El dragón tenía los sentidos superdesarrollados: sabía dónde estaba Bilbo aún sin poder verlo porque oía su voz. Sabía que no era un enano por el olor -pero no sabía lo que era a ciencia cierta porque nunca había visto un Hobbit-. Es de esperarse que si un enano se escondiera entre los tesoros Smaug lo hubiese olido/oído muy fácilmente.
La única forma de ganarle era con su punto débil, pero los enanos no le hubieran alcanzado -muy lentos- y Bilbo no tenía fuerzas como para eso. La única forma de vencerle era cogíendolo por sorpresa, como hizo Bardo.