Creo que en las tres batallas a que se refiere Chrnosdark (la del Abismo de Helm, la de los Campos del Pelennor y la de los Cinco Ejércitos) tanto los buenos como los malos hicieron lo único que podían hacer: los primeros, resistir desesperadamente frente a una fuerza superior hasta que les llegó ayuda suficiente, y los segundos cargar con todo su potencial aprovechando el mayor número de sus combatientes para intentar aplastar al enemigo antes de que sus adversarios se vieran auxiliados por refuerzos (cosa que, afortunadamente, no lograron). Cierto es que las fuerzas bélicas del Mal no tenían ni mucho menos la certeza de que sus oponentes iban a ser socorridos, pero aún así pienso que intentaron ganar las contiendas cuanto antes, tratando de aniquilar a los enemigos merced a su superioridad numérica.