La Guerra de los Clanes

Historias, leyendas y batallas en las tierras olvidadas de Arda.

Edicion 3

Árador, Tierras de la Aurora

Finalizada · 19-03-2006

Historia Por Puntos. Helkelen Lara. El Viaje

2006:10:08:07:32:39

herkeblam

Historia por puntos: “El Viaje“

Era una mañana calurosa en la ciudad de Mirianost, se respiraba un ambiente de felicidad en la posada de, El árbol caído. El joven Herkeblam trabajaba en esa posada propiedad de sus padres, su padre llamado Therker y su madre Eithil.

La posada del árbol caído, es totalmente de madera, contando con tres pisos: en el primer piso se encuentra la taberna dirigida por Therker, en la que Herkeblam se ocupaba de servir a los viajeros que buscaban refugio para pasar la noche, detrás de la barra estaba la cocina donde preparaban los típicos platos de Mirianost preparados por Eithil madre de Herkeblam, a la derecha de la barra se encontraba una escalera de caracol de madera de roble que conducía al segundo piso, en la fachada contaba con tres ventanas de gran tamaño por las cuales se podía ver una calle bastante transitada dado que Mirianost es una ciudad de paso por la cual muchos de los viajeros vienen a la posada a hospedarse, también a lo lejos se observa la gran muralla que rodea la ciudad con sus grandes torreones y garitas custodiando los caminos. El segundo piso cuenta con mas de treinta habitaciones, las cuales se dividían en dos pasillos que conducían a la derecha y a la izquierda, al final del pasillo que conduce a la izquierda se encuentra una pequeña venta por la cual se puede observar la puerta este de la ciudad que conduce al desembarcadero del rió verde. El tercer piso era exactamente igual que el segundo con la excepción de pequeña ventana.

Una mañana como todas las demás en la posada del árbol caído, entraban y salían forasteros de otras tierras, Herkeblam cuando les servía la comida a los viajeros siempre les preguntaba por sus viajes y por las tierras que han visitado, Herkeblam se quedaba horas y horas sentado en las mesas escuchando las historias que contaban los viajeros a la cual más interesante. Pasaban los días y todo seguía igual, no pasaba nada fuera de lo normal, los viajeros seguían entrando a la posada y contando sus historias al joven Herkeblam, este escuchaba fascinado y sin pronunciar palabra.

Una noche de otoño vísperas de la fiesta de la fertilidad, la posada estaba a rebosar, gran parte de los viajeros se hospedaron en la posada. Herkeblam estaba de aquí para allá, con todo el trabajo, no tenía ni un respiro para ver a su lechuza Aur que se encontraba en una habitación del segundo piso.

A media noche de ese mismo día, entró un hombre con una capa marrón que le cubría todo el cuerpo, con la excepción de la cara cubierta por un gorro de cuero oscuro y la parte baja de las piernas calzadas por unas botas marrones con las hebillas doradas, el desconocido se sentó en una mesa alejada de las demás, justo al lado de un ventanal de la fachada. Herkeblam se acerco al viajero y le pregunto -¿Qué desea?, el hombre con voz ronca y muy despacio dijo –busco alojamiento para pasar la noche.- Y antes de que Herkeblam pronunciase palabra el viajero añadió –Una habitación apartada por favor.-Acto seguido Herkeblam lo condujo a una habitación del tercer piso, a una habitación apartada al lado de la pared del pasillo a la derecha, Herkeblam bajo al primer piso para ayudar a sus padres, en la taberna ya no quedaba nadie todos se habían ido a acostar o a dar una vuelta por la animada y transitada ciudad. Los tres componentes de la familia se pusieron a recoger, Herkeblam se encargo de recoger los platos y lavarlos mientras que su madre Eithil se encargo de barrer toda la taberna y su padre de limpiar las mesas.

