
Historias, leyendas y batallas en las tierras olvidadas de Arda.
Edicion 4
Rómenor, la Tierra del Sol
Finalizada · 07-07-2007
Kânômori Turumëa

Raza: Elfo Abarî
Otros nombres: Kânô o Kân, Môr o Môri, y otro que nadie conoce y su verdadero nombre se halla grabado en una piedra y nadie excepto él lo conoce.
Armas o poderes: Mezcla distintos tipos de lucha, aprovecha varias técnicas intimidatorias y el miedo en el rival. Pero su técnica base de combate es la del Marionetista de la Muerte para la cual siempre lleva consigo unos hilos especiales. No obstante esto no es suf
Vida: 80%
Descripcion
De estatura elevada y notable entre la raza elfa. Cabellos oscuros como el azabache largos y rizados. Ojos de color azul intenso aunque si su lado más oscuro aflora sus ojos tornan anaranjados como las ascuas. Tono de piel claro pero no pálido y bellas facciones. En su nuca porta una mancha de nacimiento...un gran ser alado correspondiente a su Onnar.
Onnar: Murciélago de las nieves (murciélago albino de gran porte)
Historia
Tras este nombre se halla una terrible historia fruto de un castigo impuesto por la sangre vertida de los caídos en una cruenta guerra no muy lejana.
Tairë se llamaba la soldado que acudío al frente a luchar y una lanza la que atravesó su cuerpo sin dañar lo que dentro de ella crecía...
Tairë era una elfa de corazón y espíritu indeciso, confundidos por diversas causas de su entorno más cercano. Hasta el día de su fallecimiento dudó de que era realmente lo que quería pues olvidó que realmente tras todo ese dolor, odio, rencor...se escondía un deseo enorme de alcanzar la paz y armonía que hubo antaño.
La joven herida abandonó el campo de batalla, ser una desertora desgarró más si cabe su ser, pero sentía el deber de proteger la llegada y el nacimiento de su futuro bebé, la sangre de su sangre.
En un bosque denso halló refugio mientras su cuerpo manchado de sangre derramada entre iguales hallaba reposo para cicatrizar las heridas.
Siete meses pasaron en los que su alma fue casi en su totalidad consumida por sentimientos ansiosos de poseer otra víctima más de sus garras...ira, crueldad, aflicción, amargura, rencor, hastío...y muchos más que no hay porqué ya nombrar...
No obstante, en aquel vacío de oscuridad una luz brillaba agónicamente una luz que nunca parecía poder alcanzar...ver la cara de su hijo o hija...oir el llanto del fruto de sus entrañas.
Entonces nació...era un niño hermoso y sano pero su llanto espantaba a todas las criaturas que en aquel bosque habitaban, cuyas lágrimas emanaban de color rojizo...lágrimas de sangre, sangre al rojo vivo que procedía de la mezcla de aquel intenso mar carmesí que tiñió durante un tiempo las tierras de aquellos lares...es más tras su nuca poseía una marca difusa pero similar a la de un pequeñor ser alado.
El parto fue tan intenso que Tairë sufrió la reabertura de sus antigüas heridas y tres días despues murió...abrazada junto al que sería llamado Kanômôri Turumëa, junto a el dejó una piedra con dos nombres grabados...el primero se era visible el segundo prácticamente ilegible...más específicamente ponía:
"Tairë, siempre tuya ******, donde quiera que vayas siempre te acompañaré".
Una semana después el bebé fue encontrado en el bosque lleno de marcas que consistían en incisiones profundas y pares...la mujer que lo encontró lo arropó con su capa y lo instaló en el seno de su familia.
Resultó ser una familia perteneciente a la casta Tawar de Nurulântar. Allí fue educado bajo sus costumbres las cuales parecían encajar en los ideales de Kânômori desde temprana edad.
Pero el chico era algo especial, rehuía casi todos los tratos con otros seres...un gran aura de misterio se apoderó de él desde el comienzo de sus días...tal era que nadie sabía con ninguna probabilidad que pensaba o aprobaba...que quería o no...
