Kelusse
Fin Guerra: Realengo de Farothdin deja de Atacar
Armadas perdidas por "Realengo de Farothdin" = 17
Armadas perdidas por "Helkelen Lara" = 5
Victoria para Helkelen Lara.

Historias, leyendas y batallas en las tierras olvidadas de Arda.
Edicion 3
Finalizada · 19-03-2006
2007:02:05:16:43:52
Fin Guerra: Realengo de Farothdin deja de Atacar
Armadas perdidas por "Realengo de Farothdin" = 17
Armadas perdidas por "Helkelen Lara" = 5
Victoria para Helkelen Lara.
A los comandantes de la Tercera Compañía del Helkelen Lára, Gmork y Darker.
Mis estimados amigos, camaradas y compañeros: Estos momentos son duros para todos nosotros, pues sufrimos la traición y el ataque de aquellos vecinos a los que ofrecimos nuestra mano en tiempos menos oscuros. No sólo la rechazaron, sino se atrevieron a llamarnos hijos del mismísimo Melkor, lo cual es una ofensa que no vamos a consentir.
La fuerza y el coraje de nuestros brazos debe hacerse sentir en esta hora difícil, en la que está en juego el honor y prestigio de esta tierra. De vosotros depende que sea una hora de victoria, cuyo eco resuene en todas las tierras que baña el Ëarmitya. Nadie desafía Ost-en-Aël sin ser castigado.
Toda posición debe ser defendida hasta el último hombre; no debe permitirse nunca la retirada. Una vez nuestras espaldas estén contra la pared y con la creencia de la justicia de nuestra causa, cada uno de nosotros debe luchar hasta el final.
Esta es una petición y orden del Cónsul Supremo de Helkelen Lára.
Mucha suerte en la liza.
Zirakzirak , Cónsul de Helkelen Lára
La ventisca era dura, incluso capaz de llevarse a un hombre por delante. Subíamos dos hombres por la blanca colina: íbamos bien armados, incluso los caballos levaban una armadura protectora. Al bajar la colina, con el peso, los animales resbalaron en la nieve. Yo, Darker, soy un guerrero bien curtido; la gente me suele reconocer por una marca en el cuello y voy vestido con una armadura bastante rajada;mi compañero, Gmork, era muy similar a mí en la distancia, aunque de los guantes de la armadura le salían unas zarpas. Hacíamos trotar a los caballos como si tuviésemos prisa; bien es verdad que la teníamos.
Nos dirigíamos a la capital del territorio helkeriano, a Ost-en-Aël, donde numerosas filas del Realengo de Farothdin atacaban sin pudor. Nuestras defensas eran bastante bajas, la ciudadela había sufrido el azote de varios asedios y aun no se había podido recuperar, pero cada soldado estaba dispuesto a luchar hasta su último aliento. Lucharían en el portón, en las murallas, en las improvisadas empalizadas, en las callejuelas y plazas, defenderían la ciudadela, no importaba el precio a pagar.
- Haz la señal- dije a Gmork mientras nos dirigíamos a la puerta de las murallas que guardaban la capital. Gmork asintió y emitió un rugido ensordecedor. Nada mas oír esto, los guardas del otro lado elevaron el puente. Ya dentro, un viejo manco nos indicó los almacenes de armamento.
- Nos reuniremos en la plaza después de prepararnos- dijo Gmork mientras bajaba del caballo. Bajé del caballo y no contesté. Un elfo con aspecto de sabio, pelo sedoso y rubio y ojos claros como la luna, nos recogió los caballos y nos llevo al arsenal. Allí me esperaban una espada con la hoja en forma de zig- zag, una cota de malla que relucía como el oro, un casco con grabados en élfico por todas partes y unas botas de cuero, para poder moverme más fácilmente por el campo de batalla.
Me dirigí a la plaza, donde había acordado esperar a Gmork, aunque era el quien me esperaba a mí. Su armamento era impresionante: unas botas de cuero, como las mías, un yelmo con celada, una coraza plateada y una espada de hoja corta pero potente.
