Historia pública
Historia pública en desarrollo #72
Personajes
Estel, hijo de Eldarion
Época: La Cuarta Edad.
Acontecimiento que marca la historia: Estel, hijo de Eldarion, hermano del Rey Eärnil, asiste a una reunión sorprendente y se le confía por el Rey una peligrosa, delicada y especial misión.
En esta historia el personaje principal es Estel, nieto de aragorn.
Se ubica en la cuarta edad de la tierra media.
Esta historia trata de la ascencion de un nuevo poder oscuro, y de lo que hacen los decendientes de los antiguos heroes en la guerra del anillo para contrarrestar este nuevo mal.
1 Premoniciones
En el año 120 de la C.E., el rey Elessar antes de morir le cedió el trono de Gondor y Arnor a su hijo Eldarion. En los 117 años en los que Eldarion gobernó, no hubo muchos problemas, ya que en los días del reinado de Elessar los orcos habían sido casi del todo aniquilados; solo en Moría abundaban en gran numero los orcos – superaban los 15, 000,000 -, pero no se atrevían a salir de ahí, ya que temían todavía a Lorien, además estaban librando una batalla con los enanos por el dominio de Moria. Del Sur y del Este, Gondor no esperaba ataque alguno, ya que tenia en su poder el puerto de Umbar y todos sus enemigos le temían; y en el Norte en Arnor estaba librando una guerra con Angmar – ese era su único problema -.
Esta historia tiene comienzo en el año 237 de la cuarta edad, Eldarion decide cederle el cetro a su hijo mayor llamado Eärnil; tenia otros dos hijos un hombre y una mujer –Estel y Ancalime.
Estel era apenas dos años menor que Eärnil y tres años mayor que Ancalime, y parecía que en el había revivido completamente el temple de Elessar. Ancalime era tan hermosa como su abuela Arwen Undomiel, pero su belleza era más sutil y a la vez más fuerte.
Eärnil era de temple similar a su padre, y no era tan bueno como su hermano en el manejo de las armas. Pero era mas reflexivo y de una gran inteligencia, Eärnil tenia la habilidad de leer los pensamientos de la gente con una mente mas débil que la de el.
Una noche Eärnil tuvo un sueño del que no quiso hablarle a nadie, y que le causo una gran preocupación. Al día siguiente mando a llamar a su hermano y le dijo – Estel una gran preocupación aflige mi corazón, no se que hacer; en Rivendel aun quedan algunos de los altos elfos bajo el mando de Elral. Tu misión será ir hacia allá a pedir consejo y a informarme de las causas por las que se a convocado un consejo.
Estas palabras asombraron a Estel, el nunca había salido de los confines de Gondor, ni siquiera cuando Eldarion e dirigía hacia Arnor para ver como marchaba la guerra con Angmar y a consultar a los capitanes a cargo; además lo mas sorprendente era que no se había convocado a un concilio de ese tipo desde los sucesos de la guerra del anillo en la Tercera Edad.
Después de oír esto Estel dijo: Te agradezco tu confianza hermano, pero, no crees que podrías hallar a alguien mejor, bien sabes tu que yo no conozco otros lugares fuera de la ciudad; y, si es necesario que yo me dirija hacia Rivendel, dime ¿Planeas mandarme solo?
Claro que no voy a mandarte solo Estel, contigo iran Rancyn y Deonnyn. Ahora ve a dormir, partirán dentro de dos días al amanecer, mañana te explicare el resto del plan.
Al amanecer Estel se dirigió hacia el salón del trono, al abrir las puertas hallo algo que lo sorprendió; frente al trono había tres personas, uno era un hombre y los otros dos eran de una raza diferente – Enanos tal vez -, pensó, todos cubiertos con una capucha. Se acerco al trono para ver de que estaban hablando, al verlo acercarse los tres sujetos hicieron una reverencia, al hacer esto al hombre se le cayo la capucha, era un hombre curtido por la intemperie, pero de rostro agradable, y de noble porte. Lo primero en lo que pensó Estel fue la procedencia y las razones por las cuales el extraño estaba frente al trono hablando con su hermano.
Eärnil leyó los pensamientos de su hermano y dijo: Estel, estos caballeros vienen de Arnor a traerme graves noticias, dicen que los ejércitos de Angmar son cada vez más peligrosos y que con ellos vienen orcos en gran número y algunos trolls de las montañas. Esto era grave, a pesar de que Estel no había acudido a una guerra, el sabia muy bien lo peligroso que era este asunto.
Bueno señor – dijo uno de los encapuchados -, díganos que es lo que nuestro pueblo debe hacer, aunque ya hemos mandado algunas compañías de hombres a ayudarlos no ha servido de mucho, los ejércitos enemigos cada vez son mas numerosos y mas osados.
