañas de la Brisa, hay un valle que guarda uno de los más oscuros secretos de Astan Neuma. Firinost, la ciudadela de los muertos, un gigantesco y lúgubre cementerio de forma circular, accesible únicamente a través de túneles subterráneos que se conectan al núcleo de la capital. El clima es muy duro, el cielo gris y la caída de nieve y granizo duran días enteros y después al caer la noche la niebla se levanta densamente entre las lápidas y los mausoleos durante las primeras horas de oscuridad, emergiendo de las fauces de las gárgolas del lugar (estatuas labradas en negro metal y orbes resplandecientes bajo la luz lunar). Únicamente accesible a través de túneles subterráneos que se conectan al núcleo de la capital.

A la entrada la oscura roca de las Montaña de la Brisa dejan paso a un pasadizo de grandes bloques hechos de piedra tostada, terminado en arco. Ninguna puerta guarda el paso a Firinost, en su lugar se alzan a dos estatuas, una a cada lado del pasadizo, siendo ambas la representación de un glorioso soldado en descanso sobre un imponente trono. Las caras de ambos se encuentran ocultas bajo sus yelmos, y su espalda descansa en su regazo, con la empuñadura hacia el lado opuesto de la obertura, donde descansa un brazo, mientras el otro alza, a medio reposo, una copa dorada. A sus pies un sello circular hecho en oro, en el cual escrito a lo largo del anillo de la circunferencia se hayan estas palabras: “I sinomë finde ortamme me yulma anlyë.”

Y a partir del arco tras una escalinata de mármol que poco a poco deja el lujo, para convertirse en grisácea piedra, y de esta a la roca más negra, se extiende Firinost, la gran construcción funeraria, dividida en cuatro anillos y donde crece la rosa lunar,helleborus níger, que florece a la luz de la luna un solo día al año, y que tras florecer se marchita, día conocido en el reino como Día de la Sangría.

El primero, es el mayor de los cuatro anillos, allí se encuentran las tumbas más hulmides, muchas de las cuales no recoge ni siquiera el nombre de su huésped, puesto que muchos de esos nichos pertenecen a gentes que una vez fueron esclavos. Es quizás la zona menos ornamentada, poseyendo escasas gárgolas, muchas de las cuales se encuentran en las lindes, y siendo el único de los anillos donde se encuentran las denominadas cruces del lamento, o de la discordia. Cruces de negro metal en las que se encuentran enredadas cadenas (símbolo originario quizás de la presencia de esclavos), las cuales sostienen en sus cabos curiosos artilugios metálicos huecos, que tiñen el aire de lúgubres sonidos al ser acariciado por el viento.

La entrada al segundo círculo está guardada por una puerta de plata, siempre abierta. Es donde los lechos de los ciudadanos libres yacen bajo tierra o en resguardados bajo la piedra de los mausoleos, según fueron sus riquezas en vida.

En el siguiente círculo, las puertas son de acero pulido y su abertura solo es posible tras una ofrenda de sangre. Tras sus puertas yacen de manera ordenada los que un día fueron soldados y dieron sus vidas por Liantari Dimbar. Allí descansan las estatuas de los druedain, vigilantes en vida, vigilantes en muerte. Allí donde estatuas de héroes de antaño y representantes de grandes batallas se extienden, la rosa lunar es más abundante, arropando con sus hojas negras las frías tumbas.

Y finalmente, el palacio oscuro, el mayor de los mausoleos, Tellambar, la Ultima Morada, donde reyes y nobles tienen su reposo junto a sus innumerables riquezas tras las infranqueables puertas y resistentes muros.

Lianthang

Emplazada en la escarpada superficie de las montañas de la brisa, entre Cirith Illure y la ciudad de los muertos de Finirost se encuentra una hermosa y, a la par, lúgubre torre de negra piedra. Lianthang las mazmorras del Matriarcado, presenta a los ojos de aquellos desafortunados que tienen el placer de alojarse en ella una vista de mortal belleza, cubierta por las nubes que recubren a menudo la montaña o bien bañada por el sol que resalta sus tonos de apagados negros y lúgubres grises, una única torre semejante a las construidas en un tiempo por los Numenoreanos y ahora representada en una cruel burla a su afinidad por los valar.

De las paredes de Lianthang se desprende una lóbrega soledad y un silencio si cabe aun más aterrador, roto tan solo por los chillidos de los prisioneros allí confinados y torturados, para sacarles información o por simple diversión. Y desde sus ventanas se observa, varios metros más abajo, la siempre oscura Firinost.

Por dentro, entre sus paredes tan simples a primera vista, se pueden observar todo tipo de cosas, desde las más bellas habitaciones destinadas a los miembros de la orden, hasta las lóbregas y frías mazmorras en las que se albergan todo tipo de seres y criaturas, orcos, humanos, enanos, todos ellos por delitos cometidos en el reino o por atentar contra éste, las razones son muy diversas. Las habitaciones superiores tan solo ocupadas por los miembros de la orden, exhiben a los ojos un gran contraste de belleza en total discordancia con el resto de la torre, los tapices y armas de hermosa talla se exhiben en las paredes de los pasillos y las habitaciones, en recuerdo a batallas libradas en otras épocas, tanto las armas y armaduras como los tapices son cuidados por los esclavos con sumo ahínco, para evitar la ira de sus señores.

