La Guerra de los Clanes

Historia Por Puntos - Heren Fanyarea - Historia De Una Puerta

Terminada
Escrito el 16-04-2007 02:22 #1

-¿Cuántas veces tengo que decirte que yo no he sido?-protestó Fredie, acongojado.

-Humm-el humor de Perlita no era precisamente bueno-no quieras tomarme por estúpida, ¡Frederic Cabezadura!,- mala señal, sólo cuando estaba realmente enfadada lo llamaba por su nombre completo.

Fredie tembló y cerró los ojos esperando algún golpe que no llegó.

Perlita emitió un ahogado sollozo, poco a poco la ira cesó dejando paso al abatimiento.

-Entonces, ¿quién?- se llevó las manos a la cara y se tapó los ojos llorosos.

Fredie no soportaba verla llorar, se acercó a ella despacio temiendo otro ataque de furia y la rodeó por los hombros consolándola.

-En la aldea ya me toman por loca…”Mirad, si es Perlita Casa-animada, la de la puerta encantada”- dijo con una mueca de asco imitando las voces de las viejas.

´ Pero esto se va a acabar, - dijo con determinación dando un sonoro golpe en la puerta- esto se va a acabar.`

…. ….

Perlita Casa-animada era joven e impulsiva- demasiado para ser hobbit-. Fredie, sin embargo, se vanagloriaba de ser un hobbit de lo más normal, un hobbit tranquilo y poco dado a los sobresaltos, por lo que sufría constantemente por los arrebatos de su mujer.

Un día a Perlita se le antojó pintar la puerta de su agujero hobbit. Desde ese día nada volvería a ser igual.

-“ No me gusta su color, Fredie- le había dicho- la pintaremos de rojo”.

Dicho y hecho, en cuestión de unos minutos la puerta pasó de ser un trozo de madera de un color tristemente verde a un alegre bermellón.

Perlita estaba contenta y lo demostraba en su buen humor. Fredie también estaba contento…la puerta ocupaba toda la atención de la hobbit- aisss, si se enterara Perlita de la misteriosa desaparición del jarrón de su abuela, que horas antes Fredie había tenido el cuidado de recoger sus pedazos del suelo…-

Llegó la noche y ambos se fueron tranquilamente a dormir.

La mañana llegó, y después de un primer abundante desayuno Perlita se dispuso a salir al huerto. Cuál sería su sorpresa cuando al abrir la puerta descubrió que ésta volvía a ser tan verde como una acelga.

- ¡¡¡Pero…!!!, ¡Frederic Cabezadura!

Unos pasos nerviosos sonaron en el interior de la casa precedido del ruido de unos platos rotos al caer al suelo.

El orondo hobbit asomó la cabeza totalmente atemorizado, con la tez blanca y temblor en la voz se dispuso a preguntar, pero las palabras se le atragantaron al ver la cara de Perlita.

-¿Por qué me haces esto, Fredie? Si no te gustaba mi puerta ¿Por qué diantre no lo dijiste?- le lanzó una furibunda mirada que lo desmontó.

-Pe…peero, si yo no…

Enfrascada en una discusión- a solas, porque Fredie ya se había escondido- cogió el bote de pintura roja y volvió a pintar su preciada puerta.

Al cabo de unas horas toda la aldea era conocedora de la graciosa anécdota, que la propia Perlita se encargó de difundir como un suceso extraño.

Otra noche llegó y se fueron a la cama, aunque ya no tan tranquilamente como la noche anterior.

Corriendo se levantó de la cama por la mañana y aún en camisón, abrió la puerta. Apretó los puños y contuvo el grito que afloraba de su garganta. Sus pómulos, totalmente rojos de ira eran del mismo color que la puerta el día anterior, que ahora volvía a ser verde.

-Pero…¿cómo?...arghhh!

Y así ocurrió día tras día. Noche tras noche la puerta era roja, y cada mañana volvía a su antiguo color, y cada mañana volvía a pintarla de bermellón.

