Kelusse
Fin Guerra: Liantari Dimbar se retira del Combate
Armadas perdidas por "Realengo de Farothdin" = 10
Armadas perdidas por "Liantari Dimbar" = 8
Victoria para Realengo de Farothdin.

Historias, leyendas y batallas en las tierras olvidadas de Arda.
Edicion 3
Finalizada · 19-03-2006
2007:03:03:09:43:56
Fin Guerra: Liantari Dimbar se retira del Combate
Armadas perdidas por "Realengo de Farothdin" = 10
Armadas perdidas por "Liantari Dimbar" = 8
Victoria para Realengo de Farothdin.
Thelidor recorría con su pluma los centenares de papeles que contenían el nombre de todos y cada uno de los integrantes de su compañía, la IV de Realengo de Farothdin. A lo largo de la última semana los capitanes entraban y salían de su habitación llevándole las listas con aquellos que habían caído tanto en el campo de batalla como ya en manos de los sanadores, en las tiendas de curación. Con respeto, como si el nombre escrito en esas líneas fuera el monumento del guerrero, el general tachaba las letras que lo conformaban. Grandes hombres habían caído en una deplorable batalla, si es que se podía considerar a aquel suceso como tal.
_Arestel, hemos perdido demasiados hombres _dijo levantando la vista hacia su mujer_ tendremos que pedir refuerzos si queremos continuar en estas tierras.
_ ¿Quieres que mande una de las águilas a Ost In Alassea Esdë?_preguntó con incredulidad _Tardarían más de un mes en llegar a la capital del reino, y más de dos en traer lo pedido.
_No, mira esto._dijo el hombre señalando a un mapa _Si las información que me han dado es cierta, una de nuestras compañías, la III…
_¿La III?_interrumpió la mujer_ la más fuerte de todo Realengo. Pensaba que se encontraba defendiendo la capital de Heren Fanyarea.
_Y así era _afirmó su marido _pero las nuevas ordenes les ha desplazado hacia el sur de la gran Sorontarna, muy cerca de Iaur Abad… nosotros tenemos que llegar hasta aquí_ y apuntó con el dedo índice.
_Hasta los pies de las Montañas de la Brisa _añadió Arestel _el único lugar por donde se puede acceder a Astan Neuma, ¿verdad?
_Exacto.
La mujer quedó un momento pensativa, mientras sus ojos recorrían el mapa de arriba a bajo buscando una solución.
_Creo _interrumpió el hombre_ que si mandas a una de tus águilas a los dirigentes de la III, podríamos encontrarnos con los refuerzos en ese lugar.
_Eso si están dispuestos a concedérnoslo, ya conoces la opinión que tiene Narquelië de nosotros.
_Sí, sí la misma que nosotros de ella _ repuso Thelidor a la cantinela que Arestel solía decir cada vez que nombraba a la doncella cuervo_ pero la III Compañía no está sólo dirigida por ella. Recuerda que dos nobles elfos pertenecientes a la Orden de la Rosa contrarrestan a la capitana de la Orden del Lirio, equilibrando así la balanza.
_Cierto, Featary e Isilion.
Thelidor asintió.
_En caso de que nuestra petición se sometiera a votación, estoy seguro que contaríamos con la aprobación de ellos dos
_Además, no pueden negarse a cumplir una orden tuya…_dijo altivamente la mujer.
_Arestel, necesitamos su ayuda, no son momentos para pensar en quien manda sobre quien. La III Compañía les pertenece a ellos, y en última instancia son ellos quienes deciden que hacer con sus tropas.
_Tienes razón_recapacitó la mujer.
_En cuanto mandes el mensaje avisa a los capitanes de que comiencen a levantar el campamento.
Arestel se cercó a la tosca mesa y esbozo un rápido mensaje, a continuación se acercó al lugar donde descansaban sus dos águilas, símbolo de su Regencia en Oron, y ató a la pata de una de ellas el pequeño cilindro de cuero que contenía la misaba. Se colocó el guante de cuero y llevo al animal al exterior de la tienda, le susurró a quién debía llevar el mensaje, tras eso el ave alzó el vuelo y se alejó de su dueña.
