La Guerra de los Clanes

Historias, leyendas y batallas en las tierras olvidadas de Arda.

Edicion 3

Árador, Tierras de la Aurora

Finalizada · 19-03-2006

Historia Por Puntos - Liantari Dimbar - Rimas

2007:03:03:17:09:06

Orodril

XII

El sonido de tu voz resuena,

cada palabra dicha,

rebota en mi cabeza.

Hueca como caracola marina

recuerdo tu voz

como ellas recuerdan cada ola del día.

Las vivencias son ríos,

ríos que dan al mar,

un mar de recuerdos del tiempo vivido.

Quizás nade en aguas bajas,

quizás la amnesia evaporó parte de sus aguas,

pero el mar eres tú,

y es que de ti solo me habla.

Tu memoria lo inunda todo,

cada momento, cada segundo,

cada suspiro, cada aliento de este mundo.

Noto que necesito estar contigo a cada momento,

por breve que la existencia parezca a tu vera,

cada beso un minuto, cada abrazo una hora,

noto que la sensación va creciendo,

y no se como, sino resta nada de este cuerpo.

No es que sea dependencia, ni apego,

se escapa a toda explicación, a toda racionalidad,

a toda capacidad de describirla con palabras,

es, a conclusión, amor lo que por ti siento.

La razón, a fin de cuentas,

es más lenta que los sentidos,

estos raudos son como la luz,

la primera como el sonido.

Y al romper su barrera

brotan en estela la demencia,

rebotando los sentimientos en mi cabeza

como caracola hueca.

Si el amor, como la juventud,

es una enfermedad,

si la juventud se cura con la edad,

del amor espero no curarme jamás.

XIII

“ “

Esto es amor,

comienza el bigbang de la palabra;

mil formas de decribir todo,

sin llegar a hacerlo con nada.

“ “

Esto es lo que siento,

ahora te lo diré con palabras;

con mil te quieros,

con poemas de una pluma aficionada.

XIV

Cocido en barro soy hombre de tierra.

De corazón una patata,

de cabellera una madeja de malas hierbas,

por ojos tengo dos esmeraldas,

y aunque duro parezca,

a un roce tuyo me convierto en arena.

XV

Cierro los ojos,

Cada caricia arde,

Cada beso bulle la sangre.

El fuego se propaga,

De cada roce chispas saltan,

Mi cuerpo arde en llamas.

De frío a calor,

Cada punto va pasando,

Dejando escasas zonas,

Ajenas de tu cálido tacto.

Cada fuego de sus cenizas nuevamente arde,

Resucitando en llamas con fuerzas renovadas,

Nada quedará de mí en esta combustión constante,

Nada quedará pues aun en tu ausencia hasta los recuerdos arden.

XVI

Cada latir deshoja sangre,

heridas de apertura constante.

Mi corazón se halla envuelto en espino,

empeño del amor en no caer en el olvido.

En cada mirada busco encontrarte,

en cada sueño compañía me haces.

Sea día o noche no puedo olvidarte,

mi corazón enzarzado sigue amándote.

Duela o no duela,

mientras sangre quede en mis venas,

y más cicatrices dibujar en mi corazón pueda,

seguiré desgarrando mi alma en esta entrega.

“Jirones de alma al alba”

reza la tumba de los que aman.

XVII

Yo se de cara expresión que baña tu tez.

Yo se de cada brillo y sonrojo de tu risa.

Yo se del aroma que desprende tu piel.

Yo se,

Yo se.

Yo se todo lo que en un tiempo finito se puede aprender.

Yo se que, por una eternidad que pase, seguiré teniendo que aprender.

Yo se que a pesar de todo ello lo quisiera aprender.

Yo se,

Yo se.

Yo se que el amor que por ti siento siempre lo tendré.

Yo se que de mis recuerdos jamás borrarte podré.

Yo se que si puedo evitarlo jamás te perderé.

Yo se,

en días buenos, días malos,

por distintos que seamos,

por lo incomprensibles que de uno del otro seamos.

Yo se,

en el éxito y fracaso,

aunque los sueños caigan a nuestros pasos,

y más viejos y arrugados seamos.

Yo se,

que yo te amo.

XVIII

Quien me iba a decir

que recorrería cien montañas,

miles de bosques cruzar,

ríos y ciudades atravesar.

Quien lo diría tiempo antes,

joven de ojos verdes y piel canela,

alto y trabalenguado,

sureño de viñedas tierras.

Quien diría entonces,

cuando mi mundo era mi tierra,

que otro lugar sería para mí mi casa,

que encontraría allí el amor que tanto buscaba.

Quien me iba a decir,

toda la felicidad que en tus besos el destino me deparaba.

XIX

¿Por qué necesito verte cada vez?

¿Por qué necesito oírte cuando los ojos no ven?

¿Por qué necesito oírte cuando de tus palabras ya más no puedo entender,

pues en el brillo de tus ojos los pensamientos veo ya reconocer?

¿Por qué necesito sentir la calidez de tu piel?

¿Por qué tus labios contra los míos me hacen renacer?

¿Por qué tras ellos ansían el resto de tu ser?

¿Por qué si no por amor te puedo querer?

XX

Un día más, bésame

por si me olvido.

Un día más, sedúceme,

para que no me arranque tu imagen ni dormido.

Un día más, quiéreme,

para recordar que en la vida tengo todo lo que ansío.

Un día más,

y a su funeral,

un día más.

Crepúsculo y alba

se sucederán

un día más.

Lo nuestro no puede acabar,

nada se nos interpondrá,

siempre se postergara,

un día más.

XXI

No quieras oírme,

no quieras creerme,

si yo mismo con palabras

no pueda asegurarte lo que pueda prometerte.

Son palabras…

Pero toma mi mano,

escucha mi corazón,

como sus latidos crecen tras tu tacto,

como a cada uno se quiebra mi caparazón.

Ya no son palabras…

Amo lo que por ti siento,

no quiero que acabe en ningún momento.

Tu y yo, pues mientras que te haga feliz,

mientras me ames, quédate junto a mí.

Si con el tiempo me gano entonces tu confianza,

será ganada.

XXII

Soy mentiroso,

Ante ti sincero,

Pues ante ti el alma desnudo por completo.

Cosas que nunca dije,

Cosas enterradas,

Que ahora conoces de palabra.

Cada uno piensa distinto del paso del tiempo,

Pero ambos esperamos poder seguir siento,

Lo que se siente en un “Te quiero”.

XXIII

Que la luna sea nuestra cómplice,

Que el oscuro manto su calor nos reporte,

Que las estrellas con envidia nos miren hasta el amanecer,

Sobre el día y bajo la noche yo te amare.

Por cada alba de sed tuya tiene el ama,

Por cada noche sin ti el amor me mata.

Y me muero contigo si te matas,

Y me mato contigo si te mueres,

Porque el amor cuando no muere mata,

Porque amores que matan nunca mueren.

Kelusse

Esta historia otorga 240 puntos al clan autor.