La Guerra de los Clanes

Historias, leyendas y batallas en las tierras olvidadas de Arda.

Edicion 3

Árador, Tierras de la Aurora

Finalizada · 19-03-2006

Historia Por Puntos - Lempe Ohtari - ¿Cómo Resumir Toda Una Historia?

2007:05:10:23:09:45

Darlak Lórindol

¿Cómo resumir toda una historia? ¿Cómo expresar en unas cuántas líneas todo lo que te ha pasado en unos pocos años? ¿Cómo plasmar tantos sentimientos y pensamientos que te asaltan la mente en estos momentos en los que ves el fin?

Intentémoslo.

Cuando nació Lempë Ohtari, muchas ilusiones mojaron la tinta de la pluma que empezó a escribir la historia. Cinco empezaron, cinco valientes guerreros que llegaron con gran ilusión a las tierras templadas de los dos bosques, el Taurëruin y el Taurëninquë. Tomaron el testigo de cinco legendarios caballeros, aquellos que alguna vez lucharan con férrea resistencia para defender el reino y que cayeron defendiéndolo aún cuando su vida peligró. Ellos cinco habrían de hacer lo mismo, hacer renacer el reino y volver a levantarlo. Dos de ellos perecerían en el intento pero más vinieron después, con la misma ilusión y con las mismas ganas.

Varias ciudades brillan ahora con luz propia. Yävetil, la antigua, construida por manos enanas y engrandecidas por la naturaleza élfica, guerrera, imperial, pétrea; sede del consejo de caballeros que han gobernado el reino estos últimos tiempos. Ostova Lorë, el corazón élfico del Taurëruin, gestada para el descanso, para la paz y la tranquilidad, atesorando la esencia del bosque y de tantos años pasados. Mellon Vilya, cosmopolita, ciudad de hombres, la que se hubo convertido en el núcleo de aquellas hermosas tierras, la caída y la que volvió a renacer, más infranqueable que antes. Eru Andorya, la religiosa, la galardonada, cuyos muros reflejan la bendición de Eru, remanso de paz y de bienestar.

Son los caballeros los que han hecho posible que Lempë Ohtari haya subsistido a tantas guerras, tantos pesares y tantos acontecimientos. Hoy Sonyariel, Eleth y yo mismo, Darlak, hacemos balance de este vivido en las legendarias tierras de Árador.

Aún recuerdo los días amargos que tuve que viví en los bosque de Rhovanion y cómo mi pasado me llevó a abandonar aquellas tierras, errando siempre al este, hasta que mis pasos me guiaron un día a esta tierra verde, que sentí pronto mía. Espero sin duda compartir mi vida con Sonyariel Lissë, esta dama que se adueñó de mi corazón y que me va a regalar un hijo, Ohtarösse, el cual algún día gobernará las tierras de Dor Annavilya y dirigirá el devenir de mi querida Mellon Vilya.

***

"Es extraño como el destino nos puede cambiar la vida.

Fueron cinco años de transitar por distintas tierras, arrancando de fantasmas que residían en mi memoria, y llegó el momento de enfrentarlos... y posé mis pies sobre las hermosas tierras de la llama roja.

Cómo podía imaginar todo lo que aquella sería para mí.

Por años había escuchado leyendas sobre estas tierras, de grandes guerreros y una promesa que duraría por siempre. Eran hermosas y tristes a la vez, mas en mi mente eran sólo eso... leyendas... Lo que no me cabía en la cabeza era como aquél que en mi juventud amé y destruyó mi vida, era originario de aquel lugar.

Creo que no llegué en los mejores momentos, la guerra estaba en su apogeo y la muerte se sentía en todas partes, y grandes hordas transitaban por sus hermosos valles con tan sólo con una idea, destruir la esperanza del pueblo.

Pero en ese momento no me importó. Tantas cosas vagaban por mi mente, que tan sólo seguí mi camino en búsqueda de algo... no sabía qué... pero al final encontré bien guardado dentro de mi alma.

