
Historias, leyendas y batallas en las tierras olvidadas de Arda.
Edicion 4
Rómenor, la Tierra del Sol
Finalizada · 07-07-2007
Historia de Nensir Airatâri
•HISTORIA DEL PUEBLO ALDALÂNTA•
AYANPARMÂ
[Colección de Libros Sagrados de los Nensir Airatâri, Emmârdin, año 1420 SE]
[Textos recopilados por el primer balta en Galadôr, Emmârdin, realizados a partir de los papiros del Eldelparmâ, el antiguo libro, y de la tradición oral del pueblo]
“1Bienhadado seamos el pueblo de los aldalântar, también conocido como el pueblo que venera a Nensir, 2Cuya cultura y sabiduría, enseñanzas y tradiciones quedan contempladas en este libro por los tiempos de los tiempos. 3Sabios fueron nuestros antepasados que, mediante los papiros que conocemos como el Edelparmâ 4Y la tradición oral transmitida entre nôri, nos permiten hoy recoger todo el saber de nuestro pueblo 5Y todo el amor que le procesamos a nuestro bien amado Nensir, el Purificador, el Protector de la Vida, el Espíritu de la Naturaleza, señor de las aguas y los aldar, de las cataratas 6Y a Yenna, la madre-tierra, señora de los bosques y de la tierra y de todos los seres vivos que habitan en la tierra y en el lago, en los árboles y los ríos, en los arroyos, en las montañas y en el aire. 7Pueblo de los aldalântar, los Nensir Airatâri, leed hoy y amad, aprended y conservad el dogma de nuestro clan, 8Que en el tiempo de la desdicha, de la noche eterna, sea nuestro más reconfortante consuelo”
[Entendimiento (Hanya) versículos 1-8]
“7Despertamos en las primeras horas del mundo. 8Y fueron las estrellas y la luz lo primero que vimos en aquel despertar 9Y la orilla de Kiviênên fue nuestro primer hogar. 10Nuestros hermanos nos abandonaron, en busca de otra luz. 11Los renuentes nos llamaron, los abarî, pero tanto amábamos el agua del lago que allí decidimos quedarnos”
[Cuivienén (Kiviênên) versículos 7-11]
“1Antes...
...la luz había sido puesta a merced y gracia de todos.
2La sombra aplastó entonces toda buenaventura.
9Entonces el rey viento y la reina noche esparcieron su polen por la tierra.
10El firmamento quedó sembrado y en él florecieron el día y la noche.
11Aquellos días tuvieron su reflejo también en la superficie de nuestro mundo.
12Gran caos reinó y nuestros pueblos estuvieron confundidos. 13El sembradío fue comprendido por muy pocos, aquellos que sí lo hicimos habríamos de ser benditos con dones.”
[Caída de los Árboles (Aldalante) versículos 1-2, 9-13]
“12Mientras unos y otros miran al cielo y otros oyen las diversas voces que se proclaman los verdaderos, hay quienes aciertan en el ‘camino de la tierra’, de ‘la vía de la vida misma’, el que las estrellas también indican con su vía Láctea bañada de ‘luz’. 13Nosotros entre muchos indicamos la luz que surge de la naturaleza y la luz que en la naturaleza refractamos nosotros. 14Con él nos encomendamos a dejar la laguna, a dejar la tierra y seguir los caminos del crecimiento de la vida. 15Os mostraremos cuanto devuelven los otros seres de la naturaleza cuando nos mostramos reverentes ante ellos. 16Aquí brotamos, ascenderemos hacia el gran océano que está al este, en busca de más luz.”
