La Guerra de los Clanes

Historias, leyendas y batallas en las tierras olvidadas de Arda.

Edicion 3

Árador, Tierras de la Aurora

Finalizada · 19-03-2006

Batalla 55 - C2 Heren Fanyarëa Vs C4 Liantari Dimbar

2006:12:03:08:37:10

Uzbad Kibil

Fin Guerra: Liantari Dimbar se retira del Combate

Armadas perdidas por "Heren Fanyarëa" = 2

Armadas perdidas por "Liantari Dimbar" = 8

Victoria para Heren Fanyarea

Rialath

Ya era noche cerrada cuando llego el mensaje, Rialath hacía unas horas que dormía, había estado explorando largas horas los alrededores, hacía días que tenía mal dormir, algo le preocupaba en su interior... la noticia de la caída de esteldor le había cogido con sentimientos encontrados, por una parte, significaba el fin de la guerra pero... había trabado amistad con esteldili y la caída le entristeció pero entonces...

- mi señor, un mensaje para vos.

- Ya puede ser importante- Rialath, soñoliento recogió el mensaje, era conciso, pero al leer las dos líneas todo el sueño se fue, en pocos minutos se había vestido y había saltado sobre su caballo, un hermoso corcel completamente negro, de pelaje reluciente, y cabalgó en dirección a Amaurenori. Airado, fue informado del ataque a la capital ramalië y la traición de Liantari Dimbar, aquello no podría ser perdonado y exigía venganza, al fin iba a combatir, aunque lo hiciera contra un ejercito con el que no creía tener que luchar.

Cuando finalmente consiguió llegar a Amaurenori, tras una larga travesía que había durado toda la noche y buena parte de la mañana, sin descansar ni comer, el dúnadan presentaba un aspecto deplorable, estaba exhausto, cubierto con polvo y sudor, ojeras por la falta d sueño y estaba aun algo pálido, pero habían de ser tratados asuntos graves y delicados en aquel encuentro con lo que solo se permitió refrescarse y un leve refrigerio acompañando a la Reina Naredhel, comentando la jugada hecha por Liantari. A lo largo de varias horas llegaron Darlak y los suyos y también los embajadores del Realengo con malas noticias, se habían tenido que retirar de la capital, las fuerzas de la reina araña eran demasiado poderosas, aun con el dolor de la pérdida de tantas vidas, debían ser pragmáticos y los embajadores de los tres reinos renovaron una alianza que había de llevarlos juntos a la derrota o a la victoria final, no importaba lo que ocurriera, esa alianza no se rompería y era la última esperanza para Arador.

Tras largas discusiones habían conseguido perfilar todos los detalles y la colaboración entre ambos reinos sería total y absoluta, reafirmada también la amistad de los capitanes, aunque Rialath apenas conocía a unos pocos, aquel día conoció a la flor y la nata de sus aliados, no fue un día tan aciago, aun la pérdida en algunas batallas pues si habían ganado enemigos también habían ganado amigos.

Finalmente, al tener todos labores urgentes con las que cumplir se fueron como llegaron, silenciosos y veloces, y de nuevo Rialath cabalgó toda la noche hasta llegar al campamento, aun mas exhausto, pues ni había dormido ni comido, pero con las palabras de la reina resonando salvajemente en su cabeza “atacad a Liantari”.

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Rialath había aprovechado el día para descansar y recuperar fuerzas mientras Gimbur, furioso también por las noticias, gritaba ordenes haciendo que sus enanos se prepararan para el combate, el estaría al mando del ala izquierda, por petición propia, y del centro de la batalla, Rialath a cargo de lo elfos y los hombres en el ala derecha. Las tropas al igual que la mayoría de sus lideres parecían enajenadas, la noticia del ataque a la capital les había supuesto un duro golpe y querían corresponder saqueando todas las ciudades que pudieran matando a todos los siervos de la araña que pudieran. Todo el día estuvieron afilando armas, lustrando las armaduras, comprobando que los arcos estuvieran tensos y sus martillos golpearan con fuerza, Rialath miraba con cierta nostalgia esos martillos, el suyo había caído roto allá en Tabarcerta por el ataque de los trolls, los espías decían que el ejercito al que se enfrentarían también tenía trolls, y Rialath se sentía huérfano, tosas sus armas se habían perdido en Tabarcerta. Gimbur a media tarde compareció llevando dos martillos y le ofreció uno a Rialath:

- Hecho por los mejores herreros de mi reino, es tan raro ver a un hombre sabiendo usar este arma que no podía dejarte sin él- y sonrió toscamente.