En eso tienes razón - dijo el otro encapuchado - a pesar de que nuestros hombres son valientes y muy buenos arqueros y espadachines, desgraciadamente – se interrumpió como conteniendo un gesto de rabia - desgraciadamente nosotros no podemos hacer mucho contra los trolls, incluso algunos de los hombres del enemigo son demasiado para nosotros, los únicos contrincantes que comienzan a temernos son los orcos; pero a fines del mes anterior llegaron orcos montados en lobos, ni siquiera los arqueros de los que disponíamos eran suficientes para detener tal envestida, y detrás de ellos venían algunos trolls de montaña esa noche perdimos la batalla y tuvimos que replegarnos hacia las Quebradas del norte, estuvimos a punto de ser derrotados por completo cuando llegaron refuerzos de la comarca, y así logramos hacer que el enemigo se retirara hacia las colinas de Evedim.
Al oír esto el rey se demostró preocupado y dijo: Esto cambiara un poco los planes que tenía - y dirigió su mirada hacia Estel - tendrás que partir ahora – dijo - iras con Rancyn y Deonnyn, y te acompañaran estos caballeros. Sus nombres son Comyr - y señalo a el hombre; y ellos son Periabo Belifante y Drido Brandigamo hobbits de la comarca.
Al oír esto Estel se sorprendió aun mas, ya que en las historias que había escuchado de niño los hobbits eran personas simpáticas y no tenias arma alguna y mucho menos un ejercito - lo que el no sabia era que los hobbits después de la guerra del anillo y el reordenamiento de la comarca habían cambiado mucho.
En hobiton y en los smails Tuks el Thain Peregrin había mandado a construir dos armerías, y cada vez era más común que algunos hobbits jóvenes salieran a conocer el mundo. Así que se volvió costumbre en la comarca que los jóvenes al cumplir los veinte años recibieran un arma -el arma que recibieran dependía de sus habilidades-, y entrenamiento en el manejo de esta, además todos los hobbits eran maravillosos manejando el arco y todos cargaban con uno y un carjac lleno de flechas además de otra arma. Y el alcalde Samsagaz había fundado la “Vieja Guardia”, que era un pequeño ejercito muy respetado en la comarca, pero que con el paso del tiempo había ido creciendo hasta llegar a ser un gran ejercito capaz de defender la comarca de una guerra, porque además la extensión y la población de la comarca había crecido mucho, y cada generación que nacía dentro de los antiguos limites de la comarca -en la guerra del anillo- adquiría mas habilidad y hermosura que la anterior, porque en esa tierra tenia una magia que se debía a la cajita que Sam recibiera de Galadriel.
Eärnil le pidió a su hermano que se dirigiera a la armería de la ciudad a recoger una cota de malla y un escudo que habían sido hechos especialmente para el. Estel respondió: mi señor que acaso planeas mandar a tu hermano por parajes desolados y peligrosos sin ningún arma para defenderse.
No Estel - respondió Eärnil -, planeo darte una espada, pero, has lo que te digo; te veré antes de que partas.
Señor - interrumpió Periabo -quisiera saber si usted tendría una cota de malla que darle a mi amigo, que solo ha viajado con un cintillo de cuero. Y también algunas flechas - dijo Drido -, mi carjac esta vació.
Claro mis queridos amigos, pero, acaso no necesitaran también de una espada, no pueden defenderse solo con un arco, y aunque sean muy buenos arqueros, y viajen con cuatro hábiles hombres, no debieran confiarse solo en ello el camino, pasando las fronteras de Rohan, el camino se tornara mas peligroso.
No debéis fiarnos por las apariencias, mí lord, estos hobbits portan mejores hojas que la mayoría de sus soldados - interrumpió Comyr.
En seguida los hobbits desenfundaron sus armas; habían tenido las fundas escondidas debajo de las capas. Las armas parecían de una magnifica hechura elfina.
El nombre de esta - dijo Periabo -, es Dardo y supongo que en Gondor aun debe recordarse su nombre y el de su portador.
Al ver la espada, una expresión de asombro asomo en las caras de Estel y su hermano, pero no dijeron nada.
Así es - interrumpió Drido -, y el nombre de esta es Dulduris, hermana gemela de Dulcatis, la espada de mi primo Bungo Tuk; fueron un regalo a nuestros abuelos de parte del señor Celegorm y la dama Undomiel.
Estel se dirigió junto con Drido a la armería. Cuando entro sus cosas ya estaban preparadas, le dieron una cota de malla – mucho mas ligera de lo que parecía -, un escudo rectangular de madera con un árbol blanco forjado en Mitryl en el centro del escudo, alrededor siete estrellas de acero negro y sobre estas estaba una corona; además le dieron un arco elfico – de color blanco – casi del tamaño de un hombre con un carjac.
Señor, disculpe – dijo Drido – quisiera saber si tendría una cota de malla y algunas flechas para mi.
Eso será un poco difícil – dijo el armero – flechas tenemos de sobra, pero, una cota de malla, permítame – y el armero salio un momento y regreso con una cota de malla fabulosa en las manos -. Tome señorito, hace tiempo que tenemos algunas de estas aquí, son un regalo de los enanos de Erebor, para los hobbit que llegasen a venir.
Drido se quito el carjac, la capa y el cintillo de cuero, también se quito la funda. Señorito – interrumpió el armero -, veo que su carjac y la funda de su arma están muy maltratadas, permítame. El armero tomo el carjac y la funda, y salio un momento y regreso. Tome – y le extendió una funda y un carjac nuevos y de una magnifica hechura, además de un escudo redondo.
