Edicion 3
Árador, Tierras de la Aurora
Finalizada · 19-03-2006
La Venta Harionen
2006:12:03:02:06:27
Ílimo
(..) Hasta el día de hoy hemos regido la venta durante tres generaciones y seguimos siendo una de las familias más nobles de Farothdin. El primero de nosotros fue el reverenciado antepasado Paul Harionen, uno de los pocos hombres que antaño fueron admitidos en el refugio de Opele Anarorë. Allí sirvió con honores de mercenario para Ilimo e Izilsurias y reunió un gran botín de fama y oro, prosperando hasta convertirse en lo que ahora todo Farotndin conoce como la casa de Harionen. Entre nuestros antepasados se encuentran buenos mercenarios y consejeros que fueron de gran ayuda al primigenio reino de Farothdin, cuando solo era un alcázar escondido entre las sombras del bosque de Arador. Actualmente continuamos esta labor, estando como el primer día al servicio de los deberes que nos dieron origen.
Cuando los acontecimientos de la historia hicieron del actual Arador un lugar más seguro y se decidió agrandar el reino de Opele Anarore a lo que actualmente se llama Farothdin. Recibimos el privilegio de regir una comarca al sur de las fronteras de Farothdin, en la región cercana a Tavarcerta. Allí establecimos el feudo de Harionen bajo la forma de una venta administramos una gran campiña con todo lo que conlleva, además de comerciar en una zona privilegiada. Nos hemos enriquecido lo suficiente como para continuar siendo una de las Casas más influyentes de la Curia de Farothdin. Orgullosos de nuestro linaje, servimos a los reyes manteniendo una fuerza oculta que sirve de apoyo e informándoles de todos los rumores e informaciones de los que somos participes. (…)
Relatos del III Sire Roulan Harionen
Extracto del informe de archivos encargado para Arestel Vanimelde
Mi señora, has de contar que la Venta pertenece a la casa Harionen y es de allí de donde proceden algunos de los descendientes que ahora tienen cargos destacados en la Orden del Lirio. Se supone que algunos de los señores de Farothdin que están en las altas estancias del Consejo, tienen sangre de estos entre sus antepasados. Sus influencias se basan en líneas de parentesco con muchos altos y medios cargos de Farothdin. Su fama como intrépidos guerreros les precede, y es a nuestro entender la mas importante a tener en cuenta. Tambíen es importante contar con los caudales de riqueza que genera la Venta que visitaréis y que ahora gestiona el hábil Roulan Harionen. Muchos de Ost in Alassea Esde dicen que ha dejado sus armas por el ábaco y el afán de exprimir al máximo el negocio familiar. Pero como consejo de lo que hemos obtenido de los archivos y habladurías de los más allegados, no subestimeis sus artes para la guerra aunque este tocado por su manto de comerciante. Es alguien seguro de si mismo y hasta arrogante. Vais a ser una hospedada en su propia casa y te vas a encargar de un honor que los Harionen creerán como les debían haber asignado por su linaje. Aunque esté bajo tu mando, su alta alcurnia puede ser una dificultad para tus planes y le dificultara su sometimiento a sus órdenes.
Tendré que lidiar con un noble celoso de tener a mi mando la guardia de su propia casa. “la prudencia exalta la observación”
Se nos ha señalado que te informemos primeramente de que esta Venta contiene una parte pública para los comerciantes y las gentes de paso. Una taberna, habitaciones cuadras y almacenes. Está custodiada por los propios guardias de Roulan Harionen, pero la orden del Lirio y de la Rosa tiene infiltrados hombres de confianza entre ellos que te serán de ayuda.
La parte de trabajos esta compuesta por los almacenes de la venta, las cuadras, las despensas, casas de los trabajadores, la oficina comercial, los talleres y la mayoría de las habitaciones de los guardias que responden a las órdenes de Harionen y en otra parte la mayoría de los agentes que tú escojas.
Por último en la parte privada están los edificios para los familiares Harionen, sus guardias personales y las habitaciones para algunos invitados de confianza.
Según nos ha sido informado, ocupareis una de estas estancias. Se le han asignado tres habitaciones, que dispondréis a vuestro antojo, en el edificio noble donde vive Roulan. Concretamente estaréis en el ala sureste del edificio, en la segunda planta. La primera planta de éste ala, y por el que se accede a sus estancias, recomendaríamos que fuese ocupado por vuestra guardia personal.
Antes de despedirnos, Recordaros que contaréis para esta misión con un regimiento de cien infantes elegidos a su antojo entre las dos casas de armas, pues se os consiente por parte de los dos reyes.
Con nuestros deseos de que todo le sea favorable
Servicio de archiveros de Oron Oiotuilë
Narquelië
Dejaron atrás las estancias del rey Ilimo en el norte, viajaron durante 3 días sin descanso por el bosque de Taurmallen, cruzaron el rió Sircalen y se internaron en Taurastë. Ahí descansaron por primera vez, esperando a que los caballos tomaran fuerzas de nuevo, entonces Quariel le dijo.
-Debemos dejar el bosque, así la marcha se hará mas rápida, si nos damos prisa estaremos en dos semanas en Tavarcerta.
-No dejaremos el bosque Quariel-le respondió Arestel-Primero debemos ir a Oron Oiotuilë, tengo asuntos pendientes en la ciudad.
-¿Como lavarle la ropa a tu marido?-le pregunto la mujer en tono de burla, después alzo los hombros- haz lo que quieras, pero te lo advierto, no debemos retrasarnos, nuestra obligacion es llegar lo mas pronto a nuestro destino...
[...]
Quariel casi detesto esa ciudad en tan pocos días, no por la ciudad en sí; era por el hecho del tiempo, sabia que debían estar en Tavarcerta y esa parada las retrasaba. En aquellos días lo único que hizo fue pensar y vigilar a Arestel, que le miraba con recelo.
Cuando partieron, la regidora alcanzo a ver una bandada de cuervos que seguían muy cerca a la compañia. Miro a Quariel y supo que esos animales no eran sus enemigos y que vigilaban su marcha muy atentamente.
[...]
La Venta Harionen ya se alcanzaba a ver, el viaje había sido duro y Narquelië se había mantenido apartada del grupo, guardaba su distancia y miraba siempre hacia las estrellas, esperando. Unas noches antes, había mandado a sus cuervos a vigilar la región de Tavarcerta, necesitaba saber el paradero de Eleanor y reunirse con ella lo antes posible, lejos de la mirada escrutadora de Arestel, que parecía vigilar cada movimiento de su persona.
[Editado por tari el 20-10-2006 23:46]
Narquelië
Entraron rápidamente a los edificios privados de la venta. Entonces Narquelië miro al hombre que los esperaba, maldijo el día en que hizo negocios con ese hombre y maldijo al rey que seguramente sabia que ya le conocía.
Roulan se acerco a la compañía una vez que ya habia dejado las monturas, tomo la mano de Arestel y le beso suavemente, Quariel alcanzo a ver su lengua bífida, llena de veneno.
-Maara tulda mi señora Arestel.-le dijo.- Es un placer tenerla, aquí en mi casa.- Entonces miro a Quariel, que aun montaba a su caballo.-¡Que agradable sorpresa!.- dejo a un lado a la dama y se acerco a ella.- Pensé que nunca volvería a verte.
-Es un tanto desagradable para mí Roulan.- le dijo ella, rechazando la mano que le ofrecía para bajar-Yo estaba dispuesta hacer todo, por no volver a tratar con tu persona.
-¿Hay algo que quieras decirme Quariel?-le pregunto Arestel de forma burlona.
-Alguna vez hice un trato con este hombre Arestel-le respondió la mujer arrogantemente-No llegue a concebir que ahora manejara todo este feudo y que haya abandonado su carrera de armas.
-Aun sigo activo Narquelië-le dijo el hombre, tomo de nuevo la mano de Arestel- pero vengan las guiare a sus habitaciones, deben estar agotadas por el viaje tan largo que han hecho.
La compañía siguió al anfitrión, menos Quariel que se quedo rezagada, miro al cielo y camino a las afueras del edificio. cuando estuvo lo suficientemente lejos de cualquier persona llamo a su cuervos, que comenzaron a divisarse al horizonte.
Nada sobre Eleanor; sin embargo le tenían otras noticias: Había un grupo un tanto numeroso, que se encontraba cerca de las ruinas de Tavarceta, habían montado un campamento muy llamativo a la vista, pero eso no era lo único, había algo mas, una presencia que había obligado a las aves a regresar con su señora; por ultimo los cuervos divisaron a varios grupos de personas sin importancia, pero había dos: uno conformado por tres personas y el otro por dos personas que eran acompañados por un par de lobos y su camino seguramente los llevaría a las entrañas de la ciudad. Quariel les dio las gracias y los mando de nuevo a buscar a la elfa.