Sonó un cuerno, miramos hacia todas las direcciones hasta que apareció el jefe de nuestro grupo. Ya lo conocía de antes, mi padre estuvo a su servicio.
- A continuación os explicaré la formación de las tropas- dijo con voz grave.- En primera fila estarán la mitad de los arqueros, protegidos por piqueros que están en segunda fila, a continuación, en tercera fila, espadachines, detrás las armas de asedio, y por ultimo, la otra mitad de los arqueros.
Volvió a sonar el cuerno, esta vez anunciaba la llegada de los enemigos.
- ¡¡¡Arqueros, a la muralla!!!- gritó con furia el capitán.
Dejamos paso a los atemorizados arqueros que subían como un rayo a la muralla, mientras los demás esperaban. Pasados unos minutos, el que parecía el líder de fila dio la orden y dispararon uno tras otro. Se oía cómo las saetas cortaban el viento, mientras los piqueros se preparaban a salir a rematar a unos espadachines que los arqueros no habían logrado aniquilar. Pisoteando a sus fallecidos, cayeron tanto suyos como nuestros. A continuación, salimos los espadachines a la voz del grito de guerra. Miles de personas se veían alrededor, comencé a agitar la espada cortando cabezas, brazos, torsos… Miré entonces el campo de batalla, a través de la sangre distinguía a duras penas los enemigos. También vi a Gmork, empapado de sangre, sobre todo sus garras.
Volaban bolas de fuego de las catapultas. Me limpiaba los ojos de la sangre de los enemigos, empezaba a estar fatigado. Intenté hacer un esfuerzo heroico para acabar con las ultimas unidades.
- ¡Muerte a los enemigos de Lára!- era el clamor que se oía mientras Gmork, yo y nuestro ejército acabamos con buena parte de las tropas de Realengo. -¡¡¡Victoria!!!- gritamos los que quedamos vivos. La nieve ahora era roja, y sobre ella reposaban los cadáveres. Habíamos hecho valer nuestra fuerza ante el ataque. Al volver a la armería, devolvimos nuestras espadas: si al principio eran blancas, ahora brillaban rojas.
Aquel día sería largamente recordado en la historia de Lara, el día que unos pocos se enfrentaron a una multitud de enemigos. Por unos momentos dejaron atrás sus miedos, sus preocupaciones, convirtiéndose en las duras rocas, donde una marea de enemigos no pudo más que chocar y romperse. Esa seria la primera de una larga lista de sangrientas batallas donde estaba en juego la preciada capital de Lára. Habían ganado la primera batalla, se habían ganado a pulso un lugar en la historia de Arador, pero ¿por cuanto tiempo podrían resistir?. Incluso la roca mas dura, sufre la erosión del mar, con cada nueva ola que rompe contra ella, se desprende una porción, convirtiéndose en simples y minúsculos granos de arena, que las corrientes marinas se encargan de arrastrar. Aun así, siempre hay esperanza para aquellos que luchan por su libertad.
[Editado por Ancalime el 29-01-2007 23:58]
En lo más alejado de la Luz de Aman, allí donde la corrupción del enemigo no se atreve a llegar, más por causas de higiene e impago a Aafe*, en aquel oscuro lugar cuyo nombre apenas es susurrado por las gargantas irritadas de los Hape** es. . .es. . .el nombre maldito de la Taberna Ucalepti***.
Ahondando más en ese terrible lugar cuyos idiomas blasfemos y conocimiento oscuros y repentinos, algunas profesiones antiguas atribuidas a ciertos árboles genealógicos, sobre todo al oir la palabra de su enemigo y su antiguo desconocido “La cuenta”. En medio de ese tumulto de personas apacibles y buenos ciudadanos se encontraba el mejor de los bardos y narrador de los batallas Gromk. El trobador después de unas cuantas copas de agua destilada se vio invadido por las musas de la inspiración y la charlatanería, narrando así la épica batalla entre dos clanes, uno dirigido por un Capitán de cuyo nombre mejor no acordarse pero que guarda cierto parentesco con los gamos y el otro capitán que tiene que ver con un daltonismo profundo.
