La Guerra de los Clanes

Historias, leyendas y batallas en las tierras olvidadas de Arda.

Edicion 3

Árador, Tierras de la Aurora

Finalizada · 19-03-2006

Historia Por Puntos. Realengo De Farothdim. Noches Del Antiguo Sol Y La Luna Errante

2006:11:07:10:35:07

Eleanor Ronaele

Tan sólo un mal sueño...



-¿Quién eres?-preguntó el hombre.

-Me llaman Eleanor

-Eso no es lo que pregunté-respondió el hombre alzando aquella luz tratando de reconocer el rostro oculto de la elfa.

El silencio recorrió el cuerpo de la elfa, aquella luz era tan fría y oscura a la vez. Sus ojos se cerraron cuando se acercó a ella, su rostro de niña seguía tan vigente como a sus 15 años aunque el tiempo haya dejado alguna marca extraña a esa inocencia casi invisible al ojo inmortal



-Abre los ojos-ordenó en voz baja.

Eleanor abrió su mirada oculta dejando ver el dolor que había despertado aquél hombre. Le sonaba tan parecido, tan familiar... "..¿Por qué tuviste que alejarte de mí, Vardarion?.. Te había dicho que no era necesario y lo hiciste llevándome a esto…",pensó para sí la elfa nandor acercando lentamente su mano a aquella daga.



-Elea, Eleanor... -sonó una voz tras de sí…





(...)

Un movimiento brusco la despertó. Vardarion había estado moviéndola casi compulsivamente, según le dijo después.



-Eleanor…¿Estás bien?- le preguntó acariciando el rostro de la elfa candor.

Narmince asintió con la cabeza mientras se daba vuelta en la cama hasta que su mirada hallara el techo estando acostada. El escenario de la noche anterior había quedado impregnado como otras tantas posadas que tendría que recompensar junto con ese elfo...

Por alguna razón desde aquél encuentro en el bosque no podía sacarlo de su mente, sentía necesidad de él... de sus besos, caricias... y era tan joven ante sus ojos que comenzó a pensar que eran locuras de su viejo corazón en busca de otro amor imposible.



-¿Estás segura?-dijo dulcemente en su oído

-Sí...sólo tuve...- respondió virando su rostro hacia él cuando lo halló a unos centímetros

-¿Tuviste...?

Eleanor lo besó profundamente y simplemente susurró " nada..." como sí realmente hubiera sucedido eso. Vardarion sonrió, solamente para disimular que no sabía de aquello cuando había notado que algo había movido su alma detrás de sus ojos azules.



-¿Por qué me miras así?-preguntó la elfa.

-Por nada-dijo el elfo riendo y besando la frente de Eleanor.

La elfa nandor negó con un ademán de su rostro y lo besó.



-Allí no iba ese beso-le susurró rodeándole con sus brazos.



Sólo un beso bastó para recordarles el bullicio de la noche anterior, cada vez era descubrir nuevamente el calor de sus pieles, la fragancia de sus sueños rotos y , por sobre todo, el sabor de aquello tan prohibido.

No era la primera vez que se reunían fuera del palacio, tampoco la primera vez que tocaban sus almas con tanta ansiedad y deseo. Pero nunca fue lujuria y eso tarde lo había entendido la elfa.

La primera vez que se vieron volvía a su mente como un recuerdo tan vivido...

"

La oscuridad consumía a la noche mientras Eleanor miraba el cielo.

Su cabello blanquecino se hallaba tras la sombra de un gran edificio mientras su dulce mirada celeste se hallaba oculta tras el pliegue de su capucha. La cual formaba parte de una capa tan oscura que apenas resaltaba la figura de la mujer

“...Otra media hora más y comenzaría a ver los primeros rayos de sol...", pensó y su caballo volvió a rechinar mirándola parada contra el muro esperando a otro enviado del Rey.

Otro elfo... casi empezaba a creer que todos llegaban tarde sólo para molestarla.

