Zirakzirak
Valkar comenzó a despertar poco a poco, el cansancio le embargaba y un intenso dolor recorria todo su cuerpo. No sabia donde estaba y tampoco recordaba que había pasado, todo era muy confuso en su cabeza, escenas fugaces de lucha y muerte, pero en el aquel caos de imágenes, sonidos y sentimientos escuchó una voz que le reconfortaba y sentía que su corazón se aliviaba.
-Tranquilízate, ya estas ha salvo, lo peor ya ha pasado, decía la voz.
Abrió los ojos y todo era borroso, un conjunto de manchas de colores y formas distorsionadas, lentamente fue recobrando la visión. Los objetos dejaron de ser borrosos y tomaron forman, se encontraba en una pequeña habitación blanca con un par de ventanas abiertas por donde entraba una luz clara y se podía escuchar el canto de los pájaros, a su izquierda sentada junto a el había una dama toda vestida de blanco que le miraba y sonreía. Con la voz todavía entrecortada y algo desorientado pregunto a la dama que se encontraba junto a el:
-¿Donde me encuentro?– preguntó titubeante.
-Os encontráis en Minroel la casa de curación, soy Jade doncella de esta casa a las órdenes de Ariana. Estáis a mi cuidado, lo que os ha ocurrido lo ignoro os trajeron aquí junto a un grupo de compañeros, todos muy gravemente heridos. Le respondió la dama con su voz melodiosa.
Tras escuchar aquellas extrañas noticias Valkar intento hacer memoria de lo que había sucedido, pero era difícil pues solo recordaba imágenes borrosas y confusas, mientras las recordaba su cara se iba tornando blanca.
-No os preocupéis, ahora estáis a salvo, vuestros compañeros están bien, así que por ahora olvidar los nefastos recuerdos y reposar algo mas, iré ha avisar a Ariana para que os atienda. Le dijo la doncella, después rápidamente desapareció por la puerta.
Valkar se quedo solo en la habitación, preguntándose donde estaba y como había llegado hasta allí, pero todo era demasiado confuso y extraño, tal fue el esfuerzo que realizo que se desmayo quedando inconsciente en la cama.
[…]
Un aroma familiar y agradable le envolvió, como si la primavera hubiera llegado ha aquel invierno. Valkar volvió a recobrar la conciencia con aquella fragancia que se podía respirar en toda la habitación. Cuando abrió los ojos vio una mujer que estaba junto a el, sujetaba con sus manos un pequeño frasco del cual provenía aquella magnifica fragancia, después se fijo más detenidamente en ella, era joven, de piel blanca y cabellos rubios, sus ojos eran de un verde intenso como dos grandes joyas, bestia de un blanco que radiaba una luz blanca muy pura. Valkar se incorporo un poco y hablo a la mujer:
-Supongo que os debo a vos que aun este con vida, os doy las gracias por vuestra atención. En tono humilde.
-Bueno realmente no fui yo quien os protegió de vuestros atacantes, pero si que he ayudado a sanar vuestro cuerpo, habéis demostrado tener una gran fortaleza física y voluntad por vivir. Respondió Ariana con una sonrisa.
Valkar se quedo un rato pensativo, observando a aquella dama, su rostro era el de una mujer joven, pero en sus ojos veía la sabiduría y edad de alguien mucho más anciano y se sintió como un niño pequeño, al cual su madre le dedica sus atenciones tras haber sufrido algún percance en una de sus travesuras.
-Podrías explicarme que me ha pasado, soy incapaz de recordar nada de lo ocurrido. Tan solo recuerdo mi nombre Valkar y no se como o por que estoy aquí. Pregunto.