Camino de regreso, miro a los lados y se encontró con gente que miraba en la oscuridad, gente del lirio negro que vigilaba los movimiento del lugar; eso a la mujer le tranquilizo, si Roulan se le ocurría hacer una tontería, ya contaba con el apoyo necesario para llevarlo ante el consejo. Cuando entro a la casa principal, los sirvientes la guiaron hacia el comedor, ahí estaba Arestel hablando con el anfitrión.
-Necesitamos hablar-le dijo mirando a Roulan.
-Retirate Roulan, la doncella cuervo y yo tenemos asuntos que resolver.- el hombre la miro-Recuerda que yo tengo mayor nobleza que la tuya; te lo pido por favor, antes que se convierta en una orden.
El hombre apretó los dientes, se levanto de la mesa y avanzo hacia la salida, cuando paso junto a Narquelië le alcanzo a susurrar.
-Ya hablaremos tú y yo-la mujer le miro a los ojos desafiante y después rió, burlándose de él-Ya veremos quien ríe al ultimo Quariel.
Rió mas y lo obligo a salir, cerrando la puerta tras de si. Despues se volteo y se sentó del lado de la mujer, que esperaba impacientemente sus palabras.
-No debes confiar en él, es un traidor en potencia-luego se acerco a su oído-Hay demasiada gente cerca de Tavarcerta, nuestro lindo secreto esta en peligro...
Entonces le contó lo que habían visto sus sirvientes, pero lo hizo susurrando le, sabia que en aquella casa no existiría nunca un lugar seguro para hablar.
Arestel Vanimeldë
Arestel comenzó a sentir que aquella mujer no era tan distinta a ella misma. Narquelië tenía las ideas muy claras y era capaz de defender las, aunque fueran erróneas, hasta la muerte.
La Regente le confeso a la doncella cuervo que a ella tampoco le agradaba la estancia en aquel lugar.
_Ese hombre, Roulan_ dijo despectivamente _no merece nada de lo que hay aquí. Al menos sus antepasados demostraban abiertamente su odio hacia mi Casa, pero éste, me trata con toda la pomposidad que puede, y noto, en sus gestos y palabras el cinismo que tanto detesto _dijo apretando el puño _al menos tú me honras con tu sincero desprecio.
La mujer dejó de hablar y escrutó el lugar.
_Vayamos fuera, noto sobre mi nuca demasiados ojos_dijo en un susurro, para luego continuar en voz alta y clara_ Necesito sentir el calor de la luz del sol, tanta oscuridad solo atrae oscuros pensamientos.
Narquelië rehusó por un momento la petición de la regente, pero a ella tampoco le gustaba aquel lugar, en el exterior sin duda podrían controlar mejor qué o quienes les estaban escuchando.
Una vez fuera, Arestel continuó:
_Es extraño que haya tanta gente allí…
_Mis cuervos no mienten_ respondió Quariel_ allá tu si no quieres creerlo, pero no puedo quedarme aquí, de brazos cruzados, imaginando los porques.
_No estoy diciendo eso, Narquelië, pero no puedes lanzarte a la ligera, el futuro de Farothdin está en juego.
_Por eso mismo no hay que esperar_ la mujer meditó durante un instante_ además, ninguno de tus repelentes cargos significan algo para mí, así que no tienes autoridad para decirme que es lo que tengo que hacer.
Arestel tuvo que pensar bien sus palabras antes de continuar. Era cierto lo que decía Narquelië, ella no tenía ningún derecho a decirle nada, pertenecían a mundos distintos.
_Es verdad, no te puedo ordenar _dijo con humildad_ diga lo que diga vas a ir. Yo tengo que partir hacia el reino de Heren, necesito encontrar una planta que sólo crece en aquellas montañas…Adelántate tu, y ve a Tavarcerta, investiga, pero no actúes hasta que yo regrese, no quiero poner la vida de Eleanor en peligro.
_Marchemos al bosque, una vez allí separaremos los caminos_terminó la conversación la dama cuervo, que enfiló sus pasos hacia el edificio.
Arestel, con resiganción, fue tras ella...El tiempo se acortaba, tenía que encontrar la eriossë cuanto antes... si quería seguir ayudando a su reino.
Arestel Vanimeldë
La historia de Arestel y Narquelië continúa en Tavarcerta - Lo Que El Bosque Dirá
Arestel Vanimeldë
Viene de Nestnwelath, Ciudad De Los Varna Rámar
La Venta de Harionen se divisaba ya a lo lejos. Pronto, la pequeña comitiva, se encontrarían otra vez bajo las miradas de los del Lirio. Hallen y Arestel conversaban sobre las diferencias culturales que existían entre los dos reinos, la joven le comentaba a la regente que solían hacer los habitantes del sur de Heren para recibir a la primavera, pero de pronto la muchacha dejó a medias su discurso, Asatroth se aproximó a ellas:
_Señora, voy a enviar a Rhodir a la Venta, para que adelante nuestra llegada_ dijo el elfo.
Arestel asintió, y el capitán se dispuso a la marcha.
_ ¡Astaroth!_llamó la regente al eldar, que detuvo el paso de su caballo_ pide que se prepare una habitación junto a mis estancias, para Hallen.
El elfo azuzó a su montura y se situó, nuevamente, delante de la compañía. A los pocos segundos, un jinete salió de la formación, Rhodir partía con el mensaje, la polvareda que producían los cascos de su equino hizo que todos se tapasen la cara con la capa, para poder respirar con normalidad.
No habían transcurrido apenas unos minutos, cuando tres jinetes, ataviados con las vestiduras blancas de la Orden de la Rosa, salieron de la Venta.
_Algo malo ha sucedido_ susurró la regente_ Hallen, quédate aquí. Me adelantaré para ver que es lo que ha sucedido.
Arestel espoleó a su caballo, adelantando a toda su guardia. Astaroth, ante la reacción de su señora, salió tras ella alcanzándola poco antes de reunirse con los caballeros. Los cinco jinetes tiraron con fuerza de las riendas, deteniendo así a sus monturas.
_Señora, capitán_ comenzó el elfo, tras hacer una escueta reverencia_ Meneldil y Beriol han sido asesinados por Narquelië… Daerlath consiguió regresar…
Arestel sintió como si una puñalada se le clavara en el estómago! Maldita mujer ¡ pensó. Esta vez la Doncella Cuervo había traspasado el umbral atreviéndose a matar a dos miembros de la Orden… al fin había cometido un fallo, un error que le costaría muy caro.
_Astaroth_ reaccionó rápida la mujer_ acompaña a Hallen a su habitación, y aposta a dos guardias junto a su puerta. Nos encontraremos en mis aposentos. ¡Ah! Y trae a Lev contigo,_añadió_ voy a tener que enviar un mensaje al rey…y otro a la reina.
Una vez más el elfo partió raudo para cumplir con las ordenes de su señora.
_Por favor _pidió al eldar que le había comunicado la noticia_ llevadme a donde esté Daerlath.
Un simple gesto de confirmación bastó para que los cuatro marchasen velozmente. Al llegar Roulan les esperaba en el patio, junto a sirvientes y miembros de las dos Ordenes. El hombre se acercó al caballo de la regente en cuanto ésta lo detuvo.
_¡Oh! Doy gracias a Eru por que hayáis regresado, mi señora Arestel _ dijo con falsa modestia_ Lamento de veras lo ocurrido, y quiero aclarar que mi Casa no ha tenido nada que ver con los actos cometidos por esa mujer_ se apresuró a decir.
Arestel desmontó.
_Dejad de envenenaros la boca con tan sucias palabras, Roulan de Harionen_ dijo con desprecio _ No soy como vos, y no voy a aprovechar esta situación para desprestigiar a vuestra familia ante los reyes_ la mujer, guiada por el elfo, continuó su camino, pero al subir las escaleras añadió_ Tal vez esa sea la diferencia entre la Casa de Harionen y la Casa de los Avathin.
Arestel fue conducida hasta la habitación en la que se encontraba Daerlath. El elfo descansaba en una cama y al oír que la puerta se abría se despertó.
_No, no os levantéis, Daerlath_ se adelantó la mujer ante la intención del maltrecho eldar_ ¿Cómo os encontráis?
_Bien, mi señora.
La mujer sonrió.
_¿Podéis contadme lo sucedido desde el momento que nos separamos en el bosque, hasta vuestra llegada aquí?_preguntó_¿Os veis con fuerzas?
El elfo, tras asentir, comenzó a relatar todo lo sucedido, con todo detalle, pues bien había sido aleccionado en la Orden. La regente escuchó con atención toda la narración y al terminar, se despidió de Daerlath y marchó hacia sus habitaciones, donde encontró a Astaroth con Lev sobre su barzo. La mujer corrió a acariciar el suave plumaje del águila que le regalara su marido el día de su boda, y que cumplía entre otras funciones el de transmitir mensajes.
_¿Hallen está en su habitación?_preguntó al elfo mientras rascaba la cabeza del pájaro.