Drido dio las gracias y cuando se disponía a regresar al salón junto con Estel los llamaron dos hombres. Dieron la vuelta y vieron que eran Deonnyn y Rancyn quienes los llamaron. Deonnyn era mas alto que Rancyn y con una expresión mas severa que su compañero; en cambio, Rancyn era apenas un poco mas bajo que el otro, pero era mas fornido y con un porte mas elegante.
Creo que deberías llevarles algo a tus amigos – dijo Rancyn a Drido -, toma. Le dio un escudo redondo, una cota de malla muy parecida a la suya y un carjac y funda nuevos.
Nosotros llevaremos esto – dijo Deonnyn. El llevaba tres arcos elfitos de color negro, uno casi del tamaño de un hombre y dos mas pequeños, un carjac y una funda para espada, además de sus armas – iba armado con un arco elfico negro, un carjac, una espada, un puñal que llevaba al costado, una cota de malla y un escudo rectangular colgado a la espalda. Rancyn cargaba una cota de malla, un escudo rectangular, un puñal y dos cuchillos y además sus armas – iba armado de forma similar a Deonnyn a excepción del escudo, que era redondo.
Se dirigieron todos juntos al salón principal. Ahí estaban de pie charlando Drido y el rey. Al verlos acercarse, el rey llamo a uno de los sirvientes y le pidió que le trajera en paquete.
2
Noticias inesperadas
Señor – dijo el sirviente -, aquí esta lo que me pidió. Llevaba en las manos un cofre envuelto en una capa un poco desgastada, que parecía cambiar de color.
Estel – dijo Eärnil tomando el manto -, esto es la capa que llevo el rey Elessar en la guerra del anillo. Tomo el manto y se lo puso a su hermano cerrándolo con un broche en forma de hoja, y continuo; y esto – dijo abriendo el cofre tomo un puñal – es el puñal que el llevaba, y me imagino que no debo decirte que es esto.
Estel se acerco al cofre y del que tomo una espada con una magnifica funda que tenia grabado en runas el nombre y el linaje de la espada. Es Andruil –exclamo alegremente, y saco la espada de la funda.
Es tu regalo hermano, te servirá mas a ti, en los lugares por los que viajaras.
Pero, esta espada solo puede usarla el rey- interrumpió Estel.
No te equivocas, solo el linaje de Isildur y Elessar puede usarla, y además, es mejor que te la lleves, no querrás que la espada se mantenga siempre en este cofre.
Estel se ciño ambas armas, abrazo a su hermano con alegría y le agradeció los regalos.
Y para ustedes – dijo Eärnil -, tengo esto. A Drido le regalo un cuchillo con su funda y un pequeño arco elfico negro. A Comyr le dio una cota de malla, un escudo rectangular, un puñal, una funda nueva para su espada y un arco elfico negro con un carjac. Y por ultimo a Periabo, le dio una cota de malla, un cuchillo, un escudo redondo, una funda nueva y un arco elfico negro con un carjac.
Los tres tiraron sus viejas cosas al suelo menos las capas, y se ciñeron todas las armas, menos Periabo, que rechazo la cota de malla diciendo:
Señor, me parece que no se dio cuenta que yo traigo una cota de malla y además no creo que esta que me dio pueda ser mejor que la cota de Mitryl que traigo puestas.
El rey sonrió y dijo: parece mi querido amigo que no te has dado cuenta que estas cotas que les regale también son de Mitryl. Periabo tomo la cota y se sorprendió al ver que esa cota a pesar de ser más gruesa, era igual de liguera que la suya.
Gracias señor, espero que no le moleste que no me la ponga, aceptare su regalo, pero no para mi, se la daré a mi amigo Bungo si usted me lo permite – concluyo.
Es tu regalo y puedes hacer con el lo que quieras - contesto el rey -, ahora es tiempo de hablar del viaje.
A una señal de Eärnil tres sirvientes pusieron la mesa y Eärnil dijo: Discutiremos los pormenores del viaje mientras comemos. A otra señal los sirvientes salieron del salón y los dejaron solos.
Siéntense, ahora comencemos, saldrán al anochecer, se dirigirán a Rohan, ahí se reunirán con Theodred príncipe de los Rohirim, que los acompañara en el viaje, ahí obtendrán unos corceles y se dirigirán a Rivendel, por el paso de Isengard y le entregaran este mensaje a Barbol y a Ragadast el pardo. El rey levanto un pergamino y se lo entrego a Estel.
Ustedes Irán como embajadores al concilio: Comyr por parte de Arnor, Estel de Gondor; Periabo y Drido por parte de la Comarca; ya he enviado un par de mensajeros a Arnor y a la Comarca.
En Rivendel se reunirá un consejo que incumbe a todos los pueblos que pelearon contra Morgoth y Sauron. A mi no se me ha informado de que trata, pero espero que no se trate de algo malo.
De ahí regresaran a Gondor a traerme el mensaje y la resolución del concilio, luego los enviare con algunas compañías a Arnor, provisiones y armas a Arnor, para reforzar sus fuerzas.