Y buscando resguardo te vi, medio elfo. Qué extraño fue hallarte tirado en el piso con esos enormes ojos buscando explicaciones mientras trataba de pedirte disculpas... y junto a ti el deseo de la aventura pudo más, y me uní a la batalla. Aún no me explico porque acepté pero, era difícil decirle que no a aquél de mirada cristalina y un espíritu tan enorme como el mar.

Y extrañamente no pude sacarte de mis pensamientos, transformándote en mi aire, mi todo. Mi locura y mi cordura.

El haberte conocido ha sido la cosa más maravillosa que me ha tocado vivir, cada día contigo, cada noche, es como un regalo de los dioses. Con tan sólo una caricia me transportas más allá del mar.

Eleth acaba de acercarse y ha leido la última línea que acabo de escribir. Y con una carcajada me ha dicho que me estoy volviendo cursi. Y he reido junto a ella pues yo también lo creo. Una cursi enamorada de la vida.

Fueron momentos buenos, otros no tanto. Ya no recuerdo cuantas veces deseé tirar por la escalera a Aikanáro... o hacerle una zancadilla. Ahora que lo recuerdo me río de ello. Supongo que el capitán pensaba lo mismo de mí... no lo sé... creo que alguno de estos días le preguntaré.

Aunque sigo pensando que al capitán le hace falta despeinarse un poco, salir de ese mundo de elfos, capitanes y valares, y que disfrutara de otras cosas como juego de pelota. Ya me imagino en un partido de fútbol de la liga inter – clanes y a la reina dándole una medalla por goleador junto a un beso apasionado. Creo que ya estoy delirando...

Y mis grandes amigas Eleth y Vanadesse... ¡qué chicas!

Nos conocimos de pequeñas en una de esas incursiones en las cuales acompañaba a los mayores sin saber sus motivos. Fueron pocos días, de juegos y travesuras, pero el caos que provocamos en aquel bosque se recuerda hasta ahora.

Eleth siempre fue mi cómplice, me seguía en las más alocadas ideas. Vanadesse también pero era quién ponía un poco de cordura a nuestras travesuras.

Se que nuestro segundo encuentro no terminó de buena manera, gracias a mi estúpida cabeza creyó ver cosas que no eran. Realmente fue una loca al pensar que me habían traicionado, pero los años me habían enseñado a no confiar, pero luego fuimos las de antes. O casi. Bueno... las situaciones nos hacen madurar eso si, y juntas maduramos un poco... creo.

Y así los días pasaron y mi partida fui postergando. Ahora soy una hija más de estas tierras, me costó asumirlo, pero había encontrado mi sitio, mi paz.

Como capitana me ha tocado una dura prueba, lejos en inhóspitas y frías tierras, he visto la derrota de nuestras fuerzas una y otra vez. El desánimo que hacía mella de todos, mientras intentaba mantener la calma de todos y luchábamos para alcanzar la victoria de nuestra gente.

Fueron momentos difíciles, pero siempre sentía el apoyo de mis más cercanos y eso me daba fuerzas para seguir adelante.

Y ahora heme aquí, sentada en el balcón escribiendo estas líneas mientras los dos seres más importantes en mi vida juegan en el jardín. Si supieran la dicha que siento al verlos ahí, recostados sobre el suave césped, a mi pequeño jugando con los dedos de su padre.

Aquellos se transformaron en mi mundo, en mi razón de vivir, y me duele el alma el saber que algún día no estaré con ellos, pero, hasta que llegue aquel momento, pienso disfrutar la vida y a mis dos grandes amores al máximo, hasta el fin de mis días.

Este reino se transformó en una tierra de encuentros, re-encuentros y desencuentros, de amor y odio, de angustia y felicidad. Yo, Sonyariel Lisssë, ¿qué más puedo pedir?