_Sí, y he pedido que le lleven la comida.
_Me asombra que hayas hecho eso por tu cuenta _dijo Arestel burlonamente.
_ Que la vigile no quiere decir que la quiera ver muerta de hambre_ respondió el eldar.
La regente sacó de un bolsillo de su vestido un pequeño silbato que su madre le entregara antes de partir de Oronpor si necesitas a la reina, y con suavidad sopló por él.
_Abre la ventana, vamos a recibir visita_dijo mientras guardaba de nuevo aquel objeto.
La regente tomó pluma y pergamino y comenzó a escribir las misiva que enviaría a ambos reyes.
Mis Altísimos Señores,
Me veo obligada a escribirles para informarles de la gran falta cometida por Narquelië, miembro activo de la Orden del Lirio, que ha matado, derramado sangre hermana, a dos miembros de la Orden de la Rosa. Sólo pido que sea sometida a la Primera Norma, común a las dos Ordenes, para que este vil acto no quede impune por la memoria de mis dos compañeros.
Espero sus respuestas.
Atentamente,
Arestel Vanimeldë, Onceaba Regente de Oron Oituilë y Primera Dama de la Orden de la Rosa.
La lechuza de Izilsurias entró en la habitación, y ante la mirada de asombro del elfo, Arestel colocó en su pico el mensaje lacrado, con el sello de los Avathin, para la reina. Después se acercó a Lev y , tras tenderle la misiva destinada al rey, ató en su pata la bolsita que contenía la erissë entrégasela a Thelidor, mi buen Lev
_ Voldad alto y rápido, ya sabéis cuales son vuestros respectivos destinos_ les dijo, y las dos aves salieron de la habitación por la ventana.
[Editado por Eldin_de_Lorien el 05-11-2006 03:17]
Ílimo
Lev chilló desde el cielo cuando divisó un grupo de jinetes bajo la fina película de lluvia. Descendió el vuelo entre los matorrales floridos hacia las figuras, y una de ellas se detuvo y extendió el brazo enguantado de cuero duro. Sus garras de oscura pizarra se clavaron y arrugaron la manga. Una mano liberó su mensaje de la pata y otra le ofreció carne seca. El mensaje fue leído y se ató una cinta roja en la pata del ave donde estaba la nota “mensaje recibido”
Viramos a la venta Harionen, nos desviamos de nuestro camino hacia el sur este “que el destino no me ponga en tu camino ahora Narquelië. O pasaré por y a través de ti con mi espada…” _pensó para sí el rey_
(…)
tras dos jornadas, Ílimo y su escolta entraron por los portones de la venta, embozados en sus capas pardas de montaraces, llamando la atención de los que allí estaban en sus labores. Sin detenerse, entraron hasta los jardines privados, y retirando sus capas mostraron su identidad a Roulan Harionen que les esperaba con curiosidad, rodeado de su propia guardia personal
_ Mi querido Roulan _dijo afectuosamente Ïlimo, echando atrás su capucha y ofreciendo un abrazo_ ¡no pasan por ti los años estando alejado de la bulliciosa corte!, ¡ veo que la vida te trata bien en tu vejez!
_ jajaja _rió Roulan con un brillo en sus ojos_ no me arrepiento de poder serviros desde aquí mi señor, corren tiempos difíciles por lo que me dicen mis hijos.
_ Si, viejo amigo, las cosas no son como eran como cuando eras joven, pero saldremos adelante siendo fieles a nuestros principios. Pero dime…¿Esta por aquí Arestel?
_ No me permite meterme en sus asuntos, pero creo entender que esta en la sala de entrenamiento, al fin y al cabo estoy al corriente de lo que pasa en mi casa._rió_
_ “Te estoy muy agradecido por lo que estás ayudando a Farothdin”_ comentó en silencio Ílimo, para ellos dos_ pero solo haz lo que se te pide en este asunto. No te cruces en su camino Roulan, no quiero que se repita un hecho trágico como el que me trae aquí _dijo mirando al noble con una mirada intensa y escrutadora que decía “mantente en tu lugar si no quieres ser arrollado” te quiero a mi lado en esto, se que es duro estar al margen de esto siendo el jefe de los nobles Harionen, pero limitate a tu labor…
_ “¿Mis labores incluyen el permiso de invitaros a comer algo..? Ílimo”_ dijo Roulan con un tono meloso y afable, como de alguien que tiene mucho que contar_
No veo por que no, ¡como rechazar una invitación Harionen ¡ jajaja. Deja un recado a Arestel para que sepa donde encontrarme no me vendrá mal una pequeña distracción que aplaque mi estado de animo _pensó_
Arestel Vanimeldë
Como bien había informado Raulan a Ilimo, Arestel se encontraba en la sala de entrenamiento, el rítmico entrechocar de las espadas se veía aumentado por las gigantescas dimensiones de la habitación. La regente y Astaroth luchaban bajo la atenta mirada de Hallen, que sentada en un cómodo sillón aprendía los movimientos.
Llamaron a la puerta, y la joven, para que no interrumpiesen la extraña danza que elfo y humana mantenían, la abrió. Un hombre ataviado con los ropajes del Lirio se encontraba frente a ella. Hallen, recordando las palabras de Arestel, dio dos pasos hacia tras, manteniendo distancia con el hombre.
La regente vio con el rabillo del ojo la reacción de la joven, e interrumpió la lucha para ver que le sucedía.
_ ¿Qué ocurre Hallen?_preguntó a la muchacha, la cual sólo levantó la mano hacia el miembro del Lirio.
_ ¿Qué es lo que queréis?_se adelantó Astaroth a la regente, porque desde el altercado Arestel trataba de malos modos a los miembros de la orden hermana.
_El rey Ilimo está en la Venta, me pidieron que informara a la dama Arestel de su llegada_ anunció con una reverencia.
Una vez más el elfo se adelantó, pues pudo adivinar qué iba a decir la regente.
_ ¿Dónde los podemos encontrar?
_En el comedor, junto con mi señor Roulan.
_Bien, gracias. Podéis retiraros_ concluyó el eldar.
El hombre asintió y giró sobre sus talones para desaparecer por el pasillo. Astaroth cerró la puerta.
_Vayamos donde está Ilimo_ dijo la regente _Y así comemos algo.
El elfo tendió a la mujer la guarda de su espada.
_Pero no sería conveniente que Hallen estuviera…_susurró a la regente
Arestel rió.
_Hallen , ¿tienes hambre?
La joven asintió. Se sentía incomoda por la actitud de Astaroth.
_Ya lo has visto, vayamos pues.
Ílimo
La chimenea caldeaba la estancia recubierta de paneles de madera noble en las paredes. La mesa del salón estaba recién servida y los candelabros aun tenían las primeras velas de la noche. En el suelo un lebrel yacía adormilado entre los cojines del suelo, al calor de la llama. En las mesas, los dos caballeros charlaban fumando de sus pipas, sin hacer mucho caso de la cena que estaba aun caliente.
El perro irguió el cuello y levantó las orejas mirando a la puerta, ladró y calló cuando Roulan se lo ordenó. Llamaron a la puerta y un sirviente hizo la presentación de Arestel, con su escolta Astaroth. y Hallen, la protegida.
Bienvenidos seáis todos a mi mesa, señoras y señores.._Dijo Roulan con un tono efusivo_Pasad, Astaroth por favor, avisa al servicio que pongan dos juegos de cubiertos más.
Hallen tiró de la manga a Arestel recordándole su promesa de invitar a Astaroth a la cena. Roulan lo oyó y dirigió una mirada de consejo a Ílimo, el cual admitió la propuesta asintiendo.
Arestel se puso al lado de Ílimo y Astaroth al lado de Roulan, dejando a Hallen entre ambos y a los dos restantes en los extremos de la mesa, como les habían encontrado al llegar, teniendo la chimenea en frente suyo
Un silencio tenso se hizo en la sala, cada uno miraba a su plato hasta que Ílimo preguntó ¿Qué tal el viaje hasta aquí Arestel? Vine tan pronto como recibí la noticia de que Narquelië se había llevado por delante a dos de nuestros mejores guardianes de la Rosa… ¿Qué opináis Roulan de la nueva capitana de vuestra Orden? _provocó Ílimo_
_ Es una guerrera fiera en la mente de una perfecta estratega _empezó Astaroth_ he luchado con ella y solo tiene mis alabanzas
_ Es una rebelde sin causa_ continuó Roulan_ muy mal vista entre las altas castas, pero no puedo dudar que mantendrá nuestro secreto a salvo.
Ílimo observó las palabras de cada uno, miedo y admiración. Arestel agarraba con fuerza los cubiertos, tenía las comisuras de la boca tensas por el odio del recuerdo, mirando al vacío, como recordando el momento. Hallen se mantenía ajena a la conversación, pero absorbía como una esponja.
