La Guerra de los Clanes

Historias, leyendas y batallas en las tierras olvidadas de Arda.

Edicion 3

Árador, Tierras de la Aurora

Finalizada · 19-03-2006

Historia De Vida. Lempë Ohtari. Valandil Suleglin

2006:11:09:10:59:42

Naredhel Anariel

Tras la batalla, el maia fue trasladado a las casas de curación del clan. Junto a él se hallaba reposando una joven y hermosa doncella víctima de un falso amor. Su madre permanecía cada segundo junto a ella y solo se apartaba de su lado cuando tenía que cumplir con sus necesidades naturales o tomar un baño, en esos momentos las curanderas aprovechaban para examinar a la chica, asearla y observar cambios en su estado. Una noche de luna llena Valandil recuperó la consciencia y pudo ver como aquella madre derramaba lágrimas de amor puro por su hija...El maia se incorporó y acercándose a la mujer le preguntó:

-Su hija se entristece por sus lágrimas, ella no quiere que usted sufra...

-¿Qué ha dicho? ¿Quién cree que es usted para decir eso? ¿Cómo puede hablar así de mi hija?...Que falta de sensibilidad.

-Perdóneme señora. Os doy la razón en que no soy quién para hablar de su hija y de vuesa merced, aún así, me he tomado la libertad de intervenir en este asunto. Pero antes me voy a presentar. Soy Valandil Súleglîn, no importa mi posición social tanto como el hecho de que soy un maia de Lorien y Ulmo compuesto por un fuerte espíritu de luz...una luz que nunca deja de brillar...como la esperanza que usted ha perdido...Acepte la ayuda que le quiero ofrecer...

-¿Qué tipo de ayuda? No necesito a nadie que se compadezca o lamente del estado de mi hija y me diga dos o tres frases bonitas que disfracen lo horrenda que es esta situación... ¿acaso puede hacer algo más que eso?

-Su desesperación hace que no vea la luz que mis ojos irradian por usted...tras de mí se halla la luz de la esperanza como antes dije...pero tras la desesperación de una madre que siente que está perdiendo a su hija y no puede hacer nada para evitarlo se oculta un profundo vacío de oscuridad. Puedo volver a traer a vuestra hija de entre las sombras en las que ha sido atada...

-¿Cómo?... ¿Dónde está el pero?

-El cómo es algo difícil de explicar pero sería algo como introducirme dentro de su mente y enseñarle el camino de vuelta con nosotros...el pero es que resultaría doloroso...ya que, necesito llevar su estado de trance a un punto límite y podría pasar que su hija no despertase nunca más si se pierde por completo entre las sombras...

-No se que puedo decirle. Hace meses que mi hija está así y nadie me ha planteado cura alguna. Y usted un soldado herido en una batalla puede hacer lo que manos expertas no alcanzaron...y encima me habla de pérdida total de mis esperanzas...

-¿Qué esperanzas? No hace falta que le recuerde que usted llora y se siente ya desgarrada por la desesperación porque hace mucho que perdió su luz interior, su esperanza...lo que la hace más humana que a mí o incluso a...Confíe en mí.

El maia abrazó a la mujer y esta sintió de repente un repentino calor envolvente y de nuevo sintió la calidez que le aportaba su hija cuando estaba sana...

-Me llamo Nai, ella se llama Aiala. Por favor cuídela en mi ausencia...y por favor inténtelo como si de la vida de la persona a la que más amas se tratase...

Súleglîn tenía luz verde para ayudar a Aiala. La luna llena había cargado su poder casi por completo y no sería algo verdaderamente difícil...solo doloroso...pues lo que iba a hacer era enseñar una dura lección a la muchacha y a revivir los últimos acontecimientos de su vida absorbiendo la mayor parte del daño en su interior...Valandil ya sabía que Aiala se encontraba en ese estado por causas ajenas a una enfermedad física...

Se sentó en una silla de madera junto a la cabecera de la cama en la que reposaba Aiala. Cogió con sus manos las de Aiala y apoyó su cabeza en la almohada junto a la de la dama. Instantáneamente la joven giró su cuello y se puso de cara a Valandil y abrió los ojos. Una mirada cargada de odio, ira, melancolía, despecho, dolor y cargada de un gélido poder se enfrento a la luz que comenzó a emanar de los ojos del maia...Al poco tiempo ambos cerraron los ojos y cayeron en un profundo sueño del que no volverían a despertar en un tiempo.

Valandil ya estaba dentro de Aiala, el trabajo duro comenzaría de ahora en adelante, pues tendría que tener cuidado con la chica pues podría perderse entre las tinieblas de su corazón para siempre.

