Historia pública

Historia pública en desarrollo #82

En desarrollo 2 fragmentos Página 1 de 1

Descripción

Descubrimiento de los poderes ocultos de Estelawen: cuales son, para que sirven y aplicación de los mismos para evitar una gran tragedia

Ambientación

Tierra Media (diversos paisajes) -Tercera Edad

Personajes

Estelawen, Finlaurë, Rique Ojonazo

Fragmento 1 por MADI

- Muchas historias fueron narradas y cantadas a lo largo de todas las edades, pero en escasas ocasiones se atrevieron a contar esta historia, -introdujo el viejo Rique Ojonazo, mientras terminaba de fumar su pipa, y sus nietos y sobrinos se acomodaban en rededor de él-. Pues sus principales personajes tienen grandes poderes, y se dice que pueden estar en todos los rincones. Entonces, muchos tienen miedo de que los estén escuchando, y les disguste lo que de ellos se está diciendo, y entonces ¡Puf! los convierta en langostas o en otras criaturas abominables -entonces hizo una pausa y sonrió, pues él si se iba a atrever a narrar esa historia, y no quería incomodar a sus oyentes. Pero a ellos no les preocupaban sus palabras en tono grave y sus cejas fruncidas, porque, a pesar que la mayoría no pasaban los diez años de edad, sabían que Rique era un hobbit de palabra fácil, y muy ágil improvisando e inventando leyendas. Además, tenía un aspecto extremadamente cariñoso. Sus mejillas siempre tenían el color de las cerezas y sus ojos el de la cerveza, y por más que intentara hablar con agresión y poner en su rostro una mueca perversa, nunca llegaba a incomodar a sus espectadores.

Después de acomodarse bien en su sillón preferido, el cual tenía grandes almohadones de terciopelo bordó y excesiva cantidad de relleno, inició con su relato, de la misma forma con la que siempre los iniciaba. Entonces dijo: -Todo comenzó una noche en la que la luna brillaba como una gran perla, y las estrellas, envidiosas, al tratar de resaltar, aumentaron su luz, y toda la bóveda negra estaba adornada con innumerables puntos plateados. Las noches como esa eran las preferidas de Finlaurë hijo de Finsinda, un elfo alto y esbelto, de cabellera rubia, como lo indica su nombre, y ojos grandes, que parecían haberle robado el color al cielo primaveral.

Vivía en el gran Taurë Mallen, que en su bella lengua significa Bosque Dorado. Estaba ubicado en las proximidades de la rivera del Sîr Tinta, el Río Centellante. Su padre era el hermano menor de la reina de esa zona, Cultelco, y juntos trabajaban para protegerla de los agresores que en varias ocasiones atacaban por el lado de los Ered Urth, las Montañas de la Muerte. Solían ser pequeños grupos de orcos, pero en diversas oportunidades se les unían huruk-hai, trolls y olog-hai, y esos eran días de terror y terribles pérdidas.

Por este motivo, desde pequeño, Finlaurë fue instruido en la utilización de diversas armas, como el arco y la flecha, cuchillos dobles, grandes y cortas espadas. Cuando llegó a la mayoría de edad, su padre le regaló una espada plateada, cuyo brillo cegaba los ojos de los enemigos. Por esto la llamó Silthil, el Brillo Plateado. Pero era mucho más hábil con el arco. De pequeño se construyó uno, y lo llamó Aldadon, Árbol Alto, pues lo hizo con madera de un mallorn especial que llevaba ese nombre, pues era el más alto y fuerte de todos, y Finlaurë tenía largas conversaciones con él, pues se dice que provenía de la raza de los antiguos ucornos, y podía oírlo. Pero a veces el enemigo prefiere herir el corazón antes que el cuerpo, y cuando se enteraron del amor que Finlaurë le tenía, lo arrancaron desde las raíces y se llevaron todas las hojas de su copa. Entonces, decidió construir a Aldadon, donde volcó todo su rencor, y cada vez que acertaba en el blanco, vengaba la muerte de su querido amigo. Era amplio y rígido, y todas las flechas tenían plumas color amarillas, como las hojas de su mallorn, y su punta era tan afilada como el aguijón de una abeja. Además Lalaith, su madre, era muy versada en tradiciones antiguas, ciencias y modos de vida y, cuando Finlaurë era todavía muy pequeño, se acostaba junto a él y le cantaba dulces canciones, cuyas letras contaban hazañas y aventuras de grandes elfos y hombres.

