Uzbad Kibil
Fin Guerra: Realengo de Farothdin se retira del Combate
Armadas perdidas por "Formen-Draugliante" = 6
Armadas perdidas por "Realengo de Farothdin" = 10
Victoria para Formen Draugliante

Historias, leyendas y batallas en las tierras olvidadas de Arda.
Edicion 3
Finalizada · 19-03-2006
2007:04:28:11:55:18
Fin Guerra: Realengo de Farothdin se retira del Combate
Armadas perdidas por "Formen-Draugliante" = 6
Armadas perdidas por "Realengo de Farothdin" = 10
Victoria para Formen Draugliante
Gmork seguía sentado junto a la cama de la muchacha. Había pasado más de mes y medio, y la chica no parecía mejorar. Se había encerrado en un estado de silencio y sueño. Del cual la sacaban dos sanadoras intentando que tomara algún bocado para evitar que se gastaran las pocas energías que pudieran quedarle.
Sadra dormía, y el guerrero no podía hacer otra cosa que observarla y mirar como su torso se movía arriba y abajo acompasadamente, siguiendo el ritmo de su respiración. La puerta se abrió un poco dejando entrar la luz de unas velas. Su compañero de armas lo requería. Gmork miró de nuevo a la joven y acarició levemente sus dorados cabellos.
Esa podría ser la última vez que la viera.
- ¿Cómo se encuentra? –susurró Darker.
Gmork tomó su capa y su espada y salió de la habitación, entornándola tras él. En su rostro se veían rastros de lágrimas. Habían surgido de unos ojos ahora enrojecidos a más no poder. La barba de algunos días atrás, algunas canas ya en sus cabellos y varias arrugas mostraban que el dolor de la guerra estaba acabando con el que fuera en su tiempo un apuesto capitán, que intentaba enseñar a su escudero el arte de la guerra mientras pasaba las horas libres en su casa, comiendo y riendo con quien parecía ser su hermano, y con la muchacha que ahora se encontraba en la cama. Había pasado demasiado tiempo. Ahora solo quedaban un hombre en un túmulo, una mujer al borde de la muerte, y un guerrero ciego y sediento de sangre.
- Dicen que... –Gmork inclinó su rostro unos minutos y Darker guardó silencio. Otra persona habría respondido con palabras de consuelo. Pero ambos habían sangrado juntos, y habían guiado a hombres hacia una muerte segura. No cabían palabras en ese momento.
- Voy por tu montura –el montaraz dio media vuelta y dejó en las tinieblas del pasillo a su compañero.
[...]
- Arqueros en posición. Piqueros, primera línea. Infantería pesada, segunda línea –un hombre hacía eco de las órdenes de Gmork y varios muchachos corrían de un lugar a otro de las líneas de la tercera porción del ejército de Helkelen Lara. Pues, aunque hubieran sellado un tratado con sus vecinos, los hijos de la araña, para esos hombres, su ejército sería servidor de la tierra ya nombrada.
Darker estaba en segundo plano. Sabía que podía dirigir mejor que Gmork las tropas, pero ese día, deseaba dejar al mando a su compañero. Cientos de saetas volaron de un lado al otro del campo de batalla y cuando los arqueros de ambos ejércitos habían perdido toda reserva de flechas que podían cargar, se pudo comprobar el resultado: Los de Faronthin habían tenido que afinar su puntería, pero el viento había ayudado a los hombres del hielo. Los cuales ya estaban prevenidos, sus capitanes se habían encargado de ello: Tanto Gmork como Darker habían Comenzó la batalla en cuerpo a cuerpo. Gmork dio las riendas de su montura a Darker y le cedió la dirección del ejército.
- ¿Dónde vas? –preguntó el montaraz.
- A buscar venganza –respondió secamente el capitán.
Dejó su capa sobre el negro caballo y desenvainó su espada. La cual tenía restos de óxido en sus cantos. Darker lo miró extrañado y Gmork sonrió cruelmente: “ A quien rasgue con mi espada, si no muere hoy por la herida, lo hará mañana por la infección... en la guerra todo vale”. Después de ello Gmork se unió a sus hombres y Darker controló la batalla desde la retaguardia.
La batalla fue un caos mayor del que cualquiera pudiera haber esperado. Hombres por los suelos, heridos, al borde de la congelación, confundiéndose con los muertos. Hombres matando a hombres. Personas ebrias de sangre, dolor y frío. Un frío que adormece el cuerpo y la mente y elimina el dolor... y la conciencia.
