La Guerra de los Clanes

Historias, leyendas y batallas en las tierras olvidadas de Arda.

Edicion 3

Árador, Tierras de la Aurora

Finalizada · 19-03-2006

Historia Antigua De Árador

2007:02:12:22:21:07

Naredhel Anariel

Tavarcerta (Año ... ))

Hubo un tiempo lejano, cuando los Hombres despertaban al mundo, en que Árador fue una tierra de paz.

Grandes reinos de Elfos Sindar se alzaban en esas tierras, y el despertar de los Hombres trajó al principio una gran inquietud. Los Enanos en cambio, permanecían como siempre en las Montañas, en sus propios reinos. Pero la mayor parte de las Casas de los Hombres pasaron de largo, pues sus pasos errantes les conducían buscando algo desconocido. Siempre hacia el Oeste.

En cambio, muchos se quedaron. Y entre los Elfos y los Hombres se forjaron alianzas que fueron de provecho para ambas razas. Y sus destinos quedaron ligados, como ocurriría en Beleriand.

Los pueblos de Árador prosperaron. Y aunque sabían de la guerra del Oeste, y conocían la existencía de Morgoth, les pareció que sus tierras quedaban libres de todo mal, pues Morgoth parecía obsesionado en la guerra contra los Noldor y los Edain. Y ellos quedaban al margen.

Pero eso no era del todo cierto. Morgoth siempre buscó someter a los Hombres, y utilizarlos en su propio provecho, y enviarlos en contra de los Noldor si era posible. Y muchas veces tuvo éxito en sus planes, pues desde que los Hombres despertaran con el Primer Amanecer del Sol, muchos de ellos se dejaron caer bajo la sombra, y los engaños de Morgoth dieron sus frutos.

Y por cierto que los Hombres de Árador, aún sin saberlo, pronto cayeron también bajo esas mentiras. Pues Morgoth envió espías de hermosa apariencia, y de oscuro corazón. Y sus palabras parecían sabias, pero en ellas se ocultaban los oscuros designios de su Amo.

La Larga Paz de Árador se rompió entonces. Y por primera vez los reinos alzaron sus espadas unos contra otros, intentando someterse mutuamente.

Pero Morgoth deseaba sobre todas las cosas destruir a los Elfos de Árador, pues no confiaba en ellos. Y temía que con el tiempo, se unieran a los Noldor en Beleriand, y los apoyaran.

Círthil, Rey de los Elfos, fue engañado entonces. Y Morgoth, por medio de sus espías, le habló de una gran unión. Y le confundió, pensando que la idea de la Unión era suya. Y que todos los demás reinos debían unirse a él. Y el poder que Morgoth puso en él fue grande además, y pronto, los demás reinos fueron cayendo, y uniéndose a él. Y sin saberlo, así se cumplían los designios de Morgoth.

Pero hubo entre todos un pueblo de los Hombres, cuya mayor fortaleza era Tavarcerta. Y ellos, ante todo, sospecharon de él. Y sus sospechas fueron también fruto de la malicia de Morgoth, de modo que todo se ajustaba a sus planes.

Grandes fueron primero las mentiras, y por el miedo después, Círthil intentó una y otra vez someterlos. Pero cuando finalmente el Rey Elfo se convenció de que no lograría su propósito, fue preso de una gran furia. Y con una gran hueste llegó a Tavarcerta, y hubo entonces una gran matanza. Y lanzó sobre los Hombres una maldición, por la cual no encontrarían el descanso más allá de la muerte, y serían siempre espectros, sin encontrar el camino de su hogar. Y destruyó la fortaleza, dejando apenas piedra sobre piedra.

Pero en el mismo momento en que lanzaba la maldición, el poder que Morgoth había puesto en él se derramó sobre la tierra. Y los Elfos entendieron la razón de la traición. Y cómo habían sido traicionados ellos mismos. Y Círthil se dio muerte allí mismo, y su espíritu quedó preso de la maldición. Y con él, el resto de su pueblo.