_En Breve aparecerá Izilsurias y discutiremos ese asunto. Tranquila Arestel, pronto escucharemos lo que tenemos que decir. Si me lo permites Roulan, di que el servicio aguarde a traer el primer plato, presiento que Izilsurias se acerca.
Hallen
La joven Hallen podia sentir la tension entre las personas presentes en la cena, sin embargo no era raro para ella estar en medio de ese tipo de situaciones, asi que mantenia la calma y evitaba la mirada de los presentes aun estaba prevenida, entre menos se fijaran en ella mejor, aunque muy seguramente se estarian preguntando que hacia una jovencita aparentemente desconocida al lado de la noble dama Arestel, aunque tambien esperaba que al estar ellos pendientes de sus propios asuntos no ocuparian sus pensamientos en ello, pero aun asi Hallen podia sentir las continuas miradas de Astaroth vigilando cada uno de sus movimientos, despues de un momento la joven pudo imaginarse el porque, tan ensimismada estaba en sus pensamientos que no tomo precauciones sobre su comportamiento en la mesa, aplicaba todos los protocolos y los agraciados movimientos propios de una joven criada en la realeza, Hallen se detuvo y dirigio sus ojos verdes hacia abajo sintiendose tonta por su descuido, ahora debia continuar pues si cambiaba de actitud de inmediato sabrian que algo estaba tratando de ocultar en su mente empieza a labrarse una excusa para dar, si en ese momento o en algun otro Astaroth o incluso la Dama Arestel la abordaban con preguntas, suaviso su apariencia asustada y trato de relajarse mirando a Arestel quien parecia molesta, y ante la mirada recelosa de Astaroth, puso su blanca mano en el brazo de la dama sonriendole para tratar de tranquilizarla, Arestel le devolvio la sonrisa y un nuevo silencio reino en la mesa.
Arestel Vanimeldë
Arestel notó como una mano le agarraba suavemente el brazo, era la joven Hallen, que había notado la preocupación en la mujer y con una graciosa sonrisa intentaba reconfortarla. La mujer le devolvió el gesto, sin romper el silencio que se había adueñado de la sala.
Se alegraba de haberse encontrado a aquella muchacha en las montañas de Heren, poco o nada sabía de su pasado, pero eso no le preocupaba, pues su compañía le ayudaba a soportar la distancia, la gran distancia que la separaba de su familia; de sus padres, de Thelidor, y de su pequeña Erinel. ¡Ay! Su querida hija.
En la mente de la mujer no sólo corría la rabia por los actos cometidos por Narquelië, y la poca gravedad con que el rey trataba tal el asunto, al modo de parecer de Arestel Si por mi fuera, iría ahora mismo a buscarla. Sino también, por que la vida de su hija estaba pendiendo de un fino hilo Espero que Thelidor haya recibido ya la eriossë Sabía que la planta sólo estaba deteniendo, durante un breve espacio de tiempo, a aquella mano que, con una afilada daga, pretendía cortar el hilo de la vida de Erinel.
Una y otra vez Arestel recitaba mentalmente las palabras que una extraña hechicera dijera el día en que la pequeña fue presentada a los habitantes de Oron, con apenas una semana de vida. Aquella mujer, consiguió silenciar a la gran multitud que se hallaba congregada en la plaza de Sornël, y alzando ambas manos hacia la regente que sostenía entre sus brazos a la pequeña, dijo:
No podréis remediar
que a Mandos vaya a visitar,
antes de alcanzar
la mitad de la edad
a la que debe gobernar.
Mi señora, escuchad:
Si tal echo queréis evitar
habéis de regresar
al anciano lugar
donde la sangre se hubo de separar.
Y debéis encontrar,
para poder continuar
la regencia familiar,
el signo que os haga hermanar
con la otra comunidad.
Dicho esto, la mujer se escabulló entre la gente. Nunca se la pudo encontrar, aun cuando Thelidor puso precio a la cabeza de aquella hechicera. Arestel sabía que tenía que ir a Tavercerta, desconocía el signo que tenía que encontrar, y la que sangre que debía juntar, pero allí estaba ahora, comiendo en la mesa de Roulan de Harionen; junto al rey, Hallen y Astaroth, esperando a que la reina apareciera para poder decidir qué se haría con Narquelië, mientras su pequeña hija, a millas de distancia, se sumía muy lentamente en las regiones del buen Lórien dónde más pronto que tarde, el justo Mandos la llamaría para que internase definitivamenteen las oscuras Estancias.
Izilsurias
Las puertas de La Venta Harionen, se abrieron de par en par. Nadie entro, ni nadie salio del aquel enorme recibidor, excepto una ráfaga de aire frió que provoco que los papeles que habían en el suelo se levantaran formando un remolino y el fuego de la chimenea se avivara.
-¿Que diantre pasa aquí?...Ya estamos estas malditas puertas no paran de abrirse a la mínima que hay viento...Tengo que decirle a Glearîm que arregle estas puertas... - decía la viaja ama de llaves Elensiriel, mientras iba hacia las puertas para cerrarlas.
-¿Aun te asusto vieja gruñona?¿Aun te sorprenden mis entradas?-La contesto una voz dulce pero fría desde el interior de la casa...
-Mi señora...perdonad mi torpeza al no reconoceros...pero están pasando tantas cosas que ahora mismo vuestra entrada podría ser confundida por la de algún espíritu extraño...Ruego que me disculpéis alteza. Digo la vieja Elensiriel.-Os están esperando en comedor…supongo que ya sabréis por que.
-Desgraciadamente lo se y a ti mi querida Elensiriel poco puedo ocultarte que no sepas....son muchos años de conocernos y muchas charlas que hemos tenido desde nuestra llegada y desde que se decidió unificar estas tierras bajo el mandato de mi esporo y el mío. Os dejo mi fardo a vuestro cargo. Acompañadme hacia donde están aquellos que me esperan.
El ama de llaves y la Reina se dirigieron hacia el gran salón donde la estaban esperando.
Antes de llegar a la puerta, esta se abrió e Ilimo se acerco hacia su esposa tratando de calmar su ira...
-Saludos a todos, y perdonad mi tardanza, pero ciertos temas en palacio requerían mi atención antes de venir aquí. La mirada de la Reina era fría e inquisitiva, tan solo la cara de preocupación de Arestel, la hizo esbozar algo de dulzura en sus ojos.
Todos los presentes se levantaron al ver a la Reina del Realengo entrar y entregarle a su marido la enrome capa que la cubría el cuerpo entero...
-Y bien...Señora que pensáis hacer con el tema en cuestión...consideramos que es algo grabe.-Dijo la joven Hallen mirándola con ansias y preocupación.
-Señores, algo mas importante que he traído hasta aquí...en cuanto a Narquelië por ahora tanto ella como Eleanor están fuera de nuestro alcance y son otros asuntos los que debemos tratar...Narquelië recibirá su merecido cuando llegue el momento oportuno.
Ílimo
Ílimo colgó la piel de Izilsurias cerca de un perchero de cuerna de ciervo que estaba lo suficientemente cerca de la chimenea, como para secar la humedad del viaje. Olió el perfume de las pieles y le recordaron a los lirios del estanque del palacio de Ost in Alassëa Êsde. La nostalgia le invadió por un momento.
_ Te preparamos un cubierto más, querida. Tenemos mucho que hablar entre nosotros antes de irnos a dormir. Ven y siéntate a mi derecha, como si estuviésemos en nuestra casa.
La cena se sirvió sin los lujos de las grandes ocasiones; fiambres, carnes con una salsa ligera y frutas del tiempo. Una cena informal no muy copiosa para poder descansar bien.
La cena transcurrió revelando emociones ocultas, la ira contenida de Arestel, la curiosidad reprimirda de la campesina Hallen, la abierta curiosidad del buen Roulan, el sentimiento de Astaroth de sobrar, e Izilsurias como yo, observando la escena, intentando interpretar el lenguaje corporal de cada uno.
I__Mi Dama_ dijo Ílimo cruzando las manos sobre la mesa, apoyando los codos y sonriendo a la vez que señalaba con la mirada a la ventana_ ¿habeís visto que Narquelië nos tiene vigilados y en cambio nosotros no sabemos nada de ella?
Iz__Va un paso por delante, pero será por poco tiempo_ dijo Izilsurias mientas se llevaba el tenedor a la boca despreocupadamente _
I__Luego trataremos el tema de mis dos soldados muertos a manos de tu Nar…
Iz__Ese tema no es importante ahora, tenemos que preocuparnos de vigilar otros asuntos. Narquelië es un alma inestable y a la vez nos es muy valiosa, no podemos prescindir de ella.
A__Arestel se levantó de la mesa y dirigió una mirada de desprecio a Izilsurias, la cual no se inmutó. Con esta reacción, la regente, tiró la servilleta en la mesa y sin mirar atrás salió de la sala tras un portazo, seguida de Hallen y Astaroth.