Como estaba diciendo, esa noche, Finlaurë estaba paseando por su bosque, mirando cuánto habían crecido los pequeños retoños y si había tenido buenos resultados el remedio que había colocado sobre las viejas cortezas. Adoraba caminar entre los árboles. Ellos lo inspiraban para crear melodías delicadas, llenas de palabras que aliviaban hasta el corazón más oprimido. Llegó a la zona donde las copas de los árboles se enredan en lo más alto y conforman un tupido techo de ramas y hojas. Todo estaba demasiado oscuro, y como ya había terminado sus labores, decidió volver. Pero oyó un ruido muy extraño, y vio una oscura figura moverse a lo lejos. Le ordenó que se detuviera, pero no lo hizo. Entonces, disparó varias flechas, y contorneó a la figura, dejándola atrapada contra un árbol. Una capa gris ceniza, que apenas se distinguía de la corteza del mallorn, la cubría de pies a cabeza.

- Dime quién eres y qué estás haciendo en el Reino de Nilde.

Un silencio profundo los cubrió. No se oía nada, salvo la agitada respiración de la figura, que parecía temblar de miedo. Finlaurë creyó que no había peligro y se acercó. -¿Quién eres? -repitió con una voz más dulce mientras retiraba las flechas que inmovilizaban a la figura, pero que no la habían lastimado, pues esa no había sido la intención de Finlaurë. Pero se descuidó, la figura se movió rápidamente y corrió entre los árboles, perdiéndose de la vista. Él trató de seguirla con el arco tendido, pero fue en vano.

La luna casi había recorrido todo el cielo, era hora de volver para evitar que su madre se preocupe, pero era tal la intriga que tenía que no pensaba en otra cosa que averiguar qué era ese misterio. Y su madre iba a comprenderlo, pues fue de ella de quién heredó su enorme curiosidad. Entonces siguió caminando, pero ni sus agudos ojos de elfo alcanzaban a percibir ni un solo movimiento. Se sentó en una roca, y sólo el sonido de las hojas que danzaban con el viento lo acompañaban. Pero pronto la danza cesó, como si hubiesen parado para prestar atención, y Finlaurë sintió el sonido del crujir de ramas, justo a sus espaldas. Sin mirar, ágilmente tomó el arco y una flecha, dio una rápida media vuelta y soltó la flecha. Tanta era la puntería de este ser que justo fue a dar en la punta de la capucha de la capa que cubría a la figura, quitándosela y revelando algo cuyo su esplendor nunca pudo alcanzar describir totalmente, pues esa capa gris ocultaba a una preciosa elfa. Finlaurë sintió un torrente de emociones en un breve lapso: sus pupilas se dilataron, su corazón se aceleró, su cuerpo se entumeció, su respiración se agitó. Sin darse cuenta, dio un paso en falso y cayó de espaldas, y sus ojos dejaron de percibir la belleza. Entonces sintió que su boca se secaba y tenía tanta sed como si hubieran pasado años de la última vez de que su boca sintiera la frescura del agua. Al pararse, la vio nuevamente, y sintió como si un manantial lo bañara. El rostro de esta elfa era pálido y sus ojos, del mismo azul profundo que los de Finlaurë. De físico proporcionado y gran altura, casi mayor a la de él. Seguro que sus besos eran deliciosos, porque tenía labios delicados y rosados, y seguro que sus caricias eran suaves, porque tenía unas hermosas manos. Y, aunque todavía no la había oído, estaba seguro que su canto era regocijante. No sabía que decirle, pues estaba anonadado. Pero cuando ella intentó de nuevo huir, él la tomo suavemente del brazo y las únicas palabras que pudo pronunciar fueron “No te retires”.

Ella demostraba temor aunque no lo sentía, pues no quería demostrar la verdadera fortaleza de su espíritu.

- ¿Quién o qué eres? -volvió a repetir, cada vez más intrigado.

- No soy alguien ni algo, no soy todo ni nada, no soy ilusión ni realidad. -Aunque con esta respuesta Finlaurë había comprobado la dulzura y belleza de su voz, lo había desconcertado totalmente.

-¿De donde vienes? ¿Estás perdida? ¿Cuál es tu nombre? ¿Tienes hambre? ¿Sientes sed? ¿Dónde quieres… -pero Finlaurë calló, pues entendió que eran demasiadas preguntas y que la estaba aturdiendo.

- No vengo ni voy, no marcho ni regreso, no busco ni encuentro.