Con el tiempo, las ruinas de Tavarcerta desaparecieron en extraños sortilegios. Y las Grandes Puertas se hundieron en las entrañas de la tierra. Y muchas de las más oscuras creaciones de Morgoth se reunieron allí, incluso cuando éste hubo caido.

Darlak Lórindol

Amaurenori

Unas antiguas historias cuentan que las tierras de Árador estuvieron unidas bajo un mismo reino que se extendía por toda la rivera del mar, y que ese reino fue próspero y durante un tiempo no se conoció la maldad en sus tierras. Poco se sabe de cómo sucedió la caída de este reino aunque se dice que todo ocurrió a causa de que la maldad de Morgoth también llegó a Árador.

Hubo muchas ciudades importantes en ese legendario reino de Árador y una de ellas fue Amaurenori, hoy una ciudad en ruinas, un oasis de misterio y leyenda que la maleza oculta celosamente.

Algo sucedió y hubo una gran guerra en toda Árador. Desaparecieron las principales ciudades de ese mítico reino, entre ellas Amaurenori, y fue como con el paso del tiempo surgieron los distintos reinos que actualmente hay en Árador.

Dorandil, rey elfo que tenía bajo su dominio gran parte de las tierras de Arador, trasladó su residencia a la ciudad de Amaurenori para gobernar sus amplias tierras desde allí. Anhelaba dominar todo Arador. De esta manera, Amaurenori creció en esplendor y renombre. Se dice que tenía muy buen trato con los enanos de las montañas del este los cuales visitaban a menudo Amaurenori, quizás para ofrecer a Dorandil las maravillas que encontraban en sus excavaciones en las montañas. Por estas riquezas dicen que trasladó su capital a aquella zona.

De esta manera, Dagnir, hijo y heredero del rey Dorandil y que sería el último rey de este gran reino, creció en un ambiente de gran esplendor, derroche y bienestar.

Durante el reinado de Dagnir los elfos que aún vivían en los bosques empezaron a emigrar a la ciudad atraídos por el gran esplendor de la misma. Pero fue durante este reinado cuando empezaron las hostilidades con los enanos quizás originadas por la disputa de la extracciones de las montañas. De ahí que los enanos se organizaran para hacer caer la ciudad. Aunque posiblemente una mano oculta preparó concienzudamente esta invasión, el caso es que la ciudad cayó y con ella los múltiples secretos que atesoraba. El rey fue asesinado al tiempo que una horda de enanos ayudados por orcos y trollos arrasaron la ciudad.

Darlak Lórindol

Los avari del este de Árador

Después de despertar, algunos elfos llegaron a los bosques vírgenes de Arador y decidieron instalarse allí y no viajar hacia el oeste. De esta manera existieron en el este de Árador dos importantes pueblos avari.

Uno de ellos se instaló en el bosque Taur-in-Felya. Su rey, Celebros, era un elfo sabio y justo que dirigió a todos los elfos del bosque. Desposó a Isilme y tuvieron dos hijos, Dorandil y Annuilas.

Ahora bien, en el bosque Taurëruin habitaron otro grupo de elfos emparentados con los avari del Taur-in-Felya y que estaban dirigidos por un maia al que llamaban Taureon, el señor del bosque.

Annuilas, hija de Celebros se enamoró de Curuliel, avari del Taurëruin. Fue así como se unieron ambos linajes de elfos y así empezó una buena relación entre Taureon y Celebros.

Ahora bien Morgoth estaba interesado en Árador y lanzó sus tropas contra el Taurëruin y contra Amaurenori, la ciudad élfica de Celebros. La congoja sembró los campos durante muchos años en los que las tropas de Melkor intentaban terminar con los pueblos avari de Árador. En un acto heroico por defender su pueblo, Taureon se sacrificó por ellos y fue dañado gravemente. El señor del bosque Taurëruin fue entonces conducido a Valinor.

