Inicio Foros Miscelánea ¡Preguntas y Comentarios de lo que sea! El Gaucho de los Anillos

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  • #269064
    Belennor
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    Bueno…a continuación publicare una obra que hace referencia a la trilogí­a de Tolkien. Esta basada en el Martin Fierro, de José Hernandez.

    La verdad me parece excelente…y solo se puede apreciar su belleza si han leido tanto ESDLA como el Martin Fierro. Publicare solo el primer y segundo capitulo…si les gusta…seguire publicando…

    ACLARO QUE NO LO ESCRIBI YO. Desconozco el nombre del autor…

    Ahi va:

    El Gaucho de los anillos

    LA COMUNIDí DEL ANILLO

    Capí­tulo 1

    Aquí­ me pongo a cantar

    tocando de cualquier modo;

    les voy a contar a todos,

    oiganmé con atención,

    el viaje de iniciación

    que se mandó el hobbit Frodo.

    Del guapo Bilbo Bolsón

    era sobrino el petiso,

    que era uno que se hizo

    famoso por su aventura;

    viví­a en tiempo e´ cordura

    en un aujero del piso.

    Se apareció el mago Gandalf

    pa´l cumpleaños del tí­o,

    y armó semejante lí­o

    con los cuetes que tiró

    que pronto en el caserí­o

    el bailongo se largó.

    Era amigo el cumpleañero

    del istari calavera,

    que lo llevó a una carrera

    ande embocó una sortija

    que embrujaba al sabandija

    siempre que se la pusiera.

    El anillo hací­a invisible

    por algún raro gualicho,

    y como Bilbo era bicho

    pa´ hacer diabluras lo usó;

    más de cien años cumplió

    y seguí­a con sus caprichos.

    Se paró el homenajeao

    como pa´ hablarle a la gente;

    y ansina, en un redepente,

    sin que vieran la tramoya,

    puso en su dedo la joya

    que lo hací­a trasparente.

    Oculto en la brujerí­a

    vio a la gente boquiabierta

    con la cara medio muerta;

    caminando bien ligero

    se llegó hasta su aujero

    y le echó tranca a la puerta.

    Le esplicó al amigo Gandalf

    preparando el equipaje

    que dejaba el paisanaje

    y que no iba a regresar;

    que no querí­a espichar

    sin haber hecho este viaje.

    Dejaba al sobrino todo

    lo que habí­a en el aujero:

    la guitarra, el apero,

    la bombacha de faena,

    mucha yerba de la gí¼ena,

    pañuelo y hasta un sombrero.

    "¿Y el anillo?", dijo el mago.

    "¿También se lo vas a dar?"

    No supo qué contestar;

    llevó la mano al bolsillo

    donde guardaba el anillo

    y ahí­ nomás dentró a dudar.

    Medio haciendosé el pollito

    le vaciló: "Y… no sé…

    Hace tanto lo gané

    y me acostumbré a usarlo,

    que pienso en abandonarlo

    y me agarra un no sé qué".

    El de la barba, enojao,

    se le paró frente a frente

    y gritó: "¡No se comente

    que se nos vino a enviciá

    con la invisibilidá

    un gaucho ansí­ de valiente!".

    Avergonzao por el grito,

    Bilbo agachó la cabeza

    y contestó con tristeza:

    "Tenés razón, che, lo dejo",

    y haciendolé caso al viejo

    lo puso arriba e´ la mesa.

    Le habrí­a gustao tener tiempo

    pa´ saludarlo al pariente;

    le encargó muy diligente

    que lo despidiera de él,

    y marchó pa´ Rivendel

    con los elfos, gí¼ena gente.

    Relojeó el mago el anillo

    que tení­a frente a sí­,

    quiso agarrarlo y ahí­

    le dentró un escalofrí­o;

    en eso llegó el gurí­

    preguntando por el tí­o.

    Gandalf dijo la verdá:

    "Bilbo dejó la querencia;

    se fue a vivir con urgencia

    al pago e´ lo´orejudos.

    Te deja muchos saludos

    y tuitas sus pertenencias".

    Lo desembuchó con bronca

    al entripao el muchacho,

    y puso el grito: "¡Caracho!

    ¡Con lo que yo lo querí­a!".

    Pero llorar no podí­a

    porque no es cosa de machos.

