La Guerra de los Clanes

Historias, leyendas y batallas en las tierras olvidadas de Arda.

Edicion 3

Árador, Tierras de la Aurora

Finalizada · 19-03-2006

Historia Por Vida - Liantari Dimbar - Uzbad Kibil

2006:11:07:10:30:40

Uzbad Kibil

La batalla había terminado, pero Uzbad no sabía bien cuánto hacía de eso para él todo era oscuridad y extraños sonidos.

Durante el combate había sido herido de gravedad, pero por suerte unos cuantos soldados del ejército del Matriarcado lo habían llevado a la retaguardia; allí los sanadores que llevaban en la compañía habían intentado curarlo. No habían conseguido gran cosa, pero al menos el enano conseguiría sobrevivir al viaje a las Casas de Curación de Liantari Dimbar. Por deseo expreso del enano (un enano especialmente tozudo) su cuerpo sería llevado a las Casas de la provincia de Sigingunudûm, bajo la cordillera de las Orod Nid.

De vez en cuando, Uzbad Kibil recuperaba la consciencia y observaba con mirada perdida todo lo que le rodeaba. En uno de estos momentos el khazad pasaba cerca de un puesto de vigilancia del Matriarcado y la bandera de éste ondeaba al viento, unos lejanos recuerdos llenaron su mente.

Uzbad estaba en un inmenso salón construido por humanos, era un enano muy joven pero debido a su posición entre su pueblo debía estar presente en aquella reunión.

Frente a él se encontraban dos enanos, uno estaba en la plenitud de sus fuerzas, el otro estaba viejo y agostado, no era tan mayor como parecía pero había sufrido tanto que parecía en las puertas de la muerte.

Ambos enanos se encontraban frente a una hermosa mujer, por lo que había oído de la conversación el joven Uzbad sabía que se llamaba Illurë y se proponía ayudar a su abuelo Zigil a recuperar el Señorío de Sigingunudûm y el trono del Consejo de Gathol Kheled.

A su abuelo la idea de ser ayudado por hombres y elfos de otro reino no le agradaba, bastante sangre de su gente se había derramado ya... además a él ya no le quedaban fuerzas, se sentía débil y deshonrado, había sido expulsado del hogar donde su linaje había vivido desde antes de la Gran Guerra por unos recién llegados...

En cambio su padre ardía en deseos de venganza y aceptó la ayuda de la reina Illurë. Uzbad aún no lo sabía, pero el precio a pagar por ese acuerdo además del vasallaje era que él debía criarse en la corte de la Reina Araña antes de poder ocupar el lugar de poder de sus antepasados.

El enano volvió a despertar, ahora se encontraba cruzando el umbral de la Puerta de los Siete Padres.

Al joven Uzbad se le había permitido ir a la batalla junto con su padre, aún no había terminado su preparación militar pero en el futuro él sería el Señor de aquellas tierras y debía estar presente en la batalla que las liberaría de los extranjeros que la habían ocupado por la fuerza. Se hallaban cruzando la Puerta Oculta, sólo los seis Consejeros de Gathol Kheled y los seis Señores de las ciudades conocían la existencia de dicha puerta, por lo que los recién llegados al poder ignoraban de su existencia y no habían puesto vigilancia en el lugar.

El ejército de su padre, Baraz Kibil Sexto Señor de Kibil, disponía de cuatro días para hacerse con el control de las ciudades de Lomthartum en el norte, Tilgond bajo las Fuentes del Alassetuine y Nanlith junto a la Puerta Oeste.

Baraz confiaba en no encontrar gran resistencia en las ciudades, su padre había gobernado el lugar durante muchos años y los enanos sentían un gran aprecio por la Casa de Kibil. El mayor problema lo tendrían en la Puerta Oeste, los usurpadores sabían que el viejo Zigil había encontrado apoyo para intentar recuperar el poder y en todo Árador era sabido que existían fuertes lazos de amistad entre el pueblo enano de Orod Nid y el del Sorontarma, la gran cordillera que se alzaba al oeste; por tanto era de esperar que la vigilancia de la Puerta Oeste fuera muy numerosa.

Aún así, Baraz confiaba en llegar a la entrada norte del Laberinto de Espejos antes del cuarto día.

La comitiva que llevaba al Señor enano herido hizo una parada en la ciudad de Naugwath, desde el lugar donde le habían dejado a descansar, Uzbad podía contemplar la negra escultura de basalto que se alzaba en mitad de una céntrica plaza, era Baruk Kibil fundador de las seis grandes ciudades de las Orod Nid.

El hermano menor de Baraz Kibil, Gabil tío de Uzbad, guiaba al ejército de Liantari. Ellos entrarían por la Puerta de los Siete Padres en el sur, las huestes de Illurë eran tan numerosas que podían atacar a los enanos de frente sin necesidad de asaltar las montañas por sorpresa.

Su plan era tomar la ciudad de Naugwath y después una pequeña parte del ejército subiría a las Fuentes del Nyellosire y cortarían la comunicación con Grodmor.

En cambio Gabil se dirigiría al pequeño túnel secundario que une Naugwath con el laberinto.

La idea de Illurë y Baraz Kibil era tomar todos los túneles de las Orod Nid y obligar a los usurpadores a huir a través de Grodmor por la Puerta de los Elfos. Tras la puerta, en las boscosas tierras del Taurëlinque les esperaría el ejército de Imbesirei, bajo el mando de Orodril el carnicero de Orniath, fiel siervo de la reina Illurë.