I__ Era previsible, dijo Ílimo sacando el tabaco y la pipa encima de la mesa, ¿Cuándo termines querida..te importaría que fuésemos a la sala del té?_ Roulan, dijo Ílimo mirándole, si no te importa son asuntos que trataremos entre nosotros ¿comprendes?, pero te agradecería que nos sirvieses una bebida caliente antes de irnos a las habitaciones que nos has preparado.
Iz__ Roulan, tu también eres alguien valioso, pero espero no pillarte espiando tras las puertas o te cortaré las orejas yo misma _ dijo la reina en un tono despreocupado, carente de sentimientos, mientras terminaba su cena lentamente_
I__ Roulan, limítate a traernos el té, sabes que también te aprecio. Por cierto, haz saber a la Dama Arestel que le haré una visita cuando este más calmada, no debe estar pasándolo bien con sus asuntos personales.
Iz__ ¿Y quien es esa niñata que trae consigo tu primera dama de la Rosa? Acaso va repartiendo caridad en nuestros salones.
I__ no he tenido la ocasión de preguntárselo
Iz__ Pues algo en ella me dice que no es una simple pordiosera, Roulan, podrías intentar calmar tu curiosidad con ese tema.
Ro _ Con vuestro permiso, iré a a mis asuntos como bien habéis dicho _dijo Roulan, saliendo apresuradamente de la sala_
Izilsurias terminó y dejó caer el cubierto en el plato. Se llevó la servilleta a los labios mientras aún estaba terminando de masticar.
“Vamos a la sala, dijo levantándose y echando las cortinas sobre la ventana, tengo algo que contarte.”
Arestel Vanimeldë
Cerró aquella puerta con todas su fuerzas Ojala se caiga este inmundo lugar y nos sepulte a todos y con paso rápido y decido atravesó los corredores que separaban el comedor de las habitaciones privadas.
Hallen y Astaroth, cada uno por distintos motivos, siguieron a la regente.
_Arestel, cálmate _dijo el elfo agarrándola por el braza para detener la marcha de esta.
_¿Qué me calme?_respondió quitándose de encima la mano de su capitán_¿ Cómo puedes decirme eso? Eran tan compañeros tuyos como míos, Astaroth _la mujer prosiguió su camino.
_Conoces a Izilsurias, ya sabes como es…
_Sí_ dijo tajante _y por eso mismo estoy así _sacó la llave que llevaba guardada en uno de sus bolsillo y se dispuso a abrir la puerta de su habitación_ Se hará lo que ella diga, como siempre _la lleve se resistía a entrar_ y una vez más tendremos que arrodillarnos ante ella y acatar la orden…¡Por Eru! ¡Es la reina!_dijo burlonamente en el preciso instante en que la llave cedía y abría la puerta_ Quiero estar sola un rato, necesito pensar.
Y dicho eso, Arestel cerró la puerta tras de sí dejando en el pasillo a Hallen y Astaroth. La Joven, que había intentado pasar desapercibida en el transcurso de aquella pequeña conversación, se vio ahora totalmente expuesta a la actitud desconfiada del elfo.
_Será mejor que entres en tu habitación. No quiero que la dama Arestel tenga más preocupaciones.
Hallen respiró aliviada, el eldar no iba a aprovechar aquella situación para interrogarla…
_Pero, espera _dijo interrumpiendo el ademán de la joven que se disponía a entrar en su cuarto_ Te vi durante la comida, no tienes modales precisamente de campesina ¿Dónde los aprendiste? ¿Quién eres?¿Qué quieres?
Ante tal retahíla de preguntas, Hallen quedó bloqueada.
_Yo…_comenzó, pero una voz conocida llamaba al elfo desde el fondo del pasillo.
_Capitán Astaroth_ llamó Roulan.
El elfo dejó de mirar a Hallen para posar sus ojos en el Señor de la Venta.
_Capitán Astaroth _dijo nuevamente el de Harionen, tomando aire para poder continuar_ El Rey me ha pedido que informara la dama Arestel de que más tarde pasará a verla. Os lo digo a vos, porque sé que si lo hago yo, terminará por destrozarme las puertas de mi casa.
_No os preocupéis, señor, yo se lo haré llegar _dijo el elfo con una sonrisa_ tenéis toda la razón del mundo, mi señora está un poco alterada…
_ No sé que les ocurre a las damas de vuestro reino, pero todas tienen un gran temperamento…Bueno, si me disculpáis, debo atender otros asuntos_ y dicho esto, Roulan desapareció por donde había venido.
Astaroth llevó de nuevo su mirada a Hallen, peor la joven, aprovechando la interrupción, había entrado en su dormitorio. El elfo tendría que esperar otra oportunidad para descubrir quien era aquella joven, por lo pronto tenía que avisara su señora del mensaje, así pues llamó a la puerta de la regente, sin obtener ninguna respuesta.
_Arestel, el rey vendrá dentro de un rato a verte.
_No quiero ver a nadie_ gritó desde dentro.
_De acuerdo_ respondió Astaroth_ Eso se lo dices al rey cuando venga. Ya sabes dónde estoy si me necesitas _y el elfo se fue a sus aposentos, cercanos a los de la regente.
Hallen
La joven princesa entra a su habitacion cubriendose el rostro con las manos, el previo encuentro con el capitan de la regente la habia dejado bastante afectada incluso enfadada.
-pero que elfo mas..........despota!!!!! por Eru sera acaso que por tener buenos modales en la mesa le hare un daño a su señora? con un tenedor tal vez?, y como esque me pregunta que soy? tendre cara de animal o cosa inerte para el? como si el desbordara encanto por los poros.....
Hallen suspira, y se sienta en la cama cayendo de espaldas, se daba cuenta de que estaba cansada, habia sido un dia pesado para todos, en especial para la dama Arestel, era evidente que detras de esa imagen magestuosa y ese dulce y amable trato, habian tambien dificultades que la agobiaban, Hallen la admiraba por mantener la cordura de lidiar con todos esos asuntos, y sin embargo ser tambien sensible como para no tolerar comentarios en contra de su gente ni siquiera por parte de una reina.
-y yo que escape de mi hogar para librarme de tener que compartir mi mesa con nobles de sangre fria e insensibles ante el sufrimiento de los demas, y aqui estoy rodeada de ellos, pero bueno no importa lady Arestel ha sido mas que amable a pesar de que piensa que soy una simple campesina, yo he de pagar todas las molestias que se ha tomado por mi, y no la abandonare, sere su apoyo en todo momento...............claro eso sera si el capitan Astaroth me deja caminar sin estarme mirando a todo momento, pero que cosas digo? eso es imposible.
Entre pensamientos, en los que Hallen se sentia enfadada, preocupada e incluso en algun momento divertida, fue cerrando sus ojos sumiendose en un sueño tranquilo, soñando con el momento en el que por fin partiria al lado de la dama Arestel muy lejos de la complicada vida cortesana, para respirar por primera vez en su vida la libertad verdadera, pero al mismo tiempo e su subconciente estaba el serio temor de que su verdadera identidad saliera a la luz, impidiendole cumplir tan anhelado deseo.
Izilsurias
Ilimo invito a Izilsurias a acompañarlo a la salita del te.
-Mi Reina amada te noto algo extraña esta noche, una extraña luz esta en tus ojos.
¿Te recuperaste bien de esa extraña enfermedad? ¿Estas segura de que vas a poder aguantar el viaje?- Dijo Ilimo rodeando con el brazo a su amada reina, mientras se dirigían hacia la salita del te de la venta.
-Mi amado Rey, siempre tan preocupado por mi, deberías mirar mas por tus súbditos que por tu Reina en estos momentos. Arestel necesita de tu apoyo, temo por la salud mental de ella. Dudo mucho que cuando sepa que la anciana que predijo la enfermedad que padece su hija, tiene que ver con la misión hacia la que nos encaminamos.
El Rey miro a la Reina extrañado, ya que las palabras de aquella hechicera aun resonaban en sus oídos, como si hubiera sido ayer mismo cuando en la plaza de Sornel, se hiciera aquella profecía.
-Jamás debiste aceptar a Arestel en tu orden amado mío…-Digo la Reina entrando en la sala, la cual tan solo estaba iluminada por el fuego de la chimenea, dejando gran parte de la habitación en la mas absoluta oscuridad.
La imagen de la Reina se transformo en algo inesperado…Aquella imagen fría y déspota que tan corriente era en Izilsurias, transformandose en aquella extravagante hechicera, llena de colgantes y brillantes abalorios que con voz dulce y aterciopelada, que un día aviso a todos los habitantes de Oron Oiotuilë de aquella terrible profecía.
No podréis remediar
que a Mandos vaya a visitar,
antes de alcanzar
la mitad de la edad
a la que debe gobernar.
Mi señora, escuchad:
Si tal echo queréis evitar
habéis de regresar
al anciano lugar
donde la sangre se hubo de separar.