Ahora vayan a descansar, los fardos estarán preparados al atardecer y enviare a alguien para que los despierte.
Señor – interrumpió Periabo -, porque no partir ahora mismo en vez de al anochecer.
Responderé a tu pregunta joven Hobbit; tengo un presentimiento que me dice que en estos momentos la ciudad es vigilada. De noche no se notara la partida, y a una legua de aquí se les tomara por simples mensajeros. Antes de partir les daré el uniforme de la guardia de la ciudadela, para cubrir sus cotas de malla.
Ahora vayan a descansar. Eärnil tomo una campanilla y la hizo sonar, entraron dos sirvientes que condujeron a los hobbits y a Comyr a un cuarto que habían preparado para ellos.
El cuarto que les habían preparado tenía solamente las camas, una mesa y tres bancos, además de una ventana que miraba al norte.
Parece que ese concilio es muy importante – dijo Drido -, o al menos debe serlo para que el rey prefiera mandarnos primero a Rivendel, que enviarnos con refuerzos a Arnor y la Comarca.
Si yo fuera tu, cuidaría mis palabras, recuerda que estamos en su reino, además, no olvides que también es rey de Arnor – dijo Comyr. Además recuerda el que también se preocupo por las noticias que trajimos del Norte; pero, tienes razón ese concilio debe ser muy importante, para que decida enviarnos como embajadores.
Es mejor que durmamos en una cama mientras podamos – los interrumpió Periabo -, las leguas que nos separan de Rivendel son muchas y es un viaje cansado, mejor durmamos.
Los tres se acostaron en las camas y al cabo de un tiempo, se quedaron dormidos.
Poco tiempo después – o al menos eso les pareció a los hobbits, llego a despertarlos Rancyn.
Hola, mis queridos amigos; no sean perezosos y levántense. Pónganse esto sobre la cota de malla. Rancyn les dio los uniformes de la ciudadela y unas capas de color negro.
Mi nombre es Rancyn, y el de la puerta es Deonnyn.
Basta de presentaciones Rancyn – lo interrumpió Deonnyn -, el Rey los llama apresúrense.
Los Hobbits y Comyr se vistieron rápidamente y sobre las cotas se pusieron el uniforme, se ciñeron las armas y sobre estas se pusieron las capas negras.
Lo siento lo había olvidado, ellos son Periabo y Drido – dijo-, y…
Y tu nombre es Comyr – lo interrumpió Deonnyn -, no es tiempo de presentaciones, apresurémonos. Salieron todos juntos y se dirigieron al salón principal.
Al abrir las puertas del salón hallaron a Estel y al rey con otro hombre vestido igual que ellos.
Acabo de recibir malas noticias – les dijo Eärnil -, tendrán que partir de prisa, el los acompañara –y dirigió la mirada hacia el hombre sentado en la mesa.
El es el hijo menor del senescal de Gondor, su nombre es Ecthelion, el también ira hacia Imlaris con ustedes ya que el mensaje que me trajo debe ser debatido en el consejo. Al decir esto se noto un gesto de preocupación en la cara de Eärnil.
Ecthelion era mas bajo que Estel, pero era mas fornido, algunos decían que era la viva imagen de Boromir hijo del senescal y miembro de la compañía del anillo.
El rey hizo una señal y los sirvientes entraron entregándole los fardos a la compañía. Aquí están las provisiones para el viaje, algunas mantas y otro uniforme de la ciudadela por si se gasta el que traen- les dijo el rey.
El rey y la compañía salieron juntos del salón. Los acompañare hasta la puerta del circulo inferior, axial podrán aclarar sus dudas – dijo Eärnil clavándole una mirada a los hobbits. Los hobbits se intimidaron un al ver que la mirada del rey se había clavado en ellos, y pensaron si el rey se había enterado de lo que habían dicho.
Señor; espero que no sea una osadía, pero, Periabo y yo nos preguntamos, si en realidad, este concilio es tan importante, como para dejar que el reino de Arnor y la Comarca, se pierdan.
No lo se Drido – Contesto Eärnil -, incluso yo lo sigo pensando, pero con las noticias que acaba de traerme Ecthelion de Ithilien y de las compañías que tenia allí me desalientan, y esto solo puede ser discutido en el concilio.
Señor – interrumpió Comyr -, pero no cree que dejar perder el reino del norte, es demasiado, perdone mi insolencia, pero, podría mandar algunos refuerzos hacia Arnor en lo que se lleva a cabo el concilio.
Yo también pensé en eso y envié una compañía de doscientos cincuenta hombres, hacia allá, también envié un mensaje a Rohan pidiendo que reforzaran la compañía con doscientos hombres más y que les proporcionaran caballos, si es que estaba dentro de sus posibilidades. La compañía salio de aquí hace unas horas e iba muy bien armada, llevaban también armas y provisiones para Arnor, ellos llegaran a auxiliar antes que ustedes lleguen a Imlaris. Tal vez si se apresuran los encuentren de camino a Rohan.
Eso es tranquilizante señor, no podría cumplir la misión, sabiendo que mi hogar peligraba – dijo Periabo.