- Gracias maese enano, honraré el arma que me entregas- Ambos capitanes eran guerreros de pocas palabras, ambos tenían un carácter similar y aunque pertenecían a razas distintas había un auténtico entendimiento entre ambos, en verdad la reina y su consejo habían acertado destinándolo allá, pues aunque apenas cruzaban palabras se habían convertido en uña y carne en poco tiempo, aunque ninguno de los dos admitiría. Demasiado orgullosos.

Pero ése mismo orgullo había sido herido con la traición y aquello, sumado a la orden terminante de la reina, hacia la que ambos habían desarrollado un fuerte sentido de lealtad, los impelía a luchar, los informes decían que el ejercito enemigo era ligeramente mas fuerte que el suyo, además también jugaban en un terreno conocido y aun lucharían al anochecer, con lo que los orcos estarían en toda su potencia, aquello no los arredró, a medida que bajaba el sol el ejército ramalië se armaba y avanzaba hacia el paso, debía ser tomado para que el resto de ejércitos pudieran penetrar libremente en tierras de Liantari, pero además era necesario expulsar a ése ejercito hacia la ciudad de Gathol- Kheled, pues su objetivo era saquear aquella ciudad en una segunda batalla.

Avanzando, avanzando hacia la guerra

Así cantan los guerreros enanos

Tomamos las hachas y marchamos

Por la gloria y el honor

Al enemigo batiremos

Al orco exterminaremos

No importa cuanto dolor

Sobre su inmunda masa caeremos

Sus cadenas siempre rompemos

Avanzando, avanzando hacia la guerra.

El canto ronco de los enanos veía su contrapunto en el suave canto de los elfos:

Una vez mas la batalla nos llama

Acudimos a su llamado con tristeza

Las estrellas iluminaran una nueva guerra

Las estrellas verán de nuevo

La desdicha de nuestros enemigos

Mandos no espera mas allá de Númenor

Pero aún no es tiempo de perecer

La venganza nos llama

La muerte del orco nos reclama

Arderán bajo nuestro fuego

Su inmunda estirpe

Su tierra y su reina araña.

Los hombres, en cambio, avanzaban en silencio, no deseaban cantar, pero su silencio era tan sobrecogedor que causaban tanta impresión como los propios enanos con sus roncos cantos y como los elfos con sus leves cantos, cerca ya del campo de batalla se desplegaron y se hizo el silencio, ante ellos una masa negra, mezclados enanos, orcos, hombres y trolls, en filas desorganizadas, caóticos, ellos con filas rectas, firmes, a sus gritos respondían con un perturbador silencio, Gimbur arengaba a los suyos en su propia lengua, Rialath solo comprendía “Baruk ramalië! Baruk Khazad! Khazad ai menu! Ramalië ai menu!” Pro su parte Rialath empezó también su arenga:

- Mis fieles, ¿qué arenga necesitáis? ¿Acaso no os basta saber que vuestros hermanos y familiares sufren en Sornosunë?¿Sois corazones de piedra ante ése sufrimiento? ¡Esta noche empieza la venganza! Ahora no lucháis por la reina, lucháis por vuestras familias y tierras, han tomado una de nuestras ciudades, ¡nosotros arrasaremos las suyas! Esta batalla, la batalla de Cirith Annethiel, será largamente recordada, hasta ahora éramos un escudo en las fronteras, esta noche seremos el martillo y el yunque – alzando su martillo, un clamor unánime, que paró cuando Rialath continuó- Esta noche la muerte será nuestra sierva, esta noche empezaremos a alimentarla con vidas de orco, las nubes de tormenta que vienen empujadas por el viento desde el sureste vienen a lavar la sangre que hoy derramaremos con su llúvia – clamor de los enanos ante alguna exclamación de Gimbur, éste y Rialath se acercaron y profirieron, juntos, un solo grito- ¡Muerte al orco!- que fue respondido: ¡Muerte a la araña!