Pero más desgracias estaban por llegar, pues Celebros caería décadas después aunque consiguió alejar durante un tiempo el mal de aquellas tierras. Su hijo Dorandil fue entonces nombrado Rey de Amaurenori, el cual debido a su buena relación con los enanos de las montañas empezó a llenar las arcas élficas de joyas y otras maravillas que los enanos le ofrecían. De esta manera, Dagnir, hijo y heredero de Dorandil creció en un ambiente de gran esplendor, derroche y bienestar.

Su ambición empezó a crecer y quiso entonces dominar los pueblos de los hombres que se habían asentado en los alrededores, esto produjo una guerra entre elfos y hombres en las tierras del este de Árador.

Durante el reinado de Dagnir los elfos que aún vivían en los bosques del Taur-in-Felya empezaron a emigrar a la ciudad atraídos por el gran esplendor de la misma. Sin embargo, Annuilas y su pueblo, que no estaban de acuerdo de la forma de proceder de sus compatriotas siguieron viviendo en el bosque Taurëruin.

Ahora bien, entonces empezaron las hostilidades con los enanos quizás originadas por la disputa por las extracciones de las montañas y porque entre los enanos se empezó a alimentar la idea de que como sus antepasados habían construido Amaurenori, ésta les pertenecía. De ahí que los enanos se organizaran para hacer caer la ciudad. Aunque posiblemente una mano oculta preparó concienzudamente esta invasión, el caso es que la ciudad cayó y con ella los múltiples secretos que atesoraba. El rey fue asesinado al tiempo que una horda de enanos ayudados por orcos y trolls arrasaron la ciudad.

Tras la caía de Dagnir y su reino, los avari supervivientes huyeron al norte, al Taurëruin y se mezclaron con el pueblo de Annuilas. Ella se había casado con Curuliel y ambos habían tenido dos hijos, Celeval y Tereval.

Tiempo después, Tereval fundó Yävetil en el bosque del Taurëruin, pero debido a la amenaza del enemigo del oeste (Morgoth), decidió recurrir a su hermano Celeval para mantener su reino oculto. Tereval reinó con absoluta justicia y nobleza, sin embargo Morgoth mandó un ejército a las tierras que hoy es Lempë Ohtari y arrasó todas las ciudades incluida Yávetil. Los supervivientes, entre ellos Celeval, se refugiaron en lo más profundo del Taurëruin.

[Editado por aratir el 15-01-2007 00:14]

Izilsurias


Del origen de Nomeloth y la creacion de los brazaletes

Corría el año 700 de la primera edad cuando soldados Lossoth guiados por Irmain bin Manai, los cuales huían de la guerra contra Melkor, llegaron a un pequeño valle, al este de las tierras al sur de la TM, donde en teoría ni había nadie. Buscando refugio para las pocas familias que habían sobrevivido a esa terrible guerra

Después de semanas de bajar buscando refugio en aquellas tierras desiertas, acamparon en un claro del bosque, cerca de una pequeña colina. Era primavera, pero hacia frío, una gélida brisa recorría todo aquel valle y sin embargo la floresta y la esponjosa hierba que existía en aquel lugar invitaban al descanso y el reposo.Mientras que algunos hombres, hacían una hoguera para calentarse y preparar algo de cenar., otros levantaron las tiendas de campaña. Entre los soldados había algunos que conocían leyendas sobre aquel lugar; que hablaban de una bruja que parecía elfa que hacía tornarse loco a aquellos que oían su canto y de un hombre cuyo semblante también parecía elfico pero que hacia brillar el alma mas fría a quien le oía y mientras explicaban lo que conocían de oídas, iban cenando unos conejos que varios soldados habían cazado durante una pequeña batida en los bosques cercanos. Pero no estaban solos y las leyendas no estaban del todo erradas.

