La Guerra de los Clanes

Historias, leyendas y batallas en las tierras olvidadas de Arda.

Edicion 3

Árador, Tierras de la Aurora

Finalizada · 19-03-2006

Historia Por Vida. Eirë Esteldor. Nyrath

2006:10:21:07:13:13

Nyrath

Para los heridos en combate, el reposo tranquilo suele ser una de las mejores medicinas para mitigar el dolor del cuerpo y acelerar la recuperación. Lo malo es si ocurre que la mente está despierta, con el riesgo de sumirse en negros pensamientos.

Eso lo sabía muy bien el Nainir Antekile, pero sus intentos de descansar de las terribles heridas recibidas en la última batalla a las puertas de Sornosunë eran infructuosos. Kelusse, Duin Atta, capitán al mando de la Segunda Compañía de Esteldor, sufría asimismo de grandes heridas en una tienda próxima. Su estado era aún peor, y los sanadores de la Compañía no cesaban de consultar a Nyrath sobre síntomas y tratamientos para el Duin y para él mismo.

Incapaz de alejar su mente de lo vivido, recordó el rápido viaje. Tras la reforma de la diezmada Cuarta Compañía había llegado un mensaje para el Nainir Antekile firmado por Nowë. Éste se hallaba lejos de las fronteras de Esteldor, junto a Kelusse. Su partida fue muy discutida, y el propio Nyrath habló en su contra. El Duin Atta argumentaba que Nowë debía alejarse de la destrucción existente en Esteldor para que pusiera reponerse del daño que ésta le causaba, aludiendo a que ni siquiera las artes del Sanador eran capaces de lograr la pronta recuperación del Noldo.

Ahora, recuperando la claridad, Nowë llamaba a Nyrath a su lado para ayudarle...

¿Qué se proponía? ¿En qué estado se encontraba? La carta había llegado con mucho secreto gracias a un mensajero de confianza, no uno que luciera los emblemas de la Segunda Compañía. ¿Estaba al tanto Kelusse de esa llamada?

Un nuevo estallido de dolor le hizo apretar los dientes por enésima vez.

El viaje fue rápido. La red de postas de caballería, aunque afectada por la guerra que asolaba Esteldor, le permitió partir veloz de Amon Duin, donde se emplazaba la Cuarta Compañía. La partida fue dolorosa. Aborrecía dejar a los hombres en la situación en la que se encontraban, y su presencia allí era cada vez más necesaria, como guerrero y como sanador. Pero Nowë sabía muy bien la situación en todo Esteldor. No le hubiera llamado a semejante viaje sin una razón poderosa.

De haber sabido lo que le aguardaba, quizás se hubiera despedido más efusivamente.

No menos penoso fue el paso por Caras Aelin. El enemigo campaba por doquier, y en más de una ocasión fue el mejor conocimiento de los caminos la única forma de sortearlo. Pasó una noche en Caras Aelin, donde la situación era tensa. Báldor dirigía las defensas de la capital, pero los ánimos distaban de ser calmados pese a que todos los soldados guardaban las apariencias. Demasiadas veces se habían visto acosados por el enemigo que arrasaba sus tierras.

No obstante, el continuo movimiento de compañías enemigas favoreció en parte el viaje hacia el oeste. Un viajero fatigado, con ropas nada ostentosas no constituía ningún interés para los capitanes enemigos, lo cual unido al sigilo era la forma más rápida de cruzar territorios hostiles.

Su llegada fue recibida con alegría por las tropas de la Segunda Compañía. Poco refuerzo constituía un solo hombre, aún cuando fuera uno de los Nainiri, pero Nyrath traía noticias de casa, lo cual aumentaba el interés de los soldados por esta venida. Las nuevas de los continuos ataques a la tierra de Esteldor enervaron los ánimos de los Esteldili, infundiéndoles esa determinación que sólo el odio hacia el enemigo es capaz de despertar.

Kelusse nada sabía de la llegada de Nyrath, pero se alegró, pues Nowë, al revés de sus suposiciones, no había mejorado. En verdad parecía hallarse ausente, sin la habitual energía que caracterizaba al Noldo cuando el destino de Esteldor corría peligro.

Aún maestro en las artes de curación, poco podía el Nainir Antekile hacer. Las heridas de Nowë no dañaban su cuerpo, el cual sólo estaba débil. Era su alma la que sufría, y poco se podía hacer ante eso.

-¡Ay! Escasa será mi ayuda aquí, me temo. El estado de Nowë sigue siendo un misterio aún para mí, pero lo que sí se es que su curación está más allá de mi alcance. Su cuerpo no está herido de gravedad, pero un gran dolor oprime su mente, un dolor que no es reciente. Temo que en su interior se haya reabierto una herida que en su momento no acabó de cicatrizar.-

Nowë fue capaz de pedirle a Nyrath que permaneciera al frente de la Segunda Compañía en su lugar, pues en su estado poco podía hacer él.

Kelusse, viendo el ánimo de las tropas tras las noticias de los saqueos en sus casas decidió intentar lo propio con la capital de Heren Fanyarea, Sornosunë. La batalla se desarrolló a campo abierto a las puertas de la capital. Bravos lucharon los Esteldili ese día, pero la batalla no siempre se decanta para el que lucha con mayor bravura, y ante la superioridad numérica de sus enemigos, fueron capaces de infringir graves daños antes de que éstos se resguardaran en la ciudad.

Cara se vendió esa derrota, Kelusse fue herido durante la misma, al igual que muchos otros. El ataque esteldili fue rechazado, y hubieron de resguardarse a distancia de los muros. Así, las preocupaciones de Nyrath se multiplicaron, pues hasta la recuperación del Duin Atta hubo de asumir el mando de la Compañía. Pero lo más preocupante del estado de Kelusse no eran sus heridas, sino su estado anímico, un hondo desánimo anidaba en su interior, algo que no curaría tan rápido como su cuerpo.

Aunque la principal preocupación podía resumirse en que cuando las cosas iban mal, tenían una desesperante tendencia a empeorar todavía más…

Naredhel Anariel

Los Valar otorgan un 35% de recuperación para el personaje de Nyrath.