Se hizo de nuevo el silencio, en el otro lado del campo de batalla las hordas de Liantari no dejaban de gritar, en las tropas ramalië apareció una sonrisa confiada, sus dos lideres estaban, sin saberlo, adoptando ambos una misma postura, erguidos en toda su altura, mirando con porte noble y firme con desprecio a un enemigo mas numeroso, con el martillo sostenido por una mano y el mango apoyado en el suelo, esa noche iban a vencer, no había dudas respecto aquello, Gimbur y Rialath, ambos, estaban tranquilos, deseando derramas sangre enemiga, como siempre justo antes de una batalla, en los flancos escaramuzas de los exploradores, cuernos de factura orca sonaron allá en frente, y la masa negra empezó a avanzar, las líneas ramalië se mantenían firmes y silenciosas, las confusas líneas de liantari se les acercaban, Gimbur empuñó su martillo, y los cuernos enanos sonaron gravemente, los enanos empezaron a avanzar, la estrategia daría sus frutos. Liantari chocó contra los enanos de Gimbur y éste y los suyos empezaron a causar bajas sin descanso, así las tropas de liantari se vieron parcialmente desviadas hacia Rialath y los suyos, con un gesto de su señor, hombres y elfos descargaron ubna lluvia de flechas sobre el oponente, que vio a muchos de los suyos ser heridos, otro gesto de Rialath, quien también empuñó su martillos y hombres y elfos se lanzaron a la carga.

¡Muerte a la Araña!

El combate fue arduo, las líneas no cedían en ninguno de los bandos, la ventaja de los de liantari del conocimiento del terreno y su mayor numero compensaban el furor de los ramalië, Gimbur y Rialath, llevado por una sed de venganza, el odio común a orcos y trolls, el sumado de Rialath a los hombres que traicionaban a Eru y el de Gimbur al de los enanos que se habían dejado convencer por la reina araña tanto tiempo atrás les hacían combatir sin descanso, ni una sola herida recibieron, pese a moverse constantemente por todo el largo frente, gritando ordenes aquí y allá, reforzando allá donde las líneas parecía que iban a ceder, en primera línea de combate, muchos cayeron bajo sus pesado martillos.

¡Muerte a la araña!

En un momento de la batalla Gimbur y Rialath lucharon espalda con espalda, allí donde los trolls causaban estragos, el único punto del frente de batalla donde había bajas importantes, y ambos, junto con las de nuevo enardecidas tropas consiguieron que los trolls se batieran en retirada, para la alegría de todos los ramalië, nuevamente se lanzaron con fuerzas renovadas, poco a poco empezaban a retroceder los siervos de la araña, los elfos, a una orden de Rialath, con una maniobra rápida se lanzaron contra el flanco izquierdo del ejército enemigo, Gimbur, enajenado por la furia, ordenó a los suyos avanzar la línea, los Hombres, con Rialath a la cabeza también avanzaron, ahora que parecía que liantari cedía era el momento de presionar con toda su fuerza, enconces llegaron los capitanes del ejército enemigo, que se habían mantenido atrás dando ordenes, Gimbur se enfrentó a Tilmarión, Rialath a Ohtanárë, de nuevo el combate se igualó y los capitanes, enfrentados entre si lucharon arduamente, pero –Gimbur y Rialath, exultantes, luchaban como no lo habían hecho en mucho tiempo y ni un solo rasguño profanó sus cuerpos, no podían decir lo mismo sus contrincantes, que al cabo de un rato también se batieron en retirada y con ellos su ejercito se desmoralizó y en algunos puntos empezaron a huir, su frente se desmoronó, el ejercito completo se retiró corriendo despavoridos.

¡Victoria!

Previniendo una posible treta, Gimbur y Rialath ordenaron que no se los persiguiera, recogerían el beneficio de ése campo de batalla. Allá en el este nacía el sol, mas el viento del sureste había cubierto el campo de batalla con nubes de tormenta, tronó y llovió.

¡El trueno nos felicita! ¡Manwë y Ulmo están contentos!- Fue el grito de Rialath.

¡El águila y el murciélago! Fue el grito del ejército.

Amanecer de victoria

Amanecer de gloria

Al trueno canta

La lluvia danza a su son

La venganza empieza

La guerra comienza

Amanecer de victoria

Amanecer de gloria

Enfrentaos bastardos de Morgoth

Enfrentaos a nuestra ira si osáis

Caros pagareis los insultos

Cara pagareis la traición

Amanecer de Victoria

Amanecer de Gloria

Nuestros nombres serán recordados

Nuestros caídos serán honrados

Por los cantos que se nos dedicarán

Por las proezas que nuestras armas nos darán

Amanecer de victoria

Amanecer de gloria.

