
Historias, leyendas y batallas en las tierras olvidadas de Arda.
Edicion 4
Rómenor, la Tierra del Sol
Finalizada · 07-07-2007
Anna Kuiviel

Raza: Maiar
Otros nombres: Ondovendë "Doncella de Piedra" <br>Tämyawára "Lucero de Lluvia"
Armas o poderes: Ejerce influencia sobre las olas del mar, y sobre la lluvia, viento y agua.
Vida: 100%
Descripcion
Aunque su figura es de apariencia frágil, como si fuera a romperse en mil pedazos de cristal, es fuerte, tanto de cuerpo como de ánimo. Como la Luna de plata, de rubios cabellos, casi blancos, como sol sobre espuma de mar, y piel blanca. Y sus ojos son del color del mar en la tormenta. Posee una gran sensualidad, pues es obra de las manos de un artista. Nariz recta, y labios plenos. Su voz es suave y ronca, como el murmullo de las olas.
Historia
La primera bocanada de aire fluyó abrasando mis pulmones, aunque hasta entonces no había sido consciente de tenerlos. Porque nunca antes había sentido la necesidad de respirar.
De mi hechura anterior sólo consigo recordar vagas sensaciones. Unas manos ásperas trabajando una piel de madera. El sabor salado del mar en los labios, y la inmensidad del océano cegando mis ojos. Un enorme crujido de madera que lastima mis oídos, y me desgarra partiendo mi cuerpo en dos. Y una infinita sensación de paz que me invade mientras me sumerjo en un mundo de agua salada.
Extraños son mis recuerdos, lo sé. Simplemente no soy consciente de qué era yo antes. Antes de que mi cuerpo cobrara vida. Antes de esa primera bocanada de aire, de la primera mirada hacia la Luz.
Pero tampoco sé quién soy ahora. Perdida en una tierra extraña, mis pasos me llevaron al mar. Y allí sigo, esperando. Oculta aún no se de quién, pero sintiendo que me busca. Escondida.
Me llaman Anna Kuiviel, y tampoco sé porqué.
En la secreta Isla del Agua de Luna me encontrarás. En Tol Isilnen para los Elfos. Tar'Añayák para los hombres, los Marllajtay en Hissuë. Pues para ellos soy su Tämyawára. Su Lucero de Lluvia.
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Cuenta una antigua leyenda entre los marllajtay, tan antigua que su origen se ha perdido del tiempo, que en una pequeña isla en Hissuë habita Tämyawára.
Nadie recuerda desde cuándo habita entre ellos. Simplemente, un día llegó, vestida de blanco, con los rubios cabellos al viento. Una estrella blanca, dijeron algunos, que había descendido para habitar entre ellos. Fue después de la Gran Inundación. Y todos lo tomaron como un buen augurio.
La estrella vivió entre ellos, en una pequeña isla al principio del Estuario de Hissuë. Desde entonces, las mareas han cambiado. Ningún barco ha conseguido arribar a la pequeña isla. Tar'Añayák la llaman ahora, la Isla del Agua de Luna. Pero nadie ha pisado la isla en más de mil años.
Se dice que Tämyawára vive en una pequeña casa que se erige en la cima de un acantilado. Muchos son los que afirman que la casa está hecha entera de blancas conchas de mar vivas, que ella misma convoca, y que obedecen sus designios.
Lo único que todos saben con certeza es que Tämyawára vive entre ellos, y que una vez al mes acude al mercado de Hissuë a vender las conchas con las que comercia. Los marllajtay lo saben, pues afirman que siempre llega precedida de una lluvia cálida. Una lluvia de agua de luna.