Cuando el viento apretó más, y la ventisca tomó mas fuerza, los hombres de Faronthin vacilaron. No estaban tan acostumbrados al frío, al barro, y al lodo mezclado con la sangre... aunque no había sido una batalla especialmente sangrienta, no más que otras. Aunque la locura hacía prever que ambos ejércitos perderían muchas tropas, quizás demasiadas... por una porción de tierra convertida en hielo. Los cuernos de Realengo sonaron, y los hombres que se hallaban en batalla, buscaron la más rápida salida que pudieron encontrar y por docenas, se fueron retirando. Pese a ello, los Helkelianos no estaban satisfechos y persiguieron un corto trecho a los más rezagados. Los capturaron no fácilmente. Y uno por uno, los empalaron. Ese día, sería recordado por todos. Ya no se volvería a tratar con desdén a Helkelen Lara. Por mucho que hubiera mudado el nombre o el aspecto. Seguían siendo los hombres que habían perdido a sus familias en ciudades asediadas, que habían visto a sus esposas mutiladas o forzadas, que no volverían a ver el brillo en los ojos de sus hijos. Eran como todo lobo al que golpeas con un palo. Marcha con las heridas a su cueva, las cura... y toma su venganza fría, tan fría como el hielo de las montañas donde se habían criado.
[...]
Cuando volvían los heridos a las casas de curación, un mensajero se les cruzó. Decía buscar al capitán de la compañía y Darker recogió el mensaje. Leyó su contenido y lo guardó en uno de sus bolsillos. Volvió a la retaguardia, donde Gmork se hallaba y le pidió que lo siguiera, tras dejar al mando a uno de los sargentos de la compañía.
Ambos entraron en un bosque, por el que discurría un riachuelo. Dejaron a los caballos descansar y antes de que Gmork fuera a preguntar nada, Darker le tendió el escrito. Gmork lo miró y preguntó el origen de la carta. Entonces sus miradas se cruzaron y entendió. Abrió con los dedos temblorosos el pergamino y poco a poco sus ojos se llenaron de lágrimas.
El bosque quedó en silencio unos minutos. Cuando una voz de hombre rugió en el interior del bosque... enseñando el sufrimiento de aquellos que luchan por sus pares.
[Editado por peregrinoscuro el 18-04-2007 21:11]
¿Te has preguntado lo que cuesta la vida,querida Mirimë? ¿Te has preguntado cuánto cuesta la del que tienes al lado? ¿Te has preguntado qué justicia te mantiene con vida y se la quita a tu propia sangre?
Ainahar es más que una compañía, es una hermandad… Tú lo sabes y yo también
Cada elfo, cada humano, cada enano sabe que equivocarse es dar un paso en falso en combate… ¿Cuántas veces se lo habrás repetido? ¿Decenas…? ¿Cientos…? ¿Miles...? ¿Millones de veces?
Yo mil más desde que te fuiste… no podían olvidar, no podían perdonar, no podían abandonar porque hacerlo era no ayudar al que caía, a ese hermano que amábamos todos y tu también, hermana.
Aún te recuerdo haciendo que los nuevos reclutas aprendieran la rutina, apenas le dejaste respirar mientras los elfos sonreían conociendo que era parte de tu diversión hacerles trabajar hasta que la oscuridad nos rodeara. Mientras ellos harían una rutina aún más dura desde antes que Tilion desapareciera ante la luz de la hermosa Anar.
Mas la mayoría estaba acostumbrado mientras los nuevos temblaban, temian transpiraban antes de lanzar una flecha. Tragando en seco sí fallaban, temiendo mi posible castigo.....
Siempre enseñamos, pedimos y exigimos, dándonos por entendidas en que esto no se podía hacer sí no se pensaba en conjunto.
Al final no sirvió, nos han masacrado hermana… sin razón o motivo más que el temor, el odio y la locura sedienta de sangre…
Es imposible olvidarse aquél escenario anterior a aquel acto de cobardía. El viento azotaba las carpas mientras Anar se elevaba en lo alto casi advirtiéndonos en silencio aquél suceso que pronto comenzaría…
Un cuerno de nuestras tropas sonó detrás de nosotros, era uno de los enanos en la retaguardia llamando a nuestro encuentro.
No nos hicimos esperar pero llegamos tarde para ver aquél ataque. Doblim, uno de los enanos, estaba dirigiendo una ofensiva y mientras otro venia a pedirme que me retirara con algunos hombres para salvar lo que quedara.
Lo miré duramente en silencio, una extraña sensación me invadía en silencio mientras esos animales, ya que de hombres poco tenían, devoraban las almas de quienes fueran mis compatriotas.