Unos cascos sonaron a lo lejos haciendo que la elfa apenas virara su rostro hacia aquél sonido.

Un encapuchado se aproximaba hacia ella a gran velocidad, era difícil saber quién era mas fue difícil dudar que fuera el enviado por el Rey cuando se detuvo a medio metro de ella y la miró.



-Llegas tarde-dijo ella mirando el polvo que había dejado en el aire el jinete.

-¿Debo excusarme?



Eleanor se sonrió con cierta malicia.



-No soy tu madre pero la próxima vez que llegues tarde me aseguraré que, en cuanto te vea, no llegues a mí... ¿Entendido?



El jinete no respondió.



-¿Traes el mapa?

-No es buen lugar para mostrarlo.



La elfa rió y se acercó a su caballo dejando ver apenas sus labios a la luz de la Luna.



-Por fin alguien con buen juicio… más vale que tu espada sea tan certera como tu labia o durarás poco cerca de mí-dijo la elfa al tomar las riendas de su caballo.



Dante, el caballo de la mujer, se volteó y comenzó a andar hacia el oeste, dirección a la cual lo llevaba la elfa.

El silencio se hizo de la pareja que apenas reconocía códigos que antes hubiera creado la Orden. El elfo era nuevo en aquella y apenas entendía el trato frío de algunos capitanes mas el trato de aquella elfa le había dejado sobresaltado.

La elfa detuvo su camino y soltó las riendas del caballo antes de mirar al elfo. Tan sólo hizo un ademán a su acompañante para que le acompañara a la taberna que se presentaba modestamente frente a ella

El jinete que le había acompañado bajó del caballo y se acercó con las riendas de este en la mano.



-¿Aquí?-preguntó.



La elfa asintió con la cabeza y entraron.

No había casi nadie y el posadero limpiaba perezosamente una mesa, prestó momentáneamente atención y luego siguió su trabajo, en una mesa había una pareja de hombres hablando. Eleanor con paso decidido subió unas escaleras que conducían a las habitaciones mientras el elfo la seguía de cerca, se pararon delante de una puerta y la elfa sacó una llave y abrió, Vardarion preguntó:



- ¿Ya has estado aquí antes?

- Sí... Es un sitio discreto.



Entraron, era una habitación muy sencilla, con una cama, una mesa y dos sillas, sin decir una palabra se sentaron, Vardarion sacó el mapa de su capa y se lo entregó a Eleanor, esta lo abrió y al verlo se sonrió guardando a este en uno de ; el elfo preguntó:



- ¿Qué hay que hacer?

-
¿Qué hay que hacer?-repitió la elfa riéndose-El rey me ha encargado apresar a una banda de hombres que intentan hacer algo de ruido.

- Y el mapa es de la guarida.

- Correcto.-dijo la elfa sorprendida-¿Lo viste, acaso?

- Sí...¿Por qué?



La elfa lo miró regañándolo.



- ¿Sabes manejar la espada?-preguntó al sentir un sonido.

- Sí… -respondió el elfo sin entender mucho.



Eleanor posó uno de sus dedos sobre sus labios, haciendo que el elfo se callara y aguardara en silencio.

La puerta se abrió lentamente y la elfa sacó una de sus dagas preparada para matar cuando vio que entraba Etnad, su felino.

- ¡Etnad! Me asustaste, cielo- dijo tomando al felino entre brazos

En ese momento algo le golpea y todo se volvió oscuro para ella.

(...)

Apenas la elfa abrió los ojos un dolor quemaba su cabeza mientras se veía encerrada en una habitación que parecía ser de roca.

La puerta se abrió tras hacer un horrible crujido dejando entrar un aire frío. Esta parecía de madera excepto por sus bisagras que eran de metal y parecían bastante oxidadas

Un hombre apareció tras esa horrenda puerta y lanzó adentro al elfo que le había acompañado antes.