-Bueno no os preocupéis por eso, todavía es temprano para que recordéis. Ha pesar de vuestra grabes heridas os habéis recuperado de una forma sorprendente. Tan solo hace dos días que os trajeron a mi cuidado y no esperábamos que os recuperaras hasta dentro de un par de días más. Pero os explicaré algunas cosas para ayudaros a recordar. - Ariana hizo una pequeña pausa, para ayudar a Valkar a incorporarse, después se sentó en el lecho de la cama y prosiguió su relato -
Hace unos tres días fuiste emboscado por un grupo de orcos, os atacaron, matando y malhiriendo a muchos de los vuestros. Una de nuestras patrullas divisó el ataque y os pudo socorrer. Quien sois o que venias ha hacer lo ignoro, pero pronto lo recordareis. Dormir un rato más, mañana seguramente lo recordareis todo. Dijo Ariana.
Valkar se volvió a tumbar y Ariana le cubrió con la sabana, acto seguido hablo con una de las doncellas que se encontraban allí y le dijo que trajera algo, lo que era Valkar lo ignoraba pues no conocía la lengua de los elfos. Al cabo de un rato la doncella llego, en sus manos traía un cuenco con agua y unas hierbas. Dejo el cuenco en la mesita que tenia al lado de la cama y entrego las hiervas a Ariana, después Ariana recito unas palabras en elfico, mientras echaba las hiervas en el cuenco, poco a poco la habitación se lleno de una fragancia muy relajante y agradable. Ariana pidió a las doncellas que cerraran las cortinas de la habitación, y después se dirigió a Valkar:
-Ahora vuelve a dormir, mañana la sombra ya habrá pasado y recordareis todo lo que os ha ocurrido. Le dijo con su voz clara. Acto seguido entono una dulce canción y Valkar se durmió.
Valkar durmió durante todo el día. Cuando las primeras luces del alba entraron por la ventana y los pájaros comenzaban a entonar sus cantos despertó.
Tras despertarse se incorporo un poco y vio que tenia el cuerpo cubierto de vendas, ahora el dolor era menos intenso pero aun así no podía hacer grandes movimientos sin que sintiera algo agudo pinchazo. Al cabo de un rato Ariana entro por la puerta seguida por dos doncellas que llevaban algo de comida, las doncellas depositaron la comida sobre la mesilla y después se marcharon. Ariana se quedo allí y le ofreció algo de comer, un poco de pan blanco con miel, y mientras Valkar comía, Ariana le sirvio un baso de leche.
-Ahora que vuestro cuerpo se ha recuperado es hora de que también lo haga vuestra mente, le dijo Ariana.
Valkar se quedo extrañado y confuso tras oír esas palabras, acto seguido Ariana sonrió y le volvió ha hablar:
-No os preocupéis por lo que he dicho seguid comiendo, lo necesitáis para recuperar fuerzas, tras decirle esto Ariana le dedico una calida sonrisa.
Comió todo lo que Ariana le ofreció, y poco a poco recobro las fuerzas, aquella comida le pareció el manjar de los Valar, pues no recordaba haber comido nunca tan bien. Después de que terminara de desayunar, Ariana lo examino y reviso los vendajes y las heridas, todo iba muy bien y así se lo comunico.
-Os recuperáis muy bien querido Valkar, es hora de que conozcáis ha alguien que os ayudara a recordar, tras decir estas palabras Ariana se levanto de su lado y dejo la habitación, durante unos instantes Valkar reflexiono sobre aquellas palabras, entonces mientras las analizaba oyó unos pasos que se acercaban a la habitación de forma apresurada, dirigió su mirada a la puerta entonces vio entrar a otra elfa, su piel era mas oscura y llevaba una larga capa negra que le cubría todo el cuerpo, después de que hubo entrado se detuvo y se quito la capucha que le cubría la cara, tras quitársela dejo ver su larga melena pelirroja, entonces Valkar se fijo en sus brillantes ojos grises y tras observarlos le vino a la mente todo lo que había acontecido, Todo quedo claro
Valkar era el encargado de fundar una nueva colonia en las tierras de mas alla de Rhum conocidas como Arador, bajo sus ordenes llevaba a un grupo de colonos y soldados. Hacia un mes que habían salido de de sus pueblos natales, al llegar al Mar de Rhun fueron emboscados por una tropa de orcos que apareció de la nada.