Y debéis encontrar,
para poder continuar
la regencia familiar,
el signo que os haga hermanar
con la otra comunidad.
-Pero… como…..Izilsurias Alsenïen…. ¿Como pudiste? ¿Quién te digo que hicieras esa aparición?... Digo el Rey consternado y sentándose abrumado en una butaca que había a sus espaladas, por aquella terrible confesión de su amada esposa.
-Mi amado Rey y esposo…esa profecía, no tan solo iva por la niña regente… también tiene relacion con esta misión… muchos peligros nos acechan en este camino, hacia la reunión con aquellos a los que desterramos un día…Por el bien de Arador y por el nuestro, hemos de seguir a delante con la gesta, si queremos acabar con la Sombra que se alza en el norte. Tenemos que avisar a nuestros aliados, que el enemigo avanza tras sus huellas aunque aun no haya tenido conocimiento de nuestros planes, si los tiene de los suyos.
-Pero mi vida… ¿como supiste lo de la niña regente?-Digo Ilimo aun sorprendido por aquella aparición.
De repente Roulan, entro con una bandeja y unas tazas de té sobre ella…Por suerte para el la Gran Dama volvía a ser la misma de siempre.
-Señores aquí tienen el té que pidieron, me voy a retirar a mis aposentos con su permiso. El suyo ya esta preparado Señora. Por si acaso es el que esta al lado del de vuestro esposo. Digo en amable ventero, con voz temblorosa y con incertidumbre en la mirada.
-¿Que habéis oído maese Roulan? Por vuestro bien, espero que nada de lo hayáis oído salga por vuestra boca o me veré obligada a prescindir de vuestra lengua por el resto de la vida que os quede. –Digo Izilsurias posando en Roulan, su mirada fría y temible.
-Mi Señora, tan solo escuche algo de una Gran Sombra que nos amenaza desde el norte y espero que no sea quien vos y yo sabemos…ya que entonces necesitaran aquello que vos me entregasteis hace tantos años atrás, para reunir a las fuerzas desterradas…Digo el ventero con la voz aun mas temblorosa, pero aun así firme ante la ira de la Reina.
-Mañana nos deberán ser entregados Roulan. Digo el Rey sin mirarle a los ojos.
-Como ordenen mis Señores.- Roulan salio de la sala tratando de recordar donde había guardado aquellos objetos que le habían sido confiados para vigilarlos y que llegado el momento serian devueltos a sus legítimos dueños para luchar contra el Mal de la Sombra.
_Mi estimado esposo aun hay mas de lo que no se si tendrás conocimiento…Fue el mismo Manwë quien me aviso de estos futuros hechos…y junto a ellos de que aquel cuya sangre se ha de mezclar con la de aquellos que una vez fueron Hombres y Elfos ya esta con nosotros…Tan solo eso y La flor que crece junto a la entrada de esa puerta que una vez cerramos sanaran a nuestro mundo y a la niña regente. Pero Arestel debe ser avisada de las condiciones de esa curación…Su hija deberá ser educada en la Fortaleza de Hielo. Manwë así lo anuncio y así quedo escrito el día que separamos ambos mundos.-La Reina estaba cansada y tubo que sentarse para poder seguir hablando.
-Mi amor aun estas débil, no debiste venir hasta aquí y menos aun sola y usando tus poderes. -Digo el Rey levantándose de la silla donde aun permanecia sentado. –Vayámonos a dormir necesitas descansar para recuperar fuerzas.
La Reina poco dada a sonreír, incluso a las galanterías de su esposo, esta vez lo hizo y asintió con la cabeza dándole la razón a Ilimo.
Ambos se retiraron, pero en vez de ir a distintos aposentos como era la costumbre en ambos, entraron los dos en la misma habitación.
-Mi amada espérame despierta, que iré a ver como se encuentra Arestel. Tan solo espero que a estas horas este más calmada y despierta, aún tiene peor despertar que tu amada mía. –Digo Ilimo con una dulce sonrisa hacia Izilsurias.
El Rey salió de la habitación, cerrando dulcemente la puerta para no despertar a nadie de los que ya llevaban horas durmiendo, se dirigió hacia los aposentos de la Dama Arestel.
[Editado por eliahel el 18-11-2006 03:32]
Ílimo
Mi Dama, _”dijo hundiéndose en los cojines de su butaca”_ me turba esta noticia, se me vienen tantas preguntas a la mente que no tengo manera de ordenarlas. Solo supongo que…nuestros pasos nos llevarán irremediablemente a las ruinas, a la misma entraña de la runa.. Solo necesito abstraerme en mis recuerdos pasados. Sí mi Dama, en mi memoria se abren los pasadizos, puertas, contraseñas y recovecos que tantas veces recorrí en el pasado. los mapas de los túneles están aun recientes. Hemos de prepararlo todo Izilsurias _”sentenció posando la taza en una mesilla baja e incorporándose”_
(…)
El picaporte de la puerta cedió y al otro lado de la sala, al fondo del pasillo se veía a Roulan Harionen llevando la bandeja y subiendo unas escaleras. Al otro lado se veía el fondo del pasillo y otras escaleras. A si que Ílimo cruzó las alfombras, ascendió por las escaleras a la planta superior. Todo el edificio estaba en silencio, algún que otro guardia patrullaba los pasillos. Ya en la segunda planta se abrían las habitaciones de Arestel y su guardia personal salpicaba cada tramo del pasillo y los salones diáfanos.
Ílimo escuchó en silencio las voces que se oían a través de las puertas, tocó con los nudillos y se hizo el silencio. Tocó de nuevo y no obtuvo respuesta, volvió a tocar y la puerta se abrió un poco, lo justo para que Hallen asomase medio cuerpo y le dijese que Arestel no deseaba visitas
¡ Arestel! Tenemos que hablar de algo importante, solo será un momento y me iré dejándote a solas con tus pensamientos.
_ Hallen, hija, coméntale en persona a Arestel, que Izilsurias me ha dicho que la solución a sus problemas pasan por ir mañana temprano a las entrañas de Tavarcerta
La chica hizo lo propio y al cabo de un rato las puertas se abrieron y cerraron en silencio. En el recibidor, se hallaba Arestel, en frente de un espejo, apoyada en una mesa de mármol rojo, dirigiendo su mirada perdida hacia una figura de porcelana.
_Soy todo oídos
_Comprendo que te sientas atada de pies y manos respecto al tema de Narquelie y el asesinato de tus dos guardias, pero ahora se nos escapa de las manos. Es una alta señora de la casa del Lirio. Este asunto debe tratarse con diplomacia o se producirá un conflicto entre las dos casas principales.
_No es mi problema que las consecuencias de lo que haga tengan que alcanzarla también a ella, no temblaré a la hora de tomarme la justicia por mi mano. No es ella la única que sabe empuñar un arma
_ Comprendo ese aspecto, espero que podamos llegar a un acuerdo en este tema, pero si estoy aquí también es para advertirte que hablando con Izilsurias, me veo en la necesidad de viajar a las ruinas de Tavarcerta para tratar unos asuntos importantes que te serán revelados mas adelante, Partiremos mañana al amanecer con algunos de los nuestros y me gustaría contar contigo entre nosotros.
_ Mis espías me han informado que en los alrededores hay una comitiva de héroes venidos de diferentes lugares con un fin hasta ahora indeterminado.
_ Soy consciente de ello, aunque no me dio tiempo a comentárselo a Izilsurias. De todos modos nosotros viajaremos mas por los túneles de la ciudad. No hay que preocuparse de eso pero tampoco dejar de lado a esos forasteros.
_ Si eso es todo lo que me teníais que decir, consultare vuestra propuesta con la almoha…
_ No es todo, Arestel, has de saber _"Dijo bajando el tono de la voz, para que Hallen ni los guardias cercanos les oyesen"_ que Izilsurias me ha hablado de la intención de educar a tu hija personalmente
La cara de Arestel se desencajó de ira contenida
_ Arestel, se que te preguntarás que como se le ocurre eso sabiendo que tu hija se debate entre la vida en la muerte, pero si pensó eso es porque tiene, y tenemos la convicción, que como te explicaremos, en este viaje encontraremos la cura que hará que tu linaje de regentes siga adelante.
_ ¡Sal de mis habitaciones!
_ Arestel, no veo que hay de malo en que el Lirio continué educando a tu linaje como siempre se ha hecho…
_ ¡Sal de mis habitaciones ahora mismo te digo!, ¡y mañana no cuentes con que os escolte en vuestro viaje!
Ílimo salió a empellones de la habitación y un portazo cerró las puertas en su cara. Se dio la vuelta y vió a los guardias en silencio, ocultando el rostro, fingiendo no haber visto aquello. El rey salió hacia sus aposentos en la primera planta dejando atrás un siseo de sus ropas.