La IV Compañía inició su viaje, los primeros cinco días trascurrieron sin ninguna novedad, pero todo cambió al internarse en el desierto que se extendía entre las Gathol-Keleb y las montañas de la brisa. Los de Farothdin no estaban acostumbrados a transitar por ese tipo de terreno y la travesía que debería haber durado alrededor de dos semanas, duró tres. Pero al atardecer del vigésimo primer día divisaron Cirith Annethiel, el paso que les permitiría llegar al sitio acordado
Al fin la compañía llegó a las faldas de las montañas de la brisa, pero no había rastro alguno de los refuerzos que se habían solicitado a la III Compañía. ”Nos han abandonado” se oía susurrar entre los hombres de la IV
Tres días después de su llegada los exploradores divisaron un ejército que se dirigía directamente hacia donde ellos estaban.
_Las tropas de Liantari llegaran al anochecer_ anunció Shorth, uno de los montaraces.
_¿Creéis que nos han visto?_preguntó con preocupación Thelidor, pues de la respuesta que le diera dependería su reacción y la suerte de sus hombre.
_Me atrevería a decir que no, mi señor. Nos encontrábamos en un risco cuando los avistamos desde la lejanía, dudo que hayan podido detectar nuestra presencia._el elfo notó la preocupación de su general_ Señor, si me permite dar mi opinión…
_Por supuesto Shorth.
_Creo que ese ejército se dirige a su capital…
_¿Y si no es así?
_Tarde o temprano la habrá batalla, mi señor.
_Y mejor que sea tarde …espera, tienes razón _se animó Thelidor_ al menos podemos intentar pasar desapercibidos. Pide que se apaguen todas las hogueras, antorchas y demás objetos luminosos.
Tras la haber cumplido con la petición del general los capitanes se reunieron con Thelidor en el pabellón principal de los sanadores, donde el numenoreano estaba recluido a causa de sus incurables heridas.
_Las tropas de Liantari se ha introducido por el desfiladero que conduce a su ciudad._comenzó_ Afortunadamente no nos han visto y por lo tanto contamos con el factor sorpresa. Propongo que realicemos un ataque al amanecer, antes de que lleguen al amparo de los muros de la capital.
_Se avecina una tormenta, y con toda seguridad el viento que ella desencadene hará que la puntería de nuestros pocos arqueros se vea afectada_ anunció el capitán de ese batallón.
_Y hay que añadir que aun no hemos recibido los refuerzos _apuntó Arestel
_Lo sé, lo sé, pero es la única opción que nos queda. Si ellos llegan a la ciudad, las posibilidades de que ganemos la batalla se reducirán considerablemente, con refuerzos o sin ellos.
(…)
Los relámpagos iluminaban la cruel escena que allí delante se mostraba. Aun que inicialmente el ejército de Liantari se había visto sorprendido por el inesperado ataque, supieron organizarse rápidamente para responder a los de Farothdin, sin duda, el conocimiento del terreno les facilitó la tarea.
Mergel, el capitán de los arqueros, había conseguido apostar a sus hombres a ambos lados del camino que conducía a Astan Neuma, en las ladera de la montaña, pero los soldados a duras penas lograban mantener el equilibrio, pues la fuerte lluvia que caía sobre las tropas de los dos Clanes hacía que lodo y piedras se deslizaran montaña abajo, consiguiendo que con bastante frecuencia los asaetadotes erraran sus lanzamientos, hiriendo en muchos casos a sus propios compañeros.
Mientras tanto, en el centro de la batalla, Nalik, el capitán de infantería, dirigía sin descanso a sus aguerridos guerreros contra la fuerte horda de Liantari. El resonar metálico de las espadas sólo era atenuado por los gritos, en unos casos de ira en otrosde dolor, que ambos ejércitos lanzaban al aire. Junto a este valiente capitán, luchaban los dirigentes de la caballería de Farothdin, Kabel y Arestel, cada uno en un flanco guiaban con dificultad a sus caballeros, los cuales habían ido a la batalla sin sus corceles pues el resplandor de los rayos, el aguacero y la orografía del terreno hubiera sido una trampa mortal para jinete y montura.
En un instante el batallón que dirigía la Regente quedó desgajado del resto del ejército. Los de Liantari habían conseguido separar a los de Farothdin en pequeños grupos. Arestel luchaba sin descanso parando espadas aquí, dando tajos allá, mientras gritaba a sus hombres para que mantuvieran la unidad. De improviso una flecha se instaló en su torso, los colores blanco y negro en las plumas, le indicaron que era una saeta perdida de en sus propios arqueros. Con rabia, y maldiciendo al mismísimo Eru, rompió el astil que sobresalía de su cuerpo y con furia lanzó su espada contra un guerrero de Liantari, pero ya sea por la mala fortuna o por decisión del propio Iluvatar, un conjunto de barro y piedras cayó sobre la Regente y su contrincante. El soldado enemigo murió en el acto pero la mujer quedó malherida, su pierna derecha había recibido el impacto directo de la roca y no podía moverla.