Entonces Finlaurë pensó que ella estaba respondiendo en forma de acertijos, pero la única respuesta que le encontraba era que la dama no quería revelar su secreto. Ella lo vio muy entusiasmado y bien predispuesto a servirla, entonces le dijo: -Sólo te contestaré una de las preguntas que me haz hecho, escoge.

Finlaurë quería saber tantas cosas, que se tomó unos minutos para elegir la más adecuada.

- Dime tu nombre. -ella le sonrió y su rostro se iluminó.

- Estelawen, hija de la dama Eleninquë.

El nombre de su madre significa “Estrella blanca” y el de ella “Doncella de esperanza”, y era un nombre perfecto para ella, pero de eso se habla más adelante - Ahora me debes el tuyo -y su voz pareció como si se soltara, y ya no hubo desconfianza en ella.

- Mi nombre es Finlaurë, hijo de Finsinda. Es hermano de la Reina de este bosque, el grandioso Taurë Mallen, y esta noche es mi turno de vigilar la zona. Pero no te asustes, pues hace ya varios años que mis parientes expulsaron a la mayoría de los males a varias leguas alrededor del castillo. Por eso, ahora sólo me preocupo por curar totalmente las heridas que le provocaron a mis queridos árboles, aunque tienen demasiadas cicatrices y malos recuerdos. -estas palabras ablandaron su corazón, ya que ella también amaba a los árboles, y ese era el motivo de su presencia.

Fragmento 2 por kelendyr

A Estelawen le reconfortaba plenamente saber que todavía quedaba alguien con un corazón tan noble. El brillo de su rostro aumentaba al mismo tiempo que Finlaurë le relataba sus relaciones con los árboles. -De mi corazón se ha ido la esperanza desde que la sevicia de mis enemigos penetró este bosque. Parece que mis venas hubisen sido arrancadas en el momento en que lo hicieron con las raíces de Aldadon. Sólo Eru entiende el dolor que causa en mi su ausencia.- Los ojos de Finlaurë se encharcaron y en ese momento el cielo palideció. Parecía que el firmamento compartía la tristeza enorme que lo acompañaba. - Mi alma se estremece con tus palabras y mi corazón siento desangrar con el dolor que en ti percibo.- Dijo Estelawen mirando fijamente a Finlaurë. Los ojos del elfo que habían estado perdidos mirando al suelo se volvieron hacia el rostro de la hermosa elfa. - Mirarte alivia mi corazón. Nunca antes había experimentado tanta paz, el brillo de tus ojos me devuelve el aliento.- Y no era para más. Finlaurë había empezado a experimentar uno de los poderes con los que contaba Estelawen. Como su nombre lo indicaba, era portadora de esperanza; algo que Finlaurë había perdido desde que sus enemigos penteraron en lo más profundo de su corazón. Ella comprendía su dolor y además lo compartía, porque sin que él lo supiera, a esta doncella le habían hecho lo mismo. Lauën, la abuela de Estelawen, vivía desde hace mucho tiempo en el Bosque Dorado. Su nieta vivió mucho tiempo con ella pero a causa de la gran guerra de los \"espíritus de fuego\", tuvo que abandonar el bosque. Antes de ese episodio, Lauën había sembrado en Estelawen una gran sabiduría y también un bello árbol que la representaba. Loriandë era su nombre y era lo más preciado que la bella elfa tenía. Además, era el único recuerdo que le quedaba de su abuela. Ella había sido atravezada por cinco flechas en la guerra de los \"espíritus de fuego\". Durante mucho tiempo, Estelawen mantuvo contacto mental con Loriandë porque no podía estar físicamente con él. Su padre la necesitaba a su lado porque estaba agonizando. -Asi fue que en el mismo momento en que mi padre murió, pude sentir la muerte de Loriandë. Me estaban arancando mi alma y me corazón al tiempo.-

- Ves porque puedo sentir tu dolor?

-Ahora lo entiendo Estelawen. Has padecido un dolor más grande y sin embargo en tu rostro brilla un resplandor inmenso que hace que todo mi interior se regocije.-

La bella elfa le sonrió de la manera más hermosa que Finlauré hubiera visto jamás.

-Llévame al lugar donde estaba Aldadon, quiero conocer su espíritu.

Estelawen y Finlaurë, ya sin lágrimas en sus ojos, empezaron a caminar hacia el lugar.

[Editado por këlendyr el 10-01-2006 21:23]

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