***

¿Quién me iba a decir a mi, Elêth Niramar, que acabaría luchando bajo el mando de otra persona, en tierras lemperianas y junto a amigas de la infancia? Realmente, si me lo hubieran dicho no hace muchos años lo hubiera negado con firmeza. ¿Yo, siguiendo las órdenes de otros? Yo, que había huido del bosque para no volver a ver elfos… ¿defendiendo las tierras que con su bosque colindan? Yo, que había abandonado a las dos mejores amigas que jamás pude soñar tener… ¿recuperando su amistad? Yo, que lo había abandonado todo… por miedo a sentir como se escapaba mi vida entre las manos… ¿recuperando las riendas de la misma? Esto, no hace mucho, era para mí un sueño que no pensaba que se cumpliera jamás.

Podría decir que todo empezó cuando abandoné a mi gente… bueno… ¿mi gente? Sigo llamándoles así, pero… ¿realmente lo son? Me crié entre ellos, sí… me aceptaron como una más… conseguí su amistad y su cariño… pero… pero no era una elfa, y lo sabía. Tampoco ellos me verían nunca como tal. Por esa razón escapé del bosque, ellos nunca dejarían de verme como una niña, pues lo era a sus ojos, y yo necesitaba un mundo que cambiara a la par que yo… pero… mi gente; sigo llamándolos así… pues son mi familia… la única que tuve desde que perdí la mía. Ellos fueron quienes me dieron cariño cuando más necesario me era… fueron ellos, los elfos de los que huí, los primeros que me dieron a conocer la amistad. Fue Celeval, a quien siempre consideraré mi persona más querida, quien me ofreció consuelo cuando necesité llorar, quien hizo de padre cuando necesitaba uno, y de abuelo cuando era eso lo que yo precisaba. Fue él quien no cuestionó nunca mis decisiones, y las aceptó todas y cada una. Celeval… fue mi querido abuelo Celeval el único que no veía en mí una niña sino la joven dúnadan que era, la madura joven que necesitaba un mundo más grande que el bosque que él ofrecía. Me fui para no volver… y sin embargo ahora lo visito cada vez que tengo ocasión… pues ese bosque es mi casa, y sus habitantes mi familia, y ya no me siento ajena a ellos, pues fuera del bosque he encontrado mi lugar, en la ciudad de Mellon Vilya he encontrado un hogar que puedo llamar mío y donde nada tengo que envidiar a nadie.

Fue triste la partida del bosque… pero más triste fue la separación con Sonya. Tanto tiempo juntas… tan grande la amistad… y al final acabamos cada una por nuestro lado… nunca me perdoné sentir que la había perdido, fue por eso que regresé a tierras lemperianas en su búsqueda. Curioso reencuentro el nuestro… preludio de lo que sería una recuperada amistad que ya no perderíamos jamás. Sonyariel… gracias a ella conocí a Darlak, mi capitán y gran amigo… ¿quién me iba a decir a mí que sería el mismo personaje que en su día intentó proteger a mi amiga de una falsa ladrona de ropa quien capitanearía todas mis aventuras siguientes? Supongo que el hecho de que no mucho después sería mi querido capitán el padre del hijo de Sonya debería haberlo supuesto, me parece, pero no lo hice… cuando me enteré de la grata noticia no pude más que sorprenderme… ¿cómo era posible que después de tanto tiempo compartido con ambos yo no hubiera notado nada? Claro, para darse cuenta de las cosas una debe querer darse cuenta… y yo estaba demasiado ocupada pensando en mi misma…