Los cuernos orcos sonaron de repente en la llanura y por el lado este de la llanura apareció una hueste de orcos, algunos iban montados en wuargos, otros corrían a pie por la llanura, pero en todos ellos se podía ver en sus ojos la maldad y el odio que procesan a los hombres. Inmediatamente se organizo la defensa de los colonos. Las flechas volaron contra la manada de orcos, muchos de ellos fueron abatidos, a pesar de las bajas los orcos no retrocedieron y siguieron cargando contra la caravana.
Llego el momento del combate cuerpo a cuerpo, cuando las relucientes espadas se enfrentaron a las oscuras cimitarras, la voluntad de los hombres era férrea y su mano recia, pero la tropa de orcos era superior en número y poco a poco las bestias iban ganando terreno a los defensores. La desesperación llego a los hombres cuando las defensas fueron rotas y los orcos comenzaron a matar a los colonos que luchaban por salvar las vidas de sus familiares, los pocos defensores que quedaban se agruparon bajo el estandarte de la ciudad de Valkar, a un grito de Valkar se lanzaron a una carga suicida contra los orcos para permitir a los colonos salvar sus vidas. Fue en aquel momento sombrío, cuando los pocos defensores que quedaban en pie cargaban a la desesperada contra la hueste de orcos, que se oyó claro en el cielo el clamor de un cuerno y ha este le replicaron otros, tras eso un andanada de flechas alcanzo de pleno a los orcos y después como fantasmas grises aparecieron unas figuras blandiendo las espadas que relucían bajo el sol, y cargaron contra los orcos.
Con cada golpe un orco caía al suelo y aunque la ayuda inesperada era también menor en número, cada uno valía por diez enemigos al menos.
Mientras Valkar se lanzaba con fuerzas renovadas al combate una cimitarra negra le golpeo por la espada, hiriéndole en el costado, con un rápido movimiento se giró y le corto la cabeza al orco que cayo de rodillas decapitado a sus pies, después mal herido busco a otro grupo de enemigos, pero la herida era grave y le fallaban las fuerzas, en un ultimo esfuerzo cargo contra un grupo de orcos, pero una flecha negra le atravesó el hombro cayendo hacia atrás. Entonces cuando estaba a punto de tocar el suelo algo evito que cayera bruscamente, miro hacia arriba y vio los ojos grises que brillaban llenos de ira y rabia, después Valkar se desmayo, de lo que sucedió mas tarde tan solo recuerda voces vagas que hablaban en una lengua extraña que no alcazaba ha entender.
Tras pasar unos instantes mientras Valkar recordaba todo lo que había sucedido, la habitación se quedo en silencio, hasta que Ariana rompió el silencio:
-Esta es Eressea, es a ella a quien debes dar las gracias por salvar
vuestra vida, fue su grupo quien acudió en vuestro auxilio.
Valkar miro a la elfa, pero al mirarla no vio la luz de que veía en Ariana sino una profunda rabia y oscuridad, casi le dio miedo y recordó los ojos del día del ataque. Reuniendo fuerzas se incorporo y se decidió ha hablarle.
-Muchas gracias por salvarnos, sin vuestra intervención ninguno de nosotros habría sobrevivo, estoy en deuda contigo. Después de esas palabras Valkar se llevo la mano derecha al pecho y le hizo una reverencia.
La elfa le miro con indiferencia como si no le importara nada lo que Valkar le explicaba, pero algo cambio en ella y su mirada dura y severa cambio, su rostro se torno mas suave y sus ojos brillaron con una luz mas pura.
-No hay de que, tuvisteis suerte de que estuviéramos por esa zona, aunque lamento que no pudiéramos llegar a tiempo. Acto seguido le devolvió la reverencia.