Mientras Eärnil y la compañía charlaban no se daban cuenta de la gente los seguía y se asomaba de sus casas para verlos pasar. Había algunas personas y niños que los seguían por curiosidad de saber que hacia el rey charlando con la compañía de encapuchados.
Al llegar al segundo anillo el rey se dio cuenta de que los seguían y de las intensiones de la gente axial es que dijo: Hasta aquí los acompañare, nos siguen y mi intención era que la partida de ustedes pasara desapercibida, bueno; continúen la marcha hacia Rohan sin detenerse hasta el amanecer. Si se apresuran, tal vez alcancen a la compañía que envié hacia Arnor. Si es axial ustedes solo son mensajeros que se dirigen hacia Isengard. Estel, espero que no reveles tu identidad. Apresúrense y que los Valar los protejan. Le dio un abrazo a su hermano y se despidió de nuevo.
La compañía cruzo la puerta del segundo circulo y se dirigió al primero sin decir nada e ignorando a los que los seguían.
Llegaron a la puerta y los guardias los detuvieron diciendo: Los guardias de la ciudadela no deberían estar a.C., les esta prohibido dejar la ciudadela mientras traigan el uniforme. Esperen a que reciba órdenes.
Ya cállate Mardil y déjanos pasar – dijo Deonnyn al guardia -, nos estorbas.
Vaya Deonnyn y Rancyn, tiempo sin verlos. Pero aunque sean ustedes no los dejare pasar – dijo el guardia.
Estel dio un paso al frente sin quitarse la capucha, los guardias desenfundaron las armas y la compañía también, a esepsión de Estel y Ecthelion. Cuando Estel iba a mostrar su rostro una mano lo detuvo.
Y que tal a mi – dijo Ecthelion bajando su capucha. A mi me dejaras pasar – pregunto al guardia.
Los guardias se pusieron nerviosos y después de pensarlo se quitaron del paso y Mardil dijo: Lo siento señor no sabia que era usted, supongo que ellos lo escoltaran.
Salieron y detrás de ellos las puertas se cerraron, el sol todavía se estaba ocultando y las estrellas comenzaban a brillar. Se cubrieron bien las caras y avanzaron lo más rápido que pudieron.
3
Hacia Rohan
Siguieron caminando en silencio hasta que perdieron de vista la ciudad, avanzaban lo más rápido posible. De repente Periabo rompió e silencio
Disculpa Ecthelion, pero, no crees que fue una mala idea mostrar tu rostro, se supone que nuestra partida debía pasar desapercibida.
Tienes razón, pero es mejor que se crea que salio solo el hijo del senescal, a que se sepa que el hermano del rey ha salido de la ciudad.
Pero, tarde o temprano se darán cuenta que Estel no esta en la ciudad – dijo Drido.
Y Estel respondió: Tienes razón, pero para ese entonces ya debemos de estar muy lejos de Gondor.
De repente Comyr se adelanto a los demás y les hizo la seña de detenerse. Estel se acerco con cautela y pregunto: ¿Por qué nos detenemos Comyr?, ¿Pasa algo?
Cállense – dijo Deonnyn que se había acercado lentamente a Comyr -, algo pasa delante de nosotros miren.
A unos metros de ellos había un grupo de orcos y algunos Uruk Hai, parecía que estaban buscando algo.
Están rastreando el camino - dijo Rancyn -, ¿Qué estarán buscando?
¡La compañía de hombres! – respondió Periabo -, no deben estar legos de aquí, tal vez acamparon mas adelante.
Si es axial son muy pocos para atacar una compañía armada - dijo Deonnyn -, debe haber mas adelante.
¿Cuántos son? - dijo Drido tomando una flecha y poniéndola en el arco.
Son aproximadamente veinte, talvez treinta – dijo Rancyn desenfundando la espada.
Ataquemos - dijo Estel preparándose a disparar, los hobbits hicieron lo mismo, Deonnyn, Comyr y Ecthelion desenfundaron las espadas.
Esperen – les detuvo Ecthelion diciendo – no debemos desperdiciar flechas, acerquémonos lentamente y luego ataquemos.
¡Miren! – exclamo Comyr – allí hay más. Delante de la compañía había un grupo mucho más numeroso de enemigos y había orcos olfateando el camino.
Son demasiados para atacarlos solos – dijo Rancyn -, es muy raro ver orcos en ese numero, y es mas raro aun que estén tan lejos de Moria y a una jornada de la ciudad.
Tal vez tengamos una oportunidad – dijo Estel nervioso -, hay que atacar rápido, parece que no tienen arqueros.
Te equivocas Estel – le contesto Deonnyn -, además es una compañía muy numerosa, tal vez mas de cien, debe haber mas cerca de aquí.
En ese momento escucharon unos gritos detrás de ellos, los habían encontrado, un orco tenso el arco, pero callo atravesado por una flecha en medio de los ojos.
Buen tiro Drido – dijo Periabo lanzando una flecha.
Ocho uruks corpulentos se lanzaron sobre la compañía, uno estaba a punto de alcanzar a Estel cuando callo con un puñal en la garganta. Los hombres dieron muerte a los Uruks rápidamente.