Mientras todos dormían una voz y una dulce música despertó a Irmain Manai. El capitán se acerco hacia el lugar de donde provenía la melodia, la cual no cesaba de repetir su nombre. Llegó al pico de la colina y allí sentadas habían dos figuras encapuchadas, las cuales parecían elfos por la altura.Ambas figuras se acercaron y hablaron hasta el amanecer. El bravo capitan aprendió así a escuchar más las leyendas y aprendió que aquella voz que le llamaba desde que habían entrado en aquellas tierras era la voz que habría de juzgar el pasado de todos los seres que llegaban hasta allí y que su llegada hasta aquel valle escondido no había sido casualidad, si no que aquellos seres no eran otros que Inandaro e Iaman los Maiars dueños y señores de quellas tierras. Debido al pasado de Irmain Bin Manai se quedo al lado de la Maiar y puesto que no todos los Lossoth habían cometidos errores contra su propia sangre algunos serian guiados hasta otro valle un poco mas lejos hacia el este septentrional de aquellas tierras.

Cuenta la historia de la creación de Nomeloth, que así fue como empezó la alianza de entre Los Maiars Inandaro e Iaman y el pueblo de los Lossoth.

Durante siglos la vida apacible les permitió vivir en paz y armonía con todos los pueblos que iban viniendo ha aquellas tierras, gracias a la magia de los Maiar y la sabiduría de aquel pueblo fueron construyendo una pequeña fortaleza la cual tan solo aparentaba eso…una pequeña aldea entre altos muros de piedra. Pero dentro de aquello muros Iaman y el capitán diseñaron túneles, que llevaban hacía mas allá del valle, tanto al este como hacía oeste, al sur y al norte los subterráneos de aquella aldea era como otra ciudad pero aun mas grande, armas extrañas jamás conocidas antes por los Lossoth fueron forjadas y protegidas con la magia de la Maiar. Pero en su exterior nada hacia diferente a Nomeloth excepto lo avanzado de sus defensas.

A la muerte de Irmain Bin Manai a la edad de 90 años, le sucedió su nieto, Irsix bin Manai que con 30 años era un joven idealista pero de ideas firmes y con un gran sentido de la responsabilidad hacia su pueblo, aunque por desgracia o por suerte no había tenido la fortuna de conocer a sus padres y fue criado y educado por el asesino de los mismos y bastante bien por cierto. Durante años la paz siguió rigiendo aquellas tierras y Nomeloth fue la capital de la Orden del Lirio Negro.

Hasta que empezaron los enfrentamientos entre los pueblos de lo que se bautizo como la nación de Arador. Los Maiars y reyes conscientes hasta donde podrían llegar aquellos enfrentamientos por la posesión de tierra, ganado y riquezas…y sabiendo quien estaba detrás de todo aquello, crearon una fortaleza oculta a prueba de espías, entre bosques y acantilados, donde poder reunirse y tratar todos los terribles asuntos que aquellos enfrentamientos estaban acarreando a las tierras de Arador, sin la necesidad de temer por sus vidas. Para garantizar la seguridad de aquella fortaleza, decidieron encargar a los Maiars del Valle frío (así se llamaba la región protegida por Iaman e Inandaro) la creación de una llave por cada clan que sirvieran para sellar un pacto entre ellos y la seguridad de la Fortaleza de Tavarceta. Luchar contra aquel al que no debían nombrar, aquel cuya tenebrosa presencia todos conocían aquel cuyo poder de destrucción y ansias de poder tan solo era equiparable a los grandes Valars y que debido a la relación entre Iaman y LA SOMBRA era propio que fueran ellos quienes crearan dichas llaves que mas tarde serian repartidos los regentes de cada región.

El primer brazalete que se creo, fue el de Serpiente, cuya armadura era una espiral de oro del cual sobresalía el cuerpo de una serpiente de oro macizo adornada con pequeños cristales verdes. Sîl-Uroloke asi fue bautizado.

El segundo fue el del aire, fue llamado Sîl-Wista realizado por un fuerte pero a la vez elástico cristal, cuyo cierre eran dos alas de cuarzo blanco azulado, resistente a la par que elástico.

