Bohr Daedth
El comandante Fauks, avanzaba en el frente junto a la dama Hallen, liderando la marcha y protegiéndola. Fauks tenía media docena de años más que la princesa, era un hombre servicial y respetuoso, hijo de uno de las manos derechas del Señor Alsenot. Había nacido en Dor Daedeloth y desde entonces había sido muy capaz en las artes de la caza, la contienda, y el liderazgo de grupos. En esos momentos era uno de los miembros de más alto rango entre los alados guerreros.
El bosque le agradaba mucho más que al resto de sus pares. Así que recorriendo el Taur Kalafernë se sentía diestro y cómodo. El resto se apoyaba en él y en otros tantos que tenían también cierto gusto por las hayas. Con unos pocos vigías escalando los árboles avanzaban las manadas de membrana y plumas. El sendero se pintaba de negro y rojo ante el avance de las filas de salvajes hombres, pintados y cubiertos. En un puesto junto a un arroyo que no muy lejos cerca desembocaba en Saralinya, habían recibido unas cuantas monturas para los jinetes. Las espadas iban desenvainadas reluciendo entre la columna de hombres de Nestnwelath. Alternaban con la imponencia de las jabalinas y lanzas que iban de a triadas en las espaldas de los más fuertes.
Las nuevas eran que ya había movimiento en la frontera oeste, así que de nada servía formarse en Sornosunë, Hallen había intentado pensar como Alsenot, y decidió establecer el punto de encuentro en el lugar más directo camino a la zona donde se erguía el enemigo. Un mensajero había ido a Sornosunë, aunque la Princesa de los Varna Rámar ya imaginaba que no los esperarían si la situación era urgente, para dejar claro el cambio de dirección. Si Hallen se equivocaba lo pagaría ante Alsenot y ante Náredhel, pero si había que detener a un invasor a tiempo tenía que hacer lo que ellos necesitaban realmente, desviarse por la capital no haría más que retrasarlos.
Los Varna Rámar eran altos y fuertes, en su mayoría de piel tostada, y de miradas penetrantes. Serios y decididos caminaban firmemente, guíados por Fauks y los vigías. Sólo una gran batalla habían librado en Fanyarëa, el resto sólo habían sido mínimas rencillas. Era el momento en que demostrarían su valía y su imprescidinbilidad para Heren Fanyarëa.
Hallen
Hallen observada a su alrededor con detenimiento pensando en la situacion actual lo que habia que hacer para para que todo saliera de la mejor manera posible habian pasado por su mente varios pensamientos incluso llego a dudar de su desicion de no ir hacia Sornosunë si no establecer un punto de encuentro en otro lugar...todos esos pensamientos se notaban en sus expresiones y en la fria y perdida mirada de sus ojos el capitan la miro y se dirigio a ella rompiendo el silencio...
os sucede algo malo majestad?
Hallen sale de su propia mente y mira al capitan..
nada malo....solo pienso en que paso debemos dar ahora..
Fauks mira a la dama con una sonrisa..
dificil pensamiento para una mente tan joven majestad.
tal vez pero es mi deber....alguna novedad de los vigias?
Fauks niega..
todo tranquilo.....ha pensado en algo ya?
Hallen baja un momento la cabeza pensativa y finalmente dice..
creo que debemos armar el campamento....que lugar sera apropiado?
Fauks llama a uno de los vigias y le encarga que busque un lugar apropiado para el campamento..
en un momento lo sabremos...
Hallen asiente y continua perdida en sus pensamientos..mientras Fauks esperaba al vigia quien volvio al poco rato..
hay un buen lugar bajando un poco mas al sur hay arboles grandes y frondosos las tiendas se podran ocultar bien capitan
Fauks asiente y mira a la princesa quien le hace un gesto de aceptacion..
bien guianos hasta alla
el vigia asiente y continuan el camino hasta llegar al lugar indicado, Fauks y Hallen desmontan y el capitan hace una reverencia para retirarse y comenzar con el campamento.. Hallen se sento en una gran roca a observar el desempeño se cubrio con la capucha y cruzo los brazos para protegerse del frio...
Bohr Daedth
- Mi Señora Hallen... ya están listos para seguir. No tenemos noticias.-
Los Varna Rámari estaban ya en pie.
- ¿Que sabéis de Alsenot? ¿Regresó de la expedición?- Fauks era leal al Jefe. Aunque el jefe ahora era él. Hallen lo necesitaba, Bohr había dejado Nestnwelath descuidada, y ahora él asumía las tareas del hombre de la casa. Ocultaba su simpatía por Hallen lo más que podía, tratándola con el mayor protocolo. La princesa era para él la más bella entre las mujeres de su gente, pero ella estaba muy por encima de lo que él valía.
- No lo sé, comandante. Me gustaría saber más sobre Padre, o sobre Bohr, otros hermanos míos están bien y en marcha, pero él me preocupa, no lo sé, para mí es un conejito, aunque gusta cuidarme como un león...-.
- Bohr estará bien. Estará haciendo de sus niñerías por algún lugar lejano, no se preocupe, princesa.- No le gustaba a Fauks hablar mucho del principe bastardo, pero si ella necesitaba consuelo el se lo debía.
Los hombres habían comenzado con ciertos rituales, los gritos de las montañas, los cuernos y los chillidos resonaban en todos los alrededores del sendero. Si había algún enemigo cerca, o atacaría o escaparía.
El camino se acercaba a los bordes del Kalafernë. Pero el plan era seguir dentro de la línea. Los Varna luchaban mejor en campo abierto, por eso se reservarían para el campo de batalla.
- Hallen, no es tu don la guerra, dones más bellos brindas al Varnalië. Confía en mí, mis manos serán tu espada y mi cuerpo será tu escudo y tu armadura. No tienes nada que temer...-. Pensó: -\'mi corazón le dará la sangre a las venas de tu alma\'. Ya Fauks se había excedido. En su espalda asomaba una gruesa cimitarra y una gruesa jabalina.
Los Varna Rámari estaban en camino nuevamente.