Serkiel
LAMANLÏE
Es Lamanlára una vasta región agrícola y ganadera, regada por las aguas del Linkweluine. Fértiles y ricos, sus pastos alimentan a una gran cantidad de herbívoros, los más apreciados en los mercados de Esteldor. En ella está emplazada, a una semana de marcha de la capital, la ciudad de Lamanlïe. El rumbo a tomar es inconfundible: directamente hacia la salida del sol, pues la villa se encuentra justo al este de Caras Aelin.
Desde la perspectiva de un pájaro, el paisaje sería una agradable sucesión de cuadriláteros cultivados de distinto tamaño, forma y color; alternándose con enormes áreas salvajes de hierba fresca y matorral bajo, donde el ganado pasta a sus anchas. El terreno es llano, ofreciendo una incomparable visibilidad en lontananza.
Antes de llegar los Esteldili, aquella era una tierra virgen, apenas hollada por los pies de los Hijos de Ilúvatar. Las praderas donde se ubicaría la ciudad solo estaban ocupadas por rebaños de rumiantes, espléndidas manadas de caballos salvajes y otros animales. La zona fue descubierta en la época de la construcción de Caras Aelin. Por aquel entonces andaban los hermanos Auresse y Kelusse en busca de piedra, necesaria para las obras de la capital. Si bien no encontraron aquello que habían salido a buscar, hallaron algo quizá aun más importante: una excelente fuente de recursos alimenticios. A su vuelta informaron sin tardanza de su descubrimiento, y no tardaron en ponerse en marcha las obras para comunicar la Ciudad del Lago con las llanuras del este, que más adelante se convertirían en una importante fuente de abastecimiento
Una vez que el camino del este estuvo habilitado, comenzaron las grandes cacerías, abundantes en hazañas, algunas creíbles y otras no tanto, que se siguen narrando en las posadas del lugar. Con el tiempo, no fueron pocos los Esteldili que, en busca de una vida tranquila y dedicada a los menesteres de la actividad agrícola o ganadera, dirigieron sus pasos hacia el país de Lamanlára y se establecieron allí. La mayoría de ellos se concentró en el lugar que se convertiría en la capital de aquella región: Lamanlïe.
Son los oriundos de esta zona gentes sencillas y pacíficas, de talante bondadoso y hospitalario, siempre con las debidas excepciones que se aplican a todo colectivo. Ajenos al marcado ambiente militar reinante en otras ciudades esteldili, como Amon Duin, los habitantes de Lamanlïe se dedican, en su gran mayoría, al cultivo o al pastoreo. La carne y los productos lácteos que de allí proceden son populares en los mercados, sin embargo, no son estos los que otorgan a la región su fama, sino la magnificencia de sus corceles.
Los rebaños de caballos de soberbia estampa, criados en los pastos abiertos, surten a todo Esteldor y son muy apreciados en todas partes. También, de allí proceden los mejores jinetes de Eirë, como es de suponer, y todo regimiento de caballería que se precie cuenta con la presencia de algunos de ellos. Es costumbre entre familias de alcurnia de la capital, enviar a alguno de sus hijos allí, para que aprenda el arte de la equitación con los mejores maestros. Destaca asimismo el trabajo del cuero, ya que los criadores de caballos equipan a sus animales con las mejores monturas y arreos. Los concursos de doma de la ciudad son acontecimientos dignos de verse, y atraen espectadores de los más alejados rincones. Se celebran al comienzo de la primavera, y suscitan gran expectación y rivalidad.
Las fiestas que se celebran son las propias de todo pueblo dedicado a la vida rural, como la cosecha y la vendimia. A menudo los establecidos allí se desplazan a Caras Aelin en las grandes fechas, atraídos por la grandeza de las celebraciones.
El trazado de las calles es bastante caótico, y suele desconcertar a los visitantes primerizos, sin embargo es una ciudad pequeña, y resulta fácil acostumbrarse a ella tras la primera impresión de que alguien hubiera arrojado las casas a puñados sin ton ni son. Los edificios son de madera, bastante sencillos pero, a su modo, encantadores. En un principio incluso los edificios principales estaban construidos en madera, pero un terrible incendio que los ancianos aun relatan en Lamanlïe los arrasó. Fue entonces cuando Serkiel reconstruyó la ciudad en torno a la Plaza de Esteldor, vestigio de la primigenia Lamanlië y, en torno a ella, irguió los edificios principales de la ciudad, esta vez de piedra, que la convirtieron en el centro neurálgico. Allí se eleva la Asamblea, principal órgano de gobierno, y también la prestigiosa escuela de equitación, la Celebrochen, donde se prepara a los mejores jinetes de todo Esteldor, además de un mercado donde los propietarios de minifundios cercanos venden sus excedentes de productos, y desde donde parten los suministros que llegan a Caras Aelin.
Sin embargo, el modo en que la mayoría de los propietarios de terreno administran la explotación de sus tierras es innovador. La costumbre tradicional, según la cual cada terrateniente cultivaba pequeñas cantidades de cada vegetal para el autoabastecimiento, y luego vendía sus excedentes al mercado, no es la que se da en Lamanlára. Allí cada granjero dedica su tierra a un producto (o más de uno, pero siempre pocos) en concreto y vende toda su producción al mercado. El Nainir Istar establece el límite de tierras que pueden dedicarse a cada producto, y de este modo se evita que sobreabunden algunos mientras que otros escasean. Luego, la mayoría de la producción va a parar a grandes ciudades como Caras Aelin.
[Editado por Alurien el 25-04-2006 19:18]
