Historia pública
Raedar, Un Hombre De Minas Tirith
Vardali, Hamut y Raedar caminaron varios kilometros y todavia seguian en el espeso y oscuro bosque cubierto por las nubes negras. Raedar sentia un poco de miedo pero no se atrevia declarar sus temores ante sus compañeros.
Luego de varias horas caminando sin cesar, Raedar estaba un poco cansado por la larga caminata; cuando de repente y sin darse cuenta llegaron al limite del bosque pero la sorpresa era que el limite terminaba en un alto y escarpado risco lleno de rocas fuertes y macisas.
-Finalmente hemos llegado al sitio- dijo Vardali-.
-Digame lo que tenga que hacer mi señora- dijo Hamut-.
-Vean al frente caballeros- dijo al tiempo que Hamut y Raedar miraban hacia la lejania. Raedar vio con sus ojos maravillados ante la hermosura del mar que se erguia ante el, majestuoso y muy bello-.
- Ahora le dire lo que van a hacer-...........
Vardali miró de nuevo el mar, antes de decirles nada a Hamut y a Raedar.
Ellos se dieron cuenta que el rostro de la druida se tornaba más bello, mucho más de lo que habián visto hasta ahora. Y de sus ojos empezaron a brotar unas lágrimas de tristeza, añoranza y alegría a la vez. Seguidamente les miró a directamente a los ojos, y empezó a cantar una canción en una lengua desconocida, dulce como la miel y fuerte y poderosa como los dioses.
Ellos quedaron paralizados de asombro. No sabian cuanto tiempo estuvo cantando Vardali, pero les pareció un instante y una eternidad al mismo tiempo. Raedar y Hamut hubiesen deseado estar allí, escuchando la canción mientra miraban el mar, todo el resto de sus vidas; y olvidar así los pesares que los arratraba hacia una lucha incierta.
- Id al otro lado del Mar -dijo al fín Vardali, ya recobrada su postura habitual- Id a Valinor y hablad con los Maiar. Ell@s os reconfortaran y os ayudarán: Tulkas os dará algo de valor para la lucha contra Sauron, unos objetos para cada raza de la Tierra Media: una espada, un arco, un hacha y una vara... Id vosotros. Yo me quedo aquí: no podría ver de nuevo Valinor y desear viviendo aquí, en la Tierra Media.
Ellos se la miraban, maravillados de sus palabras. Querrían que los acompañase, e iban a replicar pero ella se adelantó:
-No discutais conmigo. Haced lo que os digo. -Y sus ojos volvieron a anegarse de aquellas maravillosas lágrimas- Id y comprendereis porque no quiero ir con vosotros.
[Editado por osmioth el 10-09-2003 13:24]
[Editado por osmioth el 10-09-2003 18:37]
Vardali seguía mirando a los dos hombres, que permanecían incrédulos. Raedar y Hamut se cruzaban miradas, atónitos... ¿cruzar el mar hasta Valinor? Eso era una locura, Vardali no sabía lo que les pedía. Así estuvieron varios minutos, hasta que por fin Raedar reaccionó:
-Dama Vardali, lo que nos pedís es completamente imposible. No podemos cruzar el mar y llegar hasta Valinor... además, ¿con qué verdadero fin iríamos allí? No se cuál fue el resultado final de la Batalla del Morannon, pero antes de desmayarme la batalla nos era muy favorable, ya que las tropas del Enemigo parecían desconcertadas al final.... lo último que recuerdo es que el Istari estaba con una expresión muy seria, pero con esperanza-
-Yo digo lo mismo Vardali.... ¿qué iríamos a hacer verdaderamente allí? Además, aún no nos has explicado cómo acabamos ambos en tu Bosque, a tu merced. Merecemos, y te exigimos una explicación-dijo Hamut, desenvainando su espada, amenazando a Vardali. Hace unas horas, Raedar se habría batido en duelo con Hamut por aquélla acción, pero estaba empezando a desconfiar de la Druida.
En ese momento, el cielo e oscureció de nuevo y la tierra tembló.... Raedar y Hamut se dieron cuenta entonces que estaban al borde de un acantilado. Delante suyo estaba Vardali, con una sonrisa extremadamente maligna.....
Ante ellos estaba la fria sombra del que en algun tiempo fue uno de los más poderosos guerreros balrog, la silueta de su sombra cambiaba de aspecto mientras en el abismo los aires calientes salian como fumarolas enardecidas ostigando a los dos hombres casi petrificados. Raedar tuvo tiempo de sacar su espada y enfrentar a aquella averraciòn de los infiernos; Vardali habia crecido de una manera considerable pues dentro de ella yacia dormido el que ahora estaba junto a ellos imponente lleno todo de fuego de los avernos escupia llamas cerca de ellos y saco de repente a relucir su fulminante latigo llamenate y largo con el que pretendia matar a aquellos mortales. Què pasa que no puedo moverme Raedar-----pregunto hamut---Es el hechizo del balrog no lo sigas mirando-----respondio Raedar -----dispuesto a defender a su compañero hasta la muerte una luz se encendia en sus ojos y una seguridad le daba a su cuerpo fuerzas para de una vez por todas acabar con aquel enemigo que no dejaba de amenazarlos con su latigo.