[I]Todo había comenzado cuando Aiala se enamoró de un joven de su aldea. El amor en ella pronto floreció, pero tras la falsa sonrisa del amor de Kir, su amado, se escondían unas intenciones siniestras y de una persona completamente diferente a la que Aiala creía conocer. Una mañana de verano después de uno año de noviazgo, Aiala y Kir por primera vez disfrutaron de los placeres carnales que nos da el amor con su luz y calor. Tras ese día el comportamiento de Kir viró a uno despectivo y frívolo, parecía haber perdido el cariño y la ternura y en cambio solo quería hacer caso a sus instintos pasionales saciándolos en todo momento. Fue por eso y porque el trato que daba a Aiala lo que hizo que esta le propusiese el dejarlo durante un tiempo...y en ese instante una falsa lágrima Kir derramó y con ella de nuevo engañó y cautivó el corazón de la joven e inocente dama. Una semana duró el buen trato y la ternura y suavidad con que la trataba volvió a desaparecer. Un año más aguantó la joven con aquella dura carga que soportar sobre sus hombros, hasta que un día decidió que aquello ya había muerto tiempo atrás y que no se podía hacer nada con las cenizas de lo que no fue más que un amor pasajero. Y con estas palabras una espléndida mañana de otoño Aiala dejó a Kir...

-Al igual que las hojas de los árboles caen, el amor que había en mí ha caído, no me es posible quererte más. Pero yo iré más lejos pues como la primavera hace retornar el color y las hojas a los árboles, en mi corazón de nuevo florecerá algún día otro amor y lucharé por llegar a ser un árbol de los que no les afecta el otoño...aquel el que nunca muda sus hojas. Y para eso debo olvidarte pues siento mi alma atada a la tuya y no por gusto sino por obligación. Y por ti ya no siento amor sino cariño...espero que me entiendas...

Kir de nuevo lloró, pero esta vez las lágrimas impostoras no causaron efecto alguno sobre Aiala. Esta se dio media vuelta y siguió caminando hacia el interior del bosque. Kir engullido por la ira y la rabia, comenzó a perseguirla en el más absoluto silencio, silencio antinatural...pues era ayudado en aquel momento por toda la maldad de su corazón...

Aiala sintió como fuertemente tiraba de su brazo y como se precipitaba al suelo sin poder hacer nada, notaba como caía su cabeza sobre una roja y amarilla alfombra de hojas húmedas. Su cara se llenó de espanto cuando vio que quién la atacó y estaba sobre ella intentando inmovilizarla era Kir...

Comenzó a forcejear pero él era mucho más fuerte y al final sus fuerzas cedieron y quedó exhausta. Kir apretaba fuertemente su cuello y le gritaba numerosas palabras ofensivas, obscenas y agresivas. La trataba como a una cualquiera o un objeto sexual. La golpeó violentamente y cuando se cansó descargó la tensión de la única forma en que él sabía ser hombre...

Cuando hubo terminado no satisfecho tomó por los pelos a Aila y comenzó a gritarla y torturarla psicológicamente. Cuando la luz de la luna incidió sobre el rostro de Aiala contempló lágrimas de color plata y una terrible furia se apoderó de el y decidió llevarla a la parte más apartada del bosque y abandonarla allí.

Y así con su mirada puesta en las copas de los árboles contemplando los rayos de lunares penetrando la densa capa boscosa perdió algo más que lo que llamamos vida...

Durante más de dos meses en el pueblo se realizaron búsquedas e investigaciones para dar con el paradero de la joven desaparecida desde hacía ya casi un trimestre. Aiala vagó durante todo ese tiempo día y noche sin alimentarse y sin saber que hacía, dónde iba o de dónde venía. Era simplemente un recipiente vacío un cuerpo despojado de alma de una forma aterradora...pero Eru presente en todos los corazones de los humanos no quiso que esta muchacha fuese otra víctima más y pasará a ser olvidada y se encargó de que las criaturas del bosque la cuidaran e hizo que las lobas le dieran de mamar y las ardillas recolectaran frutos secos para ella...pero Aiala no tenía hambre y Eru intervino en ella haciendo que comiese sin darse cuenta...así fue como su cuerpo se conservó en buen estado y llegó el día en que Eru decidió que Aiala debería continuar el viaje sola sin su protección. De repente esa misma mañana en el pueblo corría la noticia de la aparición junto a la fuente del cuerpo intacto y bien cuidado pero inconsciente de la joven hija de Nai.

[Continuará en la siguiente historia, esta es la primera parte.]

[Editado por Indil el 01-11-2006 12:16]

Naredhel Anariel

La historia de vida esta escrita según las normas por el personaje recluido en las mismas. Por problemas técnicos lo ha remitido a los Valar, ya que no podía colgar el post, así que queda conforme a las normas.

Saludos desde Valinor

Indil

Naredhel Anariel

Los Valar otorgan un 35% de recuperación de vida para Suleglin.