El cuerpo herido y semi-inconsciente de Uzbad fue llevado a las mejores Casas de Curación de las Orod Nid, la que se alzaba en las Fuentes del Nyellosire. El lugar era de creación élfica pues fue fundado tras la Guerra de la Liberación, en la que los ejércitos de Illurë habían devuelto el poder a la Casa de Kibil cuyo Señor era en esa época el padre de Uzbad, el noble Baraz Kibil.

Los usurpadores, bajo el mando de Tarik de Erebor abandonaron Gathol Kheled para enfrentarse a sus atacantes en la Danza de los Espejos, el laberinto de cristales de roca que protege la entrada de Gathol-Kheled. El laberinto consta de varios niveles todos ellos repletos de galerías talladas en la cristalina roca formando hermosos (y confusos) juegos de sombras y reflejos falsos.

Pero entre los espejos eran los enanos de Kibil los que llevaban ventaja, criados desde su más tierna infancia, los enanos de Gathol Kheled conocen perfectamente todos los recovecos y saben aprovechar a su favor las ilusiones que provocan los espejos.

Con apenas un puñado de pérdidas, las huestes de Illurë tomaron el control del laberinto mientras que Baraz se dirigía a tomar la capital, Gathol Kheled, en la que Tarik se había refugiado con una división de su ejército (el resto huía hacia la Puerta de los Elfos, la única salida posible de las Orod Nid).

El Señor de Kibil se disponía a recuperar sus tierras.

Uzbad se despertó tumbado en una mullida cama de lana, todo estaba tranquilo y el sol se colaba por las ventanas. Al poco rato un elfo entró en la habitación, el estatus del enano en el Matriarcado le concedía el privilegio de una habitación para él solo en la parte alta y bien ventilada del edificio, una hermosa balconada como si de un flet se tratase rodeaba esa habitación al norte y el este. Los elfos decían que desde allí podían ver la parte alta de Tyelando entre los árboles de Taurëlinque, Uzbad no ponía en duda sus palabras pues sabía de la buena visión de los elfos, pero no le agradaba que aquella zona tan relacionada con Orodril pudiera verse desde su provincia.

Lo que Uzbad sí podía ver desde el balcón era la bandera que ondeaba en el pico más alto de las Orod Nid, justo por encima de la grandiosa Gathol-Kheled.

La batalla por la recuperación de la capital fue corta, los ejércitos de Baraz y Tarik estaban muy igualados en número pues el Señor de Kibil impidió que las tropas de Illurë penetrasen en el Laberinto guiados por los enanos. Por suerte, los ciudadanos de la capital al ver a su señor regresar se unieron a él y enseguida redujeron a los soldados de Tarik.

Las seis ciudades volvían a ser leales a la Casa Kibil la cual volvía a liderar el Consejo de Gathol-Kheled y a ocupar el Señorío de Sigingunudûm. Pero el trono de Orod Nid les seguía estando vetado, el Señor de Kibil regresaba a Gathol-Kheled pero no al Palacio de Invierno

Uzbad se recuperaba satisfactoriamente de las heridas provocadas en el asedio de la capital esteldili, por lo que los sanadores le dieron permiso para regresar a Gathol-Kheled para poder ocuparse de los asuntos del gobierno de la provincia.

Las calles de Gathol-Kheled estaban hermosamente decoradas, guirnaldas élficas y antorchas enanas podían verse por todas partes, la Reina Araña llegaba a la ciudad para tomar posesión de su nuevo trono, el de Orod Nid.

Los nobles forasteros fueron guiados al Palacio de Invierno por soldados enanos vestidos con refulgentes cotas de malla y yelmos tan brillantes que parecían fabricados con mithril. Y por fin la reina Illurë atravesó las puertas de Gathol-Kheled, la comitiva real puso rumbo al Palacio de Invierno donde les esperaba Baraz Kibil junto con su familia y los demás líderes de Sigingunudûm.

La ceremonia fue fría y protocolaria, los habitantes de Orod Nid no querían tener una reina extranjera y la Reina Araña no se sentía cómoda rodeada de tantos rostros ceñudos. Nada más terminar la coronación, Illurë partió de regreso a su palacio con el joven Uzbad como aprendiz.

-Dime joven khazad ¿qué es eso que cuelga del mástil junto a mi bandera?

-Tarik

-Oh, qué bonito detalle.

-Acabamos de enviar un espía al corazón de nuestro enemigo, recuperaremos el Trono de Orod Nid sea quien sea el usurpador – susurraba Baraz mientras regresaba a su hogar en Gathol-Kheled

Uzbad Kibil se encontraba solo en la Sala del Consejo, aún cojeaba y se fatigaba con facilidad pero pronto debería regresar al frente de batalla... y antes de que eso ocurriera debía reunirse con los líderes enanos fieles a su causa, todos los gobernantes excepto ese advenedizo Señor de Grodmor, la cercanía geográfica con las tierras de Orodril lo había convertido en otro traidor.

-Pero pronto todo será como siempre debió ser... los ejércitos de Illurë se hayan cansados y confiados debido a la guerra en Esteldor, es el momento de empezar a movilizar a mis verdaderas tropas, esperaremos el momento propicio y entonces recuperaré el Trono de Orod Nid y espero poder hacerlo delante de las narices de Orodril, que Mahal cuide de él hasta entonces.

Naredhel Anariel

Los Valar otorgan un 50% de vida para Uzbad Kibil.