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Bueno…yo de vuelta…con dos capitulos mas…disfrutenlos, al igual que yo :-]
El Gaucho de los anillos
LA COMUNIDí DEL ANILLO
Capítulo 9
Bien tempranito empezó
el consejo estraordinario
con tuitos los dinatarios
que andaban por Rivendel;
un asunto como aquél
había que hablarlo entre varios.
Con una mesa e’ salame,
aceitunas y melón,
demientras el cimarrón
de mano en mano pasaba,
en silencio lo escuchaban
a don Elrondo, el patrón.
“A la historia e’ los anillos
tuitos la han de conocer,
y se van a sorprender
cuando sepan enseguida
que la sortija perdida
ahura ha gí¼elto a aparecer.â€Â
“Por suerteâ€Â, se metió Gandalf,
“la tenía gente amiga.
No hace falta que les diga
que con cuidao hay que andar;
lo pior que puede pasar
es que Saurón la consiga.â€Â
“Y de hablarlo al Sarumán,
mejor que se olviden de eso;
de la angurria quedó preso
cuando se vino a enterar,
y ahura se puso a amolar
con esa cosa ’el progreso.â€Â
“Con la escusa de tener
los rodeos separaos,
quiere poner alambraos
entre heredá y heredá
pa’ quitarnos libertá
y tenernos dominaos.â€Â
“Y otra cosa más que quiere
y le anda metiendo injerto
es la conquista ’el desierto;
y estaciones con andenes
ande paren largos trenes
que lleven el grano al puerto.â€Â
“Pero hay un modo e’ cuerpiarlo
a ese futuro indino:
al pago mesmo ’el malino
vamo’ a tener que llegar
y la sortija tirar
adentro ’el Monte ’el Destino.â€Â
“Eso a mí no me parece
que vaya a ser lo mejorâ€Â,
dijo el que vino e’ Gondor.
“En vez de disperdiciarla,
yo digo que hay que llevarla
a mi tata el Denetor.â€Â
“Con el Saurón de vecino
ya no queremos vivirâ€Â
insistía el Boromir.
“No hay fortines ni zanjones
que paren a los malones
de orcos que saben venir.â€Â
“Pero usandoló al anillo
eso se arregla enseguida,
y ya pa’ tuita la vida
lo resolvemo’ al problema.â€Â
Dijo Gandalf: “¡A ese tema
mejor ni darle cabida!â€Â
“¡En contra de esa locura
este mago les alvierte!
El anillo te hace juerte
pa’ enfrentarteló al Oscuro,
pero después es siguro
que en malandra te convierte.â€Â
“¡Otra ruta no tenemos,
por favor no se conjundan!
Pa’ que a la sortija imunda
no le eche mano el canalla,
hace falta que alguien vaya
y la tire a que se junda.â€Â
“¡Se dice fácil!â€Â, gritaba
tuita la gente miedosa.
“¡Con guitarra es otra cosa!â€Â
Y ahí el Frodo se paró:
“Si no va naides, voy yoâ€Â,
dijo con voz temblorosa.
Dijo Gandalf riendosé:
“¡Qué petiso temerario!
Que naides se haga el otario,
que por mucho que se amañe
hacen falta voluntarios
que en el viaje lo acompañen.â€Â
Habló el Trancos Aragorn,
que era yerno ’el dueño e’ casa:
“Pa’ enfrentar a la amenaza
yo digo que es importante
que vaya un ripresentante
e’ cada una e’ las razas.â€Â
Y se prendió el Boromir,
con el sable y con las bolas;
por los elfos, el Legolas,
y por parte e’ los enanos
iba a dir el Guimlidiano
pa’ hacer mucha batahola.
Merry, Pipino y el Sam,
mostrando mucho coraje,
dijeron que seguían viaje
con su amigo tan valiente;
y se formó un contingente
de diferentes pelajes.
Y al ver ansí decididos
a paisanos tan redondos
a llegar hasta los fondos
e’ los pagos del Saurón,
enlleno de almiración
esto dijo don Elrondo:
“¡Nunca vide una partida
de tal bravura a porrillo!