[Nomênin (Nomênin) versículos 12-16]
“24Transitamos un entusiasmado camino hacia la tierra del sol. 25En el camino nacieron algunos de los más jóvenes. 26Más tarde serían reconocidos entre los más importantes. 27Estrechamos fuertes lazos en aquel recorrido. 28Y allí aprendimos mucho. 29Comprendimos la evolución de las cosas y descubrimos que nuestro andar también era una evolución, como todo en la naturaleza, nosotros también estábamos inmersos. 30Pero más que nunca sentimos que éramos los únicos que lo comprendíamos, y que el mundo que nos rodeaba era quien quería que supiéramos las cosas, las verdades. 31Entablamos tantos lazos entre nosotros como con los seres vivos y las aguas, la tierra y los vientos. 32El cielo estaba distante, y los astros, el sol y la luna, nos observaban, los reverenciamos, pero estaban lejanos, nos temían o sentían que les robábamos algún lugar que ellos poseían, pero su tierra era allá en el firmamento, nuestra parte sería cumplida aquí en este camino que se fortalecía paso a paso. 33El mar fue el alimento que necesitamos para terminar de hacernos fuertes en nuestra fe, en nuestro saber. 34Y lo cruzamos como si él hubiera venido a nosotros para nutrirnos. 35Cuando llegamos a la otra orilla, ya éramos un tallo inamovible y teníamos raíces bien arraigadas a la santa tierra. 36Y sabíamos que a partir de allí lo que restaba era elevarnos, crecer eternamente.”
[Primera Migración (Minneretsa) versículos 24-36]
“1Cuando llegamos a la Tierra del Sol vimos nuestro alrededor. 2Crecíamos con una gran potencia, pero estábamos solos en esa altura. 3Y la confusión comenzó a hacer mella. 4Los tambores de niebla se oían del otro lado del océano. 5Fuimos guiados por amigos que hoy son héroes y conocimos la espesura de aquellas florestas: bosques y selvas, montes y riadas. 6Allí encontramos la certeza que habíamos comenzado a perder. 13Una primavera vino a nosotros, una dama luminosa y su cortejo. Yenna, la Naturaleza. 14Ante nuestros ojos estaba todo por lo que habíamos tenido fe. 15Y vimos prodigios que nunca nadie habrá visto, y glorificamos nuestros ojos por haber sido tales testigos. 16Yenna nos habló, y nos protegió, nos enseñó y nos dio sus dones. 17Éramos más que quienes creíamos ser, de otra forma tanta divinidad no podría haber sido puesta a nuestro favor. 18Ella nos dio el padrinazgo de Earaláva, y él sembró en nosotros los Onnar de la naturaleza en nuestros espíritus. 19El pasado era historia a partir de entonces. 20Construimos una civilización rica y fastuosa, y bella y poderosa. 21Honramos a los Dones, Olvar y Kelvar, y ellos nos dieron poder y alegría, y honor.
22Nuestras construcciones, nuestros ritos y nuestra idiosincrasia, eran ciertos, teníamos la Verdad en nuestras manos. El Equilibrio. 23Engrosamos nuestra estirpe, y nuevos brotes vieron la luz, y más crecimos...”
[Dones (Yavêr) versículos 1-6, 13-23]
“11Con los años el Equilibrio se perdió. 12Ni siquiera fue una cuestión de elección personal. Nuestros Onnar establecieron la diferencia. 13Y aquellos que celebrabamos la vida no entendimos la celebración de la muerte, y aquellos que celebraban la muerte se alejaron de la celebración de la vida. 14Alda, la vida, y Nuru, la muerte ya no formaron parte del Equilibrio, sino que eran dos cosas separadas. 15Pronto esta diferencia se convirtió en una selección natural que originó dos grupos divididos. 16Los que alababan la vida nos llamamos a nosotros mismos los Aldalântar. 17Los que alababan la muerte se dieron el nombre de Nurulântar. 18Y entre ambos nos dimos muchos otros nombres, muchas veces despectivos. 19Pues deseábamos diferenciarnos, pero sobre todo, deseábamos imponer la hegemonía de nuestros rituales. 20Y los días y las noches se sucedieron en el camino trazado en nuestro destino, los aldalântar y los nurulântar, elfos ritualistas viviendo en débil equilibrio 21Sabiduría y deseo de poder cohabitando en frágil armonía. 22Ambos pueblos ostentamos el poder en Leolossê y, aunque en constante resentimiento, había respeto por el bien de la comunidad. 29Surgió una alternancia de poder, de grupo a grupo, que duró varios años. 30Y junto a ella surgió también un rencor que nos fue distanciando aún más si cabe”
[Nurualda (Nurualda) versículos 12-22, 29-30]
"7Fueron Fein y su esposa Aralîs, Garalâs y Ninnein, Nomenin y su amada Yestaniel, 8los hermanos Raithâr y Aranarth, y también Herlkaher, y Carendîn, y Araidîn, los que hicieron las más importantes plegarias a los dioses en los primeros años en Leolossê. 9Alabaron Tintalê, la reina de las estrellas. 10Ofrendas depositaron para Eáralava, para su gracia y alegría 11Los mejores animales adiestraron por la gracia de Kelve. 12Largas noches consagraron rituales para Marphaj, el señor de la Otra Vida, en la Tierra de los Dioses. 13Pero fue a Yenna a la cual hicieron los mayores honores y les agradecieron el don de la vida y la gracia de los aldar. "
[Bondad de los Dioses (Zyesse’Ainar) versículos 7-13]
“13«...Nuestras ramas más fuertes soportaron vendavales, tormentas, granizos e intensos estiajes. 14Ya dos han: los feroces, que manifiestan su ímpetu más de lo que se detienen a templarse, y los firmes, que cada día extendemos más nuestras raices de sabiduría y alimento del espíritu. 15Como en la naturaleza, unos complementamos a los otros...»
