La Guerra de los Clanes

Historias, leyendas y batallas en las tierras olvidadas de Arda.

Edicion 3

Árador, Tierras de la Aurora

Finalizada · 19-03-2006

Historia Por Vida. Liantari Dimbar. Evna.

2007:02:02:19:54:01

Evna

De costa a costa cuantan de boca en boca la canción del viejo lobo de mar. De boca a boca, hacedmes pues oidos, de lo que entre olas llega:

Era lobo de mar viejo,

y detuvo a uno de quienes junto a la casa halló:

«Por tu barba gris y tus ojos que relucen,

dime, ¿por qué causa me detienes?

Las puertas del novio están de par en par abiertas

y yo soy pariente suyo;

los invitados ya se han reunido, la fiesta está lista,

oír puedes la alegría del estruendo.»

Mas aún retiene al invitado a la boda

-«Había una nave,» le dice aquél

-«No, si contarme quieres alguna historia divertida,

¡Marinero! ven conmigo.»

Le retiene con su mano descarnada,

dice aquél: -«Había una nave...»

-«¡Márchate ya de aquí tú pelmazo de la barba gris!

Que en otro caso habrás de tropezar con mi cayado.»

Le contempla con sus ojos brillantes

el invitado a la boda hubo de quedarse quieto

y escucha como un niño de tres años;

el marinero consiguió lo que quería.

El invitado a la boda se sentó sobre una piedra,

salvo oír nada podía:

y así siguió hablando aquel anciano,

aquel marinero de ojos relucientes.

«A la nave se le puso el aparejo, dejamos el puerto

con cuánta alegría pasamos

bajo la costa, bajo el monte,

bajo el promontorio del faro.

«El Sol surgió del lado izquierdo,

del mismo mar surgió:

y brilló con fuerza, y por la derecha

se sumergió en el mar.

«Más y más alto cada día,

hasta que sobre el mástil, a mediodía...»

El invitado a la boda en este punto se dio un golpe en el pecho,

porque había oído el estruendo del cuerno.

La novia entrado había en el pórtico,

roja va como una rosa;

inclinando las cabezas avanzan ante ella

los músicos alegres.

El invitado a la boda se dio un golpe en el pecho,

mas salvo oír nada podía:

y así siguió hablando aquel anciano,

el marinero de ojos relucientes.

«¡Escucha, desconocido! Tempestad y viento,

¡Un fuerte viento y una tempestad!

Durante días y semanas sometiéndonos a su capricho

como paja íbamos arrastrados.

«¡Escucha, desconocido! Bruma y nieve,

Un frío asombroso nos envolvía:

hielo de la altura del mástil llegaba flotando

verde como esmeralda.

«Y a través de las corrientes las cumbres nevadas

enviaban sus lúgubres brillos;

ni formas humanas ni de bestias conocimos

por todas partes estaba el hielo.

«Hielo a un lado, hielo al otro,

hielo por todas partes:

crujía y gruñía, y rugía y aullaba

como en los sonidos de un desmayo.

«Al cabo por allí cruzó un Albatros,

a través de la niebla vino;

y como si fuera mensajero del bendecido reino lejano,

le saludamos invocando el nombre de su gran Señor.

«Los marineros le dieron galleta llena de gusanos,

y volaba dando vueltas y vueltas:

el hielo se quebraba con el ruido de un trueno;

el timonel nos guió a través de aquellas aguas.

«Y un buen viento del sur comenzó a soplar de popa,

el Albatros nos seguía;

y cada día, fuera por querer comida, fuera por juego,

¡acudía al oír la llamada del marino!

«Entre la bruma y las nubes, sobre el mástil o los lienzos

se posó durante nueve vísperas,

mientras durante toda la noche a través de la blancura de la niebla

relucía la blancura de la luz de la luna.»

«¡Qué Eru te guarde, anciano marinero!

De los demonios que de ese modo te atormentan

¿Por qué tienes ese aspecto?» -...«con mi arco

maté al Albatros.»

* * *

«El Sol surgió del lado izquierdo,

del mismo mar surgió;

y ancho como un gallardete en las jarcias a babor

se sumergió en el mar.

«Y el buen viento del sur seguía soplando de popa,

más no había pájaro tranquilo que siguiese

¡ningún día en pos de alimento o bien por juego

acudía al oír la llamada del marino!

«Y yo había cometido una acción demoníaca

que no habría de traer sino desdichas:

pues para decirlo todo, había dado muerte al ave

que hacía que la brisa soplara.

«Ni tenue, ni rojo, como la cabeza misma de Eru,

el sol glorioso se elevó:

entonces todos declararon que yo había matado al ave

que había traído a la niebla y a la bruma.

Que bien estaba, dijeron, a tales pájaros matar

que traen niebla y bruma.

«Soplaron las brisas, se agitaba la blanca espuma,

libre seguía el surco:

éramos los primeros que por vez primera irrumpíamos

en aquel mar silencioso.

Al cabo se detuvo la brisa, las velas se destensaron,

fue cosa tan triste como triste pueda ser

y hablábamos por romper tan sólo

el silencio del mar.

«Rotundo en un cielo caluroso y cobrizo

el sol sangriento al mediodía

se alzaba justo sobre el mástil,

sin ser más grande que la luna.

«Día tras día, un día tras otro,

nos quedamos quietos, ni soplo ni movimiento,

tan quietos como un barco en un dibujo

en un océano dibujado.

«Agua, agua, por todos lados,

y todas nuestras planchas encogían;

agua, agua, por todos lados

y ni una sola gota que beber.

«Hasta las mismas profundidades se pudrían: ¡Ay Manwë!

¡Que todo esto llegase a acontecer!

Pues sí, cosas viscosas con patas se arrastraban

por el mar viscoso.

«Alrededor, alrededor, con empeño y desorden

los fuegos de la muerte danzaban por la noche;

el agua, semejante a los ungüentos de una bruja,

ardía de verde y de azul y de blanco.

«Y algunos en sueños fueron advertidos

acerca del espíritu que así nos atormentaba:

a nueve brazas de profundidad nos había seguido

desde la tierra de la bruma y la nieve.

«Y cada lengua por la total falta de agua

se había agostado desde la raíz;

no podíamos hablar mejor que si

estuviésemos atragantados con hollín.

«¡Ay, qué gran desdicha! qué miradas malignas

recibí de viejos y de jóvenes;

en lugar de la cruz al Albatros

colgaron de mi cuello.»

* * *

«¡Mas aunque ilesos escapamos, todo esto te cuento

a ti, Invitado de la boda!

Bien hace quien bien ama

tanto a los hombres como a las aves y a las bestias.

«Mejor hace quien mejor ama,

todas las cosas grandes y pequeñas:

pues Eru al que amo, que nos ama a nosotros,

creó y ama todo cuanto existe.»

El marino, que tiene los ojos relucientes,

que tiene la barba cana por la edad,

se ha marchado; y entonces el invitado de la boda

se volvió de la puerta del novio.

Se fue, como aquel que queda aturdido

y ha perdido el sentido todo:

convertido en un hombre más triste y más sabio

se levantó a la mañana siguiente.

[Editado por Blackpearl el 31-01-2007 20:43]

Kelusse

Este personaje recupera un 45% de vida.