La Guerra de los Clanes

Historias, leyendas y batallas en las tierras olvidadas de Arda.

Edicion 3

Árador, Tierras de la Aurora

Finalizada · 19-03-2006

Las Casas

Realengo de Farothdin

Farothdin llaman al Realengo nacido al amparo de la magia antigua de dos poderosos seres asentados allí desde tiempos inmemorables. Celosos de sus secretos, generosos con sus dones; pero crueles y despiadados con sus enemigos.El camino te ha sido mostrado en tu vagar sin tu buscarlo, porque es la magia que rodea nuestro reino la que te encuentra a ti y no tu a el. Pero debes hacerte valedor del privilegio de la entrada, pues son más que muros los que custodian sus hermosos valles, oscuros seres impedirán que los indeseables entren en el paraíso.Si tu eres uno de los elegidos del rey, seras bienaventurado con la gracia de su benevolencia. Pero si Farothdin te ha encontrado por deseo de la reina Izilsurias, padeceras la esclavitud de tus propios pecados

Entrar en la casa Historia

Harad-Draugliante

De la araña...

En tierras extrañas,

cercados por cienagas

desiertos y montañas,

el imperio liantari extiende su zarpa.

Hombres, orcos, enanos,

elfos, trolls y medianos,

Comparten la misma madeja.

Redes de cadenas,

sobre las que se forja la ambición.

Por el poder y la gloria,

por la fama mas alla de nuestra propia muerte.

¡Draugliante ai-mênu!

Entrar en la casa Historia

Lempë Ohtari

Una antigua historia habla de la leyenda de los Cinco Ohtari, los fabulosos guerreros encargados de defender el Reino Oculto de Yävetil, un pueblo arrasado por la guerra. Cien años después han cumplido su misión: salvar el espíritu y la cultura de su tierra y alzar de nuevo Yävetil. Sus almas descansan ya en las estancias de Mandos.

En la colina que esconde el gran túmulo donde se hallan los cuerpos de los cinco primeros ohtari y, bajo el estándarte de un nuevo consejo de caballeros, la espada envuelta en llamas, nuevos ohtari pronuncian su juramento eterno: proteger al pueblo como antaño lo hicieran los cinco primeros ohtari y volver a hacer brotar el Árbol de la Llama roja.

Entrar en la casa Historia

Heren Fanyarëa

La Historia Secreta cuenta que en el tiempo remoto se unieron el Águila y el Vampiro.

Nosotros somos el pueblo protegido de su unión, a su imagen adoramos y por ellos existimos.

Primero fuimos los Quendi, que abandonamos la Larga Marcha convocados por el bosque y la montaña, donde los seres silenciosos pacían.

Luego fueron los Disminuidos, que surgieron de las entrañas de la tierra enfundados en los materiales de que construimos nuestras armas. Y así como nosotros, también ellos conocieron la figura de un secreto para callar, y compartimos.

Pero con el día aparecieron los Seguidores, los débiles que fugan en pos de la barca que abrasa. Los encontramos desamparados y les recogimos. Compartimos el alimento de nuestro pueblo y la cultura. Manifestamos el secreto y fundamos la unión.

Entrar en la casa Historia

Formen-Draugliante

Aguerridos hombres amantes del frío del norte, al amparo del hielo y las praderas crecieron sabios y poderosos. Una cultura antigua fue desolada, un nuevo tiempo llegó sobre el mundo. Los pobladores del Llano, gente sencilla y ajena a las preocupaciones, vivían dispersos y divididos, sin propósitos ni ansias de grandeza.

Mas los extranjeros llegaron a su país, y ellos los recibieron con agrado. Elfos y descendientes de los Padres de los Hombres engrandecieron la historia del Llano, y así nació y creció una unión, forjada entre los ideales de la justicia y la bondad, entre la nieve de las montañas y los bosques de hayas y fresnos, entre parajes de inmensa belleza y la fría crueldad de la Lengua de Hielo. Los Exiliados y los Hombres del Frío unieron su destino, y así nació Helkelen Lára.

Entrar en la casa Historia

Eirë Esteldor

Érase unos amigos a un clan metidos,

érase un clan superlativo,

érase un clan republicano y poco escriba,

érase un país por todos odiado.

Érase un clan gallardo aunque mal encarado,

érase una ciudad por un lago rodeada,

érase un orbe bien amurallado,

érase un castillo acuartelado.

Érase un ñoldo de afilada lengua,

érase un edain por todos querido,

los dos de sobra conocidos.

Érase una elfa de pétreo nombre,

Érase muchísimos otros amigos,

Érase, ¡que coño!, un clan cojonudo.

Entrar en la casa Historia

Inicia sesion para inscribirte.