La Guerra de los Clanes

Historias, leyendas y batallas en las tierras olvidadas de Arda.

Edicion 4

Rómenor, la Tierra del Sol

Finalizada · 07-07-2007

Northiêl Dusuik

Raza: Elfa aldalântar

Otros nombres: Nor, Dusuik, Sukor, Niña de los animales.

Armas o poderes: Un tirachinas hecho con madera de roble, una cerbatana pequeña, una daga y dos puñales.

Vida: 100%

Descripcion

Alta y esbelta. Tiene los ojos azules y el pelo, castaño, suele llevarlo largo, recogido en una coleta, aunque a veces si nota que le incomoda lo corta al momento con su daga y hasta que vuelve a crecer. Va ataviada con ropas hechas de piel o de cuero. Usa guantes de cuero que a menudo le llegan hasta los codos para evitar mordiscos extremadamente dolorosos por parte de los animales a su cargo, y que le tapan las marcas de las quemaduras que se hizo al incendiarse su casa mientras todavía era un bebé y que tiene en el antebrazo derecho.

Lleva siempre en el cuello un amuleto hecho con huesos que le regaló la extraña Sûra en nombre de su madre, pero que jamás aceptará ante nadie como tal. En la mano derecha lleva un anillo hecho de corteza de roble y en la muñeca izquierda una correa de la que prenden trozos de rama del mismo árbol. Aunque cree poco o nada en los rituales de su pueblo considera estos tres objetos sus amuletos y jamás va a sitio alguno si no los tiene.

Insolente. Bocazas y diestra en el arte de meter la pata. Debido a ser tantas las situaciones en que sus comentarios en mala hora la llevaron a tener problemas, intenta guardarse las palabras cuando se encuentra ante desconocidos. Tomando apariencia, a menudo, de callada y seria. Entre conocidos de seria no tiene nada y hace honor al dicho “la confianza da asco”. Nadie en quien ella tenga plena confianza podrá ahorrarse escuchar sus quejas, comentarios sarcásticos o demás.

Aunque pertenece a los adalântar y, por lo tanto, practica sus rituales sin dejarse uno, tan solo lo hace por rutina, considerándolos absurdos y estúpidos. Cree que la guerra que su clan mantiene con los nurulântar no tiene sentido puesto que ambos defienden rituales que, según su criterio, para poco o nada sirven. Aun así es fiel a su clan y sus ideas acerca de los rituales no llegarán jamás a oídos que no sean de su plena confianza. Reservada, de lo que a ella le atañe íntimamente solo cuenta aquello que está completamente segura de que puede contar sin que tenga repercusiones negativas sobre ella.

La razón por la que se mantiene fiel a su clan a pesar de considerar su lucha sin sentido es un hondo resentimiento hacia los nurulântar, pues los considera culpables de su propia tragedia familiar; y un sentimiento de cariño hacia sus compatriotas que la criaron y le han enseñado todo lo que sabe.

Tiene un pequeño koala, Nothal, al que cuidó desde el momento en que nació y del que intenta no separarse nunca, llevándolo a menudo sobre la espalda cual mochila. Además, goza de un extraño cariño hacia animales de todo tipo, e intenta que todos acaben bajo su cargo.

Historia

Ella misma poco sabe de su historia. Nació en el seno de una familia acomodada entre los adalântar, pero la guerra contra los nurulântar trajo con ella lo que Northiêl considera su pequeña “tragedia personal”. De tal hecho, la joven solo sabe que sus padres murieron en el incendio de su casa, producido durante la guerra. La recogió entonces Aranarth, elfo que se convertiría en su criador y mentor. Amigo de su padre, enseñaría a la joven la sociedad adalântar. A defenderse y los valores por los que luchar. Aprendería de él también todo lo relacionado con los animales. Esto fascinaría a la joven hasta el punto de querer centrar su vida alrededor de los animales de todo tipo. Cada nueva criatura encontrada sería para Northiêl un nuevo desafío. Centrará su vida en la caza y la doma de los animales, siempre al servicio del ejército adalântar.

Su vida aconteció tranquila desde que fuera entregada a cargo de su mentor Aranarth. Al llegar a la edad pertinente se enfrentó a las dos pruebas que la ley de su clan exige sin problemas.

Nunca supo con exactitud qué pasó con sus padres. Su mentor siempre se negó a hablar del tema. Por habladurías de la gente del clan supo que había habido querellas entre ellos, pero cuando formuló sus preguntas a Aranarth, solo obtuvo de éste evasivas.

Encontró pues, respuesta a algunas de sus preguntas en Sûra. Elfa extraña del clan de la que se decía que había practicado rituales poco dignos para los adalântar. Sûra contó a Northiêl que había sido la mejor amiga de su madre, y explicó a la joven muchas curiosidades sobre ella. A Nor le gustaba estar con Sûra y averiguar todo lo posible sobre sus padres. Si había algo que deseaba de todo corazón era llegar a saber todo sobre sus padres y Sûra satisfacía esta curiosidad. Desde niña, Northiêl había adorado estar con Sûra, y aunque su mentor no lo veía con buenos ojos, desde que tuvo uso de razón recuerda Northiêl escaparse de la vigilancia de su mentor para escuchar las historias de Sûra, habiendo conseguido con ello tener con la extraña elfa una relación de estrecha amistad. En una de sus escapadas, regaló Sûra a Nor un colgante que había pertenecido a su madre. Fue extraño para la joven recibir un colgante hecho con huesos, pero aun así lo aceptó y guardó como un tesoro. Cuando se vio con suficiente fuerza como para defenderlo a pesar de las miradas inquisitivas de Aranarth, se lo puso, llevándolo abiertamente desde entonces y sin volvérselo a quitar en ningún momento.

Amiga de la infancia de Northiêl es Dharaith, a la que conoció por la proximidad de Aranarth con la familia de Dharaith. Sin embargo, no la ha vuelto a ver desde que Dharaith, mayor que ella, pasó la ayangôlê.

Una vez pasadas las pruebas, pasó Northiêl a iniciarse en ayangôlê. Acabaría entonces bajo el mando de Tathâral, quien desde ese momento sería considerado por ella como un capitán y con quien acabaría entablando amistad suficiente como para que él acabara teniendo que soportar la arrogancia de ella. No siempre conforme con las decisiones de su superior, los años de estudio bajo su mando le dieron la suficiente confianza para que no se calle reproche alguno. Tiempo después de quedar bajo el mando de Tathâral, Northiêl se iniciaría como guerrera kelvari y, unos años después, como Ainakelvari o maestra domadora.

Escéptica en cuanto a la eficacia de los rituales para domar animales, Northiêl enseñará a quienes estén a su mando que la misma importancia tiene el ritual como los ejercicios de doma en sí… aunque ella misma practique tan solo los rituales como una rutina más y no les otorgue importancia.

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NÓTI: 2418

NIVEL: INICIADA

HABILIDADES DE HISTORIA:

- Dominio del Arma: Cerbatana.

- Dominio de bestias

- Jinete

- Animal mensajero