¡Apresúrense! - grito Deonnyn recogiendo su puñal tomando su arco – los demás se acercan, y tu - dijo a Estel – levántate necesitaremos tu ayuda. Era la primera vez que Estel peleaba, a pesar de ser muy bueno en el manejo de la espada, los nervios lo habían traicionado y había caído de espaldas.
Son muchos, no podremos, moriremos – dijo Estel levantándose y nervioso.
Entonces moriremos peleando – le respondieron los hobbits al mismo tiempo -, prepárense. Al ver el valor de los hobbits Estel se apeno y se dispuso a pelear.
Los arcos de la compañía cantaron varias veces, los enemigos estaban sobre ellos la compañía tiro los arcos y desenfundo las espadas. Escucharon gritos detrás de la compañía enemiga, los orcos dieron vuelta para rechazar el ataque. Rápido – grito Deonnyn. La compañía recogió sus arcos y se abrieron paso peleando hasta donde estaban los otros, se sorprendieron al ver que eran los hombres de Gondor los que atacaban a los orcos.
La batalla no duro mucho, los orcos no podían hacer mucho contra los hombres de Gondor, al terminar la batalla la compañía se cubrió los rostros y se dispuso a continuar su viaje. Un hombre los detuvo, era el hombre al mando de la compañía de Gondor, iba vestido con la armadura de Gondor, llevaba en un brazo un escudo rectangular parecido al de Estel y una lanza en el otro, al lado ceñía una espada y sobre la cabeza llevaba el yelmo de guerra de Gondor. Deténganse – les dijo -, tienen suerte de seguir con vida, si no hubiéramos llegado ya estarían muertos. Se detuvo y fijo su mirada en los hobbits. Bueno – continuo -, acompáñenos, seguiremos la marcha hasta el amanecer y estableceremos un campamento mas adelante.
Lo sentimos - respondió Comyr- , pero no podemos acompañarlos, llevamos prisa y no podemos detenernos.
Vamos – dijo –el hombre -, además, mis exploradores me han informado que hay dos compañías mas delante de nosotros y son muy pocos para pelear con tantos enemigos.
¿Cuántos son? – dijo Rancyn -, no creo que sean mas numerosos que los que aquí han caído
Te equivocas – le contesto el hombre -, de la segunda compañía sabemos muy poco, pero la mas cercana es mas grande que esta, mis exploradores dicen que son mas de doscientos. Es muy raro ver compañías de esos seres desagradables en ese número y es más raro aun verlos tan cerca de la ciudadela. además creo que no conviene andar solos.
Creo que seguiremos solos – dijo Estel -, pero gracias por la información, y por la ayuda, hasta luego.
No quería hacer esto - dijo el hombre mirando a Estel -, pero tengo ordenes de detener a todo extraño que encuentre y someterlo a juicio en Rohan, hubiera sido mas fácil que me acompañaran por las buenas, parece que vamos al mismo lugar.
Creo que eso no será posible – le respondió Comyr desenfundando su espada y apuntando al hombre con ella. El hombre le apunto a Comyr con la lanza al cuello. Los hobbits tensaron los arcos y apuntaron al hombre. Los hombres de Gondor al ver esto tomaron las armas y se pusieron de pie.
Vamos - dijo el hombre sin quitar la vista de Comyr -, no quiero pelear, además, doscientos cincuenta contra siete no seria justo.
Bajen los arcos hobbits y tu Comyr enfunda tu espada – ordeno Estel -, tiene razón, es mejor acompañarlos por las buenas.
Bien no se separen, los dejare ir un poco aparte, tengo el presentimiento de que no escaparan. El hombre fue hacia donde estaban el resto de los soldados y a una señal de el todos avanzaron incluyendo a la compañía dejando los cuerpos de la compañía amontonados en una pila. siguieron avanzando con rapidez a pesar de los fardos que los hombres de Gondor cargaban.
No debiste decir que si Estel – dijo Rancyn -, se supone que debimos pasar desapercibidos.
Tienes razón Rancyn, pero Estel hizo lo correcto, si no fuera por ellos estaríamos junto a los orcos, la resistencia de Comyr y de los hobbits fue una mala idea – dijo Ecthelion.
Lo siento perdí el juicio, pero Estel hizo lo correcto, si es verdad que hay mas orcos cerca de aquí necesitaremos ayuda.
Bueno mejor será que estemos callados el resto de la jornada – dijo Ecthelion -, lo mas seguro es que nos llame a su tienda cuando el campamento se levante.
Siguieron avanzando toda la noche sin detenerse y no vieron mas rastro de los orcos que uno decapitado en el camino. Al amanecer toda la compañía hizo alto y comenzaron a levantar el campamento. Cuando todo estuvo listo el hombre los llamo a su tienda. Ellos entraron y el hombre despidió a su guardia, se quito el yelmo y dijo.
Perdónenme por mi descortesía, pero no debía desobedecer ordenes, ni si quiera por que el señor Estel venga con ustedes. Al decir esto todos se sorprendieron y Deonnyn desenfundo la espada.
