Garm
Garm era el perro del granjero Giles (y, como tal, solo tenía un nombre en lengua vernácula). Era capaz de hablar en lengua vulgar para intimidar (a mendigos o intrusos), presumir (ante otros perros) o engatusar (a su amo).
Historia
Una hermosa noche de verano, Garm se había escapado a dar un paseo cuando vio llegar al gigante que se había perdido y había entrado a trompicones en las tierras de Giles. Garm corrió hacia la casa de Giles, lo despertó, esquivó una botella lanzada con puntería y alertó al granjero de la presencia del intruso. Después de que Giles saliera con su trabuco para enfrentarse al gigante, Garm despertó a todo el pueblo de Ham para que presenciaran el enfrentamiento. Así, cuando el gigante fue ahuyentado (más bien por accidente), la gente lo vio marcharse y proclamó a Giles «el héroe del campo».
Una fría noche de invierno, Garm volvió a salir a vagabundear, esta vez en una larga expedición, cuando descubrió la cola del dragón Chrysophylax, que acababa de llegar al reino de las Tierras Medias. Garm corrió a contárselo a Giles, quien se alarmó bastante hasta que supo que el dragón se encontraba al norte, más allá de las colinas y muy lejos. Garm difundió entonces la noticia por todo Ham y afirmó que Giles no tenía ni el más mínimo miedo.
Cuando el granjero Giles salió a caballo para enfrentarse a Chrysophylax, su valiente perro lo acompañó (en realidad, Giles tuvo que amenazar a Garm para que lo siguiera, y este se arrastró con el rabo entre las patas). Cuando se toparon de repente con el dragón, Garm gritó «¡Socorro!» y salió corriendo. Garm no volvió a aparecer hasta que Giles persiguió al dragón (al que él, o más bien su espada impaciente, había herido) hasta Ham, momento en el que el descarado perro se unió a la persecución.
Cuando Giles partió hacia la capital en respuesta a la convocatoria del rey, el leal perro no aparecía por ninguna parte. Cuando su amo ya estaba bien avanzado en el camino, Garm regresó a hurtadillas a casa y aulló por la supuesta pérdida de su espléndido y temible amo. Sin embargo, cuando Giles regresó con Chrysophylax cargado de una gran cantidad de tesoros, Garm enloqueció y se puso a dar volteretas por toda la calle.
Garm estuvo al lado de su amo en la Batalla del Puente. Cuando Giles exigió la corona del rey y este se dispuso a apresar al rebelde, fue (al parecer) el grito de auxilio de Garm lo que sirvió de señal para que el dragón saliera de debajo del puente. Giles venció y hizo retroceder al rey, y con el tiempo se convirtió él mismo en rey. A Garm le dieron un collar de oro y permiso para vagar a su antojo. El perro, orgulloso y feliz, se convirtió en una pesadilla para sus congéneres, ya que esperaba el mismo respeto que se le concedía a su Amo.
Referencias
1. Esta ficha se ha importado inicialmente de TolkienGateway.net el día 25/05/2026.