La historia había pasado de ser un hecho curioso a un motivo de risa entre los vecinos. A Perlita esto la enfurecía aún más, y no podía evitar lanzar miradas cargadas de rencor a las viejas que cuchicheaban a su paso sabiéndose comentada, y burlada, hasta que un aciago día la hobbit explotó.

-Eh, tú…Roberto Risafloja…¡ahora te vas a enterar de lo que vale un peine!- se remangó el blusón hasta los codos, y con paso decidido se le acercó. El otro, totalmente atemorizado salió a la carrera.

Desde aquel día, Perlita Casa-animada, no se atrevió más a ir al mercado.

…. ….

Perlita se propuso averiguar quién demonios pintaba su puerta una y otra vez, así que esa noche se acostó, pero se negó a dormirse. Ésta noche descubriría quién era el dichoso hobbit que la estaba volviendo loca.

Se levantó a hurtadillas de la cama y sólo con el camisón salió al pequeño jardín de la entrada y entre los setos se escondió esperando encontrar al malhechor, pero esa noche nada sucedió, ni la siguiente, ni la otra, ni la otra…

Una noche tras otra realizó la misma operación pero su puerta siguió siendo roja.

Cuando un día por fin se convenció de que el gamberro- seguramente el hijo de la vecina, Priscila Manoajena- no volvería a hacerle ninguna jugarreta y de que por fin todo volvería a la normalidad, se acostó y se dejó vencer por el sueño tras largos días de trasnochar.

Por la mañana se levantó sonriente convencida de que nada habría pasado mientras dormía.

-“Qué alegría que todo siga igual…; ahora se enterarán todos esos hobbits cotillas de que Perlita CASA-ANIMADA no es ninguna loca.”

Cuando se disponía a salir, Fredie le cortó el paso.

-Crr…creo qu…que no deberías…

-Bah, déjate de tonterías Fredie, tengo que salir, déjame pass…-no podía creer lo que veían sus ojos…¡una puerta verde!-pe…pero…-“Definitivamente me he vuelto loca”.

Se fue de nuevo a la cama y se acostó.

Aquella misma noche Fredie se levantó a picar algo- con la preocupación por su mujer apenas había probado bocado en todo el día-. Encendió una vela y miró a su alrededor. Perlita no estaba acostada y eso le extrañó, pero no se paró demasiado tiempo a pensar en ello pues, como muy bien decían los hobbits, “no puede ser bueno pensar con el estómago vacío”.

Se dirigió a la despensa pero algo lo detuvo en seco. Una sombra se desplazó furtiva por la ventana del otro lado dejando lívido al pobre hobbit. Ruidos por aquí, golpecitos por allá, un golpe seco en el suelo de algo metálico al caer seguido de una maldición entre dientes…

Se acercó de puntillas a la ventana y se escondió tras las cortinas, entonces se dio cuenta de lo que ocurría.

-“¡Voy a pillar al pintor nocturno! ¡Qué contenta se pondrá mi Perlita…!”

No sin temor abrió la ventana con cuidado por miedo a ser descubierto y asomó por ella su rechoncha nariz de hobbit. Una figura se alzaba frente a la puerta brocha en mano.

Cerró los ojos creyéndose aún dormido y los volvió a abrir. No, sus ojos no le engañaban. Volvió a mirar a la extraña figura y observó:

“Bajita y regordeta, pies peludos-definitivamente era un hobbit-, redecilla en el pelo y un…un camisón. ¡Un camisón!

Fredie no cabía en sí del asombro y se echó a reír.

Todo éste tiempo quien había pintado la puerta de verde- y de rojo- una y otra vez había sido la persona que menos cabía esperar, la propia Perlita Casa-animada, ahora llamada “Puerta-encantada”, sonámbula, se había levantado cada noche a empuñar la brocha.

Riéndose el hobbit se marchó y se volvió a acostar.

“¡Cómo se iba a reír Perlita de todo esto por la mañana!”.

Escrito el 19-04-2007 20:53 #2

Los Valar otorgan 270 puntos a esta historia

Historia finalizada.