Cuando fue sacado del núcleo familiar para ser llevado a recibir su formación o educación Nurulânte (también llamada Narwänolme), cubrió su rostro con una gasa negra que se acomodó a la anatomía de su cara pegándose como si fuese una segunda piel y tapando por completo su rostro...
Terminó la formación de forma exitosa y sobresaliendo en ciertas actitudes que con el tiempo quedarán al descubierto. Pero deseaba continuar y fué cuando decidió ingresar en la sociedad de los sacerdotes guerreros y aprender más. Actualmente pertenece al Airassë o Hermandad de Sacerdotes Nurulânte dentro de la poderosa orden de sacerdotes Anamar conocidos también como Sacerdotes de la Muerte. A día de hoy tiene el rango de Meinâr o Acólito cuyo aprendizaje quiere encabezar para acabar llegando a las más altas esferas de la sociedad Nurulânte y mostrar su valor.
Cabe mencionar lo que le ocurrió durante su formación durante el Narwanolmë. Era su sexto año en la academia y el Bâli había seleccionado a un grupo de cinco para llevar a cabo una pequeña misión. Eran dos profesores o Turhêr un Farothar y un Istimar y los otros tres miembros restantes del grupo eran tres alumnos seleccionados por sus actitudes sobresalientes.
Las órdenes de Engrel eran ir y tomar datos acerca de un pequeño grupo de humanos asentados en las proximidades a Osto Ohtalôsse y reunir información pues temía que se tratase de una pequeña banda de mercenarios que tenía pensado intentar entrar en la ciudad con fines oscuros...
Los profesores serían recompensados económicamente a final de la misión si salía exitosa, los alumnos gozarían de gran fama si salían exitosos y además esto formaría parte de su aprendizaje práctico.
Lo que nadie sabía era que todo acabaría torciéndose de una forma u otra.
Acerca de su carácter el cual está ligado fuertemente a dos factores por así nominarlos: Sus emociones y su espíritu impregnado por el veneno que acabó casi por completo con el de su madre, Tairë. Acerca de este "veneno" nunca le preocupa pues sabe controlar su lado oscuro y hasta que punto a de entregarse su alma al servicio de aquellos residuos espectrales que le marcaron desde el nacimiento.
Kânômori siempre ha sido un ser respetado entre los suyos debido al manejo de distintas artes de guerra combinadas con sus conocimientos adquiridos a lo largo de su aprendizaje de Anamar. Lo más importante es lo que el llama el estilo de lucha de el marionetero de la muerte.
ARMAS
Básicamente su estilo de lucha se basa en una mezcla de distintos estilos de lucha cuerpo a cuerpo en el que se mezclan artes defensivas, ofensivas, disciplinas que aprovechan los puntos del cuerpo más débiles del enemigo para inmovilizarlo y producir intensos dolores que anulen su capacidad de concentración. Así mismo también usa una técnica de combate poco usada entre los guerreros cuya base se encuentra en la intimidación del adversario, ya que, Kânômori puede ver el miedo o la duda en los ojos del rival y usarlo a su favor.
Como arma principalmente usa varios hilos impregnados con el dolor, la agonía y el temor a lo desconocido que sufren aquellos que no logran alcanzar la comprensión del concepto de El Equilibrio en su totalidad, aquellos que temen a la muerte...
Después de cada batalla el elfo se dedica a ir recolectando cuerpo a cuerpo los residuos sentimentales e impregnar en ellos este veneno eficaz.
Los adversarios suelen caer de un solo roce con uno de estos hilos al sufrir en sus carnes y espíritu el mismo dolor de cientos de muertes y la agonía sufrida los conduce a un estado de locura, tal que muchos antes de morir de dolor prefieren suicidarse dando aún más poder a Kânômori.
En cambio los adversarios de espíritus talentosos y fuertes son los que no caen en este juego tan fácilmente y como mucho pueden llegar a sufrir una pequeña desorientacion o pérdida del conocimiento, lo cual da ventaja también al ejecutor.
No obstante esto no es suficiente y siempre va acompañado de su cetro de madera negra en cuyo ápice se hallan incrustradas varias hojas metálicas.
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NÓTI: 682
NIVEL: APRENDIZ
HABILIDADES DE HISTORIA: Sigilo.
- Dominio del Arma: Cetro de madera con hojas de metal.