    Señalandolé la mesa

    dijo Gandalf: "Ese anillo

    es el que usa el muy pillo

    siempre que desaparece;

    guardálo y lustrálo a veces

    pa´ que no te pierda brillo".

    Y se fue el mago en el sulky

    en el que habí­a llegao.

    Iba medio preocupao

    con el anillo en las mientes;

    rato largo ya habí­a andao

    cuando se golpió la frente.

    "¡La pucha!" lo largó al grito

    y ahí­ le dentró el jabón,

    que si tení­a razón

    la tierra estaba perdida;

    pegó la gí¼elta enseguida

    y lo apuró al mancarrón.

    Capí­tulo 2

    Salió Frodo del aujero

    caminando como pudo

    pa´ ventilarlo al peludo

    que tení­a del festejo,

    y vio venir al barbudo

    que golví­a dende lejos.

    "Tuve que pegar la gí¼elta,

    algo dentré a maliciar.

    Mejor andalo a buscar

    al anillo de oro ése;

    recordarlo me parece

    y lo vamo´ a examinar."

    La verdá que parecí­a

    inocente el anillito;

    era casi un juguetito,

    pero el sobrino Bolsón

    calentandoló al fogón

    vio que tení­a algo escrito.

    Ahí­ nomás el de la barba

    se quedó de miedo duro

    y dijo: "Dice siguro:

    un anillo pa´ buscarlos,

    un anillo pa´ encontrarlos

    y arrearlos pa´ lo oscuro".

    Se tomó un par de amargos

    como pa´ calmarse el chucho,

    se puso a pitar un pucho

    refrescando la memoria

    y a Frodo contó la historia

    de lo que pasó hace mucho.

    "Tres anillos prodigiosos

    eran de elfos soberanos;

    siete más de los enanos

    que viví­an en las minas;

    otros nueve, pa´ su ruina,

    usaban gauchos humanos."

    "Y uno más, que de los otros

    era el único patrón:

    el anillo de Saurón,

    el señor de las sortijas,

    que no aflojaba manija

    su angurria e´ dominación."

    "Y allí­ se armó un entrevero

    que jue bravo de verdá:

    el gran elfo Gil Galá

    y Elendil, rey de los hombres,

    lo toparon al Sin Nombre

    pa´ frenar la oscuridá."

    "Los caudillos espicharon

    frente al enemigo vil,

    pero el hijo de Elendil

    encarandoló al villano

    pudo cortarle la mano

    con la cachuza Narsil."

    "¡Allí­ se hubiera acabao

    y viviéramos en paz!

    La codicia pudo más

    y en aquel lejano sur,

    algo hizo este Isildur

    que no debió hacer jamás."

    "En vez de fundirla ahí­ mesmo

    la sortija se guardó;

    mucho tiempo la llevó,

    hasta que orcos matreros

    lo enyenaron de aujeros

    y el anillo se perdió."

    "Endijpué de eso Saurón

    quedó muy debilitao:

    sólo un ojo colorao

    sin pestaña ni rabillo,

    pero lo busca al anillo

    pese al tiempo que ha pasao."

    "Y ahura lo tenés vos",

    terminó la historia el mago.

    Frodo se mandó un trago

    con la pelambre de punta

    y la largó a la pregunta:

    "Con este anillo, ¿qué hago?".

    "Eso depende de vos:

    ya que sos el propietario

    ahura se hace necesario

    que pensés bien lo que hacés;

    lo único que no podés

    es dir y hacerte el otario."

    "Pero en el pago e´ los hobbits

    ya no te podés quedar;

    mejor mandate a mudar

    y andá lejos dendeveras,

    porque si el malo se entera

    te va a venir a buscar."

    "¡Y vos, che, salí­ de ahí­!

    ¡Los de ajuera son de palo!"

    Poniendo la cara e´ malo

    jue a retarlo al tarambana

    que se llegó a la ventana

    como peludo e´ regalo.

    Ajuera Sam, el peón,

    temblaba por el apuro:

    "¡Yo no espiaba, se lo juro!

    ¡No me convierta en culebra!

    A mí­ el seso no me suebra

    pa´ entender lo del Oscuro."

    "¡Mirá si serás paspao!"

    dijo el alias Mitrandir.