Mientras el sol tenga brillo
siempre habrá de ricordarse
la ocasión que vino a armarse
LA COMUNIDí ’EL ANILLO.â€Â
La comunidá del anillo
Capítulo 10
Endijpué que en Rivendel
se celebró el parlamento
ande jue el reclutamiento
pa’ dir al Monte ’el Destino,
se llevó Bilbo al sobrino
pa’ darle unos elementos.
“Te viá emprestar unas cosas
que hace mucho que las guardo:
acá está la espada Dardo,
que es más que una simple lata;
a los orcos los delata
si se escuenden en los cardos.â€Â
“Y esta camisa e’ mitril
que es más juerte que el acero
pa’ que te proteja el cuero;
si la llevás bajo el poncho
no te va a hacer más rechoncho
y naides te hace otro aujero.â€Â
Le agradeció el Frodo al tío
por la espada y la camisa
que de ser motivo e’ misa
lo iban siguro a salvar,
porque el anillo llevar
no era pa’ tomarlo a risa.
Demientras don Aragorn
se despidió de su prienda,
tan linda que era leyenda:
“Tengo que dirme, mi dama,
que la patria me reclama
para que yo la defienda.â€Â
“¡Elberita te acompañe,
que sabe lo que te quiero!â€Â,
contestó la del lucero,
la mentada doña Argí¼én.
“Ojala gí¼elvas con bien;
si te pasa algo me muero.â€Â
Los herreros orejudos
a la espada de Elendil,
la vieja y rota Narsil,
en la fragua la arreglaron
y ya tuitos la llamaron
dende entonces Anduril.
Y temprano a la mañana
con mucha solemnidá,
a enfrentar la alversidá
contra el enemigo cruel,
despacito e’ Rivendel
se jue la comunidá.
Con cuidao había que andarse
si querían parar la guerra,
y por un camino e’ tierra
enfilaron rumbo al sur;
porque el ojo e’ Baradur
es uno que no se cierra.
Una banda e’ teruteru
pasó con mucho barullo,
y el mago se olió un chanchullo.
“Esos pájaros que ahí van,
conociendo al Sarumán,
son tuitos bomberos suyos.â€Â
“Va a haber que viajar de noche
sin levantar la perdizâ€Â,
les aconsejó el gris.
“En silencio hay que moverse
y cuando es de día esconderse
en el medio del maíz.â€Â
Y a la hora en que la luna
nace en el cielo y se agranda,
en pleno tuita la banda
se plantó en un descampao
por andar medio delgaos
y le entraron a la vianda.
Demientras junto al fogón
descansaban y comían,
a lo oscuro una jauría
jue a juntarse redepente,
y les aullaba y gruñía
enseñandolés los dientes.
Se tragó el Gandalf del susto
el carozo e’ la aceituna.
“¡Ahijuna con la lobuna,
ahura la tenemos gí¼ena!
¿No apercibieron lo llena
que está esta noche la luna?â€Â
Ahí se largó la pelea
en contra e’ los lobizones
que tiraban tarascones,
y uno dijo e’ sopetón:
“¿De diánde saca el Saurón
tantos sétimos varones?â€Â
¡Y viera lo que jue aquello!
Con el elfo a los flechazos,
el enano a los hachazos
y los crestianos con fierros,
no podía arrimarse un perro
sin quedar hecho pedazos.
“A ver si con este truco
tenemos algo e’ sosiegoâ€Â,
avisó el Gandalf y luego
movió en el aire un palito,
y tuitos los eucalitos
dentraron a agarrar fuego.
Y los lobos que quedaban,
con semejante fogata
que ya hasta las garrapatas
les estaba chamuscando,
salieron tuitos llorando
con la cola entre las patas.
“¡Se jueron!â€Â, decían los hobbits
y saltaban de alegría;
pero cuando se hizo e’ día
enjabonaos tuitos vieron
que ande los lobos cayeron
ni los pelos se veían.
“¡Yo sabíaâ€Â, dijo el Gandalf
“que no eran bichos cualquiera!
A andar a toda carrera
vamo’ a tener que empezar
y apurarnos en cruzar
cuantiantes la cordillera.â€Â