Tilmarion

El ejercito de Liantari Dimbar se encuentra apostado a las en un paso de las montanas, después de haber pasado un periodo fuera de combate por las heridas recibidas en la ultima batalla los capitanes de Liantari Dimbar, discutían que debían hacer Ohtanárë mantenía su posición, retirarse o avanzar ya que no tenia noticias de las otras batallas. Ohtanárë había contado a Tilmarion gran parte de su vida y como había sido criado por los orcos lo cual Tilmarion nunca llego a comprender esa relación tan especial que unía a Ohtanárë con esas bestias los orcos, y Ohtanárë nunca llego a comprender porque Tilmarion había abandonado Valinor y se había quedado.

Habían estado mucho tiempo incomunicados con sus Compañeros de Liantari, cuando los bastidores informaron que una Compañía de Heren Fanyarëa. Muy cerca y en dirección hacia nosotros, con compañías muy ordenadas y lista para una batalla, - Ohtanérë – Acaso están locos atacar a sus aliados, debemos organizar una rápida defensa, Tilmarion lleva a los hombre a lado este del paso y prepara la defensa. Tilmarion – estoy de acuerdo este lugar será donde el ataque de ellos sea mas fuerte, (no estaba muy de acuerdo con las acciones de Ohtanérë pero el es más experimentado que el en la guerras en estas tierras).

Tilmarion tu te quedaras aquí con los orcos pero ten cuidado los enanos Heren Fanyarëa son diestros guerreros, Ohtanérë - rió – es que no has visto como luchan los orcos los enanos pueden ser muy diestro pero los orcos son los guerreros mas fieros que puedes encontrar en estas tierras, claro siempre y en cuando sepas controlarlos, Tilmarion – lo miro a los ojos – de acuerdo yo he de organizar la defensa de los hombres en el lado este del paso. Organizo los hombre en líneas firmes y organizadas pero los hombres no estaban acostumbrados a recibir ordenes de un elfo y mucho menos de un elfo tan extraño como el ya que nunca habían visto un elfo Vanyar y les parecía un ser fuera de su mundo aun para los elfos como Ohtanérë, Tilmarion era un extraño, pero ambos habían llegado a apreciarse de verdad aunque siempre discutían de Colores y formas en referente a la forma de llevar la Compañía.

Tilmarion- Hombre de Liantari preapresen para la lucha. Un Soldado pero son nuestro aliados o no? – Otro soldado – no entiendo porque no van a atacar, Tilmarion – yo tampoco lo entiendo y no deseaba una lucha con ellos pero era inevitable y las fuerzas de Heren Fanyarëa estaban al frente de ellos, entre ellos habían muchos hombres que habían viajado a Heren Fanyarëa en época de paz y algunos que tenían algunos amigos entre ellos la idea de una lucha con Heren Fanyarëa era especialmente detestable.

Luche soldados Hombre por la Reina Illurë

Por la gloria de la Araña

Por sus vidas, aun antes sus antiguos compañeros

Traición, Traición, nos han traicionado hagamos le pagar por su traición.

La batalla comenzó, favorablemente para nosotros pero los hombres no estaban muy contentos al luchar contra sus antiguos aliados y en la batalla mucho de ellos fueron muertos si entender o comprenden el porque, ello causo grande bajas a la compañía. Tilmarion – viendo que aunque sus fuerzas estaban luchando las Hueste de Heren estaban muy no querían luchar contra Heren Fanyarëa, vio como amigos se mataban entre si, la batalla se había transformado en una lucha caótica para Liantari. Debemos retroceder, es mejor antes que las perdidas sean mayores además los llevaremos hacia el laberinto de Danza de Espejos (un lugar cuyas paredes negras están recubiertas en la mayor parte de tramos por gemas cristalinas y vetas de metal tan pulidas por la naturaleza que junto a las gemas conforman pasadizos repletos de espejos).

Tilmarion logro escuchar una conversación entre algunos soldados en la que según los de Heren Fanyarëa, Liantari los había traicionado tomando su capital y por ello querían venganza, algo que el no entendía. Tilmarion recordaba que primeramente se aliaron para eliminar a Eirë Esteldor.