Una vez dentro de las habitaciones, comprobó que Izilsurias estaba preparándose para acostarse. Ílimo se apoyó en el marco de la puerta del aseo, justo al lado de la rendija iluminada que había entre el marco y la puerta, y le comentó sus impresiones…
Mi Dama, me parece que no contaremos con Arestel mañana. Esta furiosa contra vuestros deseos, y aunque en el pasado fue militante de vuestra Orden, como lo fueron sus antepasados, ella es ahora una de mis Capitanas en la casa de la Rosa y tengo que proteger sus intereses....
[Editado por gorathion el 20-11-2006 01:59]
Arestel Vanimeldë
_ ¡Sal de mis habitaciones ahora mismo te digo!, ¡y mañana no cuentes con que os escolte en vuestro viaje!
Y una vez más, Arestel de un portazo, cerró la puerta en la mimísima cara del rey. La regente atravesó la habitación hasta situarse en la pared opuesta a la entrada, apoyó su espalda contra el frío muro, llevó sus manos al rostro y con suavidad se dejó deslizar hasta el suelo, momento en el que comenzó a llorar de la impotencia que sentía.
Hallen, que había asistido a la discusión, no salía de su asombro ¿Cómo el rey de Farothdin permitía que un noble le tratase de aquella manera? En alta estima debía tener el monarca a la regente para permitir tal insubordinación; y muy grave tenía que ser el asunto para que la dama reaccionase de aquella manera. La joven se acercó a Arestel, y arrodillándose a su lado, para estar a su altura, dijo con dulzura:
_Señora, desconozco los motivos por los que estáis así, pero sé que en aquella butaca os encontraréis, como poco, más a gusto.
Arestel, cuya mente se hallaba a centenares de millas de distancia junto a Thelidor y Erinel, regresó a aquella sala. ¡Hallen! Se había olvidado de ella por un instante. Secó las lágrimas con el antebrazo de su manga.
_Tienes razón, Hallen_ dijo esbozando una sonrisa a la vez que se incorporaba.
La mujer se sentó en el sillón, mientras la joven le traía un baso con agua, la muchacha se sentó a su lado.
_Señora, la reacción que habéis tenido…no se debe al asesinato de vuestros compañeros, ¿verdad?
Arestel asintió y relató a la joven la profecía de su hija, de cómo ésta se estaba cumpliendo; de la tradición de los regentes de Oron de servir a la reina, de cómo ella se había negado entrando en la rosa…Pero la mujer fue interrumpida, alguien llamó a la puerta. Hallen se levantó y la abrió. Astaroth entró atropelladamente en la habitación.
_ ¿Qué ha ocurrido, Arestel?_preguntó el elfo que se encontraba acunclillado junto a la mujer_ La guardia habla de que has echado a Ilimo, cerrándole la puerta en su cara.
_Sí_ repuso evitando encontrarse con la mira del eldar_ No quería… pero…
_¿Pero qué?
_Me obligó de alguna manera_ concluyó.
Hallen cedió su asiento Astaroth, y ella tomó otra silla.
_El rey me ha dicho que Narquelië no será castigada, al menos por el momento, otros asuntos más importantes nos incumben en Tavarcerta… me dio a entender que ellos saben o pueden curar a Erinel_ estalló la mujer.
_Eso es una buena noticia, no entiendo tu reacción con Ilimo.
_El asunto no termina ahí, Astaroth_dijo contristeza_ La reina quiere educar personalmente a mi hija, ¿te imaginas? ¡Oron nuevamente bajo el poder del Lirio! Es una especie de pago…
_ ¿Quieres a Erinel?_interrumpió el eldar.
_ ¡Claro que la quiero!_respondió levantándose del sillón_ Más que a mi vida, sin duda.
_Y ¿más que a tu orgullo?_añadió_ porque si es así, deberías anteponer la vida de tu hija a ese traicionero sentimiento.
Arestel quedó pensativa, su capitán tenía razón. No podía permitirse perderla por aquella petición, sería un coste que debería de afrontar. La pertenencia a una orden u a otra no dividíria la familia, la regente tenía el ejemplo en sus propios padres, ambos fieles al Lirio, nunca se opusieron a que su hija fuera de la Rosa.
_Bien_ comenzó _ Astaroth, que mañana estén preparados toda la guardia en el patio principal, partiremos a Tavercerta con los reyes_ dijo con resignación.
_Me alegro de tu decisión_ dijo el elfo con una sonrisa, antes de salir por la puerta.
Hallen y Arestel quedaron nuevamente a solas en la habitación.
_Bueno, Hallen, ha llegado el momento de que decidas. No hace falta que sea ahora mismo_se apresuró a añadir, pues no quería que la muchacha se viera obligada a tomar tal decisión sin pensarla_ Mañana, después de que los primeros rayos del sol salgan, si quieres venir con nosotros, ve al patio principal donde estaré con mi guardia. Si no apareces, consideraré que prefieres quedarte en la venta…vayamos a descansar, que las dos tenemos cosas en las que pensar.
Hallen asintió y tras un buenas noches regresó a su habitación dejando a Arestel sola ante un nuevo futuro, un futuro desconocido lleno de misterios…
Hallen
-Buenas noches señora.
Hallen sale de la habitacion y cierra la puerta tras de si, pensando en lo confundida y angustiada que debe sentirse la dama Arestel con la situacion por la que esta pasando, podia salvar la vida de su hija pero a cambio debia permitir que esta fuese criada por otra mujer, incluso siendo la otra mujer una reina, sin duda ella desea criar a su hija de la manera que considere mas conveniente, una desicion dificil, mientras la joven princesa caminaba por el pasillo hacia su habitacion se preguntaba porque todo aquello era tan complicado, los reyes tienen a Arestel en una estima altisima, entonces ¿porque la estaban poniendo en una situacion tan dificil?, y ¿cual es el interes de la reina en criar a una hija que no es suya? preguntas de las que no se imaginaba la respuesta principalmente porque Hallen no conocia toda la historia que envolvia todos esos sucesos.
De igual manera la princesa debia ocuparse en pensar en otros asuntos mas urgentes para ella, como por ejemplo que rumbo debia seguir, la dama Arestel de seguro se imaginaba a la joven desvelada pensando en que haria, pero en realidad Hallen ya tenia una respuesta desde mucho antes de la conversacion con la regente, no habia ningun sentido en quedarse en la venta, donde sus curiosos habitantes podrian descubrir su verdadera identidad en algun momento, y podrian devolverla a su ciudad natal, o peor aun, podrian avisarle al rey Alsenot lo ocurrido para evitarse cualquier problema con el soberano, el solo pensamiento de tener que enfrentarse tan pronto a la implacable severidad de su padre le ponia la piel de gallina, la desicion era entonces evidente partiria al lado de la tan admirada dama Arestel, hacia donde fuera ella la acompañaria sin dar un solo paso atras, aunque claro esa desicion tenia tabien su riesgo y ese rieso tenia nombre Astaroth..
-elfo prepotente.
Murmuro la joven entre dientes mientras seguia el camino hacia su habitacion con la vista baja.
-asi que te paresco prepotente niña..
Hallen levanto de inmediato la mirada y ahogo un grito tapandose la boca con las manos al ver a Astaroth de pie recostado sobre la puerta de su habitacion, el elfo la miraba friamente.
-tenemos una conversacion pendiente tu y yo, esta vez no escaparas y tendras que responder a mis preguntas.
-p......pero......señor yo.......porque querria usted hacerme preguntas a mi? una simple campesina.
Hallen estaba aterrada, solo deseaba salir corriendo, el capitan y su penetrante mirada la pertubaban mas que cualquier otra cosa o persona, se decia a si misma que no debia correr pues empeoraria las cosas, solo le quedaba mantener la mirada baja y comportarse de la forma mas humilde posible.
-no me trates como a un tonto, a mi no me engañas como lo haces con Arestel, yo se que no eres una simple campesina, donde tienes ese extraño y valioso anillo?
-de que anillo habla señor?
El panico se estaba apoderando de la joven, ahora si estaba en problemas de alguna manera Astaroth sabia de su anillo, su terror aumento cuando el elfo se acerco a ella tomandola del brazo con mas fuerza de la necesaria.
-te dije que no me trates como a un tonto, creiste que no me habia dado cuenta verdad? ese anillo con una gema verde, una esmeralda, curiosa posecion en una campsina no crees?
-yo no tengo nada............. suelteme me lastima.
-te soltare cuando me digas la verdad, dime quien eres!!!!!!
De seguro ni el mismo Astaroth estaba callendo en la cuenta de que se estaba excediendo, tanto en la fuerza que aplicaba al brazo de Hallen como en el tono de su voz que era casi un grito, la joven finalmente en medio del temor el poderoso temple heredado de su padre salio a flote junto con el orgullo propio de su sangre real, con un brusco movimiento libero su brazo y se alejo de Astaroth.