Y si hablamos de mi capitán… y las escapadas a las que nos llevó. Capi, capi, capi… ¿no aprendiste en Amaurenori que no podemos salir de casa sin que algo nos pase? Pues deberías… lo de Tavarcerta fue ya un suicidio del que no se como conseguimos salir con vida… y aun así soy culpable de haberte seguido en ambos casos… no tengo cura… ¿hace falta que realmente afirme que me muero de ganas de hacer una nueva escapada? Ni siquiera ser secuestrada por supuestos compañeros de viaje es tan duro como soportar las tardes solas encerrada en casa… creo que si no tenemos otra batalla pronto me iré de vacaciones, mi querido capitán. Sí… eso debería hacer… no soporto las pareces que me encierran. Aunque bueno, siempre puedo salvar la tarde jugando con Aratan… ahora que me has dejado sin brazalete poco tengo que perder… o quizá esta vez gane… quizá… quizá debiera abandonar el juego mientras me queden cosas por apostar. Sí. Eso debería hacer.

Pero no todo ha sido malo en nuestras aventuras…jamás podré olvidar a aquel atractivo oficial de Heren, Rialath, que gobernó mis pensamientos durante todo el trayecto… fue realmente una pena dejar de tener noticias suyas pasada la aventura…la vida siguió y yo tenía batallas que ganar, no fue difícil que desapareciera de mi mente su rostro.

Fue en Tavarcerta también cuando me enteré del secreto de Vanadessë… jamás supe reaccionar a sus palabras… ahora siento que estuve a punto de perder su amistad… por segunda vez. La arriesgué primero cuando abandoné el bosque a pesar de su tristeza… y temí haberla perdido cuando en lugar de apoyarla la juzgué. Siento que fue con eso con una de las pocas cosas en las que supe reaccionar a tiempo… tal vez la única… y fueron necesarias las pesadillas para llegar a ello… si fueron necesarias las pesadillas… ¿es que era mi yo consciente quien no lo quería aceptar? ¿Tal vez envidiaba su suerte? No puede ser eso, pues… no fue suerte lo que tuvo Vana, sino la desdicha de enamorarse de un oficial enemigo contra el que tendría que enfrentar su compañía. No, no fue envidia lo que sentí, simplemente me preocupé por ella de una manera errónea… y doy gracias a Eru por haberme dado cuenta de ello antes de perder su amistad.

Amistad… son la de Vana y la de Sonya, así como la de mi apreciado capitán, a quien tantos dolores de cabeza he traído desde que entré en su compañía; las amistades que más aprecio. Sin ellas mi vida carecería de sentido y, sinceramente, espero no cometer el error de perderlas jamás.

Doy gracias a esta tierra de Lempe Othari, que tras abandonarla me volvió a acoger, ofreciéndome esos gratos momentos que he pasado junto a las personas que hoy son las que más aprecio. Jamás me sentí guerrera, jamás me sentí ligada a ningún lugar, ni pensé que llegaría a obedecer órdenes de nadie, pues de pequeña jamás hice caso de los consejos de mis sabios y queridos elfos. Sin embargo… he aprendido a apreciar lo que tenía, lo que había perdido, y lo que estaba por perder. Estoy ligada más que nunca a estas tierras y por eso soy ahora oficial de la segunda compañía lemperiana, bajo las órdenes de mi capitán, Darlak Lórindol, de quien incluso si dejara de ser mi capitán obedecería cada palabra dicha, aunque no fuera una orden. Pertenezco a un lugar, con un pasado, con un presente, y con un futuro que aún está por ver; y de todas las cosas que hice en esta vida solo hay una de la que jamás me podré arrepentir, y es de haber aceptado pertenecer a Lempë Othari.

***

Nosotros, Sonyariel Lissë, Eleth Niramar y Darlak Lórindol, mediante estas palabras que han servido de introducción empezamos estas crónicas deseando que sirvan de enseñanza, guía o quizás simple entretenimiento en una cálida taberna, para las generaciones venideras de éstas, las tierras de la Aurora. No conseguiremos resumir toda una historia pero quizás los años de las Guerras de los clanes en Arador no caigan en el olvido…

[escrito por auriga, nemarie y aratir]

[Editado por aratir el 01-05-2007 22:07]

Uzbad Kibil

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