    "Te vas a tener que dir

    con el Frodo del poblao,

    que ya sabés demasiao

    y te van a perseguir."

    Sam lo largó al juramento

    con sentimiento profundo

    sin dudarlo ni un segundo:

    "yo le asiguro, mi amigo,

    que a mi patrón yo lo sigo

    ni que sea al fin del mundo".

    "Aguaiten a que yo gí¼elva",

    dijo Gandalf yendosé.

    "Si hay peligro, yo no sé;

    más vale no hacer escombro".

    Y con un peso en los hombros,

    como habí­a llegao, se jue.

    #299269
    Lady_Rowen
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    😮 me encantó, sinceramente esta buení­simo…espero que sigas publicando el resto de la obra….. :-D por que la esperaré ehhhh¡¡¡……

    #299270
    Aerelleth
    Participante

    La verdá paisano, está lo que se dice de dié!

    No nos deje esperando, publique a continuación

    los versos que no debió dejarnos aquí­ pagando

    estamos tuitos esperando lo que viene endijpué!

    Y no se queje usté que esto no está rimando

    que no es mi especialidá el andar verseando !!!

    #299271
    Belennor
    Participante
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    Jejeje…la verdad que por esas pocas frases, me doy cuenta que tenes vocacion ;-)

    Van a tener que esperar un poco para que publique el resto de los capitulos…porque los baje en partes y no encuentro los archivos…

    Desde ya, disculpen…

    #299272
    GustavoGN
    Participante

    Esperamos con ansiedad los nuevos capí­tulos… realmente espectaculares… Saludos desde Corrientes! ;-)

    #299273
    Carlita
    Participante

    clap clap clap, la verdad que esta muy pero muuuuuy buena esa obra, sobran las palabras. ^^

    Animo a esa pc que baje rapido las otras partes :-]

    salu2

    #299274
    Lokmes
    Participante

    Belennor espero que publiques todos los capí­tulos, pues me encantó, está currada la manera de contar la historia.

    Se te espera con impaciencia. ;-)

    #299275
    Belennor
    Participante
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    Bueno…finalemente los pude pude encontrar…a el capitulo 3 y 4. Pero antes que nada ^_^

    Vuelvo a aclarar..NO SOY YO EL AUTOR. No quiero malinterpretaciones ….solo publico esta maravilla porque me gustaria que mucha gente tenga acceso a ella.

    Disfruten.

    El Gaucho de los anillos

    LA COMUNIDí DEL ANILLO

    Capí­tulo 3

    A Isengar jue el mago Gandalf

    espoleando el alazán,

    pa pedirle al Sarumán

    el consejo que hací­a falta,

    y llegó a la torre alta

    que le decí­an Ortán.

    Le contó de aquel anillo

    que era el daño de Isildur;

    si el patrón de Baradur

    de la sortija sabí­a,

    al humo se les vení­a

    galopeando dende el sur.

    Dijo el otro: "Tarde piaste,

    el Oscuro se ha enterao.

    A ese Gollum desgraciao

    los orcos ya le cayeron,

    y una paliza le dieron

    hasta que tuito ha cantao."

    "¡Amalaya!", dijo el Gris.

    El Gollum lo habí­a portao

    a aquel anillo encantao

    hasta que Bilbo llegó;

    muy contento no quedó

    pues lo tení­a enviciao.

    "Tus amigos los medianos

    lo van a tener fulero,

    que los nazgul ya salieron

    tuitos juntos en malón

    pa´ encontrarlo a este Bolsón

    y que cante pa´l carnero."

    "¡Ahijuna!", respondió el otro.

    "¡Pero qué suerte tan ruin!

    Pa´ llevar esto a su fin

    y del malino escapar,

    el anillo habrá que echar

    en el fuego ´el Orodruí­n."

    Le respondió Sarumán:

    "¡Qué lo va´ queré fundí­!

    Andá, traemeló a mí­

    que yo le viá dar gí¼en uso;

    nunca naides se lo puso

    como éste que está aquí­."

    Al Gandalf no le gustó

    que lo tome por idiota;

    le vio la pata a la sota,

    malició que se dio gí¼elta,

    y con atitú resuelta

    jue a enfrentarlo al cararrota.

    "¡Ah maula! ¡Te descubrí­!

    ¡No tenés ningún derecho!"