Una vez más, sintió que aquel era el fin de la IV Compañía, sus hombres luchaban en grupos de no más de cinco soldados…pero… ¿qué era aquel sonido que se atrevía a competir con el ruido de la batalla?. Sin duda, melodiosos cuernos de los refuerzos de la III Compañía, ¡Al fin habían llegado!
Arestel logró girarse para verlo, dirigiendo al grupo se encontraba una noble figura, un alto elfo, envuelto en un inmaculado manto azul, caminaba con paso decidido hacia el fragor de la batalla. Sin duda se trataba del lean Featarya, uno de los mejores miembros de la Orden de la Rosa.
El noldo consiguió reagrupar a la tropa de Arestel, que apoyada por los arqueros de la III Compañía logró que el clan enemigo tocase retirada.
Y de esta forma llegó a fin, con una cara victoria, la segunda batalla de la IV Compañía de Realengo en las tierras de Liantari.
[Editado por Eldin_de_Lorien el 24-02-2007 23:48]
La mañana brillaba con una suave niebla, de aquellas que llenan los sentidos y le dan un color diferente al mundo, las plantas brillaban con el rocío, y los animales caminaban lentamente, eran horas perfectas, momentos agradables, la mañana perfecta para que una abuelita nos cuente aquellas historias, que parecen tan lejanas que bien podría haberlas inventado en un momento, pero sin aquellas hazañas, tal vez la pequeña que escucha los cuentos, no estaría viva para preguntar al respecto… Tal vez, solo tal vez, sin aquellos momentos, aquel pedacito de tierra, no tendría el valor que tiene.
- Aquellas hermosas flores de Firinost, aquellas que alegran las frías lápidas una vez cada año, ¿recuerdas que te conté sobre ellas?, su vida es muy corta y ya estaban casi completamente secas. Los pétalos grisáceos caían suavemente, llenando de suaves almohadillas la tierra tan áspera del cementerio, al momento, las tropas de la primera compañía de Liantari se dirigían debilitadas hacia su capital, largo se mostraba el camino y la fatiga los agobiaba paso a paso. Marcharon bajo la luna, y bajo la lluvia esos días, avanzaban a una velocidad impresionante tomando en cuenta lo decaídos que se encontraban los soldados...-
-¿Por qué no viajaban durante el día abuelita?- interrumpió la pequeña, una niña de unos 8 años, de cabellos muy obscuros, ojos brillantes, y una piel tan blanca como el marfil.
- Pues porque los orcos no marchan bajo el sol mi niña, se hubiesen desgastado demasiado, además, la batalla se sabía próxima, nuestra capital estaba indefensa, y ellos debían llegar a tiempo, y con fuerza suficiente para defenderla...-
-¿crees que algún día yo también pueda ser una gran guerrera como tú?- La niña mostraba gran admiración por aquella mujer que le hablaba con paciencia y cariño.
-Espero que no pequeña, para ti tengo muy altas expectativas, hoy la guerra se ha calmado, y con tus virtudes brillarás mucho más. Ahora, si quieres que te cuente esta historia quedate calladita y pon atención, o no podré continuar.
La pequeña se sentó en el pasto frente a su abuela y la miró con atención, esperando que continuase la historia. Se encontraban en un corral, rodeadas de hermosos corceles, y se les antojaba que eran aquellos los corceles que aparecían en tantas historias sobre la guerra, montados por hermosos elfos, o tal vez por hombres, que levantaban la frente orgullosos para gritar: ¡Liantari ai-mênu!
- Bueno, continuemos...
Al caer la noche del cuarto día, en la tercera semana de viaje ya se encontraban muy cerca de la capital, y empezaban a recobrar energía, su corazón rebosaba de alegría regresando a sus tierras, dónde sus pies ya conocían el húmedo suelo, dónde encontraban a cada paso recuerdos de aventuras, de pesares y de amores, que tuvieron que quedarse lejos. Al mismo tiempo, las tropas del Realengo buscaban la forma de internarse en la capital, si nuestras tropas no llegaban a tiempo, encontrarían la ciudad lista para ser saqueada, pero ese día, nuestros hombres caminaban mucho más rápido, se sentían alentados al verse tan cerca de sus hogares.