16Pero algo es complementarse y algo es entremezclarse, 17«Hay seres cuya unión sólo traerá nuevo caos», y así ocurrió. 18Porque las diferencias se hicieron más grandes y las ramas olvidaron seguir hacia la luz. 19Tathâral, hijo del balta Tuinêral de los aldalântar, e Hisiê, hija del balî Minalcar de los nurulântar, entre pasiones y traiciones, trajeron el primer otoño y el primer invierno, 20donde las hojas de los Nurualda se secaron y se separaron, allí con sus ardores prefirieron, para sobrevivir, devorar a los débiles en vez de engrandecerse nutriendose unos a otros. 31Se hizo el tiempo de extendernos hacia el cielo, y mostrar nuestra fronda al mundo. 32Fue Emmârdin de entre nosotros quien nos guió hacia el paraíso que desde el principio nos había esperado.”
[Otoño de los Nurualda (Yáviê’Nurualda) versículos 13-20, 31-32]
“1La barbarie ha consumido nuestras vidas y nos ha dominado provocando la cruenta guerra. 2La sangre se ha vertido y muchos han perecido. 3Conducidos por Marphaj, han viajado al Bosque Eterno, donde les espera la Otra Vida. 4Después para los aldalântar que permanecemos en Esta Vida, nos ha sobrevenido la huida, 5La amarga y penosa migración que nos ha llevado hacia el noroeste, 6Alejándonos de nuestras tierras ancestrales y nuestros amados bosques. 7Hemos caminado a través de extensas florestas mientras nuestros corazones han llorado con multitud de cantos y salmos. “
[Segunda Migración (Atatetsa) versículos 1-7]
“1Hemos llegado... 2No hay realmente palabras para la visión que tenemos delante, la esplendorosa belleza de las aguas de las cataratas cayendo musicalmente. 3Refrescante ha sido el primer baño a medida que el agua, límpida y cristalina, ha empapado nuestros ensuciados cuerpos y los ha ido limpiando y purificando. 4Puedo decir sólo que se ha dicho que nos pertenece, o mejor dicho, que nosotros pertenecemos a ello. 5No es lo que vemos sólo un magnifico salto de agua, ni sólo monte, ni sólo arboleda, ni sólo macizos y praderas plenas de ‘camaradas andantes’, vemos... 6el lugar del que parecemos haber venido desde siempre y no el lugar al que hemos arribado, hemos llegado a nuestro punto de partida, a lo que sí, de entre todas las cosas del universo, podemos llamar hogar. 7La sensación de los que seguimos a Emmârdin es de la de haber vuelto después de un largo peregrinar. 8Aquí nos instalaremos, pues aquí mora Nensir, el purificador, nuestro guía. 9Y en esta tierra reconstruiremos nuestra sociedad y nos llamaremos a partir de ahora los Nensir Airatâri. 10Aquí comienza el futuro, nuestro futuro, y ya no concluirá. 11«A esa tarea nos encomendaremos. De eso nos encargaremos. Por eso velaremos.» 12Ya no concluirá.”
[Sagrada Purificación (Ainaphala) versículos 1-12]
¡Gracias a Elessurendil por gran parte de esta historia! Siempre serás parte del clan.