Tilmarion ordeno que la compañía regrese y retroceda hacia el Laberinto de los Espejos, para reorganizar las fuerza y comprenden un poco más los acontecimientos recientes. Dejo al mandando de la compañía a Ungor un Hombre duro y respetado por todos los hombres de la compañía para que este a la cabeza de la compañía para que se retire el estaría en el retaguardia y buscaría a las fuerzas de Ohtanérë. Partió en busca de el en medio de la batalla matando a los hombres, enanos de Heren Fanyarëa, lo encontró luchando contra las fuerza de Heren y luego ante ellos aparecieron los 2 capitanes de Heren Fanyarëa Gimbur y Rialath, la lucha entre los 2 pares de capitanes tuvo un rapido final ya que Ohtanárë, ya que ambos capitanes de Heren Fanyarëa usaban pesados Martillos de guerra Ohtanárë lucho contra Rialath la lucha fue muy dura pero quiso la mala suerte que una flecha perdida diera en el pie de Ohtanárë lo cual provoco que Rialath le asestara un pesado golpe sobre su cota en el lado izquierdo lo cual provoco que se le rompieran 3 costillas lo cual lo dejaba imposibilitado de seguir la lucha miestras Tilmarion luchaba con Gimbur aunque era un enano muy fuerte la lucha fue muy pareja solo un Golpe del pesado Martillo dejo un feo recuerdo en el hombro del elfo el cual dejo imposibilitado de seguir la lucha .

Tilmarion ordeno la retirada mientras algunos orcos de la compañía de Ohtanárë cubrían la retirada de su capitán, se sorprendió de la fidelidad que puede llegar a tener estas criaturas hacia su capitán, el mismo Ohtanárë fue cargado por unos orcos en una camilla improvisada con lanzas y escudos mientras Tilmarion caminaba pesadamente.

Una vez habiendo retirado todas las fuerzas de la batalla, no había canto ni gloria solo el sentimiento de haber sido traicionados, encontraron un mensajero de Liantari que llevaban un mensaje que tuvo que tomar un desvió debido a la presencia de Fuerzas de Heren Fanyarëa, Tilmarion no daba fe a lo que leía ellos nos habían en realidad traicionado y atacando esteldili, se dirigió a un gran árbol y pego la nota para que todos los hombre sepan lo que había ocurrido y que vean la realidad de una cruel traición. Heren Fanyarëa habían roto el tratado de Tabarcerta.

Ahora solo se escuchaba en el campamento la idea de venganza y de la destrucción de toda Heren Fanyarëa, los que antes eran nuestros amigos ahora serán nuestros peores enemigos.

Tilmarion se quedo sentado en un rincón luego de organizar la atención de los heridos en especial la de Ohtanérë que había perdido mucha sangre en la lucha contra los capitanes de Heren Fanyarëa, el estaba con el hombro casi inutilizado pero consiente y furioso había sido su cumpla la derrota ya que su indecisión en la batalla fue la que provoco esta derrota, siempre habia sido un soldado en el Ejercito de su Señor Ingwe y ahora el tener que organizar a una compañía de hombres, hombres que nunca había visto y al cual el como a ellos les parecía un extraño, pero ya no estaría indeciso si en alguna otra oportunidad tendría de luchar lo haría con todas sus fuerzas aunque al frente suyo este un pariente, o alguna persona que hubiera conocido en otros tiempo de paz

No había cantos ni platicas ni gente hablando solo un pensamiento común entre todos orcos y hombres Venganza, Tilmarion se sentó a meditar los pasajes de la batalla y la traición de Heren Fanyarëa, deseo hablar con la Reina y comprender mas a los dirigentes de los reinos.

Kelusse

Resumen de la batalla.

Heren Fanyarëa ha perdido 2 armadas x35= 70 puntos.

Recuperables: 47 puntos.

Valoraciones: 8+8+5,2+9,2= 7,6

Recupera: 36 puntos.

Pierde: 34 puntos.

Liantari Dimbar ha perdido 8 armadas x35= 280 puntos.

Recuperables: 93 puntos.

Valoraciones: 8,4+7,4+3,6+7,4= 6,7

Recupera: 62 puntos. Los dirigentes han sufrido daños por el 60%, por este concepto recupera 210 puntos. Total recuperación: 272 puntos.

Pierde: 8 puntos.

Liantari Dimbar entrega 100 monedas a Heren Fanyarëa por el abandono de la batalla.

Compañías actualizadas y listas.