-Alguien nos vigila- Le dijo un centinela a Nimkáno, el dirigente a cargo al momento.
-Debemos apresurar el paso, si se nos adelantan nuestra capital estará en problemas...- Los dirigentes se miraron un momento, se levantaron las tiendas, las tropas se pusieron en marcha y en menos de lo que te cuento ya estaban llegando a las cercanías de la capital, La lluvia refrescaba sus rostros, y aligeraba sus pasos, se sentían como si la lluvia lavara de sus cuerpos el peso de las batallas pasadas, les limpiaba el polvo de tierras enemigas, y dibujaba sonrisas en algunos rostros.
De pronto se encontraron peleando, el enemigo llegaba a pocos segundos, pero el espíritu de nuestras tropas bullía a través de sus poros, pronto se escucharon las ordenes de los dirigentes, Nimkáno cabalgaba al frente de las tropas, por el flanco izquierdo, y Kael dirigía desde el flanco derecho, a pie, al frente de los orcos.
Nimkáno peleaba con furia, su espada iba cortando cabezas a su paso, dando una estocada, y luego defendiendo, con mucha habilidad, espada y daga en mano disfrutando de la batalla, sabiendo que no podría ganarla del todo, que pronto se encontrarían que esa gran diferencia de numero afectaría el resultado, pero tenían que pagar su entrada al reino. ¡Liantari ai-mênu! gritaban los soldados con toda su fuerza.
kael hacía honra de su condición de elfo, y al mismo tiempo peleaba con furia y pasión, dando ordenes a los soldados, ordenando las filas de orcos, y matando a quien se pusiera en su camino, si no era por el filo de su alabarda era por el veneno de la misma, sonriente, disfrutando de la batalla, en la que mostraban, Nimkáno y él, sus capacidades de mando y estrategia.
-Nos superan con creces- decían algunos cobardes, pero los dirigentes liantaris mostraban un rostro orgulloso y mucha seguridad en batalla.- Éste es nuestro territorio, aquí, nuestras tropas pelean con conocimiento del terreno.- les respondían...
Pronto estuvieron armadas las filas, separadas las tropas en cuadrillas, incluso con lo debilitada que se encontraba la primera compañía, los enemigos caían como moscas, se dispersaban, y a cada golpe, nuestros soldados luchaban con el corazón henchido de alegría, si en ese momento morían, serían enterrados, en la ciudadela de los muertos descansarían, allá, en Firinost, dónde las tumbas viven orgullosas el recuerdo de aquellos que ya no regresarán.
Los refuerzos le llegaron al Realengo justo a tiempo y venían con una horda de flechas embravecidas, que acababan con nuestros soldados, no podrían resistir mucho...
Sonó en la retaguardia el cuerno de retirada, desaparecían poco a poco los soldados en las sombras, por esta vez, habían cobrado ya el paso a los realenganos.
*** *** ***
- ... y ¿ dónde estabas aquel día abuelita? no me has contado sobre tu parte en aquella batalla...
La mujer reía con ganas...
-Es cierto mi niña, no te he contado mi parte porque no participé ese día. Pocos días antes me había desviado, debía regresar a Firinost, y allí estaba yo mientras tanto... mirando los hermosos pétalos de aquellas raras flores caer al suelo marchitos, poblando el duro suelo con suaves ondas... y lo mejor es que llovía, brillaban con el agua, caían y formaban pequeñas almohadas, pequeños ríos perfumados...
[Editado por Nen_Lantea_Menelva el 28-02-2007 01:20]
Resumen de la batalla.
Realengo de Farothdin ha perdido 10 armadas x35= 350 puntos.
Recuperables: 280 puntos.
Valoraciones: 8+7,8+8,7= 8,17
Recupera: 229 puntos. Los dirigentes han sufrido daños por el 35%, por este concepto recupera 123 puntos. Total recuperación: 280 puntos.
Se sanciona a este clan por la demora en la publicación de la historia con 4 armadas, lo que equivale a 140 puntos.
Pierde: 210 puntos.
Liantari Dimbar ha perdido 8 armadas x35= 280 puntos.
Recuperables: 140 puntos.
Valoraciones: 7,6+7,6+7,6= 7,6
Recupera: 106 puntos. Se han solicitado daños para los dirigentes que no aparecen en la historia. Total recuperación: 106 puntos.
Pierde: 174 puntos.
Liantari Dimbar entrega 100 monedas a Realengo de Farothdin por el abandono de la batalla.
Compañías actualizadas y listas.