    El otro lo tomó a pecho:

    ni lerdo ni perezoso

    lo metió en un calabozo

    que tení­a listo en el techo.

    Demientras, en la Comarca

    el tiempo no se quedaba.

    Sin sosiego Frodo andaba

    como bola sin manija;

    le quemaba la sortija

    y Gandalf que no llegaba.

    "Hace mucho que se jue"

    le dijo a Sam un gí¼en dí­a.

    "Nos dijo que iba y golví­a,

    pero esto va pa´ largo;

    tenemos que hacernos cargo

    mientras se pueda entuaví­a."

    Se colgó el anillo ´el cuello

    y encarandoló al destino,

    enfiló por el camino

    que pa´l este lo llevaba;

    dos primos lo acompañaban,

    que eran Merry y el Pipino.

    "Linda noche pa´ viajar"

    dijo Sam con alegrí­a.

    "No es calurosa ni frí­a."

    Y al parar de hablar al cuete

    oyeron el paso e´ un flete

    que dende atrás los seguí­a.

    Vieron venir al jinete

    ocultos en la maleza,

    que montaba con destreza

    en un oscuro tapao,

    de negro todo empilchao

    de los pies a la cabeza

    Capucha tapando el mate,

    botas de cuero en las patas,

    un facón con cabo e´ plata

    bajo el poncho le asomaba,

    y el aire el coso vichaba

    con mucho barullo e´ ñata.

    Y siguió por el camino

    hasta que se perdió e´ vista.

    "Éste nos sigue la pista",

    vino Frodo a maliciar,

    y propuso pa´ escapar

    dejar la ruta prevista.

    El paisano Meriadoc

    quiso darles un consejo:

    "Si queremo´ llegar lejos

    un camino más existe:

    si la tropa lo resiste,

    agarremo´ el Monte Viejo."

    Jue a responderle el Pipino:

    "¿Qué te pasa? ¿Ta´s mamao?

    Ese monte está embrujao,

    maldito hasta lo projundo;

    ni por tuito el oro ´el mundo

    le paso ni por al lao."

    Al fin decidió el Frodo:

    "Otra eleción no tenemos,

    atrapaos acabaremos

    si seguimo´ este camino;

    endijpué del Brandivino

    por el Monte tomaremos."

    Y siguieron caminando

    los compañeros pa´l este,

    bajo una esfera celeste

    más oscura ahura que antes;

    derecho, siempre adelante

    iban, cueste lo que cueste.

    Capí­tulo 4

    Llegaron al Monte Viejo

    justo cuando amanecí­a,

    y a la lú del nuevo dí­a

    se les cerró la garganta

    con esa paré de plantas

    que dende el suelo crecí­a.

    El Merry los jue llevando

    entre los troncos ladeaos.

    Parecí­a muy confiao

    hasta que al fin se paró.

    "Compañeros, creo yo

    que nos hemos estraviao."

    Estaba oscuro y el guí­a,

    con la lengua tartamuda,

    entre el quebracho y la ruda

    dijo con voz temblorosa:

    "Me parece que la cosa

    se está poniendo peluda".

    "Fiero monte ande no cantan

    calandria, zorzal ni mirlo.

    Bien ligero habrá que juirlo

    ¡y guay con el Tornasauce!"

    Y en terminar de decirlo

    se toparon con un cauce.

    Tapando el ruido del agua,

    el Merry pegó un grito.

    "¡Tornasauce, el rí­o maldito!

    ¡Ahura ya sé diánde estamos!

    Pa´ salir, el rí­o sigamos.

    ¡Hasta si hay un caminito!"

    Los otros le hicieron caso

    y siguieron el riachuelo.

    Pero no duró el consuelo:

    mientras iban caminando

    un sueño les jue dentrando

    que los dejó por el suelo.

    "¡Qué modorra me está dando!"

    dijo uno remolón.

    "Que me digan dormilón

    la verdá no me molesta;

    yo me viá echar una siesta

    abajo ´el sauce llorón."

    Al rato Merry y Pipino

    roncaban a pata suelta.

    Frodo y Sam se dieron gí¼elta

    cuando escucharon un ruido:

    habí­an desaparecido

    de las raí­ces regí¼eltas.

    De adentro mesmo e´ la planta

    salí­an gritos apagaos.