Reconocía esa sensación, era pura ira mezclada con mi sangre latiendo por mis venas dejando que el calor de la batalla se apoderara de mí. Otros hubieran sentido frío y huido pero yo me sentía más que nunca en casa al empaparme de aquella sangre tan pronto sacar mi espada y salir con aquellos hombres a la batalla.
(….)
El ejército de Realengo se había visto vilmente acorralado, y apenas podía hacer frente a los embates que la horda de Formen Draugliante realizaba. Bajo aquel nuevo estandarte aun eran la antigua Helkelen Lara, y no hacía tanto tiempo que los dos Clanes habían formado parte de una misma alianza y aun más increíble era el hecho de que aquellos hombres alguna vez habían sido capaces de considerarse como hermanos.
Me manché de mucha sangre humana antes de acercarme a Doblim. El enano se afanaba por reagrupar a sus hombres. Con hacha en una mano y cuerno en otra, llamaba sin descanso a los soldados.
En ese segundo vi como en los ojos de aquel enano la pena que en los mios nació al ver como los mejores hombres de la II Compañía caían en las garras de los lobos.
El ataque de Formen nos había pillado desprevenidos, tal vez deberiamos haber saqueado la ciudad e inmediatamente salir de ella…pero ya era demasiado tarde para lamentarse, ahora delante de Doblim se formaba una batalla, ¡Ay! Cara le saldría a Farothdin, pues el ejército del realengo estaba totalmente disperso, y los soldados de Draugliante se desvivían por mantener esa situación.
Doblim se afanaba por reagrupar a sus hombres, el viejo enano, con hacha en una mano y cuerno en otra, llamaba sin descanso a los soldados.
Entonces me acerqué a Doblim mientras este llevaba su cuerno dorado a los labios pero al instante un enemigo le atacó y antes que ella pudiera hacer algo un hombre le clavó una espada en la espalda. Antes que pudiera quitar aquella espada con una daga le atrevesó la garganta
Un par de lágrimas cayeron de mis ojos en aquél entonces, hermana. Ese enano era uno de los que más peleaban conmigo, lo sabes... pero nunca fue una distancia eso, nos queriamos entre nos...
Me acerqué a su cuerpo y besé su frente deseandole buena ventura adónde le tocase ir. Luego tomé su cuerno y le hicé resonar más que cualquier otro bajo esa luz que nos regalaba aquél día Anar en su barca.
Mi cabeza se levantó y, apenas volvió a sonar el cuerno que tenía en mis manos, una voz sonó detrás mío. No le hice caso y seguí dando directivas hasta que noté que un grupo cerca mío comenzó a ser una real defensa y ofensa a aquellos animales
Dejé el cuerno en el piso y sacando la espada comenzamos a atacar cuando una daga atravesó mi carne.
Fue entonces cuando sentí el piso temblar bajo mis pies y al levantar la cabeza noté que la batalla seguía aún mientras caía.
(...)
Cuando abrí los ojos me contaron como uno de los enanos, él que me mandara el mensaje de retirarnos, me salvó y pereció a mi lado a causa del mismo veneno que me hiciera decaer.
Los elfos siempre fueron inmunes al veneno, lo sabes, mas este era fuerte. Y me hizo perder la conciencia y a otro hermano más.
La defensa que formé terminó cayendo, el último de los tres hermanos la mantuvo mientras me llevaban inconciente... Así mataron a más de media compañía, así fue como lograron llenarme de esta ira que pronto sucumbió al llanto y temo tanto que me lleven estas lágrimas…
Me han dicho que el amanecer de estos últimos tres días se vistió de rojo y yo sigo en silencio encerrada en una carpa con una pierna rota mientras en mis oídos esta el grito de los hermanos que no pude salvar…
Sé que la guerra siempre nos roba el pan, el abrigo y al hermano pero cuanta es la desgracia de quién pierde a todos sus hermanos.....
Resumen de la batalla.
Realengo de Farothdin ha perdido 10 armadas x35= 350 puntos.
Recuperables: 175 puntos.
Valoraciones: 9.0+7.8= 8.4
Recupera: 147 puntos. Los líderes de la Compañía pierden un 10% de vida por lo que recuperan 35 puntos. Total recuperación: 175 puntos
Pierden 175 puntos.
Formen Draugliante ha perdido 6 armadas x35= 210 puntos.
Recuperables: 168 puntos.
Valoraciones: 8.8+7.8= 8.3
Recupera: 139 puntos.
Pierde: 71 puntos.
Realengo de Farothdin entrega 100 monedas a Formen Draugliante por el abandono de la batalla.
Compañías actualizadas y listas.