Carta 54
Resumen
«Recuerda a tu ángel de la guarda», exhortaba Tolkien, «¡no era una señora regordeta con alas de cisne!». Como criaturas dotadas de libre albedrío, somos capaces de enfrentarnos a Dios, pero Él también está detrás de nosotros para apoyarnos y nutrirnos, y el ángel estaba ahí para ayudarnos.
Tolkien recomendó a Christopher que se acostumbrara a las «alabanzas», que él utilizaba en latín, y le enumeró sus favoritas.
En la edición ampliada
En el párrafo inicial, Tolkien le envía sus mejores deseos a Christopher ante los momentos difíciles que atraviesa y le aconseja que practique la oración con constancia.
En el último párrafo, Tolkien cita el Salmo 116 en latín:
Laudate Dominum omnes gentes:
laudate eum omnes populi.
Quoniam confirmata est super nos misericordia eius:
et veritas Domini manet in aeternum.
Gloria.
Referencias
1. Esta ficha se ha importado inicialmente de TolkienGateway.net el día 27/05/2026.