    El tronco se habí­a cerrao

    como si juera un estuche:

    ¡Ese árbol desgraciao

    los habí­a mandao al buche!

    Dentraron a dar patadas

    en el hermético aujero.

    "¡Mis primos no son puchero!

    ¡Dejalos salir de áhi!"

    Y pararon porque oyeron

    un tremendo sapucay.

    Un paisano redepente

    salió del bosque machazo;

    daba larguí­simos pasos

    cruzando charcos y zanjas

    con una cesta e´ naranjas

    que le colgaba del brazo.

    Parecí­a muy contento,

    saltando de un pie a otro pie,

    una pluma e´ caburé

    en el chambergo sencillo,

    los zapatos amarillos,

    y cantaba un chamamé.

    Medio el Frodo se asustó

    con el coso inesperao;

    pensó que estaba mamao,

    pero se olvidó e´ la duda

    y corrió a pedirle ayuda

    a puro grito pelao.

    "Quién es éste que se viene

    gritando tanto, ¡qué digo!

    ni que viera al enemigo

    iba a ser menos sutil.

    Yo me llamo Bombadil.

    ¿Qué se le ofrece, chamigo?"

    "¡Ayuda, don Bombadil!"

    lo apuró Sam al reclamo.

    "A descansar nos tiramo´

    pero aquel árbol cretino

    se nos comió a don Pipino

    y a don Merry Brandigamo."

    "¡No me digan que el bellaco

    se me ha gí¼elto a retobá!

    ¡Lo viá tené que domá

    al vegetal insolente!

    ¡Le viá enseñá a comé gente

    como si jueran chipá!"

    Dandolé con el rebenque

    se puso a gritarle ansí­:

    "¡Tenés que echarte a dormí­!

    ¡Largá a los pobres gurises!

    ¡Hacé lo que se te dice!

    ¡Largalos, añá membuí­!"

    El árbol se hací­a el duro

    y por un rato aguantó.

    A la final se cansó

    de los golpes del rebenque;

    se aquietó como un palenque

    y a los hobbits escupió.

    "No hace falta que agradezcan"

    dijo el gaucho bondadoso.

    "El monte es muy peligroso

    pa´ unos hombres tan chiquitos;

    a mi rancho los invito

    pa´ que tengan su reposo."

    Ansí­ que a la casa jueron,

    y a la noche se armó farra:

    Sam le daba a la guitarra,

    volaban prima y bordona,

    Bombadil a la acordiona,

    y entre tuitos a la jarra.

    Y pasaron varios dí­as

    descansando en ese rancho

    perdido en el monte ancho,

    y entre asado y tereré,

    entre polca y chamamé,

    terminaron como chanchos.

    #299276
    Seregruin
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    :-]

    Le agradezco, Don Belennor

    que esto va gí¼eno, paisano…

    la verdá que se han pasa´o

    el autor que lo inventó,

    ´l que a sextina le adató,

    y también usté, hermano ^^

    Gracias por compartir trabajos como estos ^_^

    Salud.

    (Y a ver si alguien me ayuda a resucitar la traducción al Quenya de Malena xDD)

    ;-)

    [ Este mensaje fue editado por: Seregruin on 06-12-2005 07:31 ]

    #299277
    Belennor
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    Con gusto os ayudo, mi buen Seregruin…aunque por el momento sigo buscando los archivos…tengo muy desorganizado todo…soy un desastre :-[

    #299278
    Seregruin
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    A ver si me hago un poco de tiempo para retomar esa traducción..

    Cualquier cosa te avisaré ^_^

    Por cierto, querí­a decirlo: Bombadil con chiripá y cantando chamamé entre sapucay y tereré fue demasiado xDDDDDDDD

    Gracias por esto, nuevamente :-D

    #299279
    Belennor
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    En verdad me agrada porder brindaos esta maravilla…lo que no me agrada es no poder encontrar los capitulos que faltan! :-Y

    #299280
    Lady_Rowen
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    Tercer y Cuarto capitulos, excelentes, como dije antes una gran obra, busque, busque los capitulos que faltan, que está bien bueno … ;-)

    Saludos….Lady Rowen

    :-D

    #299281
    Belennor
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    Bueno…aca estoy nuevamente…dos capitulos mas…espero que los disfruten…saludos!