El tercero fue el del fuego, RautaNárë-Sîl que así fue nombrado. Dos cadenas de un metal rojizo y plateado unían una fina lámina de cristales en tonos rojizos y amarillos, mezclados con suaves betas metalizadas.

El cuarto era el del agua, TincoNén-Sîl dos ligeras cadenas de color azul engarzaban una lámina de cristal y metal de un color casi translucido.

Pero todos ellos tenían truco…Como todo lo que creaban los Maiars tenían alguna pega…tan solo podrían portarlos, aquellos herederos de los primeros Reyes y Reinas del las Tierras de Arador. Tan solo al unirse los 4 brazaletes con la piedra de Iaman se formaba la única llave que abriría las puertas de la fortaleza secreta y de la Sambë hrótafanyarë de la Paz

Después de una extraña tregua, las relaciones diplomáticas entre los clanes estaban casi rotas a excepción de los pocos Maiars que había en cada uno de ellos que aun les unían. Morgoth y sus secuaces estaban haciendo su trabajo separarlos y enfrentarlos desde las sombras. Iaman tomo la precaución de hechizar a los brazaletes y protegerlos con un sello…Una piedra de proveniente de la Sagrada tierra de Aman la cual ella siempre había llevado consigo, para recordarle lo que jamás debería volver a repetirse entre Maiars, Valars y Elfos, fue tallada por las propias manos de la mujer y la dio el poder de unir los brazaletes en uno solo, formando así la única llave que volvería a unir a todos los clanes en una sola nación y por una sola causa.

Al cabo de un tiempo de paz; la Sombra decidió que debía golpear fuerte a todos los ciudadanos de aquella región, que hasta ahora se habían opuesto a el. Habiendo recibido la noticia de que Iaman era la protectora de aquella humilde aldea, llamada Nomeloth y la situación exacta de la misma y de la creación de los brazaletes, decidió atacar.

Durante los 8 días que duro el asedio a Nomeloth, la mayoría de mujeres, niños y hombres lograron escapar hacia las tierras septentrionales del Valle del frió ( la parte mas calida de aquel territorio). Iaman se quedo con varios destacamentos de soldados humanos y elficos, los cuales lucharon bravamente hasta que los muros cayeron sin que nadie pudiera evitarlo.

Aquel destacamento se quedo haciendo frente al ejército de orcos, hasta que el mismisimo Melkor entro a la aldea medio destruida y cubierta en llamas. Ambos se enfrentaron en tremenda lucha a espada y magia…Hasta que Iaman descubrió la piedra que ella misma había tallado y que gracias al poder que el mismo Melkor la otorgó cuando formó parte de su perverso ejercito cuando las lámparas de Aman cayeron y el Terror fue liberado y Maldito. Iaman invoco al poder de la piedra congelando toda aquella aldea en ruinas…Melkor y su ejercito huyeron ante la amenaza de morir congelados e Iaman les persiguió hasta el limite norte de Arador dejando congelado el único paso por el que Melkor jamás podría pasar el Valle Helado de Helkelen Lara).

A su regreso los pocos soldados que habían quedado vivos, malheridos o moribundos, incluso aquellos que por temor a la batalla como Irsix Bin Manai huyeron hacia los bosques con la excusa de vigilar que ningún orco o criatura se les escapara…( La Maiar sabía que el ejercito de Melkor le era leal hasta el fin) fueron guiados por la propia Iaman hacia lo que seria su nuevo hogar. Todo aquel cuya maldad y crímenes hubieran sido contra su propia sangre o pueblo seria castigado y obligado a vivir en la nueva fortaleza de la GRAN DAMA DEL HIELO……Izilsurias.

Así fue como el nombre de Iaman tan solo aparece en las antiguas escrituras y en breves textos de las antiguas guerras de los clanes y nadie excepto unos pocos saben que la Dama Justa y la GRAN DAMA DEL HIELO son y serán la misma Maiar de aspecto frió, rígido y cruel, con el corazón ardiente y unificador de una Gran Maiar.

[Editado por eliahel el 12-02-2007 22:22]