Un pequeño rastro de sangre surgía de una herida en la frente. Cortando un trozo de su capa, la elfa se acercó y trató de parar la hemorragia.



- ¿Cuánto hace que estamos aquí?-preguntó ella mientras presionaba con fuerza contra la cabeza del elfo.

- No lo sé…cuando me desperté estaba encadenado en una habitación oscura y fría, y…-los ojos se le humedecieron.

- ¿Te duele la herida?

- No.

- A ver…-apartó la mano y vio que la hemorragia había cesado y los ojos de Vardarion, ya sin lágrimas, pero algo la desconcertó porque había en ellos
¿tal vez misericordia? Serían imaginaciones-, ha parado de salir sangre, pero si vuelve a salirte avísame. Cuando salgamos te curaré mejor la herida-dijo sonriendo.



El elfo le dedicó una sonrisa llena de agradecimiento y ¿alegría?. Eleanor se levantó y se puso a revisar con mirada experta las bisagras, después de un rato sacó una daga y con sumo cuidado empezó a cortar la madera que había en la zona de las bisagras.



- Ayúdame.

- ¿Qué quieres que haga?

- Sostén la puerta



Vardarion cogió el pomo de la puerta y está cedió hacia él, en total silencio la levantó y la colocó a un lado, al otro lado no había nada más que oscuridad y silencio.



- Tenemos un problema, no tengo el mapa para poder saber a dónde ir y no podemos utilizar la luz porque se darían cuenta-dijo la elfa-.

- Eso no es problema-dijo sonriendo-, tengo una buena vista para ver en la oscuridad y recuerdo el mapa bastante bien.

- ¿Estás seguro?

- Confía en mí, lo único que tienes que hacer es agarrarte a mi capa y saber que vamos a subir escalones.



Eleanor quedo asombrada pero se agarró a Vardarion y ambos se adentraron en la oscuridad. El elfo guiaba a la elfa con paso seguro y decidido, como si se conociera el camino de memoria; después de un rato ,Eru sabría cuanto, llegaron arriba, el camino giraba a la derecha, en el se veía una luz y, por el ruido, había dos guardias.



- Ahora te demostraré que sé manejar la espada-de nuevo volvió a sonreír y sacó una pequeña daga, Eleanor le empezaba a parecer un poco infantil estar siempre sonriendo- ¿Vamos?

- Por supuesto- y sacando la daga que había utilizado antes se adelantó.



El combate fue muy breve, cada uno fue a por un guardia, Eleanor mató a uno y Vardarion, por motivos desconocidos por la elfa, sólo dejó inconsciente al otro. A un lado de la pared había unas armas, la de los dos, pero algo los desconcertó porque no se veía ninguna puerta de salida ni nada, el pasillo acababa en una pared.



- ¿Y la salida?- el elfo estaba desconcertado

- Te has equivocado de camino.

- No, sé que aquí estaba señalada la puerta de salida- se puso a tantear la pared- estará oculta.

- Puede pero…-Eleanor miró con cierta familiaridad y acercó su mano a la puerta lentamente como sí en un sueño estuviera.

- ¿Qué pasa?

- Hay que decir una contraseña y la puerta se abrirá-se acercó a la pared que estaba tanteando el elfo y dijo algo en voz baja, y tal y como había predicho se abrió una puerta, dejando pasar la luz de la Luna y olor a bosque

- Asombroso, ¿Cómo lo ha sabido?

- No lo sé-respondió desconcertada.



Los dos salieron rápidamente de la cueva. Cerca de ellos estaban los caballos escondidos, una sonrisa apareció en el rostro de la elfa.

Minutos más tarde una horda de caballos seguía el dictado de dos elfos. Eleanor sólo se detuvo cuando pudo avistó un bosque ...

[Editado por Eleanor_Ronaele el 05-11-2006 01:17]

Naredhel Anariel

Los Valar otorgan 195 puntos para la historia de Realengo de Farothdim.

[Editado por Indil el 07-11-2006 10:35]