    El Gaucho de los anillos

    LA COMUNIDí DEL ANILLO

    Capí­tulo 5

    Los dí­as jueron pasando

    y era hora e´ que se vayan;

    y haciendo gala e´ su laya

    jue a despedirlos gentil

    el paisano Bombadil

    con su guaina doña Baya.

    La misia les dio una cesta

    pa´l viaje con empanadas.

    "Gracias", dijeron. "No es nada"

    respondieron a la par.

    "Gí¼elvannós a visitar,

    si nos hacen la gauchada."

    Por el camino de tierra

    tuito el dí­a le pegaron.

    Al pueblo de Bri llegaron

    cuando la luna salí­a,

    y al ver una pulperí­a

    derechito le enfilaron.

    Al boliche lleno de humo

    llegó a repostar la tropa;

    se sacudieron la ropa

    de tuito el polvo del viaje,

    y pidieron unas copas

    como pa´ juntar coraje.

    Un payador animao

    las seis cuerdas aporriaba;

    unos al truco jugaban,

    y por la parte de atrás

    un baquiano montaraz

    solo en lo oscuro pucheaba.

    El Frodo acabó achispao

    con tanta grapa y cerveza;

    se le subió a la cabeza

    el alcohol y el guitarriar,

    y se puso a malambiar

    arriba mesmo e´ la mesa.

    En un rato, en el boliche

    no quedaba nada e´ calma.

    La gente le hací­a palmas

    pa´ acompañar cada paso;

    pero jue a pisar un vaso,

    cayó y se rompió el alma.

    La tropilla de mamaos

    dentraron a carcajearse,

    y empezaron a acercarse

    pa´ ver mejor al petiso.

    Pero nada habí­a en el piso:

    era como pa´ asustarse.

    El Frodo, despatarrao,

    se dio cuenta del enriedo;

    la gente estaba con miedo,

    algunos se persinaban,

    y vio que el anillo estaba

    muerto de risa en el dedo.

    Buscando un lugar oscuro

    jue esquivando parroquianos,

    hasta acercarse al baquiano

    que fumaba un cigarrillo;

    y al pí­caro del anillo

    se lo sacó de la mano.

    Les gritó dende el rincón

    haciendosé el chancho rengo.

    "Por qué tanto bullarengo",

    disimuló con audacia.

    "Siempre me mando una gracia

    como ésta cuando vengo."

    "Usté malambea muy bien",

    le respondieron corteses.

    "No se ve todas las veces

    alguien que ansí­ se distinga."

    Pero era cosa e´ Mandinga,

    aunque naides lo dijese.

    Bajito le habló el baquiano

    cuando se calmó el lugar:

    "¿Quién lo manda jorobar

    ansina con la sortija?

    ¡Pero qué gana e´ enterrar

    la pata hasta la verija!"

    La verdá que lo asustó

    que aquel otro lo supiera;

    lo miraba como fiera

    cantandolé las cuarenta,

    y allí­ vino a darse cuenta

    que la habí­a embarrao fulera.

    Le retrucó sin mirarlo,

    tratando de hacerse el pollo:

    "Mire, yo no quiero embrollo,

    que yo ni siquiera sé

    quién caranchos es usté

    y ya me larga sus rollos."

    A ningún otro crestiano

    el gaucho se parecí­a,

    pues hablaba y se moví­a

    con un aire e´ majestá,

    y un pedazo e´ oscuridá

    la cara le ensombrecí­a.

    "Siguiendo rastros yo vivo

    con ojo, oreja y nariz,

    sea vaca o sea perdiz,

    sean comadrejas o cuises.

    El Trancos a mí­ me dicen,

    y soy amigo del Gris."

    Al enterarse de eso

    grandes los ojos abrió.

    "¿Dendeveras", preguntó

    "que usté lo conoce al mago?

    ¿Él anda por estos pagos?"

    Y la respuesta jue: "No".

    "Al gí¼en Gandalf no lo veo

    dende hace un rato largo,

    pero me dejó el encargo

    la última vez que nos vimos

    de ayudarlo a usté y sus primos

    en este camino amargo."

    "Pero no puedo si ustedes

    me asustan la paisanada.

    Ya basta con la pavada,

    se van tuitos a dormir

    porque vamos a salir

    temprano en la madrugada."

