Ficha de personaje
Dâira
Jugador: Neume

- Personaje
- Dâira
- Clan
- Narwä Hilyatâri
- Raza
- Perelda
- Otros nombres
- Su amilesse es Élear (estrella de mar); nombre con el que la conocen entre sus familiares maternos.
- Ingreso en el Clan
- 28-07-2007
- Armas y/o poderes
- En los últimos años ha desarrollado poderes relacionados con el viento y el agua. Conoce bien el arte de la navegación y su Onnar es el Halcón.
Buen manejo de la espada. Carga sobre su espalda dos espadas cortas forjadas en ithilnaur. Perfec
Descripción del personaje
De talle esbelto y proporcionado, viste con las ropas típicas entre los habitantes de Narwä y calza unas sandalias de cuero marrón, que se atan a la pierna con unas finas tiras entrecruzadas. Su cabello color caoba es largo y liso y a veces lo recoge con pequeños adornos de cuero negro. Los ojos de esta medio elfa son verdes aguamarina de mirada fría. En un brazo lleva un brazalete con forma alada hecho de mithglin, y en el otro un tatuaje. Adorna su cuello con un collar de huesos.
Aunque decantada por la vida inmortal, su parte humana la hace ser curiosa por naturaleza, y disfrutar la vida de un modo más intenso. Es sarcástica y prefiere ocultar sus verdaderos pensamientos detrás de una sonrisa.
Historia del personaje
De padre humano marllajtay y madre noldorin, vino al mundo un cálido día estival de 1531.
Sus padres se conocieron en uno de los viajes que él hizo recorriendo la isla. Su barco fondeó en el puerto para descargar los materiales y productos con los que luego negociarían. Paseando por un mercadillo cercano, divisó a una hermosa elfa de cabellos rojizos de la cual ya no se separaría. Cambió su hogar por las tierras del norte y pasó a ser un edlâr integrado en la familia de su esposa en Narwä Hilyatari. Su mujer, una elfa noldo, pertenecía a una respetable familia tawar. Pero la felicidad no les duró mucho. En una cruenta tempestad el padre desapareció de la borda. Dâira tenía tan solo 8 años. A partir de aquel momento, comenzaría una relación de amor-odio de la pequeña peredhil hacia el mar, pues si bien gustaba de salir a navegar cuando se lo permitían, miraba con reproche las aguas, esperando que estas le devolvieran a su padre.
Cuando llegó su décimo cumpleaños, su madre la presentó ante los turhêr para que cumpliera con el Narwänolme. Su padre siempre se había opuesto a ese tipo de educación. A pesar del buen entendimiento y adaptación a las costumbres de los nurulantar, la instrucción militar nunca había sido de su agrado. Sabía pelear pero no le gustaba tener que empuñar un arma. Tampoco comprendía la vida militar, pues él toda su vida había sido un navegante dedicado al comercio y no deseaba que su pequeña tuviera que pasar por aquello. Lo consideraba cruel con criaturas de tan corta edad.
Nunca antes Dâira había tenido que usar una espada o el arco, aunque sí había visto el carcaj de su madre, en un baúl de madera que guardaba en sus aposentos. A su amme le gustaba ir de caza y eran reconocidos sus precisos disparos, gracias en parte a Angárato y a la experiencia adquirida mientras perteneció al ejército de arqueros.
Dâira solía acompañar a su madre en estas excursiones y casi siempre llevaba consigo a Tirel, su halcón, pues disfrutaba del espectáculo de ver cómo este depredador caía en picado sobre las presas, maniobrando a una altísima velocidad.
La instrucción durante los primeros años se le hizo complicada, echaba de menos muchas cosas y lo único que deseaba era poder salir para navegar, como cuando era pequeña y vivía su padre. Cuando sentía añoranza, recordaba a su padre en los momentos que la decía que solo aquellos con fuerza de voluntad y ganas de superarse sobreviven. Poco a poco, se fue acostumbrando a la vida austera que la acompañaría en los siguientes años. Aprendió a ser disciplinada y a doblegar su voluntad cuando lo exigían.
Cuando por fin finalizó, hacia el año 1591, era una experta en el manejo de armas, siendo sus favoritas las espadas cortas. Se había convertido en una elfa intrépida, de carácter reservado, curiosa y algo sarcástica. Pero algo más había cambiado. Su cuerpo se había desarrollado dejando ver unas hermosas curvas. Una bonita figura femenina que las clases de danza del narwänolme habían ayudado a moldear.
Los años siguientes no discurrieron con tranquilidad. La tensión era cada vez más evidente entre algunos pueblos de Rómenor y los númenóreanos. Habían estallado los primeros conflictos. En ocasiones se acercaba hasta el puerto de Airalondë tratando de conseguir noticias de la tierra de su atar, pero no era mucha la información que obtenía. Por otro lado, las relaciones con los pueblos vecinos se estaban deteriorando y todo hacía prever que pronto se avecinarían grandes cambios… y pese a su juventud, sentía que estaba preparada para aquello que el destino les quisiera deparar…
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NÓTI: 4082
NIVEL: INICIADA
HABILIDADES DE HISTORIA:
- Dominio del Arma: Espada corta.
- Arte de la navegación.
- Destreza de Montaraces.
- Invocar brisa.
- Invocar lluvia.
Firma
La muerte es un castigo para algunos, para otros un regalo y para muchos un favor
Si vis pacem, para bellum