Las partes inferiores donde se emplazan las mazmorras y sala de tortura no muestran un agradable espectáculo, salvo si cabe para los carceleros y los torturadores, todos ellos gentes de despreciable reputación y sin sentimientos hacia el resto de seres vivos...Algo que por otra parte resulta beneficioso a la hora de ver llorar a una mujer cuando es torturada o cuando se apalea a un hombre sin motivo alguno. Las mazmorras, la parte menos llamativa de estos pisos, son un agujero excavado en la roca en las cuales no entra la luz, tan solo un respiradero para evitar la asfixia de los prisioneros es lo único que recuerda que hay un exterior. Por otro lado las salas de tortura, adornadas con todo tipo de aparatos, desde el clásico potro de tortura a un sin fin de aparatos inventados por mentes desquiciadas y todo ello confeccionado en un estricto equilibrio con las herramientas, cuchillas, sierras, látigos...; toda clase de tortura tiene su imagen y encarnación es estas salas, solo aptas para las gentes sin sentimiento y como no, los invitados.

Cada año, durante el Día de la Sangría, se celebran un gran número de ejecuciones, donde enemigos y traidores honran con sus vidas la memoria de los caídos por Liantari Dimbar. Las ejecuciones se llevan a cabo durante la noche durante, teniendo su comienzo con el florecer de la rosa lunar, entonces, Finirost iluminada por las antorchas de los asistentes se baña su extensión con el candor del color carmesí, y la matanza comienza. Muchos cuerpos son arrojados en el silencio de la noche y sus cuerpos se despeñan en la más oscuridad, otros son encerrados en las numerosas jaulas de hierro de la torre, donde son pastos de las aves carroñeras durante días.

Cirith Medeä – Cirith Anneithel

Emplazadas en los pasos occidentales del reino, ambas no son otra cosa que una inmensa puerta de piedra, de diez pies de grosor y ochenta de alto, con innumerables grabados sobre la piedra (en las que se recoge la historia del reino y las cuales se alternan con cientos de arañas que con apariencia de vida parecen dirigirse hacia el sistema montañoso central, donde se encuentra la capital) apoyada por una torre vigía en la pared opuesta a la de las Montaña de la Brisa, construidas en la misma roca.

La única diferencia entre ambos accesos las aportan las inmensas estatuas erguidas ante las puertas, delante de las torres vigías y de defensa, en honor a Medeä y Anneithiel, de una altura de unos noventa pies, sobresaliendo las torres unos veinte pies tras ellas.

Ambas tienen la vista fija hacia el comienzo occidental de las Montañas de la Brisa, hacia donde mantienen levantado brazo, apuntando con su índice al sistema montañoso desde el cual se extiende el imperio en las tierras del Matriarcado de Harniâth. Mientras con el brazo más próximo a la roca sujetan la representación de lo que un tiempo fueron sus cayados. Uno basto pero bello, hecho de madera el de Anneithel, y uno frío y metálico el de Medeä. De la misma manera se recoge el aspecto que ambas llevaron cuando vivían, Anneithel de cabellera extensa, lisa y dorada, de ojos cristalinos, vestida con un vestido blanco hasta los tobillos, y con escasos ornamentos, con motivos florales (como ramilletes de flores y hojas entre el pelo); Medaä, por su parte, media melena cobriza, de ojos dorados, y vestimenta ostentosa pero práctica, exenta pues de incomodas faldas y ropa holgada, siendo su ropajes de gran belleza pero ceñidos a su figura sin interferir así en sus movimientos. Representantes así, no solo del aspecto, sino de su carácter.

[Por Cudesas, Arweneressea, Ariul y un servidor]

Uzbad Kibil

De lo acaecido en tiempos de la Guerra de los Clanes

Astan Neuma, capital del Imperio Liantari, capital del reino sur de Draugliante.

Esta ciudad y sus alrededores fueron los más saqueados y asediados durante la guerra, pero por suerte las mazmorras permanecieron intactas durante todo ese largo tiempo.

Al final de la guerra, la traición de Uzbad Kibil abrió las puertas de la capital a las tropas de Farothdin, las cuales abandonaron sin ningún motivo aparente estas tierras a los pocos días.

Para compensar por su traición, Uzbad Kibil llegó a un acuerdo con Orodril, señor de esta ciudad, y liberó a los trolls de las mazmorras para poder usarlos en la batalla que expulsaría definitivamente a las tropas Fanyari de las tierras de Harad-Draugliante.

Ésta última batalla tuvo lugar a los pies de Cirith Annethiel pues el resto de la provincia ya se encontraba libre de enemigos.