Al día siguiente, por la mañana temprano Herkeblam ya llevaba tiempo trabajando cuando bajo a la taberna el viajero de la otra noche, este se sentó en el mismo lugar que la noche anterior y Herkeblam volvió a servirle y pidió unas tostadas con mermelada, cuando el viajero termino de comer, Herkeblam se acerco sigilosamente al desconocido y le preguntó -¿Me podría decir su nombre?- y el viajero contesto-Por su puesto, mi nombre es Lifaem hijo de Nain- Herkeblam continuo y dijo -¿Me podría contar alguno de sus viajes?- el viajero saco del bolsillo interior de la capa una pipa para fumar y unas hiervas de los hobbits y comenzó – Bueno, mi historia comienza en el sur, más allá de Rhún. Llegué a estas tierras con el afán de encontrar nuevas aventuras, ya que yo era un niño como tú, vivía en una ciudad trabajando con mis padres y un día partí en busca de aventuras, llegué a las ruinas de Yánalitse, donde…-Lifaem bajo la voz hasta un tono donde solo donde lo podía oír Herkeblam, y este continuo –Encontré en una casa a un anciano, en su lecho de muerte, tumbado en una cama, este tenia una carta entre las manos. La curiosidad me envolvía por dentro, el anciano dijo –ID al bosque del manto susurrante, que se encuentra justo al lado de la ciudad de Mirianost…allí encontrareis la respuesta. El anciano pronuncio esas últimas palabras con el último respiro de vida que le quedaba. Así me encamine hacia el bosque, pensé: era justo lo que buscaba “¡¡aventuras!!”. Los días pasaban y cada vez estaba más cerca de mi destino. Pasé por muchas ciudades así como: Laversësa, Osto Fendasse, embarque en el puerto de Laura Hëpa y tras 4 días y 3 noches navegando llegue al puerto de Rindalonde, donde me equipe de provisiones y proseguí mi camino hacia el bosque del manto susurrante, hice la ultima parada en la ciudad de Aëron Mir, donde pasé un día entero, viendo la famosa ciudad de las tierras de Helkelen Lara, me quede maravillado por los increíbles arcos y los detallas tallados en las estructuras, al amanecer del día siguiente seguí el viaje al bosque donde me esperaría una grata sorpresa. La mañana del día siguiente el sol se alzaba alto, había muy pocas nubes en el cielo, llegue a los lindes del bosque, me quede contemplando la majestuosidad del bosque, las copas de los árboles se alzaban en el cielo inalcanzables, sin más preámbulos me adentre en el bosque y camine, durante horas solo observe árboles y arbustos, cuanto más me acercaba al centro del bosque los árboles eran mucho mas grandes y más frondosos.

Se hico de noche y me disponía a acostarme para proseguir al día siguiente, establecí el campamento y observe una luz tenue entre los árboles, por la intriga seguí andando, la luz cada vez era más intensa, y cuando llegue a la luz me encontré una aldea de elfos, me quede fascinado con la estructura de las casas, situadas en los árboles, algunas tenían mas de una planta usaban puentes para comunicar un árbol con otro, las casas eran blancas y parecían que habían crecido en los árboles, los habitantes de la aldea se advirtieron de mi presencia y una horda de guardas armados con armaduras plateadas me rodearon sin posibilidad de poder escarpar, uno de los elfos vestido con una capa blanca y broches plateados se postro ante mi y me dijo – Me llamo Glaedr,Llevas un objeto entre tus manos que ansió poseer, te lo dio un anciano en las ruinas de Yánalitse. Al oír estas palabras metí la mano lentamente en el bolsillo interior de mi capa,- los elfos armados se pusieron tensos y alzaron las armas. La saque lentamente con la carta entre las manos y se la entregué, la abrió y empezó a leerla haciendo unos gestos con la cabeza, entonces entendí que el idioma en el que estaba escrito era elfo. Una vez Glaedr leyó la carta se dio la vuelta y comenzó andar, y yo lo seguí, me llevaron a una casa donde me aloje esa noche, la casa era blanca como todas las demás enfrente de la puerta estaba una mesa y al lado una chimenea a la derecha de esta otra puerta que dentro de esta estaba la cama y una mesa pequeña, me acosté cerré los ojos y me dormí. Al día siguiente cuando baje de la casa me esperaba Glaedr y una decena de guerreros bien armados, me acerque a Glaedr y nos quedamos mirándonos mutuamente unos instantes, Glaedr me dijo – Tomad estos presentes por lo que has hecho por nuestro pueblo acéptalos como unos regalos del pueblo elfo. Entre las manos de Glaedr había unas botas marrones de cuero con hebillas de oro, un broche de oro y un sombrero de cuero negro, los elfos se despidieron y Lifaem marchó hacia las afueras del bosque escoltado por tres elfos. Cuando llegue a los lindes del bosque entre en la ciudad de Mirianost por la puerta más cercana al bosque y así llegue hasta aquí y estoy hablando con tigo ahora. Herkeblam no pronuncio palabra durante el relato de Lifaem y Herkeblam dijo- Algún día seré un aventurero como tu.

Naredhel Anariel

Los Valar otorgan 210 puntos para Helkelen Lara.