Cálmate Deonnyn, no voy a decirle nada a nadie. De repente entro otro hombre y dijo señor todo esta listo.
Bien Voronwë ahora pon guardias alrededor del campamento por turnos de dos horas partiremos al atardecer. Dijo esto y Voronwë salio.
Bien, parece que ya nos conoces, o por lo menos a dos de nosotros – dijo Estel -, ahora dinos tu nombre y que sabes de nosotros.
Esta bien señor, mi nombre es Tuor, capitán de esta compañía y recibí ordenes del rey de acompañarlos hasta Rohan, bueno, si es que lograban alcanzarnos, de ahí nosotros partiremos a toda prisa a las guerras contra Animar; pero, tengo una duda, a mi se me dijo que eran seis y aquí hay siete si no me equivoco.
axial es Tuor mi nombre es Ecthelion y soy hijo del senescal. Ahora dinos como se enteraron que necesitábamos ayuda.
No lo sabíamos señor, nosotros avanzábamos lentamente, con la esperanza de que ustedes nos alcanzaran –dijo Tuor -, luego uno de mis exploradores me dijo que había una compañía numerosa de orcos rastreando el camino detrás de nosotros, recordé la orden del rey y di la orden de dar la vuelta y atacar a los orcos por sorpresa con la esperanza de que aun no los hubieran encobrado. Deje algunos hombres para que exploraran el camino y ellos me dieron aviso que había dos compañías mas delante de nosotros esperando emboscarnos, entonces di la orden de acelerar el paso para alcanzarlos lo mas pronto posible y escoltarlos a Rohan. Llegamos justo a tiempo, un poco más y ustedes ya no estarían aquí.
Entonces por que nos dijiste que tenías órdenes de enjuiciarnos – interrumpió Drido enojado.
Tenia que decir algo frente a mis hombres amigo, además no fue buena idea que Comyr me atacara; pudo haber muerto atravesado por uno de mis hombres.
Lo siento – dijo Comyr – pero me deje llevar por mis instintos.
No te preocupes - dijo Tuor riendo -, eso demuestra que eligieron bien la compañía para los señores, además, tus amigos fueron muy valientes amenazándome sabiendo que podían haber perdido la vida.
Lo mismo hubiéramos hecho por cualquiera – respondió Drido -, pero además no íbamos a permitir que mataras a nuestro amigo.
El también nos ha salvado varias veces en las guerras del norte – dijo Periabo.
Bien ahora díganme – continuo Tuor -, seguirán con nosotros el resto del viaje hacia Rohan.
¿Cuánto falta para Rohan? – dijo Drido -, no se donde estamos.
Faltan cuatro jornadas mas si continuamos como hasta ahora – dijo Rancyn -, será mejor que continuemos con ellos, si hay orcos en ese número en las cercanías, pero decídelo tú – dijo mirando a Estel.
Tienes razón Rancyn continuaremos con ellos, pero Tuor hay forma de que avancemos mas rápido.
No lo creo señor, vamos muy cargados, llevamos nuestras armas y fardos, además llevamos algunas provisiones extra para Arnor y también armas para la guerra – dijo Tuor.
Ya que esta todo decidido, sus tiendas están preparadas – llamo a dos hombres y dijo: conduzcan a los señores a las tiendas que están preparadas.
Cuando todos estaban saliendo Tuor dijo: Ahora que recuerdo Comyr necesito hablar contigo y con los hobbits. Para que me expliquen la situación en Arnor.
La situación es difícil en la frontera, al principio solo peleabamos con hombres y no necesitabamos la ayuda de la comarca; laas refriegas eran poco comunes; pero, desde hace un año todo ha ido peor, comenzaron a llegar orcoscon ellos y la cosa empeoro, llegaron en gran numero he hicieron que nos replegaramos a Fornost – dijo Comyr -, nos causaron muchas bajas, soldados y civiles por igual, de ahí recibimos ayuda de la Comarca, llegaron trescientos efectivos al mando de Bungo Tuk y logramos hacer que se retiraran hacia las Quebradas del norte.
La Comarca envio cuatrocientos cincuenta hobbits más bajo mi mando – dijo Periabo -, haci logramosque se retiraran hacia las fronteras. Hace tres meses y medio llegaron en mayor numero y con algunos Trolls, nos causaron bajas graves pero logramos rechasarlos.
Entonces me enviaron a mi – dijo Drido – con doscientos hobbits más. Pero hace un mes comenzaronen realidad los problemas, llego un gran ejercito, nos superaban en numero, la primera envestida fue con orcos montados en lobos, lo gramos rechazarlos con grandes perdidas. Luego llego el ataque principal, llegaron trolls, detrás de ellos orcos montados en lobos y detrás un numeroso ejercito de hombres y orcos logramos detenerlos tras las murallas por algun tiempo pero… Drido se callo y contuvo la rabia que esto le provocaba, se cubrio la cara con la capucha para evitar que lo vieran llorar.