En medio del día soleado anunciado por nuestro mago climático, es decir nieve a demás frío y vientos tempestuosos... bendito sea su lenguaje en clave y el invento de la horca, en medio de ese día “primaveral” se inició por parte de Helken Lara el intento de recuperar la ciudad que por derecho les pertenecia, siendo legalmente ganada a los dados (con sus legales trampas) en la Taberna Ucalepti.
Debido a que los estrategas y videntes del Realengo de Farothdin acertaron en la maniobra, los fallos insignificantes como que en vez de 100 km al norte fueron 50; y que en vez de 1000 soldados fueran 10000; por no hablar que su lider se llamara Silwenmine, son totalmente irrelevantes, por lo que se tomaron medidas más o menos preventivas.
Cuando los Helkerianos se acercaron a su antigua joya descubrieron que la ciudad que tanto deseaban estaba completamente desierta. En medio de su ataud helado aparecia la imagen de su exelencia Izilsurias ante el mandato imperial en medio de toda su potestad a los aguerridos enemigos que fue “Venid aquíy recuperadla si podeis. No querías mi cabeza pues venid en pos de ella” teniendo a su fiel lugarteniente Nahamna junto a ella.
Así pues el enemigo cargó ante su antigua ciudad con todo su fuego e ira para asi lavar su orgullo herido. La reina del Realengo esta huyo de la ciudad siendo perseguida por varios batallones enemigos dejando así la mayoria de las tropas Helkerianas en ocupacion de la ciudad que estaba siendo guardada guarncida por las tropas de la Reina. Cuando Izilshurias y su lugarteniente Nahamna abandonaron la urbe esta dejó de estar en la ilusion de la Reina mostrando así una joya destruida ante los ojos de los Helkerianos y dejándoles un sabor amargo de victoria, además de los cuerpos muertos de los soldados del Ralengo. Mientras que los batallones de persecuciones lograron acorralar a la reina en el bosque, esta rindio batalla aniquilando a sus perseguidores completamente pero siendo herida de gravedad en la batalla, de tal manera que su perdio su brazo derecho y ojo izquierdo mientras que su lugarteniente habia sido malherida por multitud de cortes y tajos profundos por todo su cuerpo.
Asi pues el bardo con una sonrisa les dijo a su querido publico: “¿Entonces pues logro los helkerianos herir a la poderosa reina Izilsurias?”. A lo cual un caballero oscuro de la taberna, cliente asiduo de ella, levanto con el unico brazo que tenia mirando por su ojo sano que: “Como me llamo Nameless, del primer batallon del Ralengo que mi reina Izilsurias no se hallaba alli, tengo un brazo y uno ojo que lo atestiguan. ¿Verdad querida Nahamna?”. A lo cual toda la taberna rompio en sonoras carcajadas mientras que una voz que siempre permaneceria en el anonimato prometio barra libre a favor de ese gran enigma.
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*Aafe: Amigos aficionados al fuego ecológico.
**Hape: Horticultores alegres platónicos ecológicos.
***Ucalepti: Eucaliptos
[Editado por sargeras777 el 02-02-2007 00:27]
Resumen de la batalla.
Helkelen Lara ha perdido 5 armadas x35= 175 puntos.
Recuperables: 117 puntos.
Valoraciones: 6+8+7+8,4= 7,35
Recupera: 86 puntos.
Pierde: 89 puntos.
Realengo de Farothdin ha perdido 17 armadas x35= 595 puntos.
Recuperables: 198 puntos.
Valoraciones: 8,5+5,8+5,6+8= 6,975. Se aplica una sanción de 0,75 puntos por el tamaño de la historia. Valoración final: 6,225.
Recupera: 123 puntos. Los dirigentes han sufrido daños por el 90%, por este concepto recupera 315 puntos. Total recuperación: 438 puntos.
Pierde: 157 puntos.
Helkelen Lara recibe 150 monedas por la victoria en la batalla.
Realengo de Farothdin entrega 100 monedas a Helkelen Lara por el abandono de la batalla.
Compañías actualizadas y listas