La Guerra de los Clanes

Historias, leyendas y batallas en las tierras olvidadas de Arda.

Edicion 3

Árador, Tierras de la Aurora

Finalizada · 19-03-2006

Historia Por Vida. Lempë Ohtari. Vanadessë.

2006:10:08:08:54:39

Vanadessë Nissëlor

(...) Vanadessë aun estaba apoyada contra el árbol, la flecha clavada en su costado hacia que a cada movimiento, una veta de dolor nublara su mirada. La voz de aquel elfo le ayudo a no perder el conocimiento y así mantenerse lucida hasta que lograra quitársela del costado. La elfa había perdido bastante sangre, pero no estaba peor que Sonyariel.

Al tratar de acomodarse un poco, no pudo evitar llevarse la mano izquierda al costado.

-¿Vanadessë, te encuentras bien?. Los cálidos ojos del elfo le hicieron sentir un alivio.

-Fue solo un rasguño- la elfa hablaba trabajosamente y vio la cara de horror de su compañero, cuando este bajo la mirada a su herida.

-Sangras mucho, señora- El elfo ahora rápidamente rasgaba el ropaje y dejaba al descubierto la flecha enterrada en las carnes de Vanadessë.

-Tu me ayudaras a quitarla- le dijo la elfa al tiempo que daba un respingo de dolor y el sudor empapaba su frente.

Los minutos avanzaban rápidamente, la mayoría de los heridos de su compañía habían sido trasladados al campamento, algunos con mas dificultad que otros. Sonyariel por su parte, estaba muy mal herida y los elfos hacían lo imposible para no lastimar mas a la mujer.

-Primero ve a buscar una flor celeste, muy pequeña y aromática, creo que vi algunas cerca del camino... corre!- la elfa hablaba trabajosamente y el elfo al oír su voz dolorida cumplió a cabalidad las indicaciones de esta.

Vanadessë mientras esperaba el regreso de su compañero, se acomodo mejor en el árbol, comprobó que la flecha no había comprometido órgano vital alguno, por lo que la decisión de sacar la flecha era la única solución a su dolor.

Paso un rato cuando el elfo llegó rápidamente con un manojo de pequeñas flores, justo las que Vanadessë le había pedido buscar.

-Muy bien, ahora harás lo siguiente- la elfa trataba de calmar la respiración, pues al llenar sus pulmones de aire, el movimiento del diafragma le provocaba una punzada aun mas fuerte. Vanadessë se llevó la mano izquierda al pequeño bolsito que llevaba atado junto a su espada y sacó un frasco con un extraño liquido celeste.

-Mira, machaca las flores en alguna piedra y cuando las tengas listas, vierte un par de gotas de esto- la elfa ahora le acercaba el frasco al elfo, quien con asombro vio que era un antiguo y efectivo liquido anestésico y cicatrizante, que al mezclarlo con aquellas flores que Vanadessë le había pedido, se convertían en un ungüento de alto poder curativo, para casos de emergencia, como el que en este minuto estaba viviendo.

Pasaron 5 minutos interminables y el elfo volvió con la mezcla al sitio en donde la elfa estaba malherida. A su paso quedaba una estela de olor de las flores machacadas, su fragancia era exquisita, mas no el aspecto de aquella mezcla.

-Ya esta mi señora... ahora que?- el elfo estaba nervioso. Era muy joven y hermoso, siempre había visto heridas y sangre por doquier, pero nunca le había tocado curar a alguien herido, pues en cada batalla para salvar su vida, tenia que abandonar a su gente malherida en el campo de batalla. Esta vez era distinto, los dirigentes de la compañía le habían encomendado cuidar de Vanadessë, quien luchaba por primera vez en aquellos parajes inhóspitos.

-Harás lo siguiente, yo me acomodare de tal modo que mi costado quede apoyado en el tronco, tu rápidamente empujarás la flecha hacia el árbol... tienes que hacerlo muy rápido, si tiras de la flecha, la herida será mayor y mas peligroso para mí... entiendes?

El elfo asintió y dio una mirada de horror a Vanadessë al imaginar la escena.

-Una vez que sientas que la flecha se entierre en el tronco, tu tiras de mí y sellas la herida con el ungüento que has preparado- La elfa sudaba y temblaba, la fiebre se estaba apoderando de ella, pero aun así termino de dar las indicaciones al elfo.

-Primero quiebra el extremo de la flecha- la elfa contenía un gemido – cuando te diga tu lo haces- Ahora Vanadessë sacaba una de sus dagas y se la acerco a los labios en su empuñadura, luego dio una mirada a su compañero y este entendió que había llegado el momento de actuar.

El elfo dudó 2 segundos y luego se arrodillo para quebrar la flecha, por su parte Vanadessë mordía con fuerza la daga, para contener el dolor. Al más mínimo roce de los dedos del elfo con la flecha, la elfa ahogo un grito y el elfo actuó rápidamente. En menos de 2 minutos tiraba de Vanadessë hacia sí y sentía como la sangre de la elfa empapaba su camisa.

La elfa por su parte no pudo mas con el dolor que la flecha le producía y cayo inconsciente sobre su compañero, quien rápidamente la recostó en el suelo pedregoso y le limpiaba la herida con un poco de agua y luego untaba sus dedos en la mezcla que momentos antes había preparado, en el sitio en donde antes había una flecha clavada. La herida ahora sangraba en menor cantidad, pero aun así Vanadessë estaba mal, la fiebre le hacia delirar.

El elfo la cargo como pudo y la llevo rápidamente al campamento, Yárfaila al verla en ese estado, mando a preparar una cama para ella Sonyariel, quien era llevada en peores condiciones que la elfa.

El elfo esa noche hizo vigilia para atender a la elfa. Esta por su parte sudaba copiosamente y se quejaba con frecuencia a causa del dolor en el costado, tuvo sueños intranquilos y deliraba a causa de la fiebre. A la mañana siguiente la elfa abrió lentamente los ojos y vio el bello rostro de su compañero, quien enjugaba el sudor de su frente y le aplicaba paños fríos en el cuello.

-Todo ha terminado, mi señora- la hermosa voz de su compañero le dio calma a su espíritu, pero no le hizo olvidar la derrota de la tarde anterior y no le borro las imágenes de sus compañeros cayendo sin vida.

-Quiero salir- la elfa se puso trabajosamente de pie y ahogo el dolor de su costado. A pesar de estar convaleciente Vanadessë tenia una fortaleza interna que no le hacia dar pie atrás en lo que se proponía.

Así salió a la luz del día, sus compañeros al verla en pie sonrieron, pues estaban comenzando a conocer a la tímida elfa que hasta hacia unos días pedía luchar en sus filas. Al parecer su recuperación estaba siendo más rápida de lo que esperaban, pero no sabían que el elfo aquel le había salvado la vida, al hacer lo que Vanadessë le había pedido.

Yárfaila al verla en pie, vio la fortaleza de la joven y no echo pie atrás en la decisión de aceptarla entre sus filas.

Una dura batalla se había librado el día anterior y sin duda la derrota afectaba los corazones de los Ohtari. Ahora los heridos se recuperaban lentamente y se preparaban para una nueva batalla. Vanadessë con los días se sentía cada vez mejor y sin duda partiría a la lucha por su clan...

Kelusse

Este personaje recupera un 40% de vida.