Pero eran demasiados, lograron derribar las murallas y lograron que retrocedieramos hacia las Quebradas del Norte, la mayoria de los sobrevivientes estabamos heridos y a punto de caer cuando de la Comarca llego la Vieja Guardia , el ejercito de elite de la Comarca con quince mil efectivos, y logramos derrotarlos haciendolos retrocedes hacia las colinas de Evedim – dijo Comyr – del ejercito de Arnor solo sobrevivieron dos mil hombres, quinientos de las compañias de la Comarca en Arnor y la vieja Guardia salio ilesa.
Fue entonces cuando nos mandaron a pedir auxilio en Gondor – dijo Periabo.
Bueno – dijo Tuor -, la situación no esta tan mal como yo pensaba; si los Rohirrim nos dan los hombres dnecesarios no habra muchos problemas.
Acabamos de decirte que el ejercito era muy grande y solo iran cuatrocientos cincuenta hombres – dijo Periabo enojado -, no creo que eso cambie en mucho las cosas.
Te equivocas mi querido hobbit – dijo Tuor – el mayor problema en Arnor fueron los orcos montados y los Trolls. Ustedes dicen que hay dos mil soldados de Arnor y quinientos de la Comarca defendiendo la frontera. Ademas esta la Vieja Guardia.
No cuentes con la Vieja Guardia – interrumpio Comyr -, no saldran a pelear a menos que la Comarca este en peligro de nuevo.
Aun asi contaria con tres mil soldados en Arnor, los orcos montados no seran problema para los Rohirrim, y con eso desanimariamos a la mayor parte de la ofensiva enemiga , los trolls son otro problema, pero la infantería no sera problema para un ejercito desidido.
Los hobbits quedaron sorprendidos de la tranquilidad conla que hablaba Tuor, tomaba con calma lo que para ellos habia sido un gran peligro.
Lo siento – dijo Tuor -, estaba divagando, gracias por la in formación ahora vayan a dormir.
Salieron de la tienda y un soldado los guio con los demas, entraron a la tiendas comieron algo y se acostaron a dormir.
Al despertar, todo el campameto estaba en movimiento, ya se estaban preparando para la jornada, cuando
Aviso: Este primer fragmento de esta historia ha sido escrito por ElessarElfstone y no por Turambar, quien sólo ha trasladado el fragmento a esta nueva historia.
[Editado por Turambar el 28-12-2004 13:35]
de la nada sono una trompeta y se escucharon unos gritos espantosos, un gran grupo de enemigos se acercaba decidido a terminar con la compañia de gondor.
Preparense para la batalla- fue el unico grito de Tuor-y a su orden todos los hombres desenfundaron sus armas y se prepararon. Mientras Estel y el resto se preparaban para pelear.
En medio de la batalla Tuor se acerco a Estel y los demas que peleaban decididamente y sin separarse, y le dijo: Deberian de escapar mis hombres y yo los cubriremos.
Pero la respuesta que recibio le sorprendio: No! Dijeron los hobbits al mismo tiempo, nosotros nunca huimos y no los dejaremos solos, si hay que morir lo haremos con ustedes.
Tienen razon -dijo Ecthelion- ademas nunca he abandonado a un hombre en batalla.
Era una lucha encarnizada entre los hombres de Tuor y orcos. Los orcos luchaban con una mayor virulencia de lo que era habitual. No tardaron en darse cuenta qué era lo que sucedía para que luchasen de aquella manera.
Los valientes hombres de Gondor observaron una radiante luz blanca tras las cabezas y la sangre orco que venía tras ellos y se acercaba a gran velocidad. Cuando ya estaba muy cerca pudieron ver rostros. Se trataba de un grupo de elfos que perseguía a aquellos orcos para darles caza.
Hombres y elfos redujeron hasta el último orco haciendo tenaza sobre ellos.
Al término de la batalla, los elfos se acercaron hacia los hombre de Gondor. Sus atuendos eran más propios de los elfos de Lóríen con capas de color verde y marrón, sus espadas y arcos aún estaban en sus manos preparadas para ser usadas en cualquier momento ante un inesperado ataque.
Uno de ellos se adelantó más que el resto. Su altura era considerable y su noble porte recordaba a los altos linajes élficos de antaño. Destacaba en él sus cabellos rojos contrastados con sus ojos grises. Su rostro mostraba autoridad y orgullo, seguramente ante lo que había ocurrido en el combate.
En su caminar guardaba su espada élfica que resplandecía como el mithril junto al brillo de un anillo en su dedo corazón. Cuando llegó a la altura de Tour y Estel (que se encontraban juntos en ese momento) dijo con una voz profunda pero dulce al mismo tiempo:
- Almarë! Mi nombre es Findolin, hijo de Fingolin, entre los elfos y Metriel entre los humanos. Soy el Jefe de los Guardianes de las fronteras de Lóríen y Superior de Rivendel. Debo daros las gracias por ayudarnos a acabar con estos orcos, se acercaron a las lindes de Lóríen y veníamos siguiéndolos desde algunas millas atrás. Últimamente están tan inquietos aquí en el Sur como lo están en el Norte junto a Angmar.
¿Estáis bien? ¿Podría ayudaros en algo?
[Editado por Metriel_El_Rojo el 21-10-2005 13:28]
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