-Basta!!!!!!! es suficiente, no soy ninguna delincuente como para que se me trate de esta forma.
Ahora estaba frente a el elfo totalmente erguida ya nada habia de esa niñita timida que apenas levantaba la mirada al hablar, frente a Astaroth habia una joven orgullosa que mantenia sus bellisimos ojos verdes clavados severamente en los del elfo, quien la conociera y la viera en ese momento entenderia porque su madre siempre decia que ella era como una version femenina de Alsenot, Astaroth no podia estar mas que sorprendido pues no esperaba tal reaccion en ella.
-no pretendo hacer daño a nadie mucho menos a la señora Arestel, si tengo o no un anillo, no es de su incumbencia capitan esos son asuntos mios, yo viajare al lado de la dama que ha sido mas que generosa conmigo...........
Hallen se acerco un par de pasos hacia Astaroth clavandole su mirada desafiante.
-que hara al respecto entonces?............capitan...
Ílimo
Era muy pronto en la mañana, apenas había aparecido el sol por el horizonte cuando se abrieron los portones que daban al patio de la mansión Harionen. Por ella apareció el rey, enfundado con la misma indumentaria que sus escoltas, en una capa parda de viaje. Solo le distinguía del resto un sombrero desgastado con una pluma de algun ave extraña. Izilsurias iba enfundada en una capa negra con capucha, que contrastaba con su tez blanca. Trajeron sus caballos, marrón y rubio para el rey, blanco y gris para la reina, Enjaezados de oro, salvo los del resto de su guardia élfica, caballos blancos enjaezados en plata.
_Esperaremos un tiempo de rigor hasta que se presente _se oyó decir a la reina en voz alta _ aunque este tiempo tan frío es de mi agrado _rió_
_Esperaremos entonces, si no, saldremos sin ella_ replicó Ílimo a al vez que detenía su caballo_ a mi en cambio no me gusta que el frío me coja la garganta…
Un silencio se adueñó de la comitiva, solo se oía el resoplar de los caballos. El único aire caliente era el que expiraban los presentes. La única distracción era el sentirse observados por los sirvientes de la casa, que a esas horas, empezaban a despertarse para hacer las labores del campo. Para ellos, ver aquel grupo de soldados a punto de partir era algo que no se veía todos los días y no podían perder la oportunidad de curiosear, al igual que los cuervos de Narquelië; ovillos de negra pluma apostados en los árboles, día y noche vigilando por mandato de su misteriosa señora. sin importarles el frío de la intemperie…
Entonces Arestel salió de la casa acompañada, como no, de Hallen y a un movimiento de su mano dos elfos que las acompañaban se metieron en las cuadras y salieron con dos caballos, uno gris ceniza para la Dama y una yegüa marrón oscuro y rubio para la niña.
_¿Nunca nos libraremos de la vigilancia de esos cuervos? _Refunfuñó de muy mal humor Arestel mientras alcanzaba a encabezar la comitiva_.
Ílimo miró hacia atrás y comprobó que todo el mundo estuviese en preparado, esperando ponerse en marcha. Se caló el sombrero y espoleó a su caballo hacia las puertas de entrada de la mansión Harionen. Roulan les dedicó una despedida desde una de las ventanas de la torre.[I]
_ Mantengamos un paso ligero y al atardecer entraremos a las ruinas de Tavarcerta por la parte sur de la ciudad. Que unos porteadores vayan mas adelante para asegurar el terreno.
[I]Izilsurias mandó liberar sus halcones. Que cascabelearon cielo arriba perdiéndose en la inmensidad azul, vigilando la zona desde el aire[I]
_¡Soldados! Paso ligero y posición defensiva ¡estad preparados para cualquier eventualidad!_restalló Arestel de mal humor_
(…)
_Arestel _pregunto Ílimo para romper el hielo_ esta muchacha que os acompaña ¿Es una sirvienta?¿ Esta entrenada en el arte de la lucha o se lo estás enseñando? _
_ [I]Ella le miró de una forma inexplicable y se mantuvo en silencio.
Algo me dice que esta niña va a ser un pozo de sorpresas, tiene algo familiar que no se explicar, pero reservare mis opiniones _ pensó Ílimo mientras veía por el rabillo del ojo a Hallen, que le miraba pensativa_
¡ Caminaremos hasta encontrar el fin del bosque, el “Methed-en-Glad..”y alli, estaremos pisando la tierra de los muertos
Y la guardia élfica repitió entre murmullos_ “Dor Gyrth i chuinar”
[Editado por gorathion el 26-11-2006 01:54]
[Editado por gorathion el 26-11-2006 02:02]
Arestel Vanimeldë
El crujir de ramas y hojas bajo los cascos de los caballos, se había convertido en el único sonido que se escuchaba entre los miembros de la pequeña compañía desde el momento en que se internaron el bosque, hacia ya algunas horas. La tarde estaba cayendo y pronto divisarían la derruida ciudad.
Los reyes cabalgaban a la cabecera, guiando al resto a través de la frondosa floresta, Arestel y Hallen, marchaba tras ellos.
_ Antaño una senda cruzaba el bosque_ masculló Ilimo _ ahora apenas se distingue entre las hierbas…
_El tiempo pasa, amor mío_ repuso la reina con característica voz aterciopelada_ aunque a nosotros nos parezca que no.
Al fin los árboles se abrieron, mostrando un gran claro salpicado por los antiguos vestigios de la ciudad. Aquí y allá, muros desechos sobrevivían a duras penas entre las invasibas plantas que se habían adueñado de aquel lugar creando su particular reino.
El rey tiró de las riendas de su caballo, el cual detuvo su paso, y descendiendo de él, dijo:
_ A partir de ahora iremos a pie_ dijo con voz clara_ la entrada se encuentra cerca de aquí.
Ílimo ayudó a Izulsurias a desmontar. El estado de su esposa le preocupaba, la reina apenas había hablado en todo el viaje y en su rostro, el rey, podía apreciar un profundo cansancio.
El grupo caminó a través de las desaparecidas calles, hasta que el rey alzó su mano, deteniendo a todos aquellos que se encontraban detrás. Avanzó unos paso, y con cuidado apartó las hojas de un pequeño arbusto.
_Arestel_ llamó el rey.
La mujer se aproximó situándose junto al monarca.
_Esta es la entrada a los túneles…selecciona a cinco de los mejores guardias_ Ilimo movió la cabeza negativamente, adelantándose a lo que la mujer iba a decir_ No sé que clase de seres habitan ahora allí abajo, de tal manera que tenemos que intentar pasar desapercibidos, por eso, cuantos menos seamos, mejor_ dijo mirándola fijamente a los ojos.
La regente retiró la mirada y asintió. El rey tenía razón. La mujer giró sobre sus talones y buscó a Astaroh, el elfo se encontraba apoyado contra un pequeño muro, y a su lado, sobre una rama seca, descansaba Lev, el águila de Arestel.
_Elije a cuatro de tus mejores elfos_ dijo secante la regente, mientras acariciaba el suave plumaje del ave.
_ ¿Cómo?_ preguntó con incredulidad el eldar.
_No es capricho mío, el rey así lo ordena_ repuso la mujer sacando de su bolsa de viaje, el cañón de una pluma de ganso, un tarro que contenía tinta y un pequeño pergamino.
_ ¿Y el resto?_dijo el elfo preocupado por la suerte de sus compañeros.
_Que guarden los caballos, y vigilen la entrada.
El elfo se marchó a cumplir la petición. La mujer aprovechó el momento para escribir el mensaje a su marido:
Mi querido Thelidor,
te escribo desde la entrada a las entrañas de Tavarcerta, cuando recibas esto, estaré decenas de pies bajo tierra… Amado mío, el rey Ilimo me dio a entender que existe una curación para Erinel, mis esperanzas han aumentado.
Pero,¡Ay!, se nos pide un alto precio…renunciar a la tutoría de nuestra hija para entregársela a la reina ¿A caso es un castigo por la decisión que tomé tiempo atrás?
Coméntaselo a mis padres, presiento que algo extraño se nos está ocultando…_la mujer detuvo la pluma, el rey le llamaba desde la entrada_ Tengo que partir, Ilimo me reclama…Dale un beso a Erinel de mi parte, y cuida tanto de ella como de ti. Os quiero.
Arestel
La regente ató a la pata del ave el mensaje, Lev alzó el vuelo y Arestel fue a la entrada con los demás. Allí, de pie, esperaban Ilimo e Izilsurias; Hallen y Astaroth; los cuatro guardias.
Ante ellos, se abría la inmensa oscuridad de túneles y túneles abandonados desde hacia tiempo…¿o no?
[Editado por Eldin_de_Lorien el 03-12-2006 01:11]
Arestel Vanimeldë
La historia continúa en:
Tavarcerta - En Las Entrañas De La Runa
http://v4.elanillounico.com/modules.php?name=Clanes&file=Historias/leer&historia=746&numpart=3