El balrog dio varios pasos hacia ellos y saco ahora su espada flameante justo cerca de Hamut cuando en ese momento surgiò del abismo un hombre todo blanco quien empezo a hablarle en una lengua extraña a aquel ser abominable haciendolo retroceder, por un instante Hamut recobro dominio sobre su cuerpo y se precipito hacia el monstruo con un grito de guerra que salia de las entrañas mismas de su corazòn ----------Hamuuuuuuuuuutt----saco su espada y la lanzo directo a el cuerpo del balrog, este se inco pues aquel dardo le habia atravesado la garganta, luego Raedar corrio hacia Hamut en su ayuda y aquel ser blanco se les atraveso en el camino como rayo veloz que cae del cielo----detenganse pues en su interior ese monstruo guarda a Vardali y no podemos eliminarla del todo dejenmela a mi....
[Editado por Aragorn_II el 25-10-2003 20:32]
Aquel ser blanco levanto sus manos e hizo circulos de luz que salian de sus dedos, los ojos se tornaron brillantes y resplandecian como el sol cuando uno de sus rayos penetra por una nube, luego se impulso hacia atras y envio al balrog una bola de energia directo hacia el corazòn;justo en ese momento comenzo a caer una lluvia extraña pues parecian puntas de flecha laserantes las cuales rasgaban el atuendo del mago pero esto no lo detenia pues aquel demonio seguia resistiendo el combate,la lucha era asombrosa ante ellos las miradas de hamut y raedar estupefactos sin mover un dedo pero con ojo avisor y listos para la acciòn cada uno con su mano en la empuñadura de sus espadas.
Deja salir de una vez por todas a vardali mensajero del mal o moriras aqui mismo---gritaba el mago blanco--mirandolo a los ojos que ahora eran más grandes y más resaltantes,la batalla duro al menos unas 2 horas pues el balrog no se rendia hasta que en descuido el mago se lanzo justo encima de la cabeza del demonio y pronunciando unas palabras nunca antes escuchadas en lengua elfica conocida aniquiló de un solo golpe al balrog quien se derumbó al suelo sin aliento ( Ahabta dulop aardinn zhacrow).los otros se acercaron sacando sus espadas para rematar a la bestia cuando el mago les dijo,---no se acerquen pues renacera de las entrañas vardali---- en un momento el animal se fue desintegrando transformando su figura en la de vardali misma, cansada y desmayada hamut la tomo en su regazo y agardecio el que estuviera viva, ahora debo irme ya cumpli mi labor en este lugar ---exclamo el ser blanco--a quien debemos el honor de agradecerle habernos ayudado ---dijo raedar--
En mi tienen a un amigo, por el momento debo irme mi nombre es ALCALAPI el mago de la luz eterna, en ese momento se transformo en luz perpetua y desaparecio............
[Editado por psor el 03-11-2003 21:57]
Raedar y Hamut estaban estupefactos; no se acababan de creer todo lo que habían presenciado. Cuando el misterioso mago se marchó, ambos hombres intentaron reanimar a Vardali, aunque ella seguía inconsciente. El cielo seguía cubierto por nubes negras, pero esta vez sólo amenazaban tormenta.
-Será mejor llevarla a su hogar; parece que se prepara una gran tempestad, y no quiero que llegue a nosotros sin estar a cubierto. Y menos con Vardali en este estado. Venga, ayúame Hamut- dijo Raedar, mientras cogía a Vardali de los brazos.
Ambos hombres caminaron penosamente por el espeso bosque; la maleza les estorbaba continuamente, y sus botas parecían no querer despegarse del barro. Por si fuera poco, cuando apenas habían recorrido un par de kilómetros, estalló la tempestad. El bosque empezó a emitir extraños sonidos, y los dos hombres se pararon.
-Maldita sea- gritó Hamut
-¿Qué extraños ruidos son esos?-
-Parece que provienen de todas partes- dijo Hamut, nervioso, sin parar de mover la cabeza de un lado a otro. En ese momento, Hamut y Raedar se pararon, necesitaban descansar. No sabían el porqué, pero ambos se sentían extrañamente agotados, incapaces de dar un paso, a pesar de que no querían permanecer en ese bosque ni un segundo más. Pero las piernas no les respondían. Entonces, Vardali despertó, sobresaltada.
-¿Qué pasa? ¿dónde estoy?, ¿quiénes son ustedes?-gritó, al sentirse atrapada.
A los pocos segundos, reconoció a Raedar y a Hamut, y su semblante se suavizó.
-Perdonad,no os había reconocido-
-No pasa nada- dijo Raedar, dejando en el suelo a la Dama.
-¿Oís esos cánticos? Me están llamando...- dijo Vardali, extrañamente; parecía hechizada.
-Vardali, ¿qué te pasa? ¿estás b...- Hamut no pudo terminar la frase...