    Capí­tulo 6

    Seguí­a Gandalf cautivo

    arriba e´ la torre Ortán,

    pero ya tení­a un plan

    pa´ escaparse de la jaula

    ande jue a meterlo el maula

    del barbudo Sarumán.

    Cuando llegó la ocasión

    tení­a pensao el cómo;

    le dijo con mucho aplomo:

    "cada cual se va a su rancho".

    Bajó tremendo carancho

    y se lo llevó en el lomo.

    Demientras el Gris juí­a

    de los dominios del Blanco,

    por colinas y barrancos

    los cuatro hobbits andaban,

    y adelante los guiaba

    el que le decí­an Trancos.

    "Paremo´ un rato", Sam dijo

    muerto con la caminata.

    "Unos usan alpargatas

    o andan con bota e´ potro,

    y se olvidan que nosotros

    sabemos andar en pata."

    "Imposible", dijo el Trancos.

    "No hay que parar un momento;

    tengansén en movimiento

    y no se dejen de andar,

    que hoy tenemos que llegar

    a la Sierra de los Vientos."

    Llegaron cuando los grillos

    ya cantaban su canción;

    encendieron un fogón

    con ramitas que allí­ estaban

    para calentar la pava

    y dentrarle al cimarrón.

    Estaba el hombre avivando

    el fuego con charamusca,

    cuando una priegunta brusca

    jue a agarrarlo atravesao:

    "¿Quiénes son los embozaos

    que usté dice que nos buscan?"

    El baquiano puso cara

    de severidá tremenda,

    y a la final largó prienda:

    "Tienen que ver esos cosos

    con los anillos famosos

    y su terrible leyenda."

    "Los elfos tení­an tres,

    los enanos otros siete,

    y estos oscuros jinetes

    con nueve jueron prendidos:

    ahura son aparecidos

    y de Saurón alcahuetes."

    "Aquél que ustedes ya vieron

    saliendo de la Comarca

    clarita tiene la marca

    del malvado en el orillo.

    Le andan atrás al anillo

    y son piores que la parca."

    "¡Pero que no se entreveren

    con este criollo notable!

    ¡Mientras yo camine y hable

    voy a ver que el mal no cunda!",

    y del cuero de la funda

    peló soberano sable.

    Jue Sam el que se animó:

    "Capaz que al final no es nada;

    yo no quiero hablar pavadas

    ni andar metiendo bolazos,

    pero como que a su espada

    le está faltando un pedazo."

    Dijo el Trancos: "Lo que es

    no saber nada, aparcero.

    Esta noble hoja de acero

    es la mentada Narsil,

    la mesma que al patrón vil

    ya le hizo sonar el cuero."

    Y en la noche un alarido

    les puso de punta el pelo,

    y golvió la sangre yelo

    de tan grande que jue el chucho:

    era un grito de aguilucho

    cruzado con pingo en celo.

    "Eso no es bicho del monte"

    peló Trancos el facón.

    "Estos son los de Saurón

    con alguna trapisonda;

    pongansé tuitos en ronda

    alrededor del fogón."

    Cinco sombras se agitaban,

    como e´ ramas que se mueven

    en una noche que llueve;

    los rodearon redepente

    y se notaba patente

    que eran cinco de los Nueve.

    Pero el Frodo no temblaba

    con la temible presencia,

    y aunque tení­a concencia

    que se diba a arrepentir,

    no se pudo resistir

    a la malina influencia.

    Sin saber muy bien por qué,

    jue a colocarse el anillo

    y los vio con mucho brillo:

    el que vení­a adelante

    tení­a una espada llameante

    y en la otra mano un cuchillo.

    En contra de los nazgules

    se tiró envalentonao

    sacudiendo el envenao.

    Tarde supo que era un yerro,

    después que el helado fierro

    lo cruzó de lao a lao.

    Cayó el Frodo del dolor

    que le agarrotaba el brazo,

    y sin hacerle más caso,

    después de anotarse el punto

    se jueron los cinco al mazo

    dejandoló por dijunto.

    #299282
    Lissiwen
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    Acabo de leer todos los capitulos que dejaste Belennor!!! la verdad te agradezco que compartas este hallazgo cn nosotros…..ME ENCANTO!!!! espero que encuentres mas capitulos…..

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