Orodril
Asentada al oeste del Matriarcado de Harniâth, la provincia de Edon se extiende como un inmenso mar de verdes olas durante la temporada de cultivo de arroz. Tan solo la imponente Lithaelin, capital del reino, es capaz de imponerse lo suficiente alrededor de tales hectáreas de arroz, que parecen engullir el resto de centros rurales y campos de cultivo (como el de la seda y el algodón).
La provincia de Edon es la última provincia anexada al matriarcado tras la subida al trono del nuevo emperador Yago Yuri Edon, gracias a un levantamiento militar, apoyado por el ejército del matriarcado, que derrocó al antiguo rey, último emperador del reino de Seigo, el anterior reino de los hombres de oriente, ahora una simple provincia, aunque poseedora de unos privilegios únicos, dado el ambiente social del reino, proteccionista y conservador (además de un tanto machista y xenófobo (lo que ha impedido la instalación de una matriarca, o cualquier cargo de importancia extranjero, y ha procurado a la provincia de Edon un gobierno casi independiente, conservando todos sus aspectos culturales, entre la que se incluye una lengua propia y repudiando cualquier intromisión cultural extranjera que pueda resultar perjudiciosa para los cimientos de la propia).
Lithaelin
Situada al este de la provincia de Edon, Lithaelin es una enorme urbe apostada junto a la inmensa muralla marmórea que recorre los limites que separan las tierras de verdes cultivos de la inhóspitas ciénagas (lugar de reunión de centenares de cuerpos, testigos presénciales de las guerras de los hombres de oriente con sus vecinos del este).
Su aspecto cuadrangular le da un aspecto armonioso e imponente, como imponente es su población de más de un millón de habitantes (de la cual casi la mitad esta militarizada y la otra parte, junto a los habitantes del resto de las tierras se dedican a cría y a la cosecha de los productos regionales (así como su elaboración)). La ciudad dividida en tres cuadrados concéntricos (dos de ellos, los más exteriores, divididos a su vez en cuatro partes cada uno), no solo alberga establecimientos para dar cobijo a sus habitantes o para sus potencial militar y sus almacenes armamentísticos, sino también son muy ricos en industrias, talleres, casas de curación (cuyas técnicas están mucho más depuradas que el resto del reino), y otros enclaves de interés. Pero ninguna de sus construcciones se puede comparar con el Palacio Imperial, un coloso de enorme belleza, lugar de residencia de el emperador Yago Yuri Edon, al cual las creencias de la provincia de Edon le otorgan supremos poderes ya que se le considera una nueva reencarnación (como todos los emperadores anteriores) de su antiguo gran señor (aquel a que los infieles creen expulsado por aquellos irrisorios protectores suyos). Es por esto último por lo que cada año durante la noche del solsticio de verano el emperador hace una pequeña muestra de sus poderes natos y cubre el cielo con fuego (acto que van acompañado de una gran celebración antes y después de dicha demostración donde sus fieles ciudadanos (casi puros esclavos y sirvientes suyos en realidad) realizan diversos actos de festejos entre la que destaja la danza del dragón (en donde numerosos dragones hechos principalmente de telas y hebras recorren las calles, alabando así una de las mayores obras de su señor).
