Carta 77

Resumen

Tolkien había estado escribiendo a máquina durante muchas horas y casi había terminado las nuevas partes de *El Anillo*, que pronto enviaría a Christopher. Priscilla Tolkien había leído Fuera del planeta silencioso y Perelandra y, con buen gusto, prefería esta última. Tolkien dijo que el filólogo de Perelandra no era él, aunque reconocía algunas de sus opiniones e ideas «lewisificadas».

La buena noticia significaba que ahora las cosas podrían avanzar rápidamente, aunque el momento de emocionarse sería cuando llegara la ofensiva en Francia. ¿Cuánto tiempo duraría y qué pasaría con Japón? Cuando todo acabara, ¿tendría la gente corriente alguna libertad? Algunos de los «grandes» parecían esperar que la gente corriente estuviera demasiado cansada para resistirse. Un resultado seguro sería el mayor crecimiento de grandes fusiones estandarizadas con ideas y emociones producidas en masa. Tolkien preveía que la música sería sustituida por el «jiving», en el que uno coge un piano (destinado a producir los sonidos ideados por un Chopin) y lo golpea con tanta fuerza que se rompe. Las manías de masas que producirían los soviéticos quedarían por revelarse al fin de la Guerra (quizá no tan lúgubres como en el Oeste). Siempre ha estado ocurriendo en diferentes términos; Tolkien dijo que él y su hijo pertenecían al bando siempre derrotado, pero nunca sometido. Tolkien dijo que habría odiado al Imperio Romano en su época (y así lo hacía en el presente), que seguiría siendo un ciudadano romano patriota, pero que habría preferido una Galia libre y habría visto lo bueno en Cartago. La esperanza residía en el hecho de que, en Inglaterra, la propaganda se derrotaba a sí misma; probablemente también en Rusia y, según él, incluso en Alemania.

Continuando con la carta del 1 de agosto, Tolkien comentaba que había oído que First Whispers of the Wind in the Willows (Los primeros susurros del viento en los sauces), una recopilación de nuevas historias sobre Sapo y Topo que Kenneth Grahame había incluido en cartas dirigidas a su hijo, estaba recibiendo críticas favorables. Tolkien declaró que tenía que hacerse con un ejemplar. Dijo que había cometido un gran error al hacer que su secuela fuera demasiado larga, complicada y de publicación tardía, la maldición de tener un temperamento épico en una época saturada.

En la edición ampliada
En el pasaje inicial, Tolkien habla de lo aburridas que le resultan sus obligaciones docentes de los viernes y del consuelo que le proporcionan diversas bebidas alcohólicas.

En el último párrafo aborda algunas cuestiones teológicas, como la naturaleza de Dios tal y como la perciben los hombres, y a continuación envía sus mejores deseos a Christopher con una frase en latín.

Referencias

1. Esta ficha se ha importado inicialmente